Zafra arrancará el 6 de noviembre bajo estrés climático
El sector prevé una baja en la cosecha por menos lluvias y altas temperaturas, aunque mantendrá su aporte energético y laboral.
La agroindustria azucarera se prepara para iniciar la zafra 2026-2027 a partir del 6 de noviembre, en una temporada que estará marcada por los efectos del fenómeno de El Niño y por expectativas de una menor producción respecto al ciclo anterior.
Noviembre marca el inicio de la cosecha de caña y la producción de azúcar, melaza, alcohol, abonos orgánicos y energía renovable. Los primeros ingenios comenzarán operaciones el 6 de noviembre, aunque cada empresa define su calendario de arranque en función de las condiciones climáticas, la planificación de la cosecha y las pruebas realizadas en las fábricas.
La nueva temporada iniciará después de una zafra que registró una producción cercana a los 61 millones de quintales. Sin embargo, el sector prevé que la cosecha 2026-2027 podría cerrar con una reducción en los volúmenes producidos debido al impacto del clima sobre los cultivos.
“Para esta nueva zafra que está por iniciar, se espera que exista una baja en la producción derivada del impacto que ha causado la reducción de lluvias y el incremento de temperaturas provocadas por el fenómeno de El Niño”, explicó Luis Miguel Paiz, gerente general de la Asociación de Azucareros de Guatemala (Asazgua).
Según Paiz, la industria aún evalúa el efecto de las condiciones meteorológicas registradas durante los últimos meses, las cuales tienen una relación directa con la capacidad de la planta para acumular azúcar.
“Estamos realizando la evaluación del impacto que tendrán en el cultivo estas condiciones climáticas severas que se han registrado en los últimos meses y que sin duda tienen una relación directa con la concentración de azúcar en la planta”, indicó.
El fenómeno de El Niño
El directivo señaló que la próxima zafra tiene la particularidad de desarrollarse bajo la influencia de El Niño, fenómeno asociado a una disminución de las lluvias y al aumento de las temperaturas.
“Hemos visto una significativa reducción de las lluvias y el incremento de las temperaturas que han deteriorado el cultivo. Los períodos prolongados de déficit hídrico y el estrés sobre el cultivo afectan negativamente el crecimiento, la acumulación de biomasa y, por consiguiente, la producción de azúcar”, afirmó.
Pese a las condiciones adversas para la producción agrícola, la actividad seguirá siendo un actor relevante en el suministro de energía renovable. Los ingenios cuentan con una capacidad instalada conjunta de 992 megavatios (MW), generados a partir del bagazo de caña, un residuo derivado de la producción de azúcar.
De acuerdo con Asazgua, durante la temporada de cosecha los ingenios aportan más del 25 % de la electricidad que consume el país. Al considerar también la energía destinada al autoconsumo de las plantas industriales, la generación asociada al sector equivale al 40 % de la matriz eléctrica nacional.
Además de su aporte energético, la agroindustria azucarera genera más de 55 mil empleos directos y alrededor de 275 mil indirectos. Su cadena de valor integra a más de 6 mil empresas proveedoras de bienes y servicios, mientras que su actividad económica alcanza al 92 % de los municipios del país.
Paiz destacó que el sector mantiene programas enfocados en seguridad alimentaria, agua y saneamiento, atención en salud, deporte y fortalecimiento comunitario, especialmente en la Costa Sur.
De esta manera, la zafra 2026-2027 comenzará con incertidumbre sobre el impacto final de El Niño en los rendimientos agrícolas, mientras el sector concluye las evaluaciones que permitirán determinar el efecto de las altas temperaturas y la escasez de lluvias sobre la producción de azúcar del país.
Fotografías: Asazgua.
Zafra arrancará el 6 de noviembre bajo estrés climático
El sector prevé una baja en la cosecha por menos lluvias y altas temperaturas, aunque mantendrá su aporte energético y laboral.
La agroindustria azucarera se prepara para iniciar la zafra 2026-2027 a partir del 6 de noviembre, en una temporada que estará marcada por los efectos del fenómeno de El Niño y por expectativas de una menor producción respecto al ciclo anterior.
Noviembre marca el inicio de la cosecha de caña y la producción de azúcar, melaza, alcohol, abonos orgánicos y energía renovable. Los primeros ingenios comenzarán operaciones el 6 de noviembre, aunque cada empresa define su calendario de arranque en función de las condiciones climáticas, la planificación de la cosecha y las pruebas realizadas en las fábricas.
La nueva temporada iniciará después de una zafra que registró una producción cercana a los 61 millones de quintales. Sin embargo, el sector prevé que la cosecha 2026-2027 podría cerrar con una reducción en los volúmenes producidos debido al impacto del clima sobre los cultivos.
“Para esta nueva zafra que está por iniciar, se espera que exista una baja en la producción derivada del impacto que ha causado la reducción de lluvias y el incremento de temperaturas provocadas por el fenómeno de El Niño”, explicó Luis Miguel Paiz, gerente general de la Asociación de Azucareros de Guatemala (Asazgua).
Según Paiz, la industria aún evalúa el efecto de las condiciones meteorológicas registradas durante los últimos meses, las cuales tienen una relación directa con la capacidad de la planta para acumular azúcar.
“Estamos realizando la evaluación del impacto que tendrán en el cultivo estas condiciones climáticas severas que se han registrado en los últimos meses y que sin duda tienen una relación directa con la concentración de azúcar en la planta”, indicó.
El fenómeno de El Niño
El directivo señaló que la próxima zafra tiene la particularidad de desarrollarse bajo la influencia de El Niño, fenómeno asociado a una disminución de las lluvias y al aumento de las temperaturas.
“Hemos visto una significativa reducción de las lluvias y el incremento de las temperaturas que han deteriorado el cultivo. Los períodos prolongados de déficit hídrico y el estrés sobre el cultivo afectan negativamente el crecimiento, la acumulación de biomasa y, por consiguiente, la producción de azúcar”, afirmó.
Pese a las condiciones adversas para la producción agrícola, la actividad seguirá siendo un actor relevante en el suministro de energía renovable. Los ingenios cuentan con una capacidad instalada conjunta de 992 megavatios (MW), generados a partir del bagazo de caña, un residuo derivado de la producción de azúcar.
De acuerdo con Asazgua, durante la temporada de cosecha los ingenios aportan más del 25 % de la electricidad que consume el país. Al considerar también la energía destinada al autoconsumo de las plantas industriales, la generación asociada al sector equivale al 40 % de la matriz eléctrica nacional.
Además de su aporte energético, la agroindustria azucarera genera más de 55 mil empleos directos y alrededor de 275 mil indirectos. Su cadena de valor integra a más de 6 mil empresas proveedoras de bienes y servicios, mientras que su actividad económica alcanza al 92 % de los municipios del país.
Paiz destacó que el sector mantiene programas enfocados en seguridad alimentaria, agua y saneamiento, atención en salud, deporte y fortalecimiento comunitario, especialmente en la Costa Sur.
De esta manera, la zafra 2026-2027 comenzará con incertidumbre sobre el impacto final de El Niño en los rendimientos agrícolas, mientras el sector concluye las evaluaciones que permitirán determinar el efecto de las altas temperaturas y la escasez de lluvias sobre la producción de azúcar del país.
Fotografías: Asazgua.