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Gobierno de Petro: extorsión, tráfico de influencias y corrupción

Rafael P. Palomo
27 de julio, 2026

La red de corrupción encabezada por las hermanas Guerrero evidencia nuevamente a un gobierno que llegó al poder para perfeccionar la corrupción estatal.

En perspectiva. Gustavo Petro construyó buena parte de su legitimidad sobre la promesa de romper con la corrupción de la política tradicional. Cuatro años después, esa narrativa se ha confirmado como una farsa. Una investigación del medio colombiano Semana sostiene que Juliana Guerrero y su hermana Verónica habrían operado una estructura dedicada a cobrar millonarias sumas de dinero a empresarios a cambio de gestionar reuniones, acelerar procesos y facilitar la adjudicación de contratos estatales. El reportaje lo evidencia mediante testimonios, chats, audios y consignaciones bancarias.

  • Las hermanas cobraban COP 1M (un millón de pesos colombianos) por reuniones iniciales, COP 200M por gestionar contratos y una comisión equivalente al 10 % del valor de los proyectos adjudicados.

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  • Los pagos habrían sido canalizados inicialmente a través de un tercero para evitar que el dinero ingresara directamente a las cuentas de las involucradas, según conversaciones de WhatsApp y comprobantes bancarios publicados por el medio.

  • Pese a no ocupar cargos públicos durante buena parte del período investigado, ambas ejercían influencia sobre ministerios y otras entidades estatales. Juliana era considerada la mujer más poderosa del gobierno de Petro.

Cómo funciona. El esquema comenzaba con una reunión. Si el empresario decidía continuar, debía pagar cientos de millones de pesos por la intermediación y, posteriormente, entregar un porcentaje del contrato obtenido. Los chats revelan conversaciones sobre pagos, avances de proyectos, coordinación de reuniones y seguimiento a consignaciones bancarias, mientras que los audios muestran la naturalidad con la que se negociaban los términos de esas gestiones.

  • Las pruebas publicadas incluyen conversaciones donde se discuten porcentajes, consignaciones específicas y el estado de distintos contratos públicos.

  • Lo más llamativo es que el poder de las hermanas no provenía de un cargo formal, sino de su cercanía con Petro. La investigación retrata una estructura donde la influencia política adquiría un valor económico y el acceso al Estado podía convertirse en un negocio.

Entre líneas. El caso Guerrero difícilmente puede entenderse como un episodio aislado. Llega después de una sucesión de escándalos que han acompañado al gobierno de Gustavo Petro desde prácticamente el inicio de su mandato: Nicolás Petro, Armando Benedetti, Laura Sarabia, la UNGRD, los cuestionamientos al Ministerio de la Igualdad y múltiples denuncias sobre contratación pública. Cada uno posee dinámicas distintas, pero todos apuntan hacia un mismo problema: la aparición de redes informales de poder alrededor del Ejecutivo.

  • El denominador común es el uso de la cercanía política como mecanismo para obtener influencia dentro del Estado. La reiteración de estos casos ha destruido la farsa de que el petrismo representaba una ruptura con la política tradicional.

  • Más que anomalías independientes, los distintos escándalos demuestran un patrón de funcionamiento donde la influencia política y la contratación pública están estrechamente vinculadas.

  • En conjunto, la investigación se convierte en otra pieza dentro de un rompecabezas mucho más amplio sobre el funcionamiento del poder durante los últimos cuatro años.

Por qué importa. Con la elección de Abelardo de la Espriella, Colombia inicia una transición política que va mucho más allá del simple cambio de gobierno. Si las investigaciones terminan confirmando la existencia de estructuras ilegales de influencia dentro del Estado, el principal desafío del nuevo presidente no será únicamente reemplazar ministros o modificar políticas públicas, sino recuperar instituciones cuya credibilidad bajo Petro ha desaparecido.

  • Desmontar esas redes de corrupción exigirá reconstruir mecanismos de transparencia y control dentro de la administración pública.

  • La desconfianza generada por estos escándalos, no obstante, podría dificultar la relación entre el Estado y el sector privado, afectando la capacidad del nuevo gobierno para ejecutar políticas y atraer inversión.

  • La reconstrucción institucional será, probablemente, uno de los principales legados que deberá asumir la nueva administración desde su primer día de gobierno.

En conclusión. Corresponderá ahora a la Fiscalía determinar la responsabilidad penal de los involucrados y establecer la autenticidad y alcance de las pruebas reveladas. Sin embargo, el impacto político e institucional del caso ya es innegable. La administración de Petro deja un Estado golpeado por una sucesión constante de escándalos que han debilitado la confianza ciudadana en las instituciones.

  • El gobierno de Abelardo de la Espriella enfrentará la tarea de demostrar que es posible reconstruir un aparato estatal totalmente capturado por la corrupción del socialismo.

  • Solo entonces Colombia podrá cerrar uno de los capítulos de corrupción más profundos de su historia reciente.

