La energía que Guatemala deja en la basura
El 89 % de la basura de la capital tiene potencial para producir combustibles mediante pirólisis. Una regulación facilitaría su uso industrial.
Guatemala podría convertir sus residuos en combustibles alternativos para la industria. En la ciudad capital, el 89 % de la basura tiene alto potencial para tratarse mediante pirólisis, un proceso que permite obtener combustibles. Para poder aprovecharlo, es necesario establecer normativas para su clasificación y autorización.
Por qué importa. Al crecer la demanda eléctrica, el país busca diversificar sus fuentes energéticas. Aida Lorenzo, de la Asociación Promotora de Combustibles Renovables de Guatemala, propone aprovechar residuos para generar electricidad y producir combustibles utilizables en la industria y transporte.
- Aunque Guatemala cubre su demanda eléctrica, el consumo crece. “No podemos morir solo con un combustible”, advierte Lorenzo, quien considera necesario incorporar nuevas alternativas.
- Según datos del Banco Mundial, cada año se generan 2010M de toneladas de residuos sólidos en el mundo, con una proyección de 3400M para 2050.
- En Guatemala, solo se recolecta el 51 % de los residuos, según datos citados por Luis Núñez, profesor de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG).
Datos clave. El potencial energético de los residuos también depende de su aprovechamiento y la composición de basura que ofrece el país permite a la pirólisis recuperar el valor de materiales que no ingresan a procesos de reciclaje, explica Núñez.
- Algunas materias aprovechables, según el profesor de la UVG, son la materia orgánica, desechos sanitarios, plásticos, papel y cartón.
- Entre 1950 y 2015 se produjeron 8300M de toneladas de plástico en el mundo, pero solo 600M se reciclaron. Núñez identifica ahí la oportunidad.
- Países como Austria y Alemania aplican dichas tecnologías, según Lorenzo, quien considera que para aplicarlo a Guatemala, es necesario documentar resultados y comprobar su funcionamiento dentro de la industria.
En el radar. Los combustibles derivados de residuos podrían sustituir productos convencionales, como en las calderas, según Lorenzo. Para esto, Núñez plantea desarrollar empresas dedicadas al aprovechamiento de materiales, con una rentabilidad sujeta a costos de producción y modelo de negocio.
- El biogás y la biomasa ofrecen otras opciones para producir energía, explica Lorenzo. Por ejemplo, Guatemala utiliza bagazo de caña para generar electricidad mediante cogeneración.
- Investigaciones de la UVG han permitido obtener combustibles líquidos con un poder calorífico superior al de la gasolina y el diésel convencionales, aunque el uso en motores requiere refinación, explica Núñez.
- Para comercializar estos combustibles, se requieren nuevos modelos de negocio, aunque la recolección y el transporte de residuos suelen representar los costos más elevados.
Lo que sigue. Lorenzo advierte que Guatemala necesita reglas específicas para comercializar y utilizar combustibles obtenidos de residuos. Para lo que propone que autoridades y empresas trabajen en conjunto para establecer criterios claros de clasificación y autorización.
- Una de las tareas es definir cómo clasificar los combustibles derivados de residuos frente a productos convencionales como el búnker y el diésel, que ya cuentan con categorías establecidas, señala Lorenzo.
- Las empresas también necesitan comprobar la viabilidad técnica antes de evaluar la rentabilidad, explica Gamaliel Zambrano, de la UVG.
- Núñez propone acompañar la regulación con incentivos e investigación para facilitar la incorporación de estas tecnologías y la creación de empresas dedicadas al aprovechamiento de residuos.
La energía que Guatemala deja en la basura
El 89 % de la basura de la capital tiene potencial para producir combustibles mediante pirólisis. Una regulación facilitaría su uso industrial.
Guatemala podría convertir sus residuos en combustibles alternativos para la industria. En la ciudad capital, el 89 % de la basura tiene alto potencial para tratarse mediante pirólisis, un proceso que permite obtener combustibles. Para poder aprovecharlo, es necesario establecer normativas para su clasificación y autorización.
Por qué importa. Al crecer la demanda eléctrica, el país busca diversificar sus fuentes energéticas. Aida Lorenzo, de la Asociación Promotora de Combustibles Renovables de Guatemala, propone aprovechar residuos para generar electricidad y producir combustibles utilizables en la industria y transporte.
- Aunque Guatemala cubre su demanda eléctrica, el consumo crece. “No podemos morir solo con un combustible”, advierte Lorenzo, quien considera necesario incorporar nuevas alternativas.
- Según datos del Banco Mundial, cada año se generan 2010M de toneladas de residuos sólidos en el mundo, con una proyección de 3400M para 2050.
- En Guatemala, solo se recolecta el 51 % de los residuos, según datos citados por Luis Núñez, profesor de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG).
Datos clave. El potencial energético de los residuos también depende de su aprovechamiento y la composición de basura que ofrece el país permite a la pirólisis recuperar el valor de materiales que no ingresan a procesos de reciclaje, explica Núñez.
- Algunas materias aprovechables, según el profesor de la UVG, son la materia orgánica, desechos sanitarios, plásticos, papel y cartón.
- Entre 1950 y 2015 se produjeron 8300M de toneladas de plástico en el mundo, pero solo 600M se reciclaron. Núñez identifica ahí la oportunidad.
- Países como Austria y Alemania aplican dichas tecnologías, según Lorenzo, quien considera que para aplicarlo a Guatemala, es necesario documentar resultados y comprobar su funcionamiento dentro de la industria.
En el radar. Los combustibles derivados de residuos podrían sustituir productos convencionales, como en las calderas, según Lorenzo. Para esto, Núñez plantea desarrollar empresas dedicadas al aprovechamiento de materiales, con una rentabilidad sujeta a costos de producción y modelo de negocio.
- El biogás y la biomasa ofrecen otras opciones para producir energía, explica Lorenzo. Por ejemplo, Guatemala utiliza bagazo de caña para generar electricidad mediante cogeneración.
- Investigaciones de la UVG han permitido obtener combustibles líquidos con un poder calorífico superior al de la gasolina y el diésel convencionales, aunque el uso en motores requiere refinación, explica Núñez.
- Para comercializar estos combustibles, se requieren nuevos modelos de negocio, aunque la recolección y el transporte de residuos suelen representar los costos más elevados.
Lo que sigue. Lorenzo advierte que Guatemala necesita reglas específicas para comercializar y utilizar combustibles obtenidos de residuos. Para lo que propone que autoridades y empresas trabajen en conjunto para establecer criterios claros de clasificación y autorización.
- Una de las tareas es definir cómo clasificar los combustibles derivados de residuos frente a productos convencionales como el búnker y el diésel, que ya cuentan con categorías establecidas, señala Lorenzo.
- Las empresas también necesitan comprobar la viabilidad técnica antes de evaluar la rentabilidad, explica Gamaliel Zambrano, de la UVG.
- Núñez propone acompañar la regulación con incentivos e investigación para facilitar la incorporación de estas tecnologías y la creación de empresas dedicadas al aprovechamiento de residuos.