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USAC: Walter Mazariegos consumó su segundo fraude

.
Gérman Gómez
02 de julio, 2026

La Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) inició un nuevo periodo rectoral fraudulento: Walter Mazariegos firmó el acta administrativa que le permite continuar como rector hasta 2030, pese a que su “reelección” es ilegal; está rodeada de denuncias por ilegalidades y cuestionamientos sobre la carencia del finiquito exigido para asumir el cargo. Por su parte, argumenta que la universidad es autónoma y se dirige a sí misma.

  • Lejos de cerrar la crisis iniciada en 2022, su continuidad consolida un modelo de poder y corrupción que afecta a todo el país. Mazariegos se convirtió en el “capo” de la USAC; hace y deshace.

Por qué importa. La disputa por la rectoría no responde a intereses académicos; por el contrario, tiene un trasfondo de poder político y económico. Quien controla la USAC influye en procesos clave del Estado, como la próxima elección del Contralor General de Cuentas. Por ello, la continuidad de Mazariegos tiene implicaciones negativas que trascienden el campus universitario. Afectan al Estado completo.

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  • Las ilegalidades no se limitan al proceso electoral; se cuestiona toda la administración universitaria por el mal manejo de recursos públicos, el deterioro académico, el cierre del campus y el control de los órganos de gobierno.

  • La reelección es la prolongación y repetición del fraude denunciado en 2022. En ese entonces, varias planillas fueron excluidas y múltiples cuerpos electorales quedaron fuera del proceso.

  • La continuidad de Mazariegos fortalece un Consejo Superior Universitario (CSU), cuya integración también es objeto de impugnaciones por el vencimiento de varios de sus integrantes.

Punto de fricción. La autonomía universitaria nació para proteger la libertad académica frente a la injerencia política. Sin embargo, Mazariegos la convirtió en un argumento para resistir controles externos y justificar sus decisiones, que son ampliamente cuestionadas. El resultado es una concentración de poder sin precedentes dentro de la única universidad pública del país.

  • El primer periodo de Mazariegos concentró miles de millones de quetzales en presupuesto. Persisten denuncias sobre gastos elevados en alimentación, viajes, hoteles y contratación de servicios profesionales a sus allegados.

  • La reelección —imposición— marca un precedente nefasto para la institucionalidad universitaria y para el Estado de derecho. La USAC se convirtió en un centro de disputa por cuotas de poder político.

  • La crisis también ha deteriorado el prestigio nacional e internacional de la USAC. La universidad perdió espacios de cooperación académica y quedó como un epicentro de corrupción.

Sí, pero. La permanencia de Mazariegos no depende únicamente del fraude cometido dentro de la USAC. También es consecuencia de la inacción de las instituciones encargadas de garantizar la legalidad, particularmente del Organismo Judicial; cuatro años después del primer fraude, las principales acciones judiciales continúan sin una resolución sobre el fondo del caso. 

  • Los amparos que buscan anular el proceso electoral permanecen estancados o fueron revertidos. Hasta ahora, la Corte de Constitucionalidad (CC) no ha resuelto de forma definitiva la legalidad de la elección de rector.

  • La Contraloría General de Cuentas (CGC) confirmó que existen denuncias penales contra Mazariegos, derivadas de auditorías en la universidad y la carencia de finiquito de Mazariegos. Recordó que ese documento constituye un requisito para optar a cargos públicos. A Mazariegos no le importó.

  • El Ministerio Público (MP) mantiene abiertas 17 denuncias contra el rector. Sin embargo, ninguna ha producido resultados que modifiquen su situación jurídica. La falta de avances alimenta la percepción de impunidad.

En conclusión. La reelección ilegal de Walter Mazariegos profundiza la crisis de la USAC. Su continuidad consolida un modelo de poder construido sobre procesos electorales cuestionados, órganos de gobierno con legitimidad debilitada y una institucionalidad incapaz de corregir las irregularidades denunciadas desde 2022.

  • La falta de respuestas de la CC, el MP y, en cierta medida, de la CGC, permitió que las denuncias perdieran eficacia. La ausencia de resoluciones oportunas terminó por favorecer la permanencia de Mazariegos y su pandilla en el control de la USAC.

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USAC: Walter Mazariegos consumó su segundo fraude

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Gérman Gómez
02 de julio, 2026

La Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) inició un nuevo periodo rectoral fraudulento: Walter Mazariegos firmó el acta administrativa que le permite continuar como rector hasta 2030, pese a que su “reelección” es ilegal; está rodeada de denuncias por ilegalidades y cuestionamientos sobre la carencia del finiquito exigido para asumir el cargo. Por su parte, argumenta que la universidad es autónoma y se dirige a sí misma.

  • Lejos de cerrar la crisis iniciada en 2022, su continuidad consolida un modelo de poder y corrupción que afecta a todo el país. Mazariegos se convirtió en el “capo” de la USAC; hace y deshace.

Por qué importa. La disputa por la rectoría no responde a intereses académicos; por el contrario, tiene un trasfondo de poder político y económico. Quien controla la USAC influye en procesos clave del Estado, como la próxima elección del Contralor General de Cuentas. Por ello, la continuidad de Mazariegos tiene implicaciones negativas que trascienden el campus universitario. Afectan al Estado completo.

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  • Las ilegalidades no se limitan al proceso electoral; se cuestiona toda la administración universitaria por el mal manejo de recursos públicos, el deterioro académico, el cierre del campus y el control de los órganos de gobierno.

  • La reelección es la prolongación y repetición del fraude denunciado en 2022. En ese entonces, varias planillas fueron excluidas y múltiples cuerpos electorales quedaron fuera del proceso.

  • La continuidad de Mazariegos fortalece un Consejo Superior Universitario (CSU), cuya integración también es objeto de impugnaciones por el vencimiento de varios de sus integrantes.

Punto de fricción. La autonomía universitaria nació para proteger la libertad académica frente a la injerencia política. Sin embargo, Mazariegos la convirtió en un argumento para resistir controles externos y justificar sus decisiones, que son ampliamente cuestionadas. El resultado es una concentración de poder sin precedentes dentro de la única universidad pública del país.

  • El primer periodo de Mazariegos concentró miles de millones de quetzales en presupuesto. Persisten denuncias sobre gastos elevados en alimentación, viajes, hoteles y contratación de servicios profesionales a sus allegados.

  • La reelección —imposición— marca un precedente nefasto para la institucionalidad universitaria y para el Estado de derecho. La USAC se convirtió en un centro de disputa por cuotas de poder político.

  • La crisis también ha deteriorado el prestigio nacional e internacional de la USAC. La universidad perdió espacios de cooperación académica y quedó como un epicentro de corrupción.

Sí, pero. La permanencia de Mazariegos no depende únicamente del fraude cometido dentro de la USAC. También es consecuencia de la inacción de las instituciones encargadas de garantizar la legalidad, particularmente del Organismo Judicial; cuatro años después del primer fraude, las principales acciones judiciales continúan sin una resolución sobre el fondo del caso. 

  • Los amparos que buscan anular el proceso electoral permanecen estancados o fueron revertidos. Hasta ahora, la Corte de Constitucionalidad (CC) no ha resuelto de forma definitiva la legalidad de la elección de rector.

  • La Contraloría General de Cuentas (CGC) confirmó que existen denuncias penales contra Mazariegos, derivadas de auditorías en la universidad y la carencia de finiquito de Mazariegos. Recordó que ese documento constituye un requisito para optar a cargos públicos. A Mazariegos no le importó.

  • El Ministerio Público (MP) mantiene abiertas 17 denuncias contra el rector. Sin embargo, ninguna ha producido resultados que modifiquen su situación jurídica. La falta de avances alimenta la percepción de impunidad.

En conclusión. La reelección ilegal de Walter Mazariegos profundiza la crisis de la USAC. Su continuidad consolida un modelo de poder construido sobre procesos electorales cuestionados, órganos de gobierno con legitimidad debilitada y una institucionalidad incapaz de corregir las irregularidades denunciadas desde 2022.

  • La falta de respuestas de la CC, el MP y, en cierta medida, de la CGC, permitió que las denuncias perdieran eficacia. La ausencia de resoluciones oportunas terminó por favorecer la permanencia de Mazariegos y su pandilla en el control de la USAC.

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