EPQ y el arrendamiento del muelle sur geopolítica
La empresa que está en proceso para conseguir el arrendamiento del muelle es Obras Marítimas, S. A. (MARISA).
El arrendamiento para la construcción y operación de una terminal especializada en graneles líquidos y sólidos en el muelle sur de la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) ha generado polémica entre diversos sectores. En palabras del presidente de la Junta Directiva (JD), José Antonio Lemus Guzmán, aún no se ha brindado ningún contrato o adjudicación.
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En redes sociales circulan opiniones que afirman lo contrario, además de especular que no se ajusta al Plan Maestro de EPQ. Sin embargo, ese arrendamiento —como otros tres otorgados de manera idéntica— está perfectamente alineado con el mismo y con lo que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. trabaja.
Por qué importa. República revisó la documentación pertinente del proceso; el análisis abarca desde la convocatoria —lanzada por el puerto el 13 de noviembre de 2024—, hasta la fecha. Los documentos no muestran anomalías. Es decir, en la actualidad, el evento cumple con los reglamentos y las leyes vigentes de EPQ.
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La empresa que está en proceso para conseguir el arrendamiento del muelle es Obras Marítimas, S. A. (MARISA). Lo realiza bajo el régimen de gestión indirecta, como lo indicó desde un inicio la convocatoria del puerto.
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Entre los señalamientos que circulan en redes sociales está que la empresa no tiene la capacidad económica para ejecutar el proyecto. No obstante, no se presentan pruebas que lo confirmen.
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Según el expediente que entregó la empresa como parte del trámite para obtener el arrendamiento, existe una certificación bancaria que valida la solvencia financiera, solidez y liquidez de MARISA.
Visto y no visto. El régimen de EPQ no exige licitación pública para el arrendamiento del espacio portuario ni para la autorización de gestión indirecta (proceso que sigue MARISA). La vía es la solicitud de la empresa interesada, dentro de la convocatoria oficial, para ser evaluada por Comisión Técnica y, posteriormente, aprobada por la JD.
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El 15 de mayo de 2025, por unanimidad, la Junta Directiva de EPQ aprobó el proyecto de MARISA mediante el acta JD-06-38-2025. En ese momento, se instruyó elaborar el contrato de arrendamiento. El 3 de junio, la empresa fue notificada del acta.
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Sin embargo, no fue hasta el 10 de febrero de 2026, cuando se autorizó la suscripción de los proyectos (arrendamiento y prestación de servicios) en el puerto.
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Quedó documentado en los acuerdos JD-04-11-2026 y JD-05-011-2026 (acta 11). A los 15 días después, el 25 de febrero, se le notificó a MARISA. El 26 de mayo de este año se firmaron los contratos.
Sí, pero. Según la escritura pública, se le brindó a MARISA el arrendamiento del muelle por 25 años y la prestación de servicios por 15 (prorrogables). Además, se exigió la contratación de un estudio de modelación por parte del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria (IHCantabria), España, para validar el diseño propuesto de MARISA.
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El contrato entre MARISA y EPQ incluye condiciones suspensivas para la ejecución del arrendamiento del muelle. Es decir, hasta el momento existe el acuerdo, que necesita de una última validación para darse por aprobado en su totalidad.
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Las condiciones suspensivas son cláusulas en un contrato que ponen en pausa los efectos jurídicos hasta que ocurra un evento, como lo es la entrega del estudio de modelación por IHCantabria. Está previsto que se entregue en los próximos meses.
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En este contexto, tal y como lo dijo el presidente de la JD, José Antonio Lemus Guzmán, aún no se le ha dado ningún contrato —a plenitud— de arrendamiento a MARISA.
En conclusión. El proceso de MARISA muestra una diferencia importante entre la firma de los contratos y la plena vigencia de sus efectos. La documentación revisada indica que EPQ siguió el procedimiento previsto para la gestión indirecta, pero el proyecto todavía depende del cumplimiento de condiciones suspensivas antes de avanzar a su ejecución definitiva.
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La firma de los contratos no significa que el arrendamiento opere plenamente. Su ejecución depende de requisitos pendientes, entre ellos la entrega y validación del estudio encargado a IHCantabria.
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Hasta que se cumplan esas condiciones, el proyecto permanece en una etapa contractual condicionada. Por eso, resulta impreciso presentar el arrendamiento como un proceso totalmente consumado.
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El punto decisivo llegará cuando EPQ reciba y evalúe el estudio de modelación. Ese resultado determinará si la terminal puede avanzar bajo las condiciones establecidas en los contratos.
