Raíces: la pelea por controlar el partido
Las pugnas aparecieron durante la construcción territorial de Raíces, al menos en Quetzaltenango, Mixco y San Miguel Petapa.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó la inscripción definitiva de Raíces. Agrupación dirigida por el diputado oficialista Samuel Pérez e impulsada por exintegrantes del cancelado Movimiento Semilla. El nuevo partido se presentó como una alternativa política, con democracia interna y consenso como parte de su propuesta.
- Sin embargo, sus primeros procesos internos ponen en duda esa promesa. Las pugnas aparecieron durante la construcción territorial de Raíces, al menos en Quetzaltenango, Mixco y San Miguel Petapa.
Por qué importa. El partido enfrenta diferencias entre grupos que ayudaron a organizarlo y dirigentes que buscan controlar sus estructuras.
- Raíces surgió tras la cancelación de Semilla con la promesa de construir una organización distinta. Parte de los diputados oficialistas apostó por crear el nuevo partido, mientras otro grupo intentó defender a Semilla.
- La organización consiguió estructura en 80 municipios de 13 departamentos. Ese avance le permitió superar una de las principales barreras para convertirse en partido político.
- Pero la expansión también abrió disputas por las dirigencias. Los conflictos aparecieron en territorios donde distintos grupos aportaron afiliados y estructura.
En el radar. Quetzaltenango se convirtió en el escenario más agudo, aunque no el único; la elección del Comité Ejecutivo Departamental terminó cuestionada después de diferencias sobre la integración de los cargos. El conflicto llegó al Registro de Ciudadanos (RC) del TSE mediante una impugnación promovida por el propio Pérez.
- Reneé de León, secretaria del Comité Ejecutivo Departamental de Raíces en Quetzaltenango, rechazó incorporar a determinadas personas en puestos clave. Propuso dos listas para que los integrantes eligieran entre distintas opciones.
- El grupo de De León obtuvo 11 cargos titulares y tres suplentes. Pérez y otros dirigentes abandonaron la asamblea. Cuestionaron las condiciones en que se realizó.
- Las bases denunciaron que algunos de sus integrantes fueron desplazados después de participar en la organización del partido. La disputa dejó al descubierto una lucha por espacios de poder que favorecería al también diputado oficialista Orlando Pérez.
Punto de fricción. El conflicto pesa más porque Raíces no se presentó como otro partido tradicional. Llegó con la promesa de hacer política de otra manera. A la vez, de tomar distancia de las viejas prácticas. La pelea por las estructuras internas pone a prueba lo que el partido dice ser.
- En Quetzaltenango, las diferencias no se resolvieron mediante consenso. Terminaron con el retiro de dirigentes, una asamblea cuestionada y un recurso ante el TSE.
- En Mixco, Cindy Rodríguez Rodas —concejal VII— y Mario Castellanos Anderson —concejal VIII— también se distanciaron de Raíces. Rodríguez señaló falta de respaldo para ejercer fiscalización en la municipalidad.
- En San Miguel Petapa, un grupo de la estructura municipal se desadhirió del proyecto. Cuestionó la cancelación de su asamblea municipal y la falta de autonomía de las estructuras locales.
En conclusión. Raíces ya enfrenta una contradicción. El partido llegó con la promesa de superar las prácticas de control y las disputas de la vieja política. No obstante, sus primeros conflictos muestran que la lucha por las estructuras apareció antes de consolidar su propia organización. Eso debilita su discurso de renovación.
- Las disputas de Quetzaltenango, Mixco y San Miguel Petapa evidencian que el consenso proclamado puede ceder ante la pugna por cargos. La intervención de la dirigencia nacional y el recurso ante el TSE agravan esa señal.
- Los conflictos territoriales también cuestionan cuánto espacio tendrán las bases frente a los grupos que controlan la afiliación, los liderazgos y la construcción de las estructuras partidarias.
- Raíces corre el riesgo de convertirse en aquello que prometió combatir: una organización donde las cuotas de poder pesan más que la democracia interna.
Raíces: la pelea por controlar el partido
Las pugnas aparecieron durante la construcción territorial de Raíces, al menos en Quetzaltenango, Mixco y San Miguel Petapa.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó la inscripción definitiva de Raíces. Agrupación dirigida por el diputado oficialista Samuel Pérez e impulsada por exintegrantes del cancelado Movimiento Semilla. El nuevo partido se presentó como una alternativa política, con democracia interna y consenso como parte de su propuesta.
- Sin embargo, sus primeros procesos internos ponen en duda esa promesa. Las pugnas aparecieron durante la construcción territorial de Raíces, al menos en Quetzaltenango, Mixco y San Miguel Petapa.
Por qué importa. El partido enfrenta diferencias entre grupos que ayudaron a organizarlo y dirigentes que buscan controlar sus estructuras.
- Raíces surgió tras la cancelación de Semilla con la promesa de construir una organización distinta. Parte de los diputados oficialistas apostó por crear el nuevo partido, mientras otro grupo intentó defender a Semilla.
- La organización consiguió estructura en 80 municipios de 13 departamentos. Ese avance le permitió superar una de las principales barreras para convertirse en partido político.
- Pero la expansión también abrió disputas por las dirigencias. Los conflictos aparecieron en territorios donde distintos grupos aportaron afiliados y estructura.
En el radar. Quetzaltenango se convirtió en el escenario más agudo, aunque no el único; la elección del Comité Ejecutivo Departamental terminó cuestionada después de diferencias sobre la integración de los cargos. El conflicto llegó al Registro de Ciudadanos (RC) del TSE mediante una impugnación promovida por el propio Pérez.
- Reneé de León, secretaria del Comité Ejecutivo Departamental de Raíces en Quetzaltenango, rechazó incorporar a determinadas personas en puestos clave. Propuso dos listas para que los integrantes eligieran entre distintas opciones.
- El grupo de De León obtuvo 11 cargos titulares y tres suplentes. Pérez y otros dirigentes abandonaron la asamblea. Cuestionaron las condiciones en que se realizó.
- Las bases denunciaron que algunos de sus integrantes fueron desplazados después de participar en la organización del partido. La disputa dejó al descubierto una lucha por espacios de poder que favorecería al también diputado oficialista Orlando Pérez.
Punto de fricción. El conflicto pesa más porque Raíces no se presentó como otro partido tradicional. Llegó con la promesa de hacer política de otra manera. A la vez, de tomar distancia de las viejas prácticas. La pelea por las estructuras internas pone a prueba lo que el partido dice ser.
- En Quetzaltenango, las diferencias no se resolvieron mediante consenso. Terminaron con el retiro de dirigentes, una asamblea cuestionada y un recurso ante el TSE.
- En Mixco, Cindy Rodríguez Rodas —concejal VII— y Mario Castellanos Anderson —concejal VIII— también se distanciaron de Raíces. Rodríguez señaló falta de respaldo para ejercer fiscalización en la municipalidad.
- En San Miguel Petapa, un grupo de la estructura municipal se desadhirió del proyecto. Cuestionó la cancelación de su asamblea municipal y la falta de autonomía de las estructuras locales.
En conclusión. Raíces ya enfrenta una contradicción. El partido llegó con la promesa de superar las prácticas de control y las disputas de la vieja política. No obstante, sus primeros conflictos muestran que la lucha por las estructuras apareció antes de consolidar su propia organización. Eso debilita su discurso de renovación.
- Las disputas de Quetzaltenango, Mixco y San Miguel Petapa evidencian que el consenso proclamado puede ceder ante la pugna por cargos. La intervención de la dirigencia nacional y el recurso ante el TSE agravan esa señal.
- Los conflictos territoriales también cuestionan cuánto espacio tendrán las bases frente a los grupos que controlan la afiliación, los liderazgos y la construcción de las estructuras partidarias.
- Raíces corre el riesgo de convertirse en aquello que prometió combatir: una organización donde las cuotas de poder pesan más que la democracia interna.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: