PNC exhibió a inocentes, pero oculta a policías capturados
Los siete agentes fueron trasladados engrilletados y bajo custodia de Inspectoría General, que investiga faltas y delitos policiales.
Mediante un comunicado de prensa, el Ministerio de Gobernación informó que siete agentes de la Policía Nacional Civil fueron puestos a disposición de los tribunales.
Es noticia. La redacción parece cuidadosamente diseñada para suavizar lo sucedido. No habla de capturas. No menciona detenciones. No dice nada de policías arrestados.
- Sin embargo, los hechos muestran otra realidad: los siete agentes fueron trasladados engrilletados y bajo custodia de la Inspectoría General, la dependencia encargada de investigar faltas y delitos cometidos por integrantes de la propia institución policial.
- La diferencia entre lo que ocurrió y la forma en que fue comunicado no coincide. Es un mensaje.
- Es la intención de presentar el operativo de la manera menos impactante posible, pese a que los involucrados fueron privados de libertad por orden judicial y llevados ante los tribunales para responder por señalamientos vinculados con la captura de los hermanos acusados inicialmente por el crimen contra Juan Francisco Solórzano Foppa.
Qué destacar. El contraste con lo sucedido meses atrás es imposible de ignorar.
- Cuando los señalados eran ciudadanos particulares, las autoridades no mostraron ninguna reserva. Los hermanos Rigoberto y Daniel Choc Toz fueron exhibidos públicamente.
- Los presentaron ante los medios de comunicación y puestos de rodillas. Sus imágenes circularon ampliamente en redes sociales y espacios informativos.
- Además, fueron señalados de portar el arma con la que presuntamente se habría cometido el ataque contra el abogado.
Sí, pero. Aquella narrativa oficial se desplomó rápidamente. En la primera audiencia, el propio Ministerio Público solicitó al juez que ambos recuperaran su libertad.
- La acusación que había sido exhibida con tanta seguridad perdió consistencia casi de inmediato.
- Lo que había sido presentado como un caso esclarecido comenzó a transformarse en un cuestionamiento sobre la actuación de quienes dirigieron la investigación y ejecutaron las capturas.
- Ahora que los señalados son agentes de la PNC, el tratamiento es completamente distinto. No hubo fotografías de los capturados ni videos de los policías engrilletados. Sus rostros no fueron expuestos en las redes sociales del Ministerio de Gobernación. Tampoco se celebraron conferencias y la institución se limitó a difundir un comunicado escrito, mientras la identidad visual de los agentes quedó resguardada.
Entre líneas. La diferencia resulta evidente y provoca preguntas incómodas. ¿Por qué unos fueron exhibidos y otros protegidos?
- ¿Por qué para unos hubo exposición pública inmediata y para otros discreción absoluta? ¿Por qué la preocupación por la presunción de inocencia aparece únicamente cuando los investigados pertenecen a la institución policial?
- La presunción de inocencia debe ser un derecho para todos o deja de ser un principio. No puede aplicarse según la conveniencia política del momento ni depender de si el señalado viste uniforme o es un ciudadano común.
- Los hermanos fueron condenados ante la opinión pública antes de que un juez analizara el caso. Los policías capturados reciben hoy un trato radicalmente diferente.
En conclusión. Las capturas de los siete agentes pone bajo investigación a quienes participaron en un procedimiento cuestionado.
- Y también exponen una preocupante doble vara institucional. Cuando los sospechosos eran particulares, las autoridades corrieron a mostrarlos.
- Cuando los sospechosos son policías, las autoridades parecen apresurarse a ocultarlos.
- Y esa contradicción erosiona la credibilidad de quienes están obligados a garantizar justicia e igualdad ante la ley.
PNC exhibió a inocentes, pero oculta a policías capturados
Los siete agentes fueron trasladados engrilletados y bajo custodia de Inspectoría General, que investiga faltas y delitos policiales.
Mediante un comunicado de prensa, el Ministerio de Gobernación informó que siete agentes de la Policía Nacional Civil fueron puestos a disposición de los tribunales.
Es noticia. La redacción parece cuidadosamente diseñada para suavizar lo sucedido. No habla de capturas. No menciona detenciones. No dice nada de policías arrestados.
- Sin embargo, los hechos muestran otra realidad: los siete agentes fueron trasladados engrilletados y bajo custodia de la Inspectoría General, la dependencia encargada de investigar faltas y delitos cometidos por integrantes de la propia institución policial.
- La diferencia entre lo que ocurrió y la forma en que fue comunicado no coincide. Es un mensaje.
- Es la intención de presentar el operativo de la manera menos impactante posible, pese a que los involucrados fueron privados de libertad por orden judicial y llevados ante los tribunales para responder por señalamientos vinculados con la captura de los hermanos acusados inicialmente por el crimen contra Juan Francisco Solórzano Foppa.
Qué destacar. El contraste con lo sucedido meses atrás es imposible de ignorar.
- Cuando los señalados eran ciudadanos particulares, las autoridades no mostraron ninguna reserva. Los hermanos Rigoberto y Daniel Choc Toz fueron exhibidos públicamente.
- Los presentaron ante los medios de comunicación y puestos de rodillas. Sus imágenes circularon ampliamente en redes sociales y espacios informativos.
- Además, fueron señalados de portar el arma con la que presuntamente se habría cometido el ataque contra el abogado.
Sí, pero. Aquella narrativa oficial se desplomó rápidamente. En la primera audiencia, el propio Ministerio Público solicitó al juez que ambos recuperaran su libertad.
- La acusación que había sido exhibida con tanta seguridad perdió consistencia casi de inmediato.
- Lo que había sido presentado como un caso esclarecido comenzó a transformarse en un cuestionamiento sobre la actuación de quienes dirigieron la investigación y ejecutaron las capturas.
- Ahora que los señalados son agentes de la PNC, el tratamiento es completamente distinto. No hubo fotografías de los capturados ni videos de los policías engrilletados. Sus rostros no fueron expuestos en las redes sociales del Ministerio de Gobernación. Tampoco se celebraron conferencias y la institución se limitó a difundir un comunicado escrito, mientras la identidad visual de los agentes quedó resguardada.
Entre líneas. La diferencia resulta evidente y provoca preguntas incómodas. ¿Por qué unos fueron exhibidos y otros protegidos?
- ¿Por qué para unos hubo exposición pública inmediata y para otros discreción absoluta? ¿Por qué la preocupación por la presunción de inocencia aparece únicamente cuando los investigados pertenecen a la institución policial?
- La presunción de inocencia debe ser un derecho para todos o deja de ser un principio. No puede aplicarse según la conveniencia política del momento ni depender de si el señalado viste uniforme o es un ciudadano común.
- Los hermanos fueron condenados ante la opinión pública antes de que un juez analizara el caso. Los policías capturados reciben hoy un trato radicalmente diferente.
En conclusión. Las capturas de los siete agentes pone bajo investigación a quienes participaron en un procedimiento cuestionado.
- Y también exponen una preocupante doble vara institucional. Cuando los sospechosos eran particulares, las autoridades corrieron a mostrarlos.
- Cuando los sospechosos son policías, las autoridades parecen apresurarse a ocultarlos.
- Y esa contradicción erosiona la credibilidad de quienes están obligados a garantizar justicia e igualdad ante la ley.