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Sheinbaum “resiste” mientras Morena se desgasta

Rafael P. Palomo
20 de julio, 2026

Sheinbaum sigue teniendo altos niveles de aprobación, pero el declive simultáneo de Morena y del optimismo económico sugiere que el bono político heredado de López Obrador (AMLO) comienza a agotarse.

En perspectiva. Claudia Sheinbaum continúa siendo una de las presidentas más populares del continente. Sin embargo, la última encuesta de Pew Research revela una tendencia mucho más relevante que su nivel de aprobación: por primera vez desde su llegada al poder, tanto la presidenta como Morena muestran un deterioro simultáneo en su respaldo ciudadano; aunque ambos conservan mayorías cómodas, el desgaste rompe con la narrativa de invulnerabilidad que acompañó al oficialismo durante los últimos años y plantea una pregunta incómoda para el movimiento: ¿qué ocurre cuando el capital político heredado por AMLO deja de ser suficiente para sostener el proyecto?

  • Sheinbaum sigue siendo popular, pero menos que hace un año. Su imagen favorable cayó de un 80 % a un 64 %, mientras que la proporción de opiniones desfavorables prácticamente se duplicó. Continúa siendo una cifra extraordinariamente alta, aunque marca el primer retroceso y una tendencia insostenible a futuro.

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  • Morena cayó incluso más. La opinión favorable hacia el partido pasó de un 80 % a un 60 % en apenas un año. Aunque sigue siendo la fuerza política dominante, el descenso sugiere que los mexicanos comienzan a diferenciar entre la figura presidencial y el desempeño del movimiento que la llevó al poder.

  • La proporción de mexicanos que consideran positiva la situación económica cayó de un 61 % a un 49 %, coincidiendo con la desaceleración económica registrada durante los primeros meses del año. Como ocurre en la mayoría de las democracias, la percepción económica continúa siendo el principal determinante del respaldo político.

Entre líneas. El dato más importante del estudio no es que Sheinbaum conserve altos niveles de popularidad, sino que estos ya no descansan sobre el mismo impulso político que heredó de AMLO. Durante seis años, Morena construyó una narrativa de hegemonía prácticamente incontestable. Hoy, esa narrativa comienza a mostrar grietas. El “efecto AMLO” empieza a diluirse. López Obrador logró convertir su popularidad personal en un activo permanente para Morena.

  • Sheinbaum heredó ese capital político, pero los datos muestran que los ciudadanos empiezan a evaluar su administración por sus propios resultados y no únicamente por la continuidad del proyecto.

  • Las promesas de transformación enfrentan ahora restricciones fiscales, menor crecimiento económico, tensiones comerciales con EE. UU. y crecientes desafíos en materia de seguridad. Conforme esos problemas ocupan el centro del debate público, el margen para sostener niveles excepcionales de aprobación se ha reducido. 

  • Durante años, Morena giró alrededor de una figura política extraordinariamente dominante. La transición hacia un liderazgo distinto obliga al oficialismo a demostrar que puede mantener su fortaleza sin depender exclusivamente del carisma de su fundador.

Por qué importa. Los resultados de Pew no anticipan una derrota electoral para Morena. Con un 61 % de opinión favorable, el partido continúa disfrutando de un respaldo que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos difícilmente podría imaginar. Sin embargo, sí sugieren el inicio de una nueva etapa política en México, donde la popularidad deja de ser un recurso inagotable y comienza a depender cada vez más del desempeño gubernamental; algo que para el PRI duró muchos años más.

  • Mientras que AMLO logró mantener altos niveles de aprobación incluso durante episodios de bajo crecimiento, Sheinbaum parece enfrentar una ciudadanía más sensible a los resultados económicos.

  • Si Morena continúa perdiendo respaldo a un ritmo mayor que Sheinbaum, la presidenta podría conservar su legitimidad personal mientras el movimiento enfrenta mayores costos políticos en futuras elecciones.

  • Morena sigue siendo el partido dominante de México, pero los datos indican que ya no es inmune al desgaste propio del ejercicio del poder. Esto podría hacer que la dinámica de heredarle el cargo a un delfín no le funcione a su sucesor de la manera en la que le funcionó a la presidenta. 

En conclusión. Aunque la encuesta no muestra el fin del proyecto político de Morena, revela el inicio de su normalización. Después de años de expansión prácticamente ininterrumpida, el oficialismo comienza a enfrentar el fenómeno que eventualmente alcanza a todos los partidos gobernantes: el desgaste. Sheinbaum sigue siendo una presidenta fuerte, pero ya no intocable.

  • Morena continúa dominando la política mexicana, pero parece haber dejado de crecer por inercia.

  • El verdadero examen para la 4T apenas comienza: demostrar que puede sostener su legitimidad cuando el capital de AMLO ya no sea suficiente para explicar cada victoria política.

  • Si 2025 fue el año de la continuidad, 2026 podría convertirse en el año en que Morena descubra que conservar el poder exige mucho más que heredar el legado de su fundador.

