Cuba navega a oscuras y con permiso
ETECSA sigue siendo el único proveedor. El lunes cayeron Nauta y Transfermóvil por los apagones. Seis gigas cuestan cerca del 9% de un salario
El lunes ETECSA avisó de lo que en la isla ya no sorprende. Nauta, la puerta de entrada a internet, y Transfermóvil, la plataforma con la que se paga, estaban caídos por la crisis eléctrica. Los datos móviles, dijo la empresa, seguían. No dio plazo ni dijo cuántas provincias. En La Habana, esa madrugada, había 62 circuitos afectados y un déficit de 167 megavatios. La red cubana no se cae por un hacker. Se cae cuando se apaga la luz.
Por qué importa. No hay otro proveedor. ETECSA, creada en 1994, es el monopolio de telefonía fija, móvil y datos. Quien quiere una línea, un paquete o una zona wifi pasa por el Estado, y el Estado decide qué se ve.
- Freedom House deja la isla en 9 sobre 100 en libertades y la red en 21 sobre 100: no libre. El 18 de septiembre, el octavo apagón nacional del año, dejó fuera más del 80% de las radiobases y cerca del 70% de los gabinetes.
- El tráfico de internet bajó un 58%. La empresa acumula unos 77 000 reportes de telefonía fija interrumpida y ha frenado la expansión de las wifi públicas porque no puede garantizar que aguanten el corte.
- La respuesta ha sido poner paneles solares en algunos sitios y dejar de crecer. Una red que no se expande no es una red. Es un servicio de racionamiento.
Lo indispensable. El precio completa el cierre. Desde el tarifazo de mayo de 2025, el plan de 6 GB, con minutos y mensajes, sale a 360 pesos cubanos, cerca del 9% de un salario estatal básico que ronda los 4000.
- El extra de 2 GB cuesta 1.200 pesos y solo se puede comprar una vez al mes. Quince GB adicionales salen a 11.760, tres salarios. En dólares, por recarga del exterior, 4 GB cuestan 10 dólares y 16 GB, 35.
- Esta semana la empresa premia al que recibe divisa de fuera: entre el 5 y el 10 de octubre, una recarga de entre 600 y 1.250 pesos desbloquea 25 GB y datos ilimitados de madrugada. El cubano de a pie no paga eso. Lo paga el primo de Hialeah. La conexión de la isla ya es una remesa.
Datos clave. La gente lleva años haciendo acrobacias, que es la palabra justa. Se engancha a la wifi del parque, comparte la antena del vecino, espera la madrugada ilimitada, baja el paquete semanal en un disco porque el streaming no cabe en el salario, y entra con VPN para saltar el bloqueo de un medio independiente.
- SNET, la red callejera que los jóvenes armaron entre azoteas para jugar y pasarse archivos, vivió al margen hasta que el Estado la toleró a medias y la cortó cuando le estorbó. Nada de eso es un mercado.
- Es un permiso revocable. El mismo aparato que vende el paquete puede apagar la radiobase del barrio donde hay una cacerolada. En julio de 2026 la isla batió el récord de protestas. Varias se supieron porque alguien tenía datos. Cuando no hay datos, la protesta no sale del reparto.
Ahora qué. Jorge Mas no ha publicado un plano de fibra. Sí ha publicado la cuenta. A Trump le dijo que los cubanoamericanos podían invertir miles de millones. La estimación que ha dado para los tres primeros años de una transición ronda los 90 000 millones, entre infraestructura y estabilización.
- En otra entrevista habló de 40 000 a 80 000. La Fundación Nacional Cubano Americana, que preside, tiene una hoja de ruta y un borrador de ley de transición, con el Colegio de Abogados Cubanoamericanos.
- MasTec, la empresa de la familia, nació contratando torres y cable. El oficio está. El plano de gigas, no. Sin corriente no hay red, y sin romper el monopolio la red sigue siendo un instrumento del partido.
- El día que caiga ETECSA como puerta única, el primer negocio no es el hotel. Es el cable. En Hialeah ya hay quien sabe tenderlo.
