Un gobierno sin crédito
Tres de cada cuatro reprueban su gestión, la peor evaluación entre los presidentes de la era democrática, incluso por encima de Giammattei.
Bernardo Arévalo llegó a la presidencia con algo que pocos mandatarios guatemaltecos han tenido: la confianza genuina de quienes creyeron que la política podía ser “distinta”. Casi tres años después, de ese capital queda muy poco. No se le escapó de las manos. Lo despilfarró.
Una encuesta conocida esta semana —levantada entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre— cuenta esa historia sin dejar espacio para lecturas benévolas. Hoy, casi 8 de cada 10 guatemaltecos (78 %) desaprueban su gestión. Hace apenas cuatro meses, uno de cada tres lo respaldaba. Ahora lo hace solo el 17 %.
Tres de cada cuatro califican su desempeño como malo o muy malo, la cifra más alta de todos los presidentes de la era democrática, incluso por encima del 64 % que cargaba Alejandro Giammattei. Su imagen favorable se hundió de un 40 % a un 24 %. El Movimiento Semilla, el partido que lo llevó al poder, apenas araña el 1 % de las preferencias. Es un lastre que seguramente terminará arrastrando Raíces.
¿Cómo se llegó hasta aquí? Por tres grietas que se abrieron al mismo tiempo.
La primera está en el bolsillo. Para más de la mitad de los hogares (52 %), lo que más quita el sueño es que el dinero ya no alcanza. Y ahí el Gobierno no encuentra defensores: solo el 17 % aprueba lo que ha hecho frente al costo de vida. Quienes valoran bien su trabajo en empleo cayeron de un 40 % a un 23 %.
La segunda grieta duele más, porque toca la promesa que lo hizo presidente. Arévalo ganó con la bandera anticorrupción. Hoy la corrupción —particularmente en el Gobierno central, según la encuesta— es el principal problema del país para el 45 % de los guatemaltecos, el nivel más alto registrado.
Apenas el 16 % aprueba lo hecho por el Ejecutivo en ese frente. A la decepción se suma una sospecha que el Gobierno no ha podido desmontar con hechos: que prefirió convivir con el rector de la USAC y pactar con los operadores más opacos del Congreso. No sorprende, entonces, que el 76 % crea que el presidente casi nunca o nunca actúa en favor del pueblo.
La tercera grieta es el miedo. El 68 % siente que la delincuencia aumentó, el registro más alto desde 2020, y solo el 19 % aprueba la gestión en seguridad. Es verdad que la percepción corre más rápido que los hechos: los hogares que reportan haber sufrido un robo o asalto se mantienen en un 19 %. Pero en política la percepción también es un dato. Un gobierno que no transmite control termina pagando como si lo hubiera perdido.
Este miércoles, ese miedo tuvo un rostro. El gerente de Medios de Pago del Crédito Hipotecario Nacional (CHN) fue asesinado a balazos frente al INGUAT, en la zona 4, a la vista de decenas de personas. Las autoridades aún no saben si fue un ataque dirigido. Pero el contexto obliga a encender todas las alarmas.
El banco es objeto de una investigación del Ministerio Público (MP) por un desfalco de unos GTQ 20M mediante extrafinanciamientos irregulares con tarjetas de crédito. Es un caso con capturas, sindicados en rebeldía y un juez que denunció presiones tras la detención de uno de los señalados. Y no es el único expediente que el MP tiene abierto.
Arévalo llegó con crédito; lo dilapidó en promesas que no cumplió, en acomodos que nunca explicó y en una seguridad que no garantiza. Hoy, el crédito que le queda es tan escaso como la paciencia de quienes lo eligieron.
Según los números, es el presidente peor calificado de la era democrática. Dato mata relato.
Un gobierno sin crédito
Tres de cada cuatro reprueban su gestión, la peor evaluación entre los presidentes de la era democrática, incluso por encima de Giammattei.
Bernardo Arévalo llegó a la presidencia con algo que pocos mandatarios guatemaltecos han tenido: la confianza genuina de quienes creyeron que la política podía ser “distinta”. Casi tres años después, de ese capital queda muy poco. No se le escapó de las manos. Lo despilfarró.
Una encuesta conocida esta semana —levantada entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre— cuenta esa historia sin dejar espacio para lecturas benévolas. Hoy, casi 8 de cada 10 guatemaltecos (78 %) desaprueban su gestión. Hace apenas cuatro meses, uno de cada tres lo respaldaba. Ahora lo hace solo el 17 %.
Tres de cada cuatro califican su desempeño como malo o muy malo, la cifra más alta de todos los presidentes de la era democrática, incluso por encima del 64 % que cargaba Alejandro Giammattei. Su imagen favorable se hundió de un 40 % a un 24 %. El Movimiento Semilla, el partido que lo llevó al poder, apenas araña el 1 % de las preferencias. Es un lastre que seguramente terminará arrastrando Raíces.
¿Cómo se llegó hasta aquí? Por tres grietas que se abrieron al mismo tiempo.
La primera está en el bolsillo. Para más de la mitad de los hogares (52 %), lo que más quita el sueño es que el dinero ya no alcanza. Y ahí el Gobierno no encuentra defensores: solo el 17 % aprueba lo que ha hecho frente al costo de vida. Quienes valoran bien su trabajo en empleo cayeron de un 40 % a un 23 %.
La segunda grieta duele más, porque toca la promesa que lo hizo presidente. Arévalo ganó con la bandera anticorrupción. Hoy la corrupción —particularmente en el Gobierno central, según la encuesta— es el principal problema del país para el 45 % de los guatemaltecos, el nivel más alto registrado.
Apenas el 16 % aprueba lo hecho por el Ejecutivo en ese frente. A la decepción se suma una sospecha que el Gobierno no ha podido desmontar con hechos: que prefirió convivir con el rector de la USAC y pactar con los operadores más opacos del Congreso. No sorprende, entonces, que el 76 % crea que el presidente casi nunca o nunca actúa en favor del pueblo.
La tercera grieta es el miedo. El 68 % siente que la delincuencia aumentó, el registro más alto desde 2020, y solo el 19 % aprueba la gestión en seguridad. Es verdad que la percepción corre más rápido que los hechos: los hogares que reportan haber sufrido un robo o asalto se mantienen en un 19 %. Pero en política la percepción también es un dato. Un gobierno que no transmite control termina pagando como si lo hubiera perdido.
Este miércoles, ese miedo tuvo un rostro. El gerente de Medios de Pago del Crédito Hipotecario Nacional (CHN) fue asesinado a balazos frente al INGUAT, en la zona 4, a la vista de decenas de personas. Las autoridades aún no saben si fue un ataque dirigido. Pero el contexto obliga a encender todas las alarmas.
El banco es objeto de una investigación del Ministerio Público (MP) por un desfalco de unos GTQ 20M mediante extrafinanciamientos irregulares con tarjetas de crédito. Es un caso con capturas, sindicados en rebeldía y un juez que denunció presiones tras la detención de uno de los señalados. Y no es el único expediente que el MP tiene abierto.
Arévalo llegó con crédito; lo dilapidó en promesas que no cumplió, en acomodos que nunca explicó y en una seguridad que no garantiza. Hoy, el crédito que le queda es tan escaso como la paciencia de quienes lo eligieron.
Según los números, es el presidente peor calificado de la era democrática. Dato mata relato.