Bolivia: la sombra del MAS persiste tras la victoria
Nueve meses después del fin del ciclo del MAS, Bolivia encara desafíos de gobernabilidad, seguridad y reconstrucción institucional
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, visita Carreras en junio tras el despeje de una carretera bloqueada por manifestantes. Foto: AFP
02 de septiembre, 2026
Hace nueve meses, la llegada de Rodrigo Paz al poder marcó el fin de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS) y abrió expectativas de cambio en Bolivia. Su gobierno impulsó reformas económicas difíciles y recompuso vínculos internacionales estratégicos. Sin embargo, la crisis económica, la fragmentación política y la inseguridad continúan poniendo a prueba esa promesa de renovación.
Por qué importa. La victoria de Rodrigo Paz en noviembre de 2025 fue interpretada como un giro político relevante tras años de predominio del MAS. El nuevo presidente heredó una economía debilitada, reservas internacionales reducidas y una inflación superior al 20 %, un escenario que exigía decisiones rápidas y políticamente costosas.
- Paz impulsó el Decreto Supremo 5503, eliminando subsidios a los combustibles que durante dos décadas presionaron las finanzas públicas y favorecieron el contrabando regional. La medida buscó corregir desequilibrios estructurales acumulados durante años.
- El gobierno complementó la reforma con aumentos salariales, ayudas sociales y estímulos a la inversión privada, intentando equilibrar disciplina fiscal con contención del impacto económico sobre los sectores más vulnerables.
- La recomposición de relaciones con Washington y organismos financieros internacionales fue vista como una señal de apertura económica y de búsqueda de credibilidad frente a los mercados internacionales.
Punto de fricción. Los avances iniciales no han logrado traducirse en estabilidad política duradera. La administración enfrenta dificultades para construir una mayoría legislativa, mientras diversos actores políticos y sociales han mantenido una presión constante sobre el Ejecutivo.
- Bolivia soportó recientemente 53 días de bloqueos promovidos por movimientos sociales, reflejando que la capacidad de movilización desarrollada durante los años del MAS sigue siendo un factor determinante.
- El vicepresidente Edman Lara ha adoptado una posición cada vez más distante del mandatario, alimentando especulaciones sobre tensiones internas que complican la gobernabilidad y la construcción de consensos.
- La falta de acuerdos legislativos ha frenado reformas estructurales necesarias para consolidar los cambios económicos y enfrentar problemas de largo plazo heredados de administraciones anteriores.
Entre líneas. Más allá de la disputa política, la creciente visibilidad del crimen organizado ha comenzado a generar preocupación. Bolivia continúa siendo una pieza estratégica dentro de las rutas regionales del narcotráfico, mientras aumentan señales de deterioro en seguridad pública.
- La expansión de organizaciones como Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho ha reforzado advertencias sobre una posible escalada criminal con características similares a las observadas en Ecuador o Colombia.
- El caso que involucra al consultor argentino Fernando Cerimedo, quien niega las acusaciones en su contra, amplificó cuestionamientos sobre redes de influencia informal alrededor del poder político boliviano.
- Para varios observadores, el caso evidenció un problema más profundo: instituciones todavía frágiles y vulnerables a intereses particulares. Como señaló Evo Morales, expresidente de Bolivia, el país vive una etapa de “profunda disputa política”.
Balance. Nueve meses después, el principal desafío de Paz parece ser transformar una victoria electoral en un proyecto institucional sostenible. El cambio político ocurrió en las urnas, pero la consolidación de nuevas reglas de gobernanza continúa siendo una tarea pendiente.
- La eliminación de subsidios alivió presiones fiscales inmediatas, aunque las largas filas en estaciones de servicio muestran que los problemas energéticos estructurales siguen sin resolverse completamente.
- Analistas destacan que la estabilidad dependerá menos de figuras individuales y más de fortalecer partidos políticos, instituciones independientes y mecanismos efectivos de control y transparencia.
- Si el gobierno logra construir acuerdos, impulsar reformas y contener el avance criminal, podría consolidar la transición. De lo contrario, Bolivia corre el riesgo de prolongar la inestabilidad que buscó dejar atrás con la salida del MAS.
Bolivia: la sombra del MAS persiste tras la victoria
Nueve meses después del fin del ciclo del MAS, Bolivia encara desafíos de gobernabilidad, seguridad y reconstrucción institucional
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, visita Carreras en junio tras el despeje de una carretera bloqueada por manifestantes. Foto: AFP
02 de septiembre, 2026
Hace nueve meses, la llegada de Rodrigo Paz al poder marcó el fin de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS) y abrió expectativas de cambio en Bolivia. Su gobierno impulsó reformas económicas difíciles y recompuso vínculos internacionales estratégicos. Sin embargo, la crisis económica, la fragmentación política y la inseguridad continúan poniendo a prueba esa promesa de renovación.
Por qué importa. La victoria de Rodrigo Paz en noviembre de 2025 fue interpretada como un giro político relevante tras años de predominio del MAS. El nuevo presidente heredó una economía debilitada, reservas internacionales reducidas y una inflación superior al 20 %, un escenario que exigía decisiones rápidas y políticamente costosas.
- Paz impulsó el Decreto Supremo 5503, eliminando subsidios a los combustibles que durante dos décadas presionaron las finanzas públicas y favorecieron el contrabando regional. La medida buscó corregir desequilibrios estructurales acumulados durante años.
- El gobierno complementó la reforma con aumentos salariales, ayudas sociales y estímulos a la inversión privada, intentando equilibrar disciplina fiscal con contención del impacto económico sobre los sectores más vulnerables.
- La recomposición de relaciones con Washington y organismos financieros internacionales fue vista como una señal de apertura económica y de búsqueda de credibilidad frente a los mercados internacionales.
Punto de fricción. Los avances iniciales no han logrado traducirse en estabilidad política duradera. La administración enfrenta dificultades para construir una mayoría legislativa, mientras diversos actores políticos y sociales han mantenido una presión constante sobre el Ejecutivo.
- Bolivia soportó recientemente 53 días de bloqueos promovidos por movimientos sociales, reflejando que la capacidad de movilización desarrollada durante los años del MAS sigue siendo un factor determinante.
- El vicepresidente Edman Lara ha adoptado una posición cada vez más distante del mandatario, alimentando especulaciones sobre tensiones internas que complican la gobernabilidad y la construcción de consensos.
- La falta de acuerdos legislativos ha frenado reformas estructurales necesarias para consolidar los cambios económicos y enfrentar problemas de largo plazo heredados de administraciones anteriores.
Entre líneas. Más allá de la disputa política, la creciente visibilidad del crimen organizado ha comenzado a generar preocupación. Bolivia continúa siendo una pieza estratégica dentro de las rutas regionales del narcotráfico, mientras aumentan señales de deterioro en seguridad pública.
- La expansión de organizaciones como Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho ha reforzado advertencias sobre una posible escalada criminal con características similares a las observadas en Ecuador o Colombia.
- El caso que involucra al consultor argentino Fernando Cerimedo, quien niega las acusaciones en su contra, amplificó cuestionamientos sobre redes de influencia informal alrededor del poder político boliviano.
- Para varios observadores, el caso evidenció un problema más profundo: instituciones todavía frágiles y vulnerables a intereses particulares. Como señaló Evo Morales, expresidente de Bolivia, el país vive una etapa de “profunda disputa política”.
Balance. Nueve meses después, el principal desafío de Paz parece ser transformar una victoria electoral en un proyecto institucional sostenible. El cambio político ocurrió en las urnas, pero la consolidación de nuevas reglas de gobernanza continúa siendo una tarea pendiente.
- La eliminación de subsidios alivió presiones fiscales inmediatas, aunque las largas filas en estaciones de servicio muestran que los problemas energéticos estructurales siguen sin resolverse completamente.
- Analistas destacan que la estabilidad dependerá menos de figuras individuales y más de fortalecer partidos políticos, instituciones independientes y mecanismos efectivos de control y transparencia.
- Si el gobierno logra construir acuerdos, impulsar reformas y contener el avance criminal, podría consolidar la transición. De lo contrario, Bolivia corre el riesgo de prolongar la inestabilidad que buscó dejar atrás con la salida del MAS.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: