El delirio de Arzú contra Washington
Como resultado de la investigación, EE. UU. revocó la visa de Roberto Arzú García-Granados, algo ampliamente reportado en medios nacionales.
Las elecciones guatemaltecas se han convertido en una narconovela que involucra planes de asesinato y teorías de conspiración, y en el centro de todo se encuentra Roberto Arzú García-Granados.
En perspectiva. El aspirante presidencial lleva años sosteniendo que el establishment político y empresarial del país está decidido a impedir que llegue al poder. Sin embargo, en una transmisión del 30 de agosto de su programa en línea Disruptivo, llevó ese argumento considerablemente más lejos. Esta vez, su teoría llegó hasta Washington y al secretario de Estado Marco Rubio y su círculo inmediato.
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A lo largo de una extensa transmisión, Arzú describió lo que presentó como una operación de influencia financiada por poderosos intereses guatemaltecos para manipular las elecciones presidenciales de 2027.
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Según su versión, empresarios, operadores políticos y figuras que él asocia con el llamado “pacto de corruptos” han recurrido a lobistas en Washington por no tener capacidad para controlar instituciones clave dentro del país.
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El objetivo del complot, afirmó, es ejercer presión, a través de EE. UU., contra candidatos que amenazan sus intereses, incluido el propio Arzú.
Entre líneas. La teoría de conspiración surgió después de que República identificara a Arzú como uno de los posibles candidatos vinculados a redes narcopolíticas de cara a las próximas elecciones de Guatemala. La confrontación escaló drásticamente cuando Rodrigo Arenas, presidente editor de República, denunció públicamente la existencia de un plan para asesinarlo y, posteriormente, identificó a Arzú entre los responsables.
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El plan de asesinato es ahora objeto de investigaciones que involucran a autoridades tanto de Guatemala como de EE. UU.
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Como resultado de la investigación, EE. UU. revocó la visa de Roberto Arzú, algo ampliamente reportado en medios nacionales, pero sobre lo que él ha sido esquivo.
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La revocación de la visa sirvió como telón de fondo inmediato para la transmisión de Arzú del 30 de agosto y sus posteriores afirmaciones sobre una operación con sede en Washington contra su candidatura, como una forma de justificar cualquier futura acción de EE. UU. en su contra.
Cómo funciona. En el centro de la teoría de conspiración de Arzú se encuentra Steve Bovo, a quien identificó como un lobista radicado en Miami y asociado con Corcoran Partners. Arzú afirmó que Bovo recibe USD 400 000 al año por parte de quienes señala como sus enemigos políticos domésticos. Pero la importancia que atribuyó a Bovo provenía de otra relación: su esposa Viviana Bovo, subsecretaria adjunta principal de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE. UU.
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De acuerdo con el precandidato, la relación de Steve Bovo con su esposa proporcionaba la vía directa hacia Marco Rubio.
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Denunció que Washington promovía una narrativa destinada a “desacreditar, difamar” y atacar a figuras políticas que les resultaban inconvenientes.
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Arzú situó a otras figuras de Washington dentro de la misma extensa narrativa, entre ellas la representante María Elvira Salazar y la funcionaria del Departamento de Estado Ana Quintana, como parte de este complot.
Por qué importa. La transmisión terminó por revelar la descarrilada teoría de conspiración de Arzú y sus acusaciones contra la Administración Trump. Según su relato, el propósito de Washington es que los medios de comunicación lo descalifiquen políticamente en Guatemala, para luego ellos poder evitar su candidatura mediante medidas diplomáticas. Reiteradamente sostuvo que sus adversarios quieren que esa presión “venga de allá”. Lo que esto implica es lo que él literalmente describió como un fraude electoral promovido por EE. UU.
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Arzú recordó la decisión de 2023 de la Corte Suprema de Colorado que determinó que Donald Trump no era elegible para aparecer en la papeleta de las primarias republicanas de 2024 en ese estado, en virtud de la Sección 3 de la Decimocuarta Enmienda.
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Dirigiéndose directamente a Quintana, afirmó que la campaña que, según él, está en marcha en su contra equivaldría a “lo mismo que le estaban haciendo a su presidente”.
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También comparó su experiencia con el caso de Nayib Bukele por participar en las elecciones salvadoreñas de 2019, presentando los tres escenarios como intentos de intereses enquistados por eliminar a candidatos que “representaban una amenaza”.
En conclusión. Al compararse con Trump y Bukele, Arzú acusó a Marco Rubio y Viviana Bovo de orquestar un fraude electoral desde el interior del Departamento de Estado, una acusación que posteriormente le serviría como coartada para justificar cualquier medida adoptada por EE. UU. en su contra. Lo que obvió fue el hecho de que esas acciones —como la revocación de su visa— no se derivan de ninguna descabellada teoría de conspiración, sino de una investigación federal que lo señala como cabecilla de un plan para asesinar a un empresario y periodista.
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Sin embargo, su acusación tiene consecuencias precisamente por el lugar en el que decidió situarla.
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Al invocar la batalla de Trump por aparecer en la papeleta electoral de 2024, Arzú reformuló su disputa con sus adversarios políticos en Guatemala como una advertencia a Washington.
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Si Washington actúa en su contra por su participación en el intento de asesinato, Arzú responderá continuando con la difamación de la Administración Trump y de Marco Rubio, acusándolos de interferir en las elecciones guatemaltecas, una teoría de conspiración digna de un foro de la dark web.
