El largo camino de Machado hacia Venezuela
Machado denuncia exclusión de EE. UU. mientras acumula intentos fallidos de regresar a Venezuela y crecen tensiones con Trump
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, durante una sesión fotográfica en París, en abril de 2026. (AFP)
19 de octubre, 2026
La promesa de María Corina Machado de volver a Venezuela se ha convertido en uno de los elementos centrales de su discurso político desde que salió del país. Sin embargo, mientras insiste en que regresará “antes de lo que imaginan”, la líder opositora acumula al menos siete intentos frustrados de retorno y una relación cada vez más compleja con la administración de Donald Trump. La situación expone las tensiones entre los objetivos de Washington en Venezuela y las expectativas de una dirigente que durante años fue considerada su principal aliada.
Por qué importa. Más que una historia sobre desplazamientos fallidos, el caso revela cómo ha cambiado la posición de Machado dentro de la estrategia estadounidense hacia Venezuela. Mientras Washington negocia con nuevos actores políticos y económicos, la opositora denuncia que ha sido marginada de decisiones clave.
- Machado aseguró al New York Times que intentó ingresar siete veces a Venezuela durante los últimos meses. Dos de esos intentos ocurrieron después de los terremotos que golpearon al país en junio, cuando buscó participar directamente en las labores de apoyo y reorganización política.
- Uno de los episodios más llamativos ocurrió cuando viajaba hacia Curazao, una isla ubicada frente a la costa venezolana. Según su relato, la aeronave tuvo que regresar después de perder la autorización para aterrizar, frustrando una operación que buscaba acercarla nuevamente al territorio venezolano.
- El Wall Street Journal reportó posteriormente que autoridades neerlandesas retiraron los permisos correspondientes después de conocer que funcionarios estadounidenses no respaldaban el operativo, una versión que fortalece las sospechas de interferencia política denunciadas por el entorno de Machado.
Detrás de escena. La controversia llega en un momento en que Washington ha redefinido sus prioridades en Venezuela. A diferencia de etapas anteriores, la administración Trump ha privilegiado acuerdos de estabilidad política y económica que no necesariamente pasan por el liderazgo opositor tradicional.
- Machado afirmó que no fue incluida en las conversaciones que actualmente se desarrollan entre sectores de la oposición y representantes del poder en Caracas. Desde su perspectiva, las decisiones sobre el futuro del país avanzan sin la participación de quien lideró el movimiento opositor en los últimos años.
- El Departamento de Estado rechazó esa interpretación. Una portavoz sostuvo que “tiene todo el derecho” de regresar a Venezuela y señaló que Estados Unidos no impide el retorno de dirigentes opositores a sus países de origen.
- Aun así, las declaraciones contrastan con los reportes de prensa sobre gestiones diplomáticas relacionadas con algunos de sus intentos de ingreso. Esa diferencia entre la versión oficial y los hechos denunciados alimenta la incertidumbre sobre el papel que Washington quiere que desempeñe la dirigente.
Punto de fricción. La distancia entre Machado y la Casa Blanca también se refleja en el debate sobre Alejandro Betancourt, empresario venezolano que recientemente alcanzó acuerdos energéticos respaldados por Washington y que hoy ocupa una posición relevante en la nueva política económica hacia Venezuela.
- En una entrevista reciente, Machado acusó a Betancourt de formar parte de una red de “corrupción obscena” vinculada al sector eléctrico venezolano y afirmó que no lo consideraría un socio confiable en un eventual gobierno encabezado por ella.
- Betancourt respondió rechazando todas las acusaciones. Sostuvo que nunca ha sido condenado ni acusado formalmente por delitos relacionados con sus negocios y defendió la legalidad de los contratos ejecutados por sus empresas.
- El enfrentamiento tiene una dimensión política adicional. Cuestionar a uno de los empresarios mejor posicionados en la actual estrategia estadounidense supone también cuestionar algunas de las decisiones que Washington ha promovido para la recuperación económica venezolana.
Ahora qué. La principal incógnita ya no es únicamente cuándo regresará Machado, sino si sigue siendo una pieza central en los planes internacionales para Venezuela. Los acontecimientos de este año sugieren que su influencia continúa siendo importante, pero menos determinante que en el pasado.
- La dirigente insiste en que mantiene un fuerte respaldo dentro del país. Una encuesta citada por Bloomberg le atribuyó una intención de voto superior a la de cualquier otra figura política vinculada al actual proceso de transición.
- Sin embargo, la administración Trump parece concentrada en una estrategia gradual basada en estabilidad institucional, recuperación económica y acuerdos energéticos, incluso cuando esos movimientos generan incomodidad dentro de sectores opositores.
- Los siete intentos fallidos de regreso terminan funcionando como símbolo de ese nuevo escenario. Machado sigue prometiendo volver, pero cada intento bloqueado refleja que las decisiones sobre el futuro venezolano ya no dependen exclusivamente de ella ni de quienes durante años respaldaron su causa desde Washington.