Cuba navega a oscuras y con permiso
ETECSA sigue siendo el único proveedor. El lunes cayeron Nauta y Transfermóvil por los apagones. Seis gigas cuestan cerca del 9% de un salario
El lunes ETECSA avisó de lo que en la isla ya no sorprende. Nauta, la puerta de entrada a internet, y Transfermóvil, la plataforma con la que se paga, estaban caídos por la crisis eléctrica. Los datos móviles, dijo la empresa, seguían. No dio plazo ni dijo cuántas provincias. En La Habana, esa madrugada, había 62 circuitos afectados y un déficit de 167 megavatios. La red cubana no se cae por un hacker. Se cae cuando se apaga la luz.
Por qué importa. No hay otro proveedor. ETECSA, creada en 1994, es el monopolio de telefonía fija, móvil y datos. Quien quiere una línea, un paquete o una zona wifi pasa por el Estado, y el Estado decide qué se ve.
- Freedom House deja la isla en 9 sobre 100 en libertades y la red en 21 sobre 100: no libre. El 18 de septiembre, el octavo apagón nacional del año, dejó fuera más del 80% de las radiobases y cerca del 70% de los gabinetes.
- El tráfico de internet bajó un 58%. La empresa acumula unos 77 000 reportes de telefonía fija interrumpida y ha frenado la expansión de las wifi públicas porque no puede garantizar que aguanten el corte.
- La respuesta ha sido poner paneles solares en algunos sitios y dejar de crecer. Una red que no se expande no es una red. Es un servicio de racionamiento.
Lo indispensable. El precio completa el cierre. Desde el tarifazo de mayo de 2025, el plan de 6 GB, con minutos y mensajes, sale a 360 pesos cubanos, cerca del 9% de un salario estatal básico que ronda los 4000.
- El extra de 2 GB cuesta 1.200 pesos y solo se puede comprar una vez al mes. Quince GB adicionales salen a 11.760, tres salarios. En dólares, por recarga del exterior, 4 GB cuestan 10 dólares y 16 GB, 35.
- Esta semana la empresa premia al que recibe divisa de fuera: entre el 5 y el 10 de octubre, una recarga de entre 600 y 1.250 pesos desbloquea 25 GB y datos ilimitados de madrugada. El cubano de a pie no paga eso. Lo paga el primo de Hialeah. La conexión de la isla ya es una remesa.
Datos clave. La gente lleva años haciendo acrobacias, que es la palabra justa. Se engancha a la wifi del parque, comparte la antena del vecino, espera la madrugada ilimitada, baja el paquete semanal en un disco porque el streaming no cabe en el salario, y entra con VPN para saltar el bloqueo de un medio independiente.
- SNET, la red callejera que los jóvenes armaron entre azoteas para jugar y pasarse archivos, vivió al margen hasta que el Estado la toleró a medias y la cortó cuando le estorbó. Nada de eso es un mercado.
- Es un permiso revocable. El mismo aparato que vende el paquete puede apagar la radiobase del barrio donde hay una cacerolada. En julio de 2026 la isla batió el récord de protestas. Varias se supieron porque alguien tenía datos. Cuando no hay datos, la protesta no sale del reparto.
Ahora qué. Jorge Mas no ha publicado un plano de fibra. Sí ha publicado la cuenta. A Trump le dijo que los cubanoamericanos podían invertir miles de millones. La estimación que ha dado para los tres primeros años de una transición ronda los 90 000 millones, entre infraestructura y estabilización.
- En otra entrevista habló de 40 000 a 80 000. La Fundación Nacional Cubano Americana, que preside, tiene una hoja de ruta y un borrador de ley de transición, con el Colegio de Abogados Cubanoamericanos.
- MasTec, la empresa de la familia, nació contratando torres y cable. El oficio está. El plano de gigas, no. Sin corriente no hay red, y sin romper el monopolio la red sigue siendo un instrumento del partido.
- El día que caiga ETECSA como puerta única, el primer negocio no es el hotel. Es el cable. En Hialeah ya hay quien sabe tenderlo.