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Cuando Guatemala dejó de construir ciudad

Guatemala creció hacia la periferia y se volvió más dependiente del carro. Urbanistas plantean recuperar cercanía y calles caminables.

Ximena Fernández
29 de septiembre, 2026

Antes se construía ciudad como conjunto. Vivienda, comercio, servicios y espacio público convivían a distancias caminables. No obstante, la expansión hacia la periferia y la separación de los usos del suelo fueron alejando la construcción de ese concepto. Con el tiempo, Guatemala creció hacia afuera y se volvió cada vez más dependiente del automóvil.

Por qué importa. El problema no empezó con la construcción de más edificios, sino cuando las necesidades diarias empezaron a verse más alejadas. Juan Pablo Rosales, arquitecto y urbanista, sostiene que llevar vivienda fuera de los servicios también cambia zonas que ya están consolidadas.

  • El deterioro urbano también comienza con el mal uso de la tierra que queda vacía. Rosales advierte que cuando aumenta la dependencia del automóvil, parte del suelo debe utilizarse para atenderlo.

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  • En la zona 1, por ejemplo, viviendas fueron demolidas y sustituidas por estacionamientos. Para Rosales, esos vacíos deterioran el entorno y muestran cuánto espacio termina reclamando el carro.

  • Otro problema son las torres que aparecen aisladas. Álvaro Véliz, asesor presidencial de Arquitectura y Urbanismo, destaca que el problema es concentrar vivienda sin sumar y conectar al entorno que ya existe.

Fisgón histórico. La ruptura comenzó desde antes, con la Revolución Industrial. Las ciudades crecieron mucho más rápido y comenzaron a perder la escala peatonal que habían mantenido durante siglos. Después, el urbanismo estadounidense de la posguerra separó por “peceras” las actividades dentro de la ciudad.

  • Antes, distintos usos convivían a distancias cortas. Una universidad, por ejemplo, podía tener sus facultades repartidas por la ciudad en lugar de concentrarlas en un campus apartado.

  • Luego, las grandes extensiones de tierra se designaron a una sola función. Lo que previamente podía resolverse cerca empezó a exigir viajes más largos.

  • Además, desde 1960, el crecimiento urbano a nivel mundial quedó en manos del sector privado, destacó Rosales. Quien agrega que, en Guatemala, en el proceso se involucró la municipalidad.

Punto de fricción. Los edificios también cambian lo que ocurre en la calle. Un proyecto puede sumar viviendas y, aun así, aislarse de su entorno. Los desarrollos cerrados pueden llegar a reducir el contacto entre quienes viven dentro y el espacio público.

  • Una calle con actividad constante puede aportar más seguridad que un muro construido para aislar un proyecto, según Rosales.

  • 4 Grados Norte, por ejemplo, agrega apartamentos y comercios que se relacionan con la calle y llevan actividad al espacio público.

  • Véliz también propone una densificación más continua, con edificios de seis a ocho niveles y menos diferencias de escala entre construcciones vecinas.

Ahora qué. Rosales propone concentrar mayor densidad en las áreas más urbanas y reducirla gradualmente hacia la periferia, en lugar de pasar de torres a suburbios y sectores desconectados.

  • Barrientos plantea ubicar la vivienda donde ya exista conexión con la ciudad y las necesidades de sus habitantes.

  • Rosales también propone recuperar espacio para caminar. Toma Barcelona como referencia: concentrar el tránsito en algunas vías y liberar otras para peatones, bicicletas y actividad urbana.

  • Acercar vivienda y servicios no basta si las calles siguen pensadas principalmente para los carros. También importa que las personas puedan recorrerlas a pie.

 

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Cuando Guatemala dejó de construir ciudad

Guatemala creció hacia la periferia y se volvió más dependiente del carro. Urbanistas plantean recuperar cercanía y calles caminables.

Ximena Fernández
29 de septiembre, 2026

Antes se construía ciudad como conjunto. Vivienda, comercio, servicios y espacio público convivían a distancias caminables. No obstante, la expansión hacia la periferia y la separación de los usos del suelo fueron alejando la construcción de ese concepto. Con el tiempo, Guatemala creció hacia afuera y se volvió cada vez más dependiente del automóvil.

Por qué importa. El problema no empezó con la construcción de más edificios, sino cuando las necesidades diarias empezaron a verse más alejadas. Juan Pablo Rosales, arquitecto y urbanista, sostiene que llevar vivienda fuera de los servicios también cambia zonas que ya están consolidadas.

  • El deterioro urbano también comienza con el mal uso de la tierra que queda vacía. Rosales advierte que cuando aumenta la dependencia del automóvil, parte del suelo debe utilizarse para atenderlo.

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  • En la zona 1, por ejemplo, viviendas fueron demolidas y sustituidas por estacionamientos. Para Rosales, esos vacíos deterioran el entorno y muestran cuánto espacio termina reclamando el carro.

  • Otro problema son las torres que aparecen aisladas. Álvaro Véliz, asesor presidencial de Arquitectura y Urbanismo, destaca que el problema es concentrar vivienda sin sumar y conectar al entorno que ya existe.

Fisgón histórico. La ruptura comenzó desde antes, con la Revolución Industrial. Las ciudades crecieron mucho más rápido y comenzaron a perder la escala peatonal que habían mantenido durante siglos. Después, el urbanismo estadounidense de la posguerra separó por “peceras” las actividades dentro de la ciudad.

  • Antes, distintos usos convivían a distancias cortas. Una universidad, por ejemplo, podía tener sus facultades repartidas por la ciudad en lugar de concentrarlas en un campus apartado.

  • Luego, las grandes extensiones de tierra se designaron a una sola función. Lo que previamente podía resolverse cerca empezó a exigir viajes más largos.

  • Además, desde 1960, el crecimiento urbano a nivel mundial quedó en manos del sector privado, destacó Rosales. Quien agrega que, en Guatemala, en el proceso se involucró la municipalidad.

Punto de fricción. Los edificios también cambian lo que ocurre en la calle. Un proyecto puede sumar viviendas y, aun así, aislarse de su entorno. Los desarrollos cerrados pueden llegar a reducir el contacto entre quienes viven dentro y el espacio público.

  • Una calle con actividad constante puede aportar más seguridad que un muro construido para aislar un proyecto, según Rosales.

  • 4 Grados Norte, por ejemplo, agrega apartamentos y comercios que se relacionan con la calle y llevan actividad al espacio público.

  • Véliz también propone una densificación más continua, con edificios de seis a ocho niveles y menos diferencias de escala entre construcciones vecinas.

Ahora qué. Rosales propone concentrar mayor densidad en las áreas más urbanas y reducirla gradualmente hacia la periferia, en lugar de pasar de torres a suburbios y sectores desconectados.

  • Barrientos plantea ubicar la vivienda donde ya exista conexión con la ciudad y las necesidades de sus habitantes.

  • Rosales también propone recuperar espacio para caminar. Toma Barcelona como referencia: concentrar el tránsito en algunas vías y liberar otras para peatones, bicicletas y actividad urbana.

  • Acercar vivienda y servicios no basta si las calles siguen pensadas principalmente para los carros. También importa que las personas puedan recorrerlas a pie.

 

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