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¿Puede haber una transición democrática en Venezuela sin María Corina Machado? 

La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado. Crédito: AFP
Manuel Aguilera
28 de julio, 2026

En las últimas horas se ha confirmado un nuevo intento de diálogo en Venezuela. Esta vez entre la Asamblea Nacional controlada por el chavismo y un sector de la oposición vinculado a la Asamblea Nacional electa en 2015. El proceso, que empezaría el 1 de agosto, cuenta con el respaldo de EE. UU.. Pero ni María Corina Machado ni Edmundo González forman parte de él. Y ambos lo han dejado claro. 

Por qué importa. La pregunta no es menor. Después de más de 25 años de chavismo, cualquier intento de negociación genera expectativas y, al mismo tiempo, recelos. La historia de los diálogos con el régimen está llena de fracasos: se negocia, se alarga el tiempo, el poder se reacomoda y la democracia sigue sin llegar.

  • Por eso la reacción de María Corina Machado y de Juan Pablo Guanipa no es un capricho. Es una posición política. 
  • Machado y González emitieron un comunicado en el que dejan constancia de que no participaron en el diseño ni en la construcción de este mecanismo. “No nos corresponde explicar sus alcances y sus decisiones”, dijeron.
  • Guanipa fue más directo: toda solución democrática debe tener como piedra angular el mandato de la primaria de 2023 y de la elección presidencial de 2024. 

Lo indispensable. El problema de fondo es de legitimidad. La primaria de 2023 y la elección de 2024 —pese a todas las irregularidades— generaron un mandato claro de cambio. Millones de venezolanos se movilizaron detrás de María Corina Machado y luego de Edmundo González.

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  • Apartar a esa fuerza política de cualquier proceso de transición es, como mínimo, arriesgado. Y, en el peor de los casos, es repetir el error de otros intentos que terminaron fortaleciendo al régimen en lugar de debilitarlo. 

Datos clave. Dentro de la administración de Trump hay tensiones. El secretario de Estado, Marco Rubio, representa la cara más visible de la firmeza contra el chavismo. Sin embargo, ya han aparecido críticas públicas, como la del economista Ricardo Hausmann, que acusa a Rubio de estar fallando a la democracia venezolana.

  • Justamente por eso importa que prevalezca la línea dura: la que entiende que cualquier transición real tiene que partir del mandato popular de 2023 y 2024, y no de arreglos que dejen fuera a quienes ganaron el apoyo de la gente. 
  • Si se impone la visión de quienes desconfían de María Corina o prefieren un diálogo más “pragmático” con sectores de la Asamblea de 2015, el riesgo es volver a una negociación que legítima al régimen sin entregar el poder.
  • Venezuela ya conoce ese camino. Y siempre termina igual. 

Ahora qué. ¿Se puede construir una transición democrática en Venezuela sin María Corina Machado? En la práctica, es muy difícil. Ella sigue siendo la figura con mayor capital político dentro de la oposición. Un proceso que la deje fuera nace débil y con un problema de representatividad. 

  • El diálogo anunciado puede abrir algunos espacios. Pero si se convierte en el camino principal y se deja al margen a quienes ganaron el apoyo popular, el peligro es una transición a medias, sin verdadero cambio de poder.
  • Ojalá dentro de la administración de Trump se imponga la postura de Marco Rubio: firmeza, respeto al mandato de las urnas y rechazo a cualquier salida que traicione lo que millones de venezolanos ya expresaron con su voto. 

¿Puede haber una transición democrática en Venezuela sin María Corina Machado? 

La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado. Crédito: AFP
Manuel Aguilera
28 de julio, 2026

En las últimas horas se ha confirmado un nuevo intento de diálogo en Venezuela. Esta vez entre la Asamblea Nacional controlada por el chavismo y un sector de la oposición vinculado a la Asamblea Nacional electa en 2015. El proceso, que empezaría el 1 de agosto, cuenta con el respaldo de EE. UU.. Pero ni María Corina Machado ni Edmundo González forman parte de él. Y ambos lo han dejado claro. 

Por qué importa. La pregunta no es menor. Después de más de 25 años de chavismo, cualquier intento de negociación genera expectativas y, al mismo tiempo, recelos. La historia de los diálogos con el régimen está llena de fracasos: se negocia, se alarga el tiempo, el poder se reacomoda y la democracia sigue sin llegar.

  • Por eso la reacción de María Corina Machado y de Juan Pablo Guanipa no es un capricho. Es una posición política. 
  • Machado y González emitieron un comunicado en el que dejan constancia de que no participaron en el diseño ni en la construcción de este mecanismo. “No nos corresponde explicar sus alcances y sus decisiones”, dijeron.
  • Guanipa fue más directo: toda solución democrática debe tener como piedra angular el mandato de la primaria de 2023 y de la elección presidencial de 2024. 

Lo indispensable. El problema de fondo es de legitimidad. La primaria de 2023 y la elección de 2024 —pese a todas las irregularidades— generaron un mandato claro de cambio. Millones de venezolanos se movilizaron detrás de María Corina Machado y luego de Edmundo González.

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  • Apartar a esa fuerza política de cualquier proceso de transición es, como mínimo, arriesgado. Y, en el peor de los casos, es repetir el error de otros intentos que terminaron fortaleciendo al régimen en lugar de debilitarlo. 

Datos clave. Dentro de la administración de Trump hay tensiones. El secretario de Estado, Marco Rubio, representa la cara más visible de la firmeza contra el chavismo. Sin embargo, ya han aparecido críticas públicas, como la del economista Ricardo Hausmann, que acusa a Rubio de estar fallando a la democracia venezolana.

  • Justamente por eso importa que prevalezca la línea dura: la que entiende que cualquier transición real tiene que partir del mandato popular de 2023 y 2024, y no de arreglos que dejen fuera a quienes ganaron el apoyo de la gente. 
  • Si se impone la visión de quienes desconfían de María Corina o prefieren un diálogo más “pragmático” con sectores de la Asamblea de 2015, el riesgo es volver a una negociación que legítima al régimen sin entregar el poder.
  • Venezuela ya conoce ese camino. Y siempre termina igual. 

Ahora qué. ¿Se puede construir una transición democrática en Venezuela sin María Corina Machado? En la práctica, es muy difícil. Ella sigue siendo la figura con mayor capital político dentro de la oposición. Un proceso que la deje fuera nace débil y con un problema de representatividad. 

  • El diálogo anunciado puede abrir algunos espacios. Pero si se convierte en el camino principal y se deja al margen a quienes ganaron el apoyo popular, el peligro es una transición a medias, sin verdadero cambio de poder.
  • Ojalá dentro de la administración de Trump se imponga la postura de Marco Rubio: firmeza, respeto al mandato de las urnas y rechazo a cualquier salida que traicione lo que millones de venezolanos ya expresaron con su voto. 

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