EL SOCIALISMO JAMÁS FUNCIONARÁ, sexta parte.
«El socialismo fracasa al anular la libertad individual: impide interpretar los precios del mercado e imposibilita la planificación.»
He demostrado en mis entregas anteriores que la teoría del socialismo, por desacertada e insensata, jamás funcionará para generar la prosperidad que promete.
Primero, no concibe más que la cooperación comunal orientada a un fin común.
Segundo, al rechazar el mercado, rechaza la propiedad privada y cooperación social, el regateo e intercambio que produce los precios.
Tercero, sin precios no puede obtener información sobre lo que la gente realmente demanda y necesita, y por tanto, no tiene manera de hacer cálculo económico.
Cuarto, considera que el valor es ‘intrínseco’ en lugar de ‘subjetivo’ por lo que no comprende por qué se dan los intercambios de bienes y servicios. Por eso mismo no identifica que las transacciones son de gana-gana ni el mercado de tiempo que se da en toda operación mercantil, la que, por el valor de la preferencia temporal, tira al traste la teoría marxista de la plusvalía.
Quinto, su premisa de que las relaciones entre los hombres obedecen a la lucha de clases, hace que toda cooperación sea imposible hundiendo esta teoría en su mayor contradicción.
Empezaron con la confrontación de burgueses contra proletarios. Cuando esa concepción falló, pasaron a terratenientes contra campesinos. Entonces empresarios contra trabajadores. Cuando esa ya no les sirvió, crearon otros igualmente falsos enemigos, cualquiera que pudieran, según ellos, servir a su causa: hombres contra mujeres (feministas, promoviendo su propia extinción al rechazar la posibilidad de quedar embarazadas por un hombre, pues no pueden cooperar con el sexo opuesto); luego heterosexuales contra homosexuales; más tarde, mujeres o varones contra transexuales; después, blancos contra el resto del mundo; posteriormente los humanos contra los demás animales; en seguida, la humanidad entera contra la ‘madre tierra’ y el universo; y así siguen inventando enemigos que justifiquen su visión del mundo.
Es tan insensata esta teoría que sus seguidores, incapaces ya de pensar lógicamente, pactan y se alían con aquellos que verdaderamente son sus enemigos, aquellos que en cuanto puedan los van a destruir, con los seguidores del islam que en realidad detestan todo lo que los socialistas representan, y eso solamente para destruir al capitalismo que odian. Su fanatismo y tozudez es tanta que ya no ven la realidad, no reacción ante la evidencia de como terminó esa alianza entre socialistas, comunistas y teócratas islamistas en Irán, y como fracasó la implementación de la política socialista en la Unión Soviética, en Alemania del Este, en Cuba y en Venezuela.
Ahora, el punto final y muy importante de la teoría socialista o comunista es la organización política que promueve. Al condenar la cooperación social o sistema de libre mercado, la teoría socialista sólo concibe un tipo de organización política: la organización tribal. La tribu es alianza primitiva comunal y así es como concibe toda cooperación, en función de un vínculo de naturaleza hegemónica mediante la división de tareas asignadas y redistribución por un jefe de la tribu, líder o dirigente según su criterio. Esta concepción requiere que el gobierno lidere, dirija, acaudille. Por eso crea personajes como Adolf Hitler, el “Führer” (líder en alemán); Kim Jong-un, el amado Líder supremo; Benito Mussolini, el “Duce” (líder); Iósif Stalin, el “Vozhd” (líder); Fidel Castro, el Comandante; Hugo Chávez, el Comandante; etc. Es un tipo de organización que no da lugar a la libertad individual ni al libre criterio sino solamente a la obediencia.
El sistema de libre mercado o cooperación social concibe un tipo de organización política muy distinta: la organización civil. Esta es una alianza contractual voluntaria de ciudadanos mercaderes con el propósito de que cada uno alcance sus propios fines. ‘Ciudadano’ significa ‘hombre libre’ sujeto de derechos individuales. Es sinónimo de ‘burgués’. Resulta muy ilustrativo el hecho de que a la entrada de los burgos o ciudades alemanas del siglo XI se encontrara un rótulo con la inscripción: «Stadtluft macht frei» (El aire de la ciudad te hace libre). Describe el hecho de que un siervo fugitivo que residiera en la ciudad un año y un día pasaba a ser hombre libre y ya no podía ser reclamado por el señor feudal.
Se denominó “burgo” a los barrios formados en torno a un mercado aledaño a una iglesia o muros de un castillo previamente existente, donde los mercaderes y artesanos gozaron de una relativa seguridad física y jurídica, lo que los convirtió en poblaciones florecientes con actividades económicas características.
La organización civil requiere un gobierno muy distinto al de la organización tribal comunal. Los ciudadanos no necesitan de un líder que los guíe, que les diga que hacer, sino que de libertad para que cada uno pueda actuar según le indique su mejor juicio. Lo que los rige son leyes que protegen sus derechos individuales y el papel del gobierno es el de ser un árbitro que vele por que se respeten estas leyes. De la misma manera que en un partido de futbol, donde el árbitro no dirige el partido, sino que vela porque no se infrinjan o quebranten las reglas, en la organización civil, el gobierno no dirige la acción humana, sino que vela porque no se quebranten las leyes.
La teoría socialista no funciona porque hace imposible la planificación económica realista al coartar la libertad del individuo, impidiéndole así poder planear como alcanzar su prosperidad según le indique su mejor juicio al interpretar las señales del mercado.
