Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Webinars
Webinars
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Eventos
Eventos
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial
Descubre
Descubre

Elecciones 2027: la disputa por convertir el voto migrante en poder político

.
Glenda Sanchez
01 de julio, 2026

Guatemala quiere fortalecer su estrategia para incentivar el voto en el extranjero. El objetivo es aumentar la participación en las Elecciones Generales del próximo año. En 2026, las elecciones de Colombia y Perú evidenciaron que el sufragio de los ciudadanos fuera del país puede inclinar la balanza hacia ciertos candidatos, como sucedió con Keiko Fujimori en Perú.

  • Por su parte, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ya diseña estrategias para lograr mayor participación de los ciudadanos en el extranjero. Aunque el panorama es desalentador.

Por qué importa. En los últimos años, el voto en el extranjero impactó en los resultados de las elecciones de varios países. El “éxito” dependió de eficientes sistemas de transmisión del voto y de estrategias para atraerlo. Es decir, que el ciudadano que está fuera de su país participe para elegir a las autoridades de su nación. Ese es el reto que enfrenta Guatemala para 2027.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA
  • La Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) define el voto como un derecho y un deber ciudadano. Bajo ese marco legal, Guatemala implementó por primera vez el voto en el extranjero en 2019. La decisión incorporó a los migrantes al proceso electoral y fortaleció su participación en la vida política del país.

  • En 2023 se emitieron 1443 votos fuera de Guatemala, una proporción mínima frente al total nacional. El antecedente de 2019 mostró una realidad similar: solo 740 ciudadanos acudieron a las urnas, pese a que más de 60 000 estaban empadronados. La participación es exigua.

  • La baja participación responde a varios factores: muchos se fueron por falta de oportunidades, la cultura cívica sigue débil y la oferta política no logra representarlos. Además, las políticas migratorias de los países donde radican generan temor.

Punto de fricción. El TSE avanza en la construcción de una estructura electoral para los guatemaltecos en el extranjero. No obstante, la experiencia de los últimos procesos refleja una brecha entre las condiciones creadas y la participación alcanzada. El desafío será convertir la ampliación de centros, tecnología y mayor presencia en las urnas.

  • Para 2027 se analiza habilitar 25 centros de votación en las distintas ciudades de EE. UU., 10 más de los instalados en 2023. Además, incrementar las jornadas de empadronamiento con apoyo del Registro Nacional de Personas (Renap) y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex). 

  • La tecnología puede mejorar el acceso, pero también plantea obstáculos. La brecha digital y las dificultades con plataformas todavía afectan a algunos usuarios.

  • Las reformas al reglamento permiten evaluar modalidades electrónicas y presenciales. Sin embargo, la ley electoral todavía condiciona las opciones disponibles para el día de la elección.

Visto y no visto. El voto en el extranjero empieza a tomar mayor relevancia en la estrategia electoral de los partidos y las instituciones para la mayoría de los países. Para Guatemala, el verdadero punto de presión será lograr que los ciudadanos encuentren una razón para participar y que las organizaciones políticas los incorporen en su agenda.

  • La experiencia de otros países muestra que el voto migrante puede convertirse en un factor político cuando los ciudadanos sienten representación. Las campañas que entienden sus demandas logran mayor conexión electoral.

  • El voto en el extranjero es diferente en cada país. Hay algunos que permiten solo elecciones locales con condiciones (ejemplo: convenios de reciprocidad). Y otros no permiten votos sin ciudadanía (Francia, Costa Rica, Canadá, otros).

  • El TSE puede mejorar la infraestructura electoral, aunque los partidos tendrán una responsabilidad clave. Si mantienen una estrategia enfocada solo en el territorio nacional, podrían perder una oportunidad para conectar con millones de guatemaltecos fuera del país. 

En conclusión. Guatemala debe ampliar los centros de votación e incorporar nuevas herramientas tecnológicas, pero eso no basta. La experiencia reciente  demuestra que más infraestructura no asegura más participación. El país necesita generar confianza, ofrecer representación y construir vínculos reales con una población que vive fuera, pero sigue atenta a su futuro político.

  • Los partidos políticos enfrentan el desafío de incorporar a los migrantes en sus agendas; cuando sienten que sus demandas son escuchadas, el voto en el extranjero adquiere peso político.