El delirio de Arzú contra Washington
Como resultado de la investigación, EE. UU. revocó la visa de Roberto Arzú García-Granados, algo ampliamente reportado en medios nacionales.
Las elecciones guatemaltecas se han convertido en una narconovela que involucra planes de asesinato y teorías de conspiración, y en el centro de todo se encuentra Roberto Arzú García-Granados.
En perspectiva. El aspirante presidencial lleva años sosteniendo que el establishment político y empresarial del país está decidido a impedir que llegue al poder. Sin embargo, en una transmisión del 30 de agosto de su programa en línea Disruptivo, llevó ese argumento considerablemente más lejos. Esta vez, su teoría llegó hasta Washington y al secretario de Estado Marco Rubio y su círculo inmediato.
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A lo largo de una extensa transmisión, Arzú describió lo que presentó como una operación de influencia financiada por poderosos intereses guatemaltecos para manipular las elecciones presidenciales de 2027.
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Según su versión, empresarios, operadores políticos y figuras que él asocia con el llamado “pacto de corruptos” han recurrido a lobistas en Washington por no tener capacidad para controlar instituciones clave dentro del país.
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El objetivo del complot, afirmó, es ejercer presión, a través de EE. UU., contra candidatos que amenazan sus intereses, incluido el propio Arzú.
Entre líneas. La teoría de conspiración surgió después de que República identificara a Arzú como uno de los posibles candidatos vinculados a redes narcopolíticas de cara a las próximas elecciones de Guatemala. La confrontación escaló drásticamente cuando Rodrigo Arenas, presidente editor de República, denunció públicamente la existencia de un plan para asesinarlo y, posteriormente, identificó a Arzú entre los responsables.
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El plan de asesinato es ahora objeto de investigaciones que involucran a autoridades tanto de Guatemala como de EE. UU.
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Como resultado de la investigación, EE. UU. revocó la visa de Roberto Arzú, algo ampliamente reportado en medios nacionales, pero sobre lo que él ha sido esquivo.
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La revocación de la visa sirvió como telón de fondo inmediato para la transmisión de Arzú del 30 de agosto y sus posteriores afirmaciones sobre una operación con sede en Washington contra su candidatura, como una forma de justificar cualquier futura acción de EE. UU. en su contra.
Cómo funciona. En el centro de la teoría de conspiración de Arzú se encuentra Steve Bovo, a quien identificó como un lobista radicado en Miami y asociado con Corcoran Partners. Arzú afirmó que Bovo recibe USD 400 000 al año por parte de quienes señala como sus enemigos políticos domésticos. Pero la importancia que atribuyó a Bovo provenía de otra relación: su esposa Viviana Bovo, subsecretaria adjunta principal de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE. UU.
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De acuerdo con el precandidato, la relación de Steve Bovo con su esposa proporcionaba la vía directa hacia Marco Rubio.
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Denunció que Washington promovía una narrativa destinada a “desacreditar, difamar” y atacar a figuras políticas que les resultaban inconvenientes.
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Arzú situó a otras figuras de Washington dentro de la misma extensa narrativa, entre ellas la representante María Elvira Salazar y la funcionaria del Departamento de Estado Ana Quintana, como parte de este complot.
Por qué importa. La transmisión terminó por revelar la descarrilada teoría de conspiración de Arzú y sus acusaciones contra la Administración Trump. Según su relato, el propósito de Washington es que los medios de comunicación lo descalifiquen políticamente en Guatemala, para luego ellos poder evitar su candidatura mediante medidas diplomáticas. Reiteradamente sostuvo que sus adversarios quieren que esa presión “venga de allá”. Lo que esto implica es lo que él literalmente describió como un fraude electoral promovido por EE. UU.
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Arzú recordó la decisión de 2023 de la Corte Suprema de Colorado que determinó que Donald Trump no era elegible para aparecer en la papeleta de las primarias republicanas de 2024 en ese estado, en virtud de la Sección 3 de la Decimocuarta Enmienda.
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Dirigiéndose directamente a Quintana, afirmó que la campaña que, según él, está en marcha en su contra equivaldría a “lo mismo que le estaban haciendo a su presidente”.
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También comparó su experiencia con el caso de Nayib Bukele por participar en las elecciones salvadoreñas de 2019, presentando los tres escenarios como intentos de intereses enquistados por eliminar a candidatos que “representaban una amenaza”.
En conclusión. Al compararse con Trump y Bukele, Arzú acusó a Marco Rubio y Viviana Bovo de orquestar un fraude electoral desde el interior del Departamento de Estado, una acusación que posteriormente le serviría como coartada para justificar cualquier medida adoptada por EE. UU. en su contra. Lo que obvió fue el hecho de que esas acciones —como la revocación de su visa— no se derivan de ninguna descabellada teoría de conspiración, sino de una investigación federal que lo señala como cabecilla de un plan para asesinar a un empresario y periodista.
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Sin embargo, su acusación tiene consecuencias precisamente por el lugar en el que decidió situarla.
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Al invocar la batalla de Trump por aparecer en la papeleta electoral de 2024, Arzú reformuló su disputa con sus adversarios políticos en Guatemala como una advertencia a Washington.
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Si Washington actúa en su contra por su participación en el intento de asesinato, Arzú responderá continuando con la difamación de la Administración Trump y de Marco Rubio, acusándolos de interferir en las elecciones guatemaltecas, una teoría de conspiración digna de un foro de la dark web.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: