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Inflación al volante y tasas sin freno

La guerra con Irán, los aranceles y el déficit elevaron la inflación y las tasas, encareciendo créditos y presionando hogares

Foto: República
Isabel Ortiz
30 de septiembre, 2026
Al inicio del segundo mandato de Donald Trump, la Casa Blanca apostó por combinar crecimiento económico, mayor producción energética y una reducción gradual de los déficits para aliviar la presión sobre las tasas de interés. Sin embargo, el escenario evolucionó de forma más compleja. Un análisis de The Wall Street Journal muestra cómo la guerra con Irán, el encarecimiento de la energía, los desafíos fiscales y una economía aún sólida han mantenido elevadas la inflación y las tasas.
 
Por qué importa. La estrategia económica de la administración de Trump partía de la idea de que un mayor crecimiento y un manejo más ordenado de las cuentas públicas ayudarían a reducir los costos de financiamiento. Sin embargo, varios factores internos y externos han dificultado ese objetivo.
  • La inflación repuntó durante 2026 y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó máximos no vistos desde 2007, reflejando la preocupación de los mercados por los precios, la energía y el endeudamiento público.
  • Las tasas elevadas impactan directamente a hogares y empresas. Las hipotecas, los préstamos comerciales y el financiamiento público son hoy más costosos que a principios de año.
  • Aunque el mercado laboral continúa mostrando fortaleza, el aumento de los precios ha reducido parte del alivio que el crecimiento económico había generado para las familias.
Entre líneas. El análisis del Wall Street Journal apunta a una combinación de factores detrás de las actuales presiones inflacionarias. Algunos provienen de decisiones de política económica y otros responden a acontecimientos internacionales fuera del control directo de Washington.
  • Los aranceles, las medidas migratorias y el encarecimiento de la energía han añadido presión a ciertos sectores de la economía, mientras las empresas trasladan parte de esos costos a consumidores y clientes.
  • Jessica Riedl, investigadora de Brookings Institution, considera que varias de estas medidas pueden contribuir al aumento de precios. Según señaló, "suben la inflación, no la bajan".
  • La administración ofrece una lectura distinta. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostiene que la guerra con Irán ha sido el principal factor detrás del reciente repunte y que la inflación estaría mucho más cerca de la meta de la Reserva Federal sin ese conflicto.
Punto de fricción. La reducción del déficit continúa siendo uno de los principales desafíos económicos de Washington. Aunque la administración ha impulsado distintas iniciativas para contener el gasto y aumentar ingresos, los resultados han sido más graduales de lo previsto.
  • Los esfuerzos para encontrar ahorros dentro del gobierno han generado resultados limitados frente al tamaño del déficit federal y el crecimiento sostenido de las obligaciones públicas.
  • Los aranceles aportaron ingresos adicionales durante parte del período, aunque algunas medidas fueron posteriormente limitadas por decisiones judiciales.
  • Bruce Kasman, economista jefe de JPMorgan Chase, señaló que una economía fuerte normalmente ayuda a mejorar las cuentas fiscales. Sin embargo, los déficits siguen cerca de niveles históricamente elevados para una economía que no está en recesión.
Lo que sigue. Los próximos meses estarán marcados por dos variables clave: la evolución del conflicto con Irán y las decisiones de la Reserva Federal. Ambos elementos influirán directamente en la inflación, el costo del crédito y las perspectivas de crecimiento.
  • Kevin Warsh, presidente de la Fed, elevó las tasas argumentando que las presiones inflacionarias asociadas a la energía podrían extenderse a otros sectores de la economía.
  • El precio del diésel se mantiene en el centro de la discusión porque afecta transporte, agricultura, manufactura y distribución de alimentos, amplificando su impacto sobre los precios.
  • Mientras la Casa Blanca confía en que el crecimiento económico y una eventual reducción de las tensiones internacionales alivien los costos, los mercados siguen atentos a la duración de la guerra y a la trayectoria futura de la inflación.