  • Las elecciones de 2027 pondrán a prueba la capacidad de Guatemala para convertir una comunidad migrante numerosa en una fuerza electoral relevante. El desafío no será solo organizar el voto, sino motivarlo.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA

Elecciones 2027: la disputa por convertir el voto migrante en poder político

.
Glenda Sanchez
01 de julio, 2026

Guatemala quiere fortalecer su estrategia para incentivar el voto en el extranjero. El objetivo es aumentar la participación en las Elecciones Generales del próximo año. En 2026, las elecciones de Colombia y Perú evidenciaron que el sufragio de los ciudadanos fuera del país puede inclinar la balanza hacia ciertos candidatos, como sucedió con Keiko Fujimori en Perú.

  • Por su parte, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ya diseña estrategias para lograr mayor participación de los ciudadanos en el extranjero. Aunque el panorama es desalentador.

Por qué importa. En los últimos años, el voto en el extranjero impactó en los resultados de las elecciones de varios países. El “éxito” dependió de eficientes sistemas de transmisión del voto y de estrategias para atraerlo. Es decir, que el ciudadano que está fuera de su país participe para elegir a las autoridades de su nación. Ese es el reto que enfrenta Guatemala para 2027.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA
  • La Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) define el voto como un derecho y un deber ciudadano. Bajo ese marco legal, Guatemala implementó por primera vez el voto en el extranjero en 2019. La decisión incorporó a los migrantes al proceso electoral y fortaleció su participación en la vida política del país.

  • En 2023 se emitieron 1443 votos fuera de Guatemala, una proporción mínima frente al total nacional. El antecedente de 2019 mostró una realidad similar: solo 740 ciudadanos acudieron a las urnas, pese a que más de 60 000 estaban empadronados. La participación es exigua.

  • La baja participación responde a varios factores: muchos se fueron por falta de oportunidades, la cultura cívica sigue débil y la oferta política no logra representarlos. Además, las políticas migratorias de los países donde radican generan temor.

Punto de fricción. El TSE avanza en la construcción de una estructura electoral para los guatemaltecos en el extranjero. No obstante, la experiencia de los últimos procesos refleja una brecha entre las condiciones creadas y la participación alcanzada. El desafío será convertir la ampliación de centros, tecnología y mayor presencia en las urnas.

  • Para 2027 se analiza habilitar 25 centros de votación en las distintas ciudades de EE. UU., 10 más de los instalados en 2023. Además, incrementar las jornadas de empadronamiento con apoyo del Registro Nacional de Personas (Renap) y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex). 

  • La tecnología puede mejorar el acceso, pero también plantea obstáculos. La brecha digital y las dificultades con plataformas todavía afectan a algunos usuarios.

  • Las reformas al reglamento permiten evaluar modalidades electrónicas y presenciales. Sin embargo, la ley electoral todavía condiciona las opciones disponibles para el día de la elección.

Visto y no visto. El voto en el extranjero empieza a tomar mayor relevancia en la estrategia electoral de los partidos y las instituciones para la mayoría de los países. Para Guatemala, el verdadero punto de presión será lograr que los ciudadanos encuentren una razón para participar y que las organizaciones políticas los incorporen en su agenda.

  • La experiencia de otros países muestra que el voto migrante puede convertirse en un factor político cuando los ciudadanos sienten representación. Las campañas que entienden sus demandas logran mayor conexión electoral.

  • El voto en el extranjero es diferente en cada país. Hay algunos que permiten solo elecciones locales con condiciones (ejemplo: convenios de reciprocidad). Y otros no permiten votos sin ciudadanía (Francia, Costa Rica, Canadá, otros).

  • El TSE puede mejorar la infraestructura electoral, aunque los partidos tendrán una responsabilidad clave. Si mantienen una estrategia enfocada solo en el territorio nacional, podrían perder una oportunidad para conectar con millones de guatemaltecos fuera del país. 

En conclusión. Guatemala debe ampliar los centros de votación e incorporar nuevas herramientas tecnológicas, pero eso no basta. La experiencia reciente  demuestra que más infraestructura no asegura más participación. El país necesita generar confianza, ofrecer representación y construir vínculos reales con una población que vive fuera, pero sigue atenta a su futuro político.

  • Los partidos políticos enfrentan el desafío de incorporar a los migrantes en sus agendas; cuando sienten que sus demandas son escuchadas, el voto en el extranjero adquiere peso político.

  • Las elecciones de 2027 pondrán a prueba la capacidad de Guatemala para convertir una comunidad migrante numerosa en una fuerza electoral relevante. El desafío no será solo organizar el voto, sino motivarlo.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?