EL SOCIALISMO JAMÁS FUNCIONARÁ, sexta parte.
«El socialismo fracasa al anular la libertad individual: impide interpretar los precios del mercado e imposibilita la planificación.»
He demostrado en mis entregas anteriores que la teoría del socialismo, por desacertada e insensata, jamás funcionará para generar la prosperidad que promete.
Primero, no concibe más que la cooperación comunal orientada a un fin común.
Segundo, al rechazar el mercado, rechaza la propiedad privada y cooperación social, el regateo e intercambio que produce los precios.
Tercero, sin precios no puede obtener información sobre lo que la gente realmente demanda y necesita, y por tanto, no tiene manera de hacer cálculo económico.
Cuarto, considera que el valor es ‘intrínseco’ en lugar de ‘subjetivo’ por lo que no comprende por qué se dan los intercambios de bienes y servicios. Por eso mismo no identifica que las transacciones son de gana-gana ni el mercado de tiempo que se da en toda operación mercantil, la que, por el valor de la preferencia temporal, tira al traste la teoría marxista de la plusvalía.
Quinto, su premisa de que las relaciones entre los hombres obedecen a la lucha de clases, hace que toda cooperación sea imposible hundiendo esta teoría en su mayor contradicción.
Empezaron con la confrontación de burgueses contra proletarios. Cuando esa concepción falló, pasaron a terratenientes contra campesinos. Entonces empresarios contra trabajadores. Cuando esa ya no les sirvió, crearon otros igualmente falsos enemigos, cualquiera que pudieran, según ellos, servir a su causa: hombres contra mujeres (feministas, promoviendo su propia extinción al rechazar la posibilidad de quedar embarazadas por un hombre, pues no pueden cooperar con el sexo opuesto); luego heterosexuales contra homosexuales; más tarde, mujeres o varones contra transexuales; después, blancos contra el resto del mundo; posteriormente los humanos contra los demás animales; en seguida, la humanidad entera contra la ‘madre tierra’ y el universo; y así siguen inventando enemigos que justifiquen su visión del mundo.
Es tan insensata esta teoría que sus seguidores, incapaces ya de pensar lógicamente, pactan y se alían con aquellos que verdaderamente son sus enemigos, aquellos que en cuanto puedan los van a destruir, con los seguidores del islam que en realidad detestan todo lo que los socialistas representan, y eso solamente para destruir al capitalismo que odian. Su fanatismo y tozudez es tanta que ya no ven la realidad, no reacción ante la evidencia de como terminó esa alianza entre socialistas, comunistas y teócratas islamistas en Irán, y como fracasó la implementación de la política socialista en la Unión Soviética, en Alemania del Este, en Cuba y en Venezuela.
Ahora, el punto final y muy importante de la teoría socialista o comunista es la organización política que promueve. Al condenar la cooperación social o sistema de libre mercado, la teoría socialista sólo concibe un tipo de organización política: la organización tribal. La tribu es alianza primitiva comunal y así es como concibe toda cooperación, en función de un vínculo de naturaleza hegemónica mediante la división de tareas asignadas y redistribución por un jefe de la tribu, líder o dirigente según su criterio. Esta concepción requiere que el gobierno lidere, dirija, acaudille. Por eso crea personajes como Adolf Hitler, el “Führer” (líder en alemán); Kim Jong-un, el amado Líder supremo; Benito Mussolini, el “Duce” (líder); Iósif Stalin, el “Vozhd” (líder); Fidel Castro, el Comandante; Hugo Chávez, el Comandante; etc. Es un tipo de organización que no da lugar a la libertad individual ni al libre criterio sino solamente a la obediencia.
El sistema de libre mercado o cooperación social concibe un tipo de organización política muy distinta: la organización civil. Esta es una alianza contractual voluntaria de ciudadanos mercaderes con el propósito de que cada uno alcance sus propios fines. ‘Ciudadano’ significa ‘hombre libre’ sujeto de derechos individuales. Es sinónimo de ‘burgués’. Resulta muy ilustrativo el hecho de que a la entrada de los burgos o ciudades alemanas del siglo XI se encontrara un rótulo con la inscripción: «Stadtluft macht frei» (El aire de la ciudad te hace libre). Describe el hecho de que un siervo fugitivo que residiera en la ciudad un año y un día pasaba a ser hombre libre y ya no podía ser reclamado por el señor feudal.
Se denominó “burgo” a los barrios formados en torno a un mercado aledaño a una iglesia o muros de un castillo previamente existente, donde los mercaderes y artesanos gozaron de una relativa seguridad física y jurídica, lo que los convirtió en poblaciones florecientes con actividades económicas características.
La organización civil requiere un gobierno muy distinto al de la organización tribal comunal. Los ciudadanos no necesitan de un líder que los guíe, que les diga que hacer, sino que de libertad para que cada uno pueda actuar según le indique su mejor juicio. Lo que los rige son leyes que protegen sus derechos individuales y el papel del gobierno es el de ser un árbitro que vele por que se respeten estas leyes. De la misma manera que en un partido de futbol, donde el árbitro no dirige el partido, sino que vela porque no se infrinjan o quebranten las reglas, en la organización civil, el gobierno no dirige la acción humana, sino que vela porque no se quebranten las leyes.
La teoría socialista no funciona porque hace imposible la planificación económica realista al coartar la libertad del individuo, impidiéndole así poder planear como alcanzar su prosperidad según le indique su mejor juicio al interpretar las señales del mercado.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: