Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial

El petrismo lidera la carrera, pero se quedará en la meta

.
Rafael P. Palomo
04 de mayo, 2026

La izquierda colombiana parte con ventaja, pero insuficiente para resistir a la mayoría que ostenta la oposición en conjunto.

Panorama general. Cepeda lidera con comodidad en primera vuelta y, en varios escenarios, incluso se mantiene competitivo en una eventual segunda. Al quedarse solo con ese dato, la conclusión es sencilla: el oficialismo llega fuerte y con ventaja. Las encuestas están midiendo el momento actual, pero no están capturando cómo se va a mover el electorado en las semanas decisivas.

  • El punto de partida es evidente. Cepeda tiene una base sólida y consistente, lo que le permite encabezar todas las mediciones. Al mismo tiempo, la oposición está dividida.

    SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA
  • Valencia y de la Espriella compiten por el mismo espacio, mientras que otros candidatos menores y un bloque importante de indecisos mantienen el panorama fragmentado.

  • Esa división explica, en gran parte, la ventaja actual del oficialismo. El problema para el gobierno es que esa fragmentación no dura para siempre.

Hemeroteca. En Colombia, la elección real empieza después de la primera vuelta. Es ahí donde entra el voto útil: votantes que no necesariamente están convencidos por un candidato, pero que terminan alineándose con quien tenga más posibilidades de derrotar al oficialismo. Ese proceso de consolidación suele ser rápido y bastante claro una vez que el tablero se reduce a dos opciones.

  • En ese escenario, Valencia tiene una ventaja importante. En la mayoría de las simulaciones de segunda vuelta, aparece ligeramente mejor posicionada que de la Espriella frente a Cepeda.

  • No es una diferencia abismal, pero en una elección cerrada, esos puntos pesan. Más relevante aún, esa ventaja empieza a moldear la narrativa.

  • Si se instala la idea de que ella es la candidata más competitiva, el voto opositor tiende a ordenarse detrás, como una opción estratégica para un fin ulterior. 

Entre líneas. A eso se le suma un factor que las encuestas reflejan, pero que muchas veces se subestima: el desgaste del gobierno. Petro mantiene niveles de aprobación que no son catastróficos, pero sí negativos en términos netos —alrededor de un 50 % de desaprobación y un 40 % de opinión favorable—.

  • Cepeda no logra despegarse de ese contexto; en varios sondeos incluso aparece por debajo del propio presidente. Ese no es el entorno ideal para que un gobierno logre transferir el poder sin demasiada resistencia.
  • La economía llega golpeada a la recta final de la campaña. Más allá de las decisiones internas, hay factores externos —como la crisis en el estrecho de Ormuz— que están presionando la inflación.

  • El impacto se siente en precios clave y eso termina filtrándose al humor del electorado. En campaña, esas cosas pesan más de lo que parece.

Por qué importa. Hay un cambio aún más relevante y es que la seguridad volvió al centro del debate. Durante buena parte del gobierno de Petro, la economía era la principal preocupación. En el último año, eso cambió. El aumento de la violencia, la actividad de grupos armados y hechos puntuales —como atentados y asesinatos— han hecho que la seguridad escale rápidamente en las encuestas. Cuando ese tema domina la conversación, el oficialismo suele llevar la peor parte, especialmente con un gobierno que relajó las políticas de seguridad.

  • En ese terreno, la oposición tiene más margen. Valencia, además, llega con algo que no todos los candidatos tienen: estructura

  • Más allá de lo que digan las encuestas, cuenta con una maquinaria política capaz de movilizar votos de verdad.

  • Eso importa mucho más en las semanas finales que cualquier tendencia en redes o picos de popularidad momentáneos. Las elecciones no se ganan en X.

Visto y no visto. De la Espriella, en cambio, parece haber alcanzado su punto más alto antes de tiempo. Su crecimiento fue rápido, pero no necesariamente sostenido por organización territorial.

  • Ese tipo de candidaturas suele rendir bien en encuestas tempranas, pero les cuesta más cuando la competencia se vuelve directa y los votantes empiezan a pensar en términos de quién puede ganar, no solo de quién les gusta.

En perspectiva. Otro elemento clave es el de los indecisos. En Colombia, una parte importante del electorado define su voto en las últimas semanas, incluso en los últimos días. No todos siguen la política de cerca, y muchos terminan decidiendo cuando la elección ya está encima. Esos votantes suelen inclinarse por quien perciben con más fuerza o más opciones reales de imponerse. Ese tipo de dinámica puede cambiar una elección rápidamente.

  • Por todo esto, los mercados de apuestas marcan una contienda mucho más cerrada que las encuestas tradicionales.

Sí, pero. A pesar de ello, el centro, aunque debilitado, podría reordenarse. El gobierno tiene incentivos para influir en la narrativa y tratar de empujar a un rival más débil hacia la segunda vuelta.

  • Con ello, la lógica general del proceso es bastante clara. Las encuestas muestran una foto del presente, pero el diseño electoral colombiano nunca es una foto fija y todos los posibles cambios después de la primera vuelta favorecen más a la oposición.