Inflación al volante y tasas sin freno

La guerra con Irán, los aranceles y el déficit elevaron la inflación y las tasas, encareciendo créditos y presionando hogares

Foto: República
Isabel Ortiz
30 de septiembre, 2026
Al inicio del segundo mandato de Donald Trump, la Casa Blanca apostó por combinar crecimiento económico, mayor producción energética y una reducción gradual de los déficits para aliviar la presión sobre las tasas de interés. Sin embargo, el escenario evolucionó de forma más compleja. Un análisis de The Wall Street Journal muestra cómo la guerra con Irán, el encarecimiento de la energía, los desafíos fiscales y una economía aún sólida han mantenido elevadas la inflación y las tasas.
 
Por qué importa. La estrategia económica de la administración de Trump partía de la idea de que un mayor crecimiento y un manejo más ordenado de las cuentas públicas ayudarían a reducir los costos de financiamiento. Sin embargo, varios factores internos y externos han dificultado ese objetivo.
  • La inflación repuntó durante 2026 y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó máximos no vistos desde 2007, reflejando la preocupación de los mercados por los precios, la energía y el endeudamiento público.
  • Las tasas elevadas impactan directamente a hogares y empresas. Las hipotecas, los préstamos comerciales y el financiamiento público son hoy más costosos que a principios de año.
  • Aunque el mercado laboral continúa mostrando fortaleza, el aumento de los precios ha reducido parte del alivio que el crecimiento económico había generado para las familias.
Entre líneas. El análisis del Wall Street Journal apunta a una combinación de factores detrás de las actuales presiones inflacionarias. Algunos provienen de decisiones de política económica y otros responden a acontecimientos internacionales fuera del control directo de Washington.
  • Los aranceles, las medidas migratorias y el encarecimiento de la energía han añadido presión a ciertos sectores de la economía, mientras las empresas trasladan parte de esos costos a consumidores y clientes.
  • Jessica Riedl, investigadora de Brookings Institution, considera que varias de estas medidas pueden contribuir al aumento de precios. Según señaló, "suben la inflación, no la bajan".
  • La administración ofrece una lectura distinta. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostiene que la guerra con Irán ha sido el principal factor detrás del reciente repunte y que la inflación estaría mucho más cerca de la meta de la Reserva Federal sin ese conflicto.
Punto de fricción. La reducción del déficit continúa siendo uno de los principales desafíos económicos de Washington. Aunque la administración ha impulsado distintas iniciativas para contener el gasto y aumentar ingresos, los resultados han sido más graduales de lo previsto.
  • Los esfuerzos para encontrar ahorros dentro del gobierno han generado resultados limitados frente al tamaño del déficit federal y el crecimiento sostenido de las obligaciones públicas.
  • Los aranceles aportaron ingresos adicionales durante parte del período, aunque algunas medidas fueron posteriormente limitadas por decisiones judiciales.
  • Bruce Kasman, economista jefe de JPMorgan Chase, señaló que una economía fuerte normalmente ayuda a mejorar las cuentas fiscales. Sin embargo, los déficits siguen cerca de niveles históricamente elevados para una economía que no está en recesión.
Lo que sigue. Los próximos meses estarán marcados por dos variables clave: la evolución del conflicto con Irán y las decisiones de la Reserva Federal. Ambos elementos influirán directamente en la inflación, el costo del crédito y las perspectivas de crecimiento.
  • Kevin Warsh, presidente de la Fed, elevó las tasas argumentando que las presiones inflacionarias asociadas a la energía podrían extenderse a otros sectores de la economía.
  • El precio del diésel se mantiene en el centro de la discusión porque afecta transporte, agricultura, manufactura y distribución de alimentos, amplificando su impacto sobre los precios.
  • Mientras la Casa Blanca confía en que el crecimiento económico y una eventual reducción de las tensiones internacionales alivien los costos, los mercados siguen atentos a la duración de la guerra y a la trayectoria futura de la inflación.

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