Mazda CX-90
Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Webinars
Webinars
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Eventos
Eventos
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial
Culta
Culta

Panamá tiembla: ¿se acerca el terremoto?

La pregunta que debemos hacernos en Guatemala no es cuándo volverá a temblar, sino qué tan vulnerables somos.”

Luis Diego Dávila | ldavila@unis.edu.gt |
21 de octubre, 2026

El terremoto de Panamá del pasado 9 de octubre nos recuerda, otra vez, nuestra cruda realidad. Una que Centroamérica parece olvidar con el paso del tiempo: vivimos en una región altamente sísmica y debemos estar preparados. El sismo de magnitud 7,7, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), provocó daños en edificaciones, evacuaciones y aproximadamente 1,000 réplicas hasta la fecha de hoy. Sin embargo, sus consecuencias fueron menos devastadoras de lo que podría esperarse, comparadas con otros escenarios similares recientes en Colombia y Venezuela. ¿Qué explica esta diferencia y qué podemos aprender en Guatemala?

Para comprenderlo, debemos recordar que un terremoto no es lo mismo que una catástrofe. La magnitud del terremoto describe la energía liberada, pero sus consecuencias dependen también de la exposición de las personas y la infraestructura, la vulnerabilidad de las construcciones y la capacidad de respuesta de las instituciones.

Un sismo de gran magnitud en una zona poco poblada puede ocasionar menos daños que otro de menor magnitud en una ciudad densa. La ubicación del epicentro, la profundidad, las características de la geología y la calidad de las edificaciones también influyen en sus efectos.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

En Guatemala conocemos bien esta realidad. El terremoto de 1976 evidenció la vulnerabilidad de una parte importante de nuestras construcciones a lo largo de todo el país. Sin embargo, con el paso de las generaciones, la memoria de estos acontecimientos se ha debilitado y la prevención pierde protagonismo frente a otras prioridades. La amenaza sísmica, por supuesto, no desaparece cuando dejamos de hablar de ella.

Guatemala se encuentra expuesta a la interacción de las placas tectónicas y a varios sistemas de fallas activas. En las últimas décadas, instituciones como AGIES e INSIVUMEH han contribuido al conocimiento de nuestra amenaza sísmica y al desarrollo de herramientas técnicas para reducir sus impactos. No obstante, todavía tenemos retos importantes en el estudio de la exposición de infraestructura estratégica y en la reducción de la vulnerabilidad de nuestras ciudades.

La vulnerabilidad está directamente relacionada con nuestra capacidad de construir de manera segura. Las normas de diseño sismorresistente son fundamentales, pero su existencia no garantiza por sí sola que las edificaciones cumplan con los criterios necesarios. Hace falta fortalecer su aplicación, la supervisión técnica y la evaluación de las construcciones existentes y antiguas, especialmente aquellas que albergan a muchas personas o prestan servicios esenciales para el país: hospitales, escuelas, aeropuertos, etc.

Además, el riesgo no termina en los edificios. Hospitales, centros educativos, redes de agua, sistemas eléctricos y vías de comunicación deben mantener su capacidad de funcionamiento después de un terremoto; esta continuidad de funcionamiento es fundamental para la respuesta y la recuperación a nivel nacional. La planificación urbana y la preparación institucional son igualmente importantes para reducir las consecuencias de un evento extremo.

La pregunta que debemos hacernos en Guatemala no es cuándo volverá a temblar, sino qué tan vulnerables somos. ¿Estamos evaluando nuestras edificaciones antiguas? ¿Sabemos cuántas edificaciones esenciales tenemos? ¿Estamos fortaleciendo la aplicación y supervisión de las normas de seguridad estructural? ¿Conocemos la exposición de nuestra infraestructura crítica y estamos preparados para mantener los servicios esenciales?

No podemos evitar que tiemble en Guatemala, pero sí podemos reducir sus impactos. Para ello, necesitamos fortalecer el conocimiento científico, mejorar la seguridad de nuestras construcciones y convertir la gestión del riesgo en una prioridad para quienes toman decisiones y para todos nosotros.

