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Bodegas crecen 9% y expanden nuevos corredores

Zona sur lidera el crecimiento logístico con 3.5 millones de m² construidos y 90% de ocupación, impulsada por Puerto Quetzal y el comercio exterior.

Luis Gonzalez
26 de octubre, 2000

El sector de bodegas continúa consolidándose como uno de los motores más dinámicos de la economía guatemalteca. Los resultados más recientes del estudio elaborado por la Gremial de Bodegas de la Cámara de Industria de Guatemala confirman una tendencia que se mantiene desde antes de la pandemia: un crecimiento sostenido cercano al 9 % anual medido en metros cuadrados construidos.

Para Guillermo Furlán, presidente de la gremial, el principal hallazgo no es solamente el crecimiento, sino la estabilidad de ese comportamiento. Desde hace varios años, el sector mantiene una expansión constante, impulsada por la demanda de espacios para almacenamiento, distribución y actividades productivas. Incluso la pandemia tuvo un impacto limitado, ya que los proyectos suelen planificarse con varios años de anticipación.

El estudio identifica nuevos focos de desarrollo fuera de la capital. Uno de los casos más notorios es la Carretera al Atlántico, donde han surgido importantes complejos logísticos. La saturación vial en la Ciudad de Guatemala ha llevado a muchas empresas a trasladar parte de sus operaciones hacia corredores intermedios, donde pueden almacenar mercancías provenientes de los puertos y distribuirlas posteriormente hacia los centros de consumo.

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La zona sur mantiene el liderazgo en crecimiento. El corredor que conecta la capital con Escuintla, Puerto Quetzal, Retalhuleu y Mazatenango concentra cerca de 3.5 millones de metros cuadrados construidos y registra niveles de ocupación cercanos al 90 %. El dinamismo del comercio exterior, la cercanía con el principal puerto del Pacífico y el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios han convertido a esta región en uno de los polos logísticos más atractivos del país.

Nuevos espacios

Sin embargo, el área metropolitana sigue siendo un actor fundamental en el sector. Según el estudio, los mayores crecimientos dentro de la región metropolitana se observan en Carretera a El Salvador y El Naranjo. Ambos corredores han logrado captar inversión debido a la disponibilidad de terrenos de gran tamaño, un recurso cada vez más escaso dentro de la ciudad.

En el caso de Carretera a El Salvador, los inversionistas apuestan por una conectividad cada vez más favorable. La puesta en funcionamiento de nuevas rutas y la expectativa de futuros proyectos, como el Anillo Metropolitano, aumentan el atractivo de la zona para instalaciones logísticas y centros de distribución. Además, su ubicación permite mantener cercanía con la capital sin enfrentar las limitaciones de espacio existentes en las áreas más urbanizadas.

El Naranjo, por su parte, se beneficia de una combinación de disponibilidad de tierra y proximidad a los principales mercados de consumo. Muchas empresas buscan ubicarse cerca de la Ciudad de Guatemala para reducir tiempos y costos de distribución, una ventaja que esta zona ofrece con relativa facilidad.

Otro factor que está transformando el sector es la especialización. Las nuevas inversiones ya no se enfocan únicamente en bodegas tradicionales. El mercado demanda espacios adaptados para logística de última milla, cadenas de frío, almacenamiento refrigerado, manufactura ligera, call centers y data centers.

Este proceso ocurre en paralelo al fenómeno del nearshoring. Cada vez más empresas buscan acercar sus operaciones a Estados Unidos para reducir riesgos logísticos y dependencia de Asia. Guatemala intenta posicionarse en esta tendencia aprovechando su ubicación geográfica, la estabilidad de su moneda y un entorno macroeconómico relativamente sólido.

A pesar del optimismo, persisten desafíos importantes. La infraestructura vial, los puertos, los bloqueos y la disponibilidad de energía eléctrica continúan siendo factores que limitan la competitividad. Furlán considera que mejorar estas condiciones será clave para atraer inversiones de mayor escala en los próximos años.

Las perspectivas, sin embargo, siguen siendo favorables. La futura autopista entre Escuintla y Puerto Quetzal, el desarrollo de nuevas carreteras privadas y la reciente apertura de oportunidades para infraestructura portuaria podrían acelerar una nueva etapa de expansión. Para el sector, el crecimiento económico del país está estrechamente ligado a su capacidad de fabricar, almacenar y distribuir productos. Y en esa cadena, las bodegas continúan siendo una pieza fundamental.