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Gobierno de Petro: extorsión, tráfico de influencias y corrupción

Rafael P. Palomo
27 de julio, 2026

La red de corrupción encabezada por las hermanas Guerrero evidencia nuevamente a un gobierno que llegó al poder para perfeccionar la corrupción estatal.

En perspectiva. Gustavo Petro construyó buena parte de su legitimidad sobre la promesa de romper con la corrupción de la política tradicional. Cuatro años después, esa narrativa se ha confirmado como una farsa. Una investigación del medio colombiano Semana sostiene que Juliana Guerrero y su hermana Verónica habrían operado una estructura dedicada a cobrar millonarias sumas de dinero a empresarios a cambio de gestionar reuniones, acelerar procesos y facilitar la adjudicación de contratos estatales. El reportaje lo evidencia mediante testimonios, chats, audios y consignaciones bancarias.

  • Las hermanas cobraban COP 1M (un millón de pesos colombianos) por reuniones iniciales, COP 200M por gestionar contratos y una comisión equivalente al 10 % del valor de los proyectos adjudicados.

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  • Los pagos habrían sido canalizados inicialmente a través de un tercero para evitar que el dinero ingresara directamente a las cuentas de las involucradas, según conversaciones de WhatsApp y comprobantes bancarios publicados por el medio.

  • Pese a no ocupar cargos públicos durante buena parte del período investigado, ambas ejercían influencia sobre ministerios y otras entidades estatales. Juliana era considerada la mujer más poderosa del gobierno de Petro.

Cómo funciona. El esquema comenzaba con una reunión. Si el empresario decidía continuar, debía pagar cientos de millones de pesos por la intermediación y, posteriormente, entregar un porcentaje del contrato obtenido. Los chats revelan conversaciones sobre pagos, avances de proyectos, coordinación de reuniones y seguimiento a consignaciones bancarias, mientras que los audios muestran la naturalidad con la que se negociaban los términos de esas gestiones.

  • Las pruebas publicadas incluyen conversaciones donde se discuten porcentajes, consignaciones específicas y el estado de distintos contratos públicos.

  • Lo más llamativo es que el poder de las hermanas no provenía de un cargo formal, sino de su cercanía con Petro. La investigación retrata una estructura donde la influencia política adquiría un valor económico y el acceso al Estado podía convertirse en un negocio.

Entre líneas. El caso Guerrero difícilmente puede entenderse como un episodio aislado. Llega después de una sucesión de escándalos que han acompañado al gobierno de Gustavo Petro desde prácticamente el inicio de su mandato: Nicolás Petro, Armando Benedetti, Laura Sarabia, la UNGRD, los cuestionamientos al Ministerio de la Igualdad y múltiples denuncias sobre contratación pública. Cada uno posee dinámicas distintas, pero todos apuntan hacia un mismo problema: la aparición de redes informales de poder alrededor del Ejecutivo.

  • El denominador común es el uso de la cercanía política como mecanismo para obtener influencia dentro del Estado. La reiteración de estos casos ha destruido la farsa de que el petrismo representaba una ruptura con la política tradicional.

  • Más que anomalías independientes, los distintos escándalos demuestran un patrón de funcionamiento donde la influencia política y la contratación pública están estrechamente vinculadas.

  • En conjunto, la investigación se convierte en otra pieza dentro de un rompecabezas mucho más amplio sobre el funcionamiento del poder durante los últimos cuatro años.

Por qué importa. Con la elección de Abelardo de la Espriella, Colombia inicia una transición política que va mucho más allá del simple cambio de gobierno. Si las investigaciones terminan confirmando la existencia de estructuras ilegales de influencia dentro del Estado, el principal desafío del nuevo presidente no será únicamente reemplazar ministros o modificar políticas públicas, sino recuperar instituciones cuya credibilidad bajo Petro ha desaparecido.

  • Desmontar esas redes de corrupción exigirá reconstruir mecanismos de transparencia y control dentro de la administración pública.

  • La desconfianza generada por estos escándalos, no obstante, podría dificultar la relación entre el Estado y el sector privado, afectando la capacidad del nuevo gobierno para ejecutar políticas y atraer inversión.

  • La reconstrucción institucional será, probablemente, uno de los principales legados que deberá asumir la nueva administración desde su primer día de gobierno.

En conclusión. Corresponderá ahora a la Fiscalía determinar la responsabilidad penal de los involucrados y establecer la autenticidad y alcance de las pruebas reveladas. Sin embargo, el impacto político e institucional del caso ya es innegable. La administración de Petro deja un Estado golpeado por una sucesión constante de escándalos que han debilitado la confianza ciudadana en las instituciones.

  • El gobierno de Abelardo de la Espriella enfrentará la tarea de demostrar que es posible reconstruir un aparato estatal totalmente capturado por la corrupción del socialismo.

  • Solo entonces Colombia podrá cerrar uno de los capítulos de corrupción más profundos de su historia reciente.

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