 

Panamá tiembla: ¿se acerca el terremoto?

La pregunta que debemos hacernos en Guatemala no es cuándo volverá a temblar, sino qué tan vulnerables somos.”

Luis Diego Dávila | ldavila@unis.edu.gt |
21 de octubre, 2026

El terremoto de Panamá del pasado 9 de octubre nos recuerda, otra vez, nuestra cruda realidad. Una que Centroamérica parece olvidar con el paso del tiempo: vivimos en una región altamente sísmica y debemos estar preparados. El sismo de magnitud 7,7, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), provocó daños en edificaciones, evacuaciones y aproximadamente 1,000 réplicas hasta la fecha de hoy. Sin embargo, sus consecuencias fueron menos devastadoras de lo que podría esperarse, comparadas con otros escenarios similares recientes en Colombia y Venezuela. ¿Qué explica esta diferencia y qué podemos aprender en Guatemala?

Para comprenderlo, debemos recordar que un terremoto no es lo mismo que una catástrofe. La magnitud del terremoto describe la energía liberada, pero sus consecuencias dependen también de la exposición de las personas y la infraestructura, la vulnerabilidad de las construcciones y la capacidad de respuesta de las instituciones.

Un sismo de gran magnitud en una zona poco poblada puede ocasionar menos daños que otro de menor magnitud en una ciudad densa. La ubicación del epicentro, la profundidad, las características de la geología y la calidad de las edificaciones también influyen en sus efectos.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

En Guatemala conocemos bien esta realidad. El terremoto de 1976 evidenció la vulnerabilidad de una parte importante de nuestras construcciones a lo largo de todo el país. Sin embargo, con el paso de las generaciones, la memoria de estos acontecimientos se ha debilitado y la prevención pierde protagonismo frente a otras prioridades. La amenaza sísmica, por supuesto, no desaparece cuando dejamos de hablar de ella.

Guatemala se encuentra expuesta a la interacción de las placas tectónicas y a varios sistemas de fallas activas. En las últimas décadas, instituciones como AGIES e INSIVUMEH han contribuido al conocimiento de nuestra amenaza sísmica y al desarrollo de herramientas técnicas para reducir sus impactos. No obstante, todavía tenemos retos importantes en el estudio de la exposición de infraestructura estratégica y en la reducción de la vulnerabilidad de nuestras ciudades.

La vulnerabilidad está directamente relacionada con nuestra capacidad de construir de manera segura. Las normas de diseño sismorresistente son fundamentales, pero su existencia no garantiza por sí sola que las edificaciones cumplan con los criterios necesarios. Hace falta fortalecer su aplicación, la supervisión técnica y la evaluación de las construcciones existentes y antiguas, especialmente aquellas que albergan a muchas personas o prestan servicios esenciales para el país: hospitales, escuelas, aeropuertos, etc.

Además, el riesgo no termina en los edificios. Hospitales, centros educativos, redes de agua, sistemas eléctricos y vías de comunicación deben mantener su capacidad de funcionamiento después de un terremoto; esta continuidad de funcionamiento es fundamental para la respuesta y la recuperación a nivel nacional. La planificación urbana y la preparación institucional son igualmente importantes para reducir las consecuencias de un evento extremo.

La pregunta que debemos hacernos en Guatemala no es cuándo volverá a temblar, sino qué tan vulnerables somos. ¿Estamos evaluando nuestras edificaciones antiguas? ¿Sabemos cuántas edificaciones esenciales tenemos? ¿Estamos fortaleciendo la aplicación y supervisión de las normas de seguridad estructural? ¿Conocemos la exposición de nuestra infraestructura crítica y estamos preparados para mantener los servicios esenciales?

No podemos evitar que tiemble en Guatemala, pero sí podemos reducir sus impactos. Para ello, necesitamos fortalecer el conocimiento científico, mejorar la seguridad de nuestras construcciones y convertir la gestión del riesgo en una prioridad para quienes toman decisiones y para todos nosotros.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?