  • La clave estará en la capacidad de la oposición de unirse y no canibalizarse en la segunda vuelta.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA

El petrismo lidera la carrera, pero se quedará en la meta

.
Rafael P. Palomo
04 de mayo, 2026

La izquierda colombiana parte con ventaja, pero insuficiente para resistir a la mayoría que ostenta la oposición en conjunto.

Panorama general. Cepeda lidera con comodidad en primera vuelta y, en varios escenarios, incluso se mantiene competitivo en una eventual segunda. Al quedarse solo con ese dato, la conclusión es sencilla: el oficialismo llega fuerte y con ventaja. Las encuestas están midiendo el momento actual, pero no están capturando cómo se va a mover el electorado en las semanas decisivas.

  • El punto de partida es evidente. Cepeda tiene una base sólida y consistente, lo que le permite encabezar todas las mediciones. Al mismo tiempo, la oposición está dividida.

    SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA
  • Valencia y de la Espriella compiten por el mismo espacio, mientras que otros candidatos menores y un bloque importante de indecisos mantienen el panorama fragmentado.

  • Esa división explica, en gran parte, la ventaja actual del oficialismo. El problema para el gobierno es que esa fragmentación no dura para siempre.

Hemeroteca. En Colombia, la elección real empieza después de la primera vuelta. Es ahí donde entra el voto útil: votantes que no necesariamente están convencidos por un candidato, pero que terminan alineándose con quien tenga más posibilidades de derrotar al oficialismo. Ese proceso de consolidación suele ser rápido y bastante claro una vez que el tablero se reduce a dos opciones.

  • En ese escenario, Valencia tiene una ventaja importante. En la mayoría de las simulaciones de segunda vuelta, aparece ligeramente mejor posicionada que de la Espriella frente a Cepeda.

  • No es una diferencia abismal, pero en una elección cerrada, esos puntos pesan. Más relevante aún, esa ventaja empieza a moldear la narrativa.

  • Si se instala la idea de que ella es la candidata más competitiva, el voto opositor tiende a ordenarse detrás, como una opción estratégica para un fin ulterior. 

Entre líneas. A eso se le suma un factor que las encuestas reflejan, pero que muchas veces se subestima: el desgaste del gobierno. Petro mantiene niveles de aprobación que no son catastróficos, pero sí negativos en términos netos —alrededor de un 50 % de desaprobación y un 40 % de opinión favorable—.

  • Cepeda no logra despegarse de ese contexto; en varios sondeos incluso aparece por debajo del propio presidente. Ese no es el entorno ideal para que un gobierno logre transferir el poder sin demasiada resistencia.
  • La economía llega golpeada a la recta final de la campaña. Más allá de las decisiones internas, hay factores externos —como la crisis en el estrecho de Ormuz— que están presionando la inflación.

  • El impacto se siente en precios clave y eso termina filtrándose al humor del electorado. En campaña, esas cosas pesan más de lo que parece.

Por qué importa. Hay un cambio aún más relevante y es que la seguridad volvió al centro del debate. Durante buena parte del gobierno de Petro, la economía era la principal preocupación. En el último año, eso cambió. El aumento de la violencia, la actividad de grupos armados y hechos puntuales —como atentados y asesinatos— han hecho que la seguridad escale rápidamente en las encuestas. Cuando ese tema domina la conversación, el oficialismo suele llevar la peor parte, especialmente con un gobierno que relajó las políticas de seguridad.

  • En ese terreno, la oposición tiene más margen. Valencia, además, llega con algo que no todos los candidatos tienen: estructura

  • Más allá de lo que digan las encuestas, cuenta con una maquinaria política capaz de movilizar votos de verdad.

  • Eso importa mucho más en las semanas finales que cualquier tendencia en redes o picos de popularidad momentáneos. Las elecciones no se ganan en X.

Visto y no visto. De la Espriella, en cambio, parece haber alcanzado su punto más alto antes de tiempo. Su crecimiento fue rápido, pero no necesariamente sostenido por organización territorial.

  • Ese tipo de candidaturas suele rendir bien en encuestas tempranas, pero les cuesta más cuando la competencia se vuelve directa y los votantes empiezan a pensar en términos de quién puede ganar, no solo de quién les gusta.

En perspectiva. Otro elemento clave es el de los indecisos. En Colombia, una parte importante del electorado define su voto en las últimas semanas, incluso en los últimos días. No todos siguen la política de cerca, y muchos terminan decidiendo cuando la elección ya está encima. Esos votantes suelen inclinarse por quien perciben con más fuerza o más opciones reales de imponerse. Ese tipo de dinámica puede cambiar una elección rápidamente.

  • Por todo esto, los mercados de apuestas marcan una contienda mucho más cerrada que las encuestas tradicionales.

Sí, pero. A pesar de ello, el centro, aunque debilitado, podría reordenarse. El gobierno tiene incentivos para influir en la narrativa y tratar de empujar a un rival más débil hacia la segunda vuelta.

  • Con ello, la lógica general del proceso es bastante clara. Las encuestas muestran una foto del presente, pero el diseño electoral colombiano nunca es una foto fija y todos los posibles cambios después de la primera vuelta favorecen más a la oposición.

  • La clave estará en la capacidad de la oposición de unirse y no canibalizarse en la segunda vuelta.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?