Javier Núñez: Competencia exige técnica e independencia
El experto asegura que Competencia es un proyecto de largo plazo, con actuaciones focalizadas en mercados y empresas específicas.
Francisco Núñez, vicepresidente y presidente del Consejo Consultivo del Instituto para la Competitividad Económica (ICE), es economista y consultor mexicano especializado en competencia económica y regulación. Fue comisionado de la autoridad de competencia de México y acumula más de tres décadas de experiencia en la materia. En esta entrevista analiza los retos que enfrenta Guatemala para consolidar la Superintendencia de Competencia, desde su independencia y capacidad técnica hasta la preparación del Poder Judicial y de las empresas.
Guatemala está construyendo su autoridad de competencia. ¿Cuál es el principal reto?
Hay que entender que esto es de largo plazo. Una autoridad de competencia no es la lámpara de Aladino. No va a resolver todos los problemas de la economía. Sus intervenciones son específicas. Investiga determinados mercados y empresas. Puede corregir conductas y generar efectos más amplios, pero su actuación es focalizada.
¿Entonces no deberíamos esperar resultados inmediatos?
No. La institución está en proceso de construcción. Tiene que contratar personal, capacitarlo, crear procedimientos y desarrollar capacidades de investigación. Guatemala tiene una ventaja: hoy existen muchos más recursos para formar especialistas. Cuando comenzamos en México, en 1993, prácticamente no había material. Ahora el acceso al conocimiento es enorme. Pero formar capital humano sigue tomando tiempo.
¿Qué necesita la institución para ser realmente sólida?
Dos pilares técnicos. Uno jurídico y otro económico. Necesita un equipo jurídico capaz de desarrollar investigaciones bien sustentadas y apegadas a los procedimientos. Sus decisiones posteriormente podrán ser revisadas por el Poder Judicial. Al mismo tiempo, necesita análisis económico para demostrar por qué una conducta afecta la eficiencia o la competencia. Sin esa combinación es difícil construir una institución robusta.
¿El Poder Judicial también será determinante?
Absolutamente. No podemos poner toda la atención en la Superintendencia. El Poder Judicial tendrá la última palabra cuando revise los casos. También deberá prepararse y especializarse. Además, otras instituciones públicas tienen que acompañar el proceso. Hay problemas que parecen de competencia, pero en realidad son regulatorios. La Superintendencia no puede resolver por sí sola todas las distorsiones.
¿Cuánto puede tardar la consolidación?
Mucho tiempo. En México, las resoluciones evolucionaron enormemente. Hace 30 años podíamos emitir una resolución de 10 o 12 páginas sobre una concentración. Actualmente pueden existir resoluciones de 250 o 300 páginas, con análisis mucho más profundos. Eso muestra cómo evolucionan las instituciones. Guatemala también tendrá que recorrer ese camino y aprender de sus aciertos y errores.
Uno de los temores es la posible discrecionalidad. ¿Cómo se construye independencia?
Con las decisiones. Tienen que ser decisiones robustas, bien construidas jurídicamente y sustentadas económicamente. También deben resistir la revisión del Poder Judicial. La autoridad necesita transparencia, publicar sus resoluciones y rendir cuentas. La academia, la prensa y la sociedad deben poder examinar sus actuaciones y determinar si corresponden con parámetros técnicos e internacionales. Así se va construyendo legitimidad.
¿Cuál es el mayor riesgo al tomar una decisión?
En competencia existen dos tipos de errores. Puedes condenar a un inocente o liberar a un culpable. La autoridad debe minimizar ambos. El error cero no existe porque estamos frente a una materia compleja y controversial. El objetivo debe ser interferir lo menos posible en los mercados y actuar cuando realmente exista justificación.
¿Qué deberían estar haciendo las empresas desde ahora?
El enfoque debe ser preventivo. No preguntarse cómo defenderse cuando sean investigadas, sino qué deben hacer hoy para reducir ese riesgo. Las empresas deberían implementar programas de cumplimiento. Deben analizar su posición en el mercado, identificar riesgos y revisar políticas comerciales, contratos, procesos internos y participación en gremiales.
¿Ser una empresa grande significa estar infringiendo la ley?
No. Una empresa puede ser grande porque ha sido exitosa, innovadora y eficiente. Eso no significa que haya actuado incorrectamente. Pero mientras mayor sea su posición en un mercado, mayor puede ser su exposición ante la autoridad. Por eso debe revisar cuidadosamente sus prácticas.
¿Cuál será entonces la prueba decisiva para la nueva institución?
Construir credibilidad. Hay que exigirle resultados, pero también darle tiempo. Lo que funciona debe apoyarse y lo que falla debe identificarse y corregirse. La independencia no se demuestra con declaraciones. Se demostrará con investigaciones técnicamente sólidas, decisiones transparentes y resoluciones capaces de sostenerse ante los tribunales.
Javier Núñez: Competencia exige técnica e independencia
El experto asegura que Competencia es un proyecto de largo plazo, con actuaciones focalizadas en mercados y empresas específicas.
Francisco Núñez, vicepresidente y presidente del Consejo Consultivo del Instituto para la Competitividad Económica (ICE), es economista y consultor mexicano especializado en competencia económica y regulación. Fue comisionado de la autoridad de competencia de México y acumula más de tres décadas de experiencia en la materia. En esta entrevista analiza los retos que enfrenta Guatemala para consolidar la Superintendencia de Competencia, desde su independencia y capacidad técnica hasta la preparación del Poder Judicial y de las empresas.
Guatemala está construyendo su autoridad de competencia. ¿Cuál es el principal reto?
Hay que entender que esto es de largo plazo. Una autoridad de competencia no es la lámpara de Aladino. No va a resolver todos los problemas de la economía. Sus intervenciones son específicas. Investiga determinados mercados y empresas. Puede corregir conductas y generar efectos más amplios, pero su actuación es focalizada.
¿Entonces no deberíamos esperar resultados inmediatos?
No. La institución está en proceso de construcción. Tiene que contratar personal, capacitarlo, crear procedimientos y desarrollar capacidades de investigación. Guatemala tiene una ventaja: hoy existen muchos más recursos para formar especialistas. Cuando comenzamos en México, en 1993, prácticamente no había material. Ahora el acceso al conocimiento es enorme. Pero formar capital humano sigue tomando tiempo.
¿Qué necesita la institución para ser realmente sólida?
Dos pilares técnicos. Uno jurídico y otro económico. Necesita un equipo jurídico capaz de desarrollar investigaciones bien sustentadas y apegadas a los procedimientos. Sus decisiones posteriormente podrán ser revisadas por el Poder Judicial. Al mismo tiempo, necesita análisis económico para demostrar por qué una conducta afecta la eficiencia o la competencia. Sin esa combinación es difícil construir una institución robusta.
¿El Poder Judicial también será determinante?
Absolutamente. No podemos poner toda la atención en la Superintendencia. El Poder Judicial tendrá la última palabra cuando revise los casos. También deberá prepararse y especializarse. Además, otras instituciones públicas tienen que acompañar el proceso. Hay problemas que parecen de competencia, pero en realidad son regulatorios. La Superintendencia no puede resolver por sí sola todas las distorsiones.
¿Cuánto puede tardar la consolidación?
Mucho tiempo. En México, las resoluciones evolucionaron enormemente. Hace 30 años podíamos emitir una resolución de 10 o 12 páginas sobre una concentración. Actualmente pueden existir resoluciones de 250 o 300 páginas, con análisis mucho más profundos. Eso muestra cómo evolucionan las instituciones. Guatemala también tendrá que recorrer ese camino y aprender de sus aciertos y errores.
Uno de los temores es la posible discrecionalidad. ¿Cómo se construye independencia?
Con las decisiones. Tienen que ser decisiones robustas, bien construidas jurídicamente y sustentadas económicamente. También deben resistir la revisión del Poder Judicial. La autoridad necesita transparencia, publicar sus resoluciones y rendir cuentas. La academia, la prensa y la sociedad deben poder examinar sus actuaciones y determinar si corresponden con parámetros técnicos e internacionales. Así se va construyendo legitimidad.
¿Cuál es el mayor riesgo al tomar una decisión?
En competencia existen dos tipos de errores. Puedes condenar a un inocente o liberar a un culpable. La autoridad debe minimizar ambos. El error cero no existe porque estamos frente a una materia compleja y controversial. El objetivo debe ser interferir lo menos posible en los mercados y actuar cuando realmente exista justificación.
¿Qué deberían estar haciendo las empresas desde ahora?
El enfoque debe ser preventivo. No preguntarse cómo defenderse cuando sean investigadas, sino qué deben hacer hoy para reducir ese riesgo. Las empresas deberían implementar programas de cumplimiento. Deben analizar su posición en el mercado, identificar riesgos y revisar políticas comerciales, contratos, procesos internos y participación en gremiales.
¿Ser una empresa grande significa estar infringiendo la ley?
No. Una empresa puede ser grande porque ha sido exitosa, innovadora y eficiente. Eso no significa que haya actuado incorrectamente. Pero mientras mayor sea su posición en un mercado, mayor puede ser su exposición ante la autoridad. Por eso debe revisar cuidadosamente sus prácticas.
¿Cuál será entonces la prueba decisiva para la nueva institución?
Construir credibilidad. Hay que exigirle resultados, pero también darle tiempo. Lo que funciona debe apoyarse y lo que falla debe identificarse y corregirse. La independencia no se demuestra con declaraciones. Se demostrará con investigaciones técnicamente sólidas, decisiones transparentes y resoluciones capaces de sostenerse ante los tribunales.