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Zona sur lidera el crecimiento logístico con 3.5 millones de m² construidos y 90% de ocupación, impulsada por Puerto Quetzal y el comercio exterior.

Luis Gonzalez
26 de octubre, 2000

El sector de bodegas continúa consolidándose como uno de los motores más dinámicos de la economía guatemalteca. Los resultados más recientes del estudio elaborado por la Gremial de Bodegas de la Cámara de Industria de Guatemala confirman una tendencia que se mantiene desde antes de la pandemia: un crecimiento sostenido cercano al 9 % anual medido en metros cuadrados construidos.

Para Guillermo Furlán, presidente de la gremial, el principal hallazgo no es solamente el crecimiento, sino la estabilidad de ese comportamiento. Desde hace varios años, el sector mantiene una expansión constante, impulsada por la demanda de espacios para almacenamiento, distribución y actividades productivas. Incluso la pandemia tuvo un impacto limitado, ya que los proyectos suelen planificarse con varios años de anticipación.

El estudio identifica nuevos focos de desarrollo fuera de la capital. Uno de los casos más notorios es la Carretera al Atlántico, donde han surgido importantes complejos logísticos. La saturación vial en la Ciudad de Guatemala ha llevado a muchas empresas a trasladar parte de sus operaciones hacia corredores intermedios, donde pueden almacenar mercancías provenientes de los puertos y distribuirlas posteriormente hacia los centros de consumo.

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La zona sur mantiene el liderazgo en crecimiento. El corredor que conecta la capital con Escuintla, Puerto Quetzal, Retalhuleu y Mazatenango concentra cerca de 3.5 millones de metros cuadrados construidos y registra niveles de ocupación cercanos al 90 %. El dinamismo del comercio exterior, la cercanía con el principal puerto del Pacífico y el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios han convertido a esta región en uno de los polos logísticos más atractivos del país.

Nuevos espacios

Sin embargo, el área metropolitana sigue siendo un actor fundamental en el sector. Según el estudio, los mayores crecimientos dentro de la región metropolitana se observan en Carretera a El Salvador y El Naranjo. Ambos corredores han logrado captar inversión debido a la disponibilidad de terrenos de gran tamaño, un recurso cada vez más escaso dentro de la ciudad.

En el caso de Carretera a El Salvador, los inversionistas apuestan por una conectividad cada vez más favorable. La puesta en funcionamiento de nuevas rutas y la expectativa de futuros proyectos, como el Anillo Metropolitano, aumentan el atractivo de la zona para instalaciones logísticas y centros de distribución. Además, su ubicación permite mantener cercanía con la capital sin enfrentar las limitaciones de espacio existentes en las áreas más urbanizadas.

El Naranjo, por su parte, se beneficia de una combinación de disponibilidad de tierra y proximidad a los principales mercados de consumo. Muchas empresas buscan ubicarse cerca de la Ciudad de Guatemala para reducir tiempos y costos de distribución, una ventaja que esta zona ofrece con relativa facilidad.

Otro factor que está transformando el sector es la especialización. Las nuevas inversiones ya no se enfocan únicamente en bodegas tradicionales. El mercado demanda espacios adaptados para logística de última milla, cadenas de frío, almacenamiento refrigerado, manufactura ligera, call centers y data centers.

Este proceso ocurre en paralelo al fenómeno del nearshoring. Cada vez más empresas buscan acercar sus operaciones a Estados Unidos para reducir riesgos logísticos y dependencia de Asia. Guatemala intenta posicionarse en esta tendencia aprovechando su ubicación geográfica, la estabilidad de su moneda y un entorno macroeconómico relativamente sólido.

A pesar del optimismo, persisten desafíos importantes. La infraestructura vial, los puertos, los bloqueos y la disponibilidad de energía eléctrica continúan siendo factores que limitan la competitividad. Furlán considera que mejorar estas condiciones será clave para atraer inversiones de mayor escala en los próximos años.

Las perspectivas, sin embargo, siguen siendo favorables. La futura autopista entre Escuintla y Puerto Quetzal, el desarrollo de nuevas carreteras privadas y la reciente apertura de oportunidades para infraestructura portuaria podrían acelerar una nueva etapa de expansión. Para el sector, el crecimiento económico del país está estrechamente ligado a su capacidad de fabricar, almacenar y distribuir productos. Y en esa cadena, las bodegas continúan siendo una pieza fundamental.

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