El divorcio entre Raíces y Semilla parece ya consumado. La tensión quedó en evidencia el martes, durante la sesión plenaria, cuando el grupo encabezado por Samuel Pérez (Raíces) impulsó una iniciativa para intervenir la USAC. El principal rechazo provino del propio oficialismo, liderado por José Carlos Sanabria (Semilla), que dejó en evidencia la fractura interna.
Por qué importa. El oficialismo aseguró que mantendrían los acuerdos legislativos, pese al interés de un grupo de conformar una nueva agrupación, pero la ruptura podría salir muy cara y no solo para ellos, pues al estar divididos se pierde margen de maniobra en la búsqueda de consensos en la agenda legislativa.
- Aunque en conjunto sumaban 23 votos, la fractura interna diluye el poco peso político y los deja aún más debilitados.
- Si no logran acuerdos en este punto, difícilmente podrán coincidir en otros; todo apunta a que están pesando más los egos y la búsqueda de protagonismo que la construcción de consensos.
- Además, abre la puerta a nuevas alianzas en el Congreso, lo que puede reconfigurar el equilibrio de fuerzas, lo que deja al oficialismo en una posición más vulnerable frente a la oposición.
Voces. Al ser consultado sobre lo ocurrido en el pleno y si esto confirmaba una ruptura, el diputado Raúl Barrera, cercano al grupo de José Carlos Sanabria, respondió: “El deber de los diputados electos por Semilla es acuerpar al presidente Bernardo Arévalo, por difíciles que sean algunas decisiones. Esa es la medida de la lealtad. La lealtad es importante en política. Este cargo requiere entereza”.
- “Cada uno debe responder si seguirá respondiendo a esa lealtad”, agregó el congresista.
- En contraste, una fuente cercana al grupo de Pérez señaló que la reacción de sus colegas ante la iniciativa de ley los tomó por sorpresa.
- Aunque ambos grupos evitan hablar abiertamente de una fractura, los hechos parecen no dejar dudas al respecto.
Visto y no visto. Algunos sectores interpretan el distanciamiento —cada vez más evidente— como un intento del grupo Raíces de tomar distancia del gobierno de Bernardo Arévalo. No sería algo nuevo: el desgaste propio del ejercicio del poder suele pasar factura, y algunos optan por desmarcarse para preservar capital político, ante el riesgo de desaparecer tras su paso por el gobierno.
- Sobre un posible alejamiento, el diputado Samuel Pérez dijo en una entrevista radial, afirmó que “no es tanto ese tema”, sino que existe “una diferencia estructural”, particularmente en torno a lo ocurrido en la USAC.
- Pérez hizo referencia a la elección de Walter Mazariegos en 2022, señalando que se trató de un proceso fraudulento que contó con respaldo institucional.
- A su juicio, no hubo una respuesta política contundente para impedir que la situación volviera a repetirse.
En conclusión. La fractura dentro del oficialismo no solo debilita su capacidad en el Congreso, también empieza a leerse en clave electoral. El distanciamiento del grupo Raíces apunta a una posible estrategia para tomar aire frente al desgaste del gobierno de Bernardo Arévalo, con la mirada puesta en el proceso de 2027.
- Con un bloque que ya era reducido y hoy aparece dividido, el oficialismo pierde fuerza para impulsar una agenda. El movimiento podría sugerir un cálculo político: marcar distancia ahora para no cargar con los costos de la gestión más adelante.
El divorcio entre Raíces y Semilla parece ya consumado. La tensión quedó en evidencia el martes, durante la sesión plenaria, cuando el grupo encabezado por Samuel Pérez (Raíces) impulsó una iniciativa para intervenir la USAC. El principal rechazo provino del propio oficialismo, liderado por José Carlos Sanabria (Semilla), que dejó en evidencia la fractura interna.
Por qué importa. El oficialismo aseguró que mantendrían los acuerdos legislativos, pese al interés de un grupo de conformar una nueva agrupación, pero la ruptura podría salir muy cara y no solo para ellos, pues al estar divididos se pierde margen de maniobra en la búsqueda de consensos en la agenda legislativa.
- Aunque en conjunto sumaban 23 votos, la fractura interna diluye el poco peso político y los deja aún más debilitados.
- Si no logran acuerdos en este punto, difícilmente podrán coincidir en otros; todo apunta a que están pesando más los egos y la búsqueda de protagonismo que la construcción de consensos.
- Además, abre la puerta a nuevas alianzas en el Congreso, lo que puede reconfigurar el equilibrio de fuerzas, lo que deja al oficialismo en una posición más vulnerable frente a la oposición.
Voces. Al ser consultado sobre lo ocurrido en el pleno y si esto confirmaba una ruptura, el diputado Raúl Barrera, cercano al grupo de José Carlos Sanabria, respondió: “El deber de los diputados electos por Semilla es acuerpar al presidente Bernardo Arévalo, por difíciles que sean algunas decisiones. Esa es la medida de la lealtad. La lealtad es importante en política. Este cargo requiere entereza”.
- “Cada uno debe responder si seguirá respondiendo a esa lealtad”, agregó el congresista.
- En contraste, una fuente cercana al grupo de Pérez señaló que la reacción de sus colegas ante la iniciativa de ley los tomó por sorpresa.
- Aunque ambos grupos evitan hablar abiertamente de una fractura, los hechos parecen no dejar dudas al respecto.
Visto y no visto. Algunos sectores interpretan el distanciamiento —cada vez más evidente— como un intento del grupo Raíces de tomar distancia del gobierno de Bernardo Arévalo. No sería algo nuevo: el desgaste propio del ejercicio del poder suele pasar factura, y algunos optan por desmarcarse para preservar capital político, ante el riesgo de desaparecer tras su paso por el gobierno.
- Sobre un posible alejamiento, el diputado Samuel Pérez dijo en una entrevista radial, afirmó que “no es tanto ese tema”, sino que existe “una diferencia estructural”, particularmente en torno a lo ocurrido en la USAC.
- Pérez hizo referencia a la elección de Walter Mazariegos en 2022, señalando que se trató de un proceso fraudulento que contó con respaldo institucional.
- A su juicio, no hubo una respuesta política contundente para impedir que la situación volviera a repetirse.
En conclusión. La fractura dentro del oficialismo no solo debilita su capacidad en el Congreso, también empieza a leerse en clave electoral. El distanciamiento del grupo Raíces apunta a una posible estrategia para tomar aire frente al desgaste del gobierno de Bernardo Arévalo, con la mirada puesta en el proceso de 2027.
- Con un bloque que ya era reducido y hoy aparece dividido, el oficialismo pierde fuerza para impulsar una agenda. El movimiento podría sugerir un cálculo político: marcar distancia ahora para no cargar con los costos de la gestión más adelante.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: