Crear Proptech en Guatemala y vender al mundo
Jorge Menzel urge a los emprendedores tecnológicos a buscar clientes fuera de Guatemala y convertir al país en su plataforma de origen.
Las consultas de personas interesadas en comprar un inmueble llegan a diario. Atenderlas y darles seguimiento consume tiempo de los equipos comerciales. Jorge Menzel encontró en esas tareas una oportunidad para desarrollar un negocio de inteligencia artificial desde Guatemala.
El sector inmobiliario tenía dos condiciones que buscaba: problemas que los desarrolladores reconocían y operaciones de suficiente valor para justificar una inversión en tecnología. Si una herramienta podía ayudarles a atender prospectos y generar citas, había una razón comercial para probarla.
Conseguir clientes tomó más tiempo del que esperaba. Después de las primeras implementaciones, RedTech AI encontró compradores en Argentina, Panamá y Chile.
“Hemos vendido, pero creímos que íbamos a crecer a un ritmo muchísimo más rápido”, reconoce el founder de la Proptech, durante una entrevista en la segunda edición de Real Estate PropTech 2026.
Además, plantea una preocupación para los desarrolladores locales: ¿qué ocurre si sus competidores incorporan herramientas para trabajar más rápido mientras ellos siguen postergando su uso?
Del comercio electrónico al sector inmobiliario
Menzel y su equipo desarrollaban páginas web para comercio electrónico, pero cada vez era más complejo conseguir nuevos clientes. El auge de la inteligencia artificial en 2022 los llevó a preguntarse qué otro negocio podían construir con el equipo y la infraestructura tecnológica que ya tenían.
RedTech comenzó desarrollando agentes y automatizaciones para hoteles, restaurantes y un ingenio azucarero, hasta que encontraron en el sector inmobiliario dos necesidades concretas: atender a los prospectos y darles seguimiento. El valor de las compraventas también influyó en esa elección. Según Menzel, los desarrolladores tenían capacidad para invertir en herramientas que los ayudaran a gestionar esas oportunidades comerciales.
Explicar el producto fue otro trabajo. Los potenciales clientes no siempre sabían qué era un agente de inteligencia artificial ni cómo podían incorporarlo a su operación. El equipo optó por darle un nombre, una imagen y un rol, y presentarlo como un empleado digital con tareas específicas.
Así podían conversar sobre quién respondería las consultas o daría seguimiento a los interesados, en lugar de comenzar por la tecnología que había detrás.
El temor a incorporar inteligencia artificial
La figura del empleado digital también abrió una conversación: ¿qué pasaría con las personas que ya hacían ese trabajo? Menzel suele preguntar directamente a los equipos si temen que la inteligencia artificial los reemplace. Él mismo reconoce que le inquieta cómo cambiará el empleo en los próximos años.
“Nosotros no buscamos reemplazar, queremos aumentar”, sostiene. Con esa idea presenta las herramientas como un apoyo para que los trabajadores puedan hacer más.
Algunas empresas tienen dificultades para seguir el ritmo de los cambios tecnológicos. Sus procesos internos pueden retrasar la incorporación de herramientas, incluso cuando cuentan con personal capacitado.
Para una Proptech, eso abre una oportunidad de negocio: probar las novedades y actualizar las soluciones que utilizan sus clientes. Su apuesta consiste en mantener esa relación después de la implementación, mientras aparecen nuevos modelos y aplicaciones.
Probar el producto con los desarrolladores
Las primeras empresas que trabajaron con RedTech AI recibieron una versión que todavía necesitaba ajustes. Menzel las llama design partners porque participaron en las pruebas y ayudaron a mejorar el producto antes de que estuviera completamente pulido.
Con uno de esos desarrolladores comenzaron en un proyecto y luego extendieron la herramienta a cinco. Según el fundador, esa ampliación ocurrió después de que el cliente observara resultados en la implementación inicial.
Trabajar de esa manera les permitió corregir el producto con quienes lo utilizaban. El equipo podía desarrollar la tecnología, pero necesitaba conocer cómo funcionaba dentro de los procesos de una inmobiliaria.
La productividad también está en juego
Menzel considera que Guatemala corre el riesgo de ampliar su desventaja frente a países que incorporan inteligencia artificial con mayor rapidez. Su preocupación va más allá del sector inmobiliario: cree que una adopción lenta puede afectar la productividad del país.
También espera que el uso de los modelos de lenguaje se abarate y permita que empresas más pequeñas accedan a estas herramientas. Eso daría a las Proptech la posibilidad de vender a un grupo más amplio de desarrolladores.
Menzel busca crecer con esa perspectiva. Tiene equipo en distintos países de Latinoamérica y contempla levantar capital más adelante. Por ahora, concentra sus esfuerzos en vender y aprender de las implementaciones.
A otros emprendedores tecnológicos les recomienda buscar clientes internacionales sin desatender Guatemala.
“Creo que es un error muy grande pensar solo en Guatemala”, afirma. Su intención es que el país sea el origen de la empresa y que sus soluciones puedan utilizarse en otros mercados.