El largo camino de Machado hacia Venezuela
Machado denuncia exclusión de EE. UU. mientras acumula intentos fallidos de regresar a Venezuela y crecen tensiones con Trump
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, durante una sesión fotográfica en París, en abril de 2026. (AFP)
19 de octubre, 2026
La promesa de María Corina Machado de volver a Venezuela se ha convertido en uno de los elementos centrales de su discurso político desde que salió del país. Sin embargo, mientras insiste en que regresará “antes de lo que imaginan”, la líder opositora acumula al menos siete intentos frustrados de retorno y una relación cada vez más compleja con la administración de Donald Trump. La situación expone las tensiones entre los objetivos de Washington en Venezuela y las expectativas de una dirigente que durante años fue considerada su principal aliada.
Por qué importa. Más que una historia sobre desplazamientos fallidos, el caso revela cómo ha cambiado la posición de Machado dentro de la estrategia estadounidense hacia Venezuela. Mientras Washington negocia con nuevos actores políticos y económicos, la opositora denuncia que ha sido marginada de decisiones clave.
- Machado aseguró al New York Times que intentó ingresar siete veces a Venezuela durante los últimos meses. Dos de esos intentos ocurrieron después de los terremotos que golpearon al país en junio, cuando buscó participar directamente en las labores de apoyo y reorganización política.
- Uno de los episodios más llamativos ocurrió cuando viajaba hacia Curazao, una isla ubicada frente a la costa venezolana. Según su relato, la aeronave tuvo que regresar después de perder la autorización para aterrizar, frustrando una operación que buscaba acercarla nuevamente al territorio venezolano.
- El Wall Street Journal reportó posteriormente que autoridades neerlandesas retiraron los permisos correspondientes después de conocer que funcionarios estadounidenses no respaldaban el operativo, una versión que fortalece las sospechas de interferencia política denunciadas por el entorno de Machado.
Detrás de escena. La controversia llega en un momento en que Washington ha redefinido sus prioridades en Venezuela. A diferencia de etapas anteriores, la administración Trump ha privilegiado acuerdos de estabilidad política y económica que no necesariamente pasan por el liderazgo opositor tradicional.
- Machado afirmó que no fue incluida en las conversaciones que actualmente se desarrollan entre sectores de la oposición y representantes del poder en Caracas. Desde su perspectiva, las decisiones sobre el futuro del país avanzan sin la participación de quien lideró el movimiento opositor en los últimos años.
- El Departamento de Estado rechazó esa interpretación. Una portavoz sostuvo que “tiene todo el derecho” de regresar a Venezuela y señaló que Estados Unidos no impide el retorno de dirigentes opositores a sus países de origen.
- Aun así, las declaraciones contrastan con los reportes de prensa sobre gestiones diplomáticas relacionadas con algunos de sus intentos de ingreso. Esa diferencia entre la versión oficial y los hechos denunciados alimenta la incertidumbre sobre el papel que Washington quiere que desempeñe la dirigente.
Punto de fricción. La distancia entre Machado y la Casa Blanca también se refleja en el debate sobre Alejandro Betancourt, empresario venezolano que recientemente alcanzó acuerdos energéticos respaldados por Washington y que hoy ocupa una posición relevante en la nueva política económica hacia Venezuela.
- En una entrevista reciente, Machado acusó a Betancourt de formar parte de una red de “corrupción obscena” vinculada al sector eléctrico venezolano y afirmó que no lo consideraría un socio confiable en un eventual gobierno encabezado por ella.
- Betancourt respondió rechazando todas las acusaciones. Sostuvo que nunca ha sido condenado ni acusado formalmente por delitos relacionados con sus negocios y defendió la legalidad de los contratos ejecutados por sus empresas.
- El enfrentamiento tiene una dimensión política adicional. Cuestionar a uno de los empresarios mejor posicionados en la actual estrategia estadounidense supone también cuestionar algunas de las decisiones que Washington ha promovido para la recuperación económica venezolana.
Ahora qué. La principal incógnita ya no es únicamente cuándo regresará Machado, sino si sigue siendo una pieza central en los planes internacionales para Venezuela. Los acontecimientos de este año sugieren que su influencia continúa siendo importante, pero menos determinante que en el pasado.
- La dirigente insiste en que mantiene un fuerte respaldo dentro del país. Una encuesta citada por Bloomberg le atribuyó una intención de voto superior a la de cualquier otra figura política vinculada al actual proceso de transición.
- Sin embargo, la administración Trump parece concentrada en una estrategia gradual basada en estabilidad institucional, recuperación económica y acuerdos energéticos, incluso cuando esos movimientos generan incomodidad dentro de sectores opositores.
- Los siete intentos fallidos de regreso terminan funcionando como símbolo de ese nuevo escenario. Machado sigue prometiendo volver, pero cada intento bloqueado refleja que las decisiones sobre el futuro venezolano ya no dependen exclusivamente de ella ni de quienes durante años respaldaron su causa desde Washington.