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Sheinbaum “resiste” mientras Morena se desgasta

Rafael P. Palomo
20 de julio, 2026

Sheinbaum sigue teniendo altos niveles de aprobación, pero el declive simultáneo de Morena y del optimismo económico sugiere que el bono político heredado de López Obrador (AMLO) comienza a agotarse.

En perspectiva. Claudia Sheinbaum continúa siendo una de las presidentas más populares del continente. Sin embargo, la última encuesta de Pew Research revela una tendencia mucho más relevante que su nivel de aprobación: por primera vez desde su llegada al poder, tanto la presidenta como Morena muestran un deterioro simultáneo en su respaldo ciudadano; aunque ambos conservan mayorías cómodas, el desgaste rompe con la narrativa de invulnerabilidad que acompañó al oficialismo durante los últimos años y plantea una pregunta incómoda para el movimiento: ¿qué ocurre cuando el capital político heredado por AMLO deja de ser suficiente para sostener el proyecto?

  • Sheinbaum sigue siendo popular, pero menos que hace un año. Su imagen favorable cayó de un 80 % a un 64 %, mientras que la proporción de opiniones desfavorables prácticamente se duplicó. Continúa siendo una cifra extraordinariamente alta, aunque marca el primer retroceso y una tendencia insostenible a futuro.

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  • Morena cayó incluso más. La opinión favorable hacia el partido pasó de un 80 % a un 60 % en apenas un año. Aunque sigue siendo la fuerza política dominante, el descenso sugiere que los mexicanos comienzan a diferenciar entre la figura presidencial y el desempeño del movimiento que la llevó al poder.

  • La proporción de mexicanos que consideran positiva la situación económica cayó de un 61 % a un 49 %, coincidiendo con la desaceleración económica registrada durante los primeros meses del año. Como ocurre en la mayoría de las democracias, la percepción económica continúa siendo el principal determinante del respaldo político.

Entre líneas. El dato más importante del estudio no es que Sheinbaum conserve altos niveles de popularidad, sino que estos ya no descansan sobre el mismo impulso político que heredó de AMLO. Durante seis años, Morena construyó una narrativa de hegemonía prácticamente incontestable. Hoy, esa narrativa comienza a mostrar grietas. El “efecto AMLO” empieza a diluirse. López Obrador logró convertir su popularidad personal en un activo permanente para Morena.

  • Sheinbaum heredó ese capital político, pero los datos muestran que los ciudadanos empiezan a evaluar su administración por sus propios resultados y no únicamente por la continuidad del proyecto.

  • Las promesas de transformación enfrentan ahora restricciones fiscales, menor crecimiento económico, tensiones comerciales con EE. UU. y crecientes desafíos en materia de seguridad. Conforme esos problemas ocupan el centro del debate público, el margen para sostener niveles excepcionales de aprobación se ha reducido. 

  • Durante años, Morena giró alrededor de una figura política extraordinariamente dominante. La transición hacia un liderazgo distinto obliga al oficialismo a demostrar que puede mantener su fortaleza sin depender exclusivamente del carisma de su fundador.

Por qué importa. Los resultados de Pew no anticipan una derrota electoral para Morena. Con un 61 % de opinión favorable, el partido continúa disfrutando de un respaldo que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos difícilmente podría imaginar. Sin embargo, sí sugieren el inicio de una nueva etapa política en México, donde la popularidad deja de ser un recurso inagotable y comienza a depender cada vez más del desempeño gubernamental; algo que para el PRI duró muchos años más.

  • Mientras que AMLO logró mantener altos niveles de aprobación incluso durante episodios de bajo crecimiento, Sheinbaum parece enfrentar una ciudadanía más sensible a los resultados económicos.

  • Si Morena continúa perdiendo respaldo a un ritmo mayor que Sheinbaum, la presidenta podría conservar su legitimidad personal mientras el movimiento enfrenta mayores costos políticos en futuras elecciones.

  • Morena sigue siendo el partido dominante de México, pero los datos indican que ya no es inmune al desgaste propio del ejercicio del poder. Esto podría hacer que la dinámica de heredarle el cargo a un delfín no le funcione a su sucesor de la manera en la que le funcionó a la presidenta. 

En conclusión. Aunque la encuesta no muestra el fin del proyecto político de Morena, revela el inicio de su normalización. Después de años de expansión prácticamente ininterrumpida, el oficialismo comienza a enfrentar el fenómeno que eventualmente alcanza a todos los partidos gobernantes: el desgaste. Sheinbaum sigue siendo una presidenta fuerte, pero ya no intocable.

  • Morena continúa dominando la política mexicana, pero parece haber dejado de crecer por inercia.

  • El verdadero examen para la 4T apenas comienza: demostrar que puede sostener su legitimidad cuando el capital de AMLO ya no sea suficiente para explicar cada victoria política.

  • Si 2025 fue el año de la continuidad, 2026 podría convertirse en el año en que Morena descubra que conservar el poder exige mucho más que heredar el legado de su fundador.

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