Crear Proptech en Guatemala y vender al mundo
Jorge Menzel urge a los emprendedores tecnológicos a buscar clientes fuera de Guatemala y convertir al país en su plataforma de origen.
Las consultas de personas interesadas en comprar un inmueble llegan a diario. Atenderlas y darles seguimiento consume tiempo de los equipos comerciales. Jorge Menzel encontró en esas tareas una oportunidad para desarrollar un negocio de inteligencia artificial desde Guatemala.
El sector inmobiliario tenía dos condiciones que buscaba: problemas que los desarrolladores reconocían y operaciones de suficiente valor para justificar una inversión en tecnología. Si una herramienta podía ayudarles a atender prospectos y generar citas, había una razón comercial para probarla.
Conseguir clientes tomó más tiempo del que esperaba. Después de las primeras implementaciones, RedTech AI encontró compradores en Argentina, Panamá y Chile.
“Hemos vendido, pero creímos que íbamos a crecer a un ritmo muchísimo más rápido”, reconoce el founder de la Proptech, durante una entrevista en la segunda edición de Real Estate PropTech 2026.
Además, plantea una preocupación para los desarrolladores locales: ¿qué ocurre si sus competidores incorporan herramientas para trabajar más rápido mientras ellos siguen postergando su uso?
Del comercio electrónico al sector inmobiliario
Menzel y su equipo desarrollaban páginas web para comercio electrónico, pero cada vez era más complejo conseguir nuevos clientes. El auge de la inteligencia artificial en 2022 los llevó a preguntarse qué otro negocio podían construir con el equipo y la infraestructura tecnológica que ya tenían.
RedTech comenzó desarrollando agentes y automatizaciones para hoteles, restaurantes y un ingenio azucarero, hasta que encontraron en el sector inmobiliario dos necesidades concretas: atender a los prospectos y darles seguimiento. El valor de las compraventas también influyó en esa elección. Según Menzel, los desarrolladores tenían capacidad para invertir en herramientas que los ayudaran a gestionar esas oportunidades comerciales.
Explicar el producto fue otro trabajo. Los potenciales clientes no siempre sabían qué era un agente de inteligencia artificial ni cómo podían incorporarlo a su operación. El equipo optó por darle un nombre, una imagen y un rol, y presentarlo como un empleado digital con tareas específicas.
Así podían conversar sobre quién respondería las consultas o daría seguimiento a los interesados, en lugar de comenzar por la tecnología que había detrás.
El temor a incorporar inteligencia artificial
La figura del empleado digital también abrió una conversación: ¿qué pasaría con las personas que ya hacían ese trabajo? Menzel suele preguntar directamente a los equipos si temen que la inteligencia artificial los reemplace. Él mismo reconoce que le inquieta cómo cambiará el empleo en los próximos años.
“Nosotros no buscamos reemplazar, queremos aumentar”, sostiene. Con esa idea presenta las herramientas como un apoyo para que los trabajadores puedan hacer más.
Algunas empresas tienen dificultades para seguir el ritmo de los cambios tecnológicos. Sus procesos internos pueden retrasar la incorporación de herramientas, incluso cuando cuentan con personal capacitado.
Para una Proptech, eso abre una oportunidad de negocio: probar las novedades y actualizar las soluciones que utilizan sus clientes. Su apuesta consiste en mantener esa relación después de la implementación, mientras aparecen nuevos modelos y aplicaciones.
Probar el producto con los desarrolladores
Las primeras empresas que trabajaron con RedTech AI recibieron una versión que todavía necesitaba ajustes. Menzel las llama design partners porque participaron en las pruebas y ayudaron a mejorar el producto antes de que estuviera completamente pulido.
Con uno de esos desarrolladores comenzaron en un proyecto y luego extendieron la herramienta a cinco. Según el fundador, esa ampliación ocurrió después de que el cliente observara resultados en la implementación inicial.
Trabajar de esa manera les permitió corregir el producto con quienes lo utilizaban. El equipo podía desarrollar la tecnología, pero necesitaba conocer cómo funcionaba dentro de los procesos de una inmobiliaria.
La productividad también está en juego
Menzel considera que Guatemala corre el riesgo de ampliar su desventaja frente a países que incorporan inteligencia artificial con mayor rapidez. Su preocupación va más allá del sector inmobiliario: cree que una adopción lenta puede afectar la productividad del país.
También espera que el uso de los modelos de lenguaje se abarate y permita que empresas más pequeñas accedan a estas herramientas. Eso daría a las Proptech la posibilidad de vender a un grupo más amplio de desarrolladores.
Menzel busca crecer con esa perspectiva. Tiene equipo en distintos países de Latinoamérica y contempla levantar capital más adelante. Por ahora, concentra sus esfuerzos en vender y aprender de las implementaciones.
A otros emprendedores tecnológicos les recomienda buscar clientes internacionales sin desatender Guatemala.
“Creo que es un error muy grande pensar solo en Guatemala”, afirma. Su intención es que el país sea el origen de la empresa y que sus soluciones puedan utilizarse en otros mercados.