EPQ y el arrendamiento del muelle sur geopolítica
La empresa que está en proceso para conseguir el arrendamiento del muelle es Obras Marítimas, S. A. (MARISA).
El arrendamiento para la construcción y operación de una terminal especializada en graneles líquidos y sólidos en el muelle sur de la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) ha generado polémica entre diversos sectores. En palabras del presidente de la Junta Directiva (JD), José Antonio Lemus Guzmán, aún no se ha brindado ningún contrato o adjudicación.
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En redes sociales circulan opiniones que afirman lo contrario, además de especular que no se ajusta al Plan Maestro de EPQ. Sin embargo, ese arrendamiento —como otros tres otorgados de manera idéntica— está perfectamente alineado con el mismo y con lo que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. trabaja.
Por qué importa. República revisó la documentación pertinente del proceso; el análisis abarca desde la convocatoria —lanzada por el puerto el 13 de noviembre de 2024—, hasta la fecha. Los documentos no muestran anomalías. Es decir, en la actualidad, el evento cumple con los reglamentos y las leyes vigentes de EPQ.
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La empresa que está en proceso para conseguir el arrendamiento del muelle es Obras Marítimas, S. A. (MARISA). Lo realiza bajo el régimen de gestión indirecta, como lo indicó desde un inicio la convocatoria del puerto.
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Entre los señalamientos que circulan en redes sociales está que la empresa no tiene la capacidad económica para ejecutar el proyecto. No obstante, no se presentan pruebas que lo confirmen.
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Según el expediente que entregó la empresa como parte del trámite para obtener el arrendamiento, existe una certificación bancaria que valida la solvencia financiera, solidez y liquidez de MARISA.
Visto y no visto. El régimen de EPQ no exige licitación pública para el arrendamiento del espacio portuario ni para la autorización de gestión indirecta (proceso que sigue MARISA). La vía es la solicitud de la empresa interesada, dentro de la convocatoria oficial, para ser evaluada por Comisión Técnica y, posteriormente, aprobada por la JD.
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El 15 de mayo de 2025, por unanimidad, la Junta Directiva de EPQ aprobó el proyecto de MARISA mediante el acta JD-06-38-2025. En ese momento, se instruyó elaborar el contrato de arrendamiento. El 3 de junio, la empresa fue notificada del acta.
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Sin embargo, no fue hasta el 10 de febrero de 2026, cuando se autorizó la suscripción de los proyectos (arrendamiento y prestación de servicios) en el puerto.
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Quedó documentado en los acuerdos JD-04-11-2026 y JD-05-011-2026 (acta 11). A los 15 días después, el 25 de febrero, se le notificó a MARISA. El 26 de mayo de este año se firmaron los contratos.
Sí, pero. Según la escritura pública, se le brindó a MARISA el arrendamiento del muelle por 25 años y la prestación de servicios por 15 (prorrogables). Además, se exigió la contratación de un estudio de modelación por parte del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria (IHCantabria), España, para validar el diseño propuesto de MARISA.
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El contrato entre MARISA y EPQ incluye condiciones suspensivas para la ejecución del arrendamiento del muelle. Es decir, hasta el momento existe el acuerdo, que necesita de una última validación para darse por aprobado en su totalidad.
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Las condiciones suspensivas son cláusulas en un contrato que ponen en pausa los efectos jurídicos hasta que ocurra un evento, como lo es la entrega del estudio de modelación por IHCantabria. Está previsto que se entregue en los próximos meses.
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En este contexto, tal y como lo dijo el presidente de la JD, José Antonio Lemus Guzmán, aún no se le ha dado ningún contrato —a plenitud— de arrendamiento a MARISA.
En conclusión. El proceso de MARISA muestra una diferencia importante entre la firma de los contratos y la plena vigencia de sus efectos. La documentación revisada indica que EPQ siguió el procedimiento previsto para la gestión indirecta, pero el proyecto todavía depende del cumplimiento de condiciones suspensivas antes de avanzar a su ejecución definitiva.
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La firma de los contratos no significa que el arrendamiento opere plenamente. Su ejecución depende de requisitos pendientes, entre ellos la entrega y validación del estudio encargado a IHCantabria.
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Hasta que se cumplan esas condiciones, el proyecto permanece en una etapa contractual condicionada. Por eso, resulta impreciso presentar el arrendamiento como un proceso totalmente consumado.
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El punto decisivo llegará cuando EPQ reciba y evalúe el estudio de modelación. Ese resultado determinará si la terminal puede avanzar bajo las condiciones establecidas en los contratos.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: