El Niño ya hace averías en los precios
La presión ya empieza a sentirse en los precios. La inflación interanual de Guatemala subió de un 3.37 % en agosto a un 4.69 % en septiembre de 2026.
El riesgo ya no es solo climático. Empieza a trasladarse a las cosechas y puede terminar golpeando el bolsillo.
- Guatemala enfrenta a El Niño excepcionalmente fuerte, menores lluvias en zonas agrícolas y costos de producción elevados. Al mismo tiempo, los precios internacionales del maíz y el trigo volvieron a subir. La combinación aumenta el riesgo de alimentos más caros hacia finales de 2026 y durante 2027.
Qué destacar. La señal más fuerte viene del clima. El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) proyecta una probabilidad del 100 % de condiciones de El Niño hasta el trimestre febrero-marzo-abril de 2027.
- Para octubre todavía espera abundantes lluvias en algunas regiones. Pero también proyecta déficits de precipitación de entre 60 y 200 milímetros en el territorio nacional.
- La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) va más lejos.
- Estima más de un 90 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027. Además, calcula un 75 % de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una magnitud histórica, superior a episodios registrados desde 1950.
En el radar. Para Alex Guerra, director ejecutivo del Instituto del Cambio Climático (ICC), el impacto se traduce en menos agua y menor productividad.
- Su advertencia tiene respaldo en los datos oficiales. INSIVUMEH ya reportó aumento de temperaturas, déficit de lluvia y disminución de caudales en cuencas del Corredor Seco y Plan Trifinio. El país se encuentra en alerta naranja por sequía.
- Los efectos también llegaron a los cultivos. La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, por sus siglas en inglés) reportó daños y pérdidas de maíz en el Corredor Seco.
- Advierte también que El Niño afectará la producción posterior. Hasta ahora existe una barrera que ha contenido el golpe al consumidor: las importaciones por encima del promedio han mantenido relativamente estables los precios de los granos básicos.
Sí, pero. Esa protección tiene límites. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya estimaba que Guatemala necesitaría importar 3.2 millones de toneladas de cereales durante el ciclo comercial 2025-2026.
- Eso representa alrededor de un 25 % más que el promedio de los cinco años anteriores. Si las cosechas locales disminuyen, el país puede necesitar todavía más producto externo. La presión ya empieza a sentirse en los precios. La inflación interanual de Guatemala pasó de un 2.70 % en julio a un 3.37 % en agosto y alcanzó un 4.69 % en septiembre de 2026, el nivel más alto en casi tres años.
- La inflación mensual de septiembre fue de un 1.18 %, la mayor para ese mes desde 2012. Los alimentos y bebidas no alcohólicas fueron la división de gasto que más impulsó el alza de precios durante septiembre, con una incidencia de 0.7459 puntos porcentuales.
- Entre los productos agrícolas con mayores aumentos destacaron las tortillas, los tomates, el maíz y las cebollas, que estuvieron entre los principales responsables del repunte inflacionario del mes.
Ecos regionales. Y afuera los precios también están subiendo. El Banco Mundial informó que entre junio y mediados de septiembre de 2026 el índice internacional de cereales aumentó un 18 %.
- El maíz subió un 26 % y el trigo un 22 %. Frente al año anterior, el maíz estaba un 24 % más caro y el trigo un 35 %. La FAO atribuye las últimas alzas a preocupaciones sobre la producción, una demanda firme y alteraciones en el comercio.
- También advierte que el fortalecimiento de El Niño amenaza cosechas en América Central, Sudamérica, Asia y África.
- A la presión climática se suma producir más caro. Román Molina, de la Asociación del Gremio Químico Agrícola (AGREQUIMA), advierte sobre fertilizantes, combustibles, fletes y logística.
Sí, pero. El Banco Mundial confirma la presión. Aunque los fertilizantes retrocedieron después de alcanzar un máximo en abril, proyecta que en 2026 sus precios permanezcan más de un 30 % arriba de 2025.
- El deterioro de las cosechas también puede tener consecuencias sociales.
- El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estimó que 3.2 millones de personas, equivalentes al 17 % de la población analizada en Guatemala, podían enfrentar niveles de crisis o peores de inseguridad alimentaria aguda entre julio y septiembre de 2026.
- El organismo activó acciones anticipatorias ante déficits severos de lluvia durante las temporadas agrícolas de primera y postrera.
Entre líneas. Aunque todavía es prematuro atribuir todos los incrementos al fenómeno climático, los datos más recientes del INE sugieren que parte de la presión comienza a trasladarse a productos básicos de consumo diario.
- Los tomates, el maíz y las cebollas figuraron entre los alimentos con mayor incidencia en el aumento del índice de precios durante septiembre, mientras que las tortillas se ubicaron entre los productos que más impactaron el costo de vida.
- Para Charles Bland, presidente de la Cámara del Agro, lo más duro todavía puede estar por venir. Su advertencia resume el problema. Si Guatemala recoge menos cosecha, depende más de las importaciones y al mismo tiempo enfrenta fertilizantes, energía, transporte y alimentos internacionales más caros; la presión terminará recorriendo toda la cadena.
- Del campo al mercado. Y del mercado al bolsillo del consumidor. En septiembre ya aparecieron señales de ese traslado, con mayores precios en productos agrícolas clave y una inflación que volvió a acercarse al 5 %, el techo establecido como meta por el Banco de Guatemala.
El Niño ya hace averías en los precios
La presión ya empieza a sentirse en los precios. La inflación interanual de Guatemala subió de un 3.37 % en agosto a un 4.69 % en septiembre de 2026.
El riesgo ya no es solo climático. Empieza a trasladarse a las cosechas y puede terminar golpeando el bolsillo.
- Guatemala enfrenta a El Niño excepcionalmente fuerte, menores lluvias en zonas agrícolas y costos de producción elevados. Al mismo tiempo, los precios internacionales del maíz y el trigo volvieron a subir. La combinación aumenta el riesgo de alimentos más caros hacia finales de 2026 y durante 2027.
Qué destacar. La señal más fuerte viene del clima. El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) proyecta una probabilidad del 100 % de condiciones de El Niño hasta el trimestre febrero-marzo-abril de 2027.
- Para octubre todavía espera abundantes lluvias en algunas regiones. Pero también proyecta déficits de precipitación de entre 60 y 200 milímetros en el territorio nacional.
- La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) va más lejos.
- Estima más de un 90 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027. Además, calcula un 75 % de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una magnitud histórica, superior a episodios registrados desde 1950.
En el radar. Para Alex Guerra, director ejecutivo del Instituto del Cambio Climático (ICC), el impacto se traduce en menos agua y menor productividad.
- Su advertencia tiene respaldo en los datos oficiales. INSIVUMEH ya reportó aumento de temperaturas, déficit de lluvia y disminución de caudales en cuencas del Corredor Seco y Plan Trifinio. El país se encuentra en alerta naranja por sequía.
- Los efectos también llegaron a los cultivos. La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, por sus siglas en inglés) reportó daños y pérdidas de maíz en el Corredor Seco.
- Advierte también que El Niño afectará la producción posterior. Hasta ahora existe una barrera que ha contenido el golpe al consumidor: las importaciones por encima del promedio han mantenido relativamente estables los precios de los granos básicos.
Sí, pero. Esa protección tiene límites. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya estimaba que Guatemala necesitaría importar 3.2 millones de toneladas de cereales durante el ciclo comercial 2025-2026.
- Eso representa alrededor de un 25 % más que el promedio de los cinco años anteriores. Si las cosechas locales disminuyen, el país puede necesitar todavía más producto externo. La presión ya empieza a sentirse en los precios. La inflación interanual de Guatemala pasó de un 2.70 % en julio a un 3.37 % en agosto y alcanzó un 4.69 % en septiembre de 2026, el nivel más alto en casi tres años.
- La inflación mensual de septiembre fue de un 1.18 %, la mayor para ese mes desde 2012. Los alimentos y bebidas no alcohólicas fueron la división de gasto que más impulsó el alza de precios durante septiembre, con una incidencia de 0.7459 puntos porcentuales.
- Entre los productos agrícolas con mayores aumentos destacaron las tortillas, los tomates, el maíz y las cebollas, que estuvieron entre los principales responsables del repunte inflacionario del mes.
Ecos regionales. Y afuera los precios también están subiendo. El Banco Mundial informó que entre junio y mediados de septiembre de 2026 el índice internacional de cereales aumentó un 18 %.
- El maíz subió un 26 % y el trigo un 22 %. Frente al año anterior, el maíz estaba un 24 % más caro y el trigo un 35 %. La FAO atribuye las últimas alzas a preocupaciones sobre la producción, una demanda firme y alteraciones en el comercio.
- También advierte que el fortalecimiento de El Niño amenaza cosechas en América Central, Sudamérica, Asia y África.
- A la presión climática se suma producir más caro. Román Molina, de la Asociación del Gremio Químico Agrícola (AGREQUIMA), advierte sobre fertilizantes, combustibles, fletes y logística.
Sí, pero. El Banco Mundial confirma la presión. Aunque los fertilizantes retrocedieron después de alcanzar un máximo en abril, proyecta que en 2026 sus precios permanezcan más de un 30 % arriba de 2025.
- El deterioro de las cosechas también puede tener consecuencias sociales.
- El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estimó que 3.2 millones de personas, equivalentes al 17 % de la población analizada en Guatemala, podían enfrentar niveles de crisis o peores de inseguridad alimentaria aguda entre julio y septiembre de 2026.
- El organismo activó acciones anticipatorias ante déficits severos de lluvia durante las temporadas agrícolas de primera y postrera.
Entre líneas. Aunque todavía es prematuro atribuir todos los incrementos al fenómeno climático, los datos más recientes del INE sugieren que parte de la presión comienza a trasladarse a productos básicos de consumo diario.
- Los tomates, el maíz y las cebollas figuraron entre los alimentos con mayor incidencia en el aumento del índice de precios durante septiembre, mientras que las tortillas se ubicaron entre los productos que más impactaron el costo de vida.
- Para Charles Bland, presidente de la Cámara del Agro, lo más duro todavía puede estar por venir. Su advertencia resume el problema. Si Guatemala recoge menos cosecha, depende más de las importaciones y al mismo tiempo enfrenta fertilizantes, energía, transporte y alimentos internacionales más caros; la presión terminará recorriendo toda la cadena.
- Del campo al mercado. Y del mercado al bolsillo del consumidor. En septiembre ya aparecieron señales de ese traslado, con mayores precios en productos agrícolas clave y una inflación que volvió a acercarse al 5 %, el techo establecido como meta por el Banco de Guatemala.