El caso de los terremotos de Turquía: la falta del seguimiento de la norma
"La calidad del diseño, los materiales de calidad, la ejecución de la obra y supervisión competente deben entenderse como partes de un mismo proceso."
El 6 de febrero de 2023, dos terremotos de magnitud 7.8 y 7.5 sacudieron el sur de Turquía. Miles de edificaciones colapsaron y muchas personas perdieron la vida. La magnitud de la tragedia dejó una pregunta incómoda: ¿por qué colapsan tantas edificaciones cuando existen conocimientos técnicos y normas para construir de manera más segura?
La respuesta no solo debe limitarse a la magnitud de los terremotos. Turquía es un país con una alta actividad sísmica. Después de varios terremotos destructivos ocurridos en décadas anteriores, el país actualizó sus normas estructurales e incorporó altos estándares para mejorar el comportamiento estructural de las edificaciones. Sin embargo, los terremotos de 2023 evidenciaron una contradicción: contar con normas modernas no garantiza, por sí solo, que las edificaciones sean seguras.
Las investigaciones realizadas después del terremoto identificaron carencias en el diseño estructural y en la construcción, problemas con los materiales y fallas en los mecanismos de supervisión. Algunas de estas deficiencias también se encontraron en edificios relativamente recientes. El problema, por tanto, no era únicamente qué decían las normas, sino cómo se aplicaban.
Aun cuando el diseño de un sistema estructural es adecuado, es posible que una edificación presente deficiencias si se utilizan materiales de mala calidad, se modifican elementos estructurales sin criterio técnico o no se respetan las especificaciones del proyecto. De la misma manera, una supervisión insuficiente permite errores durante la construcción que pueden permanecer ocultos hasta que ocurra un terremoto.
La seguridad estructural no depende únicamente del conocimiento de los ingenieros. También requiere que ese conocimiento se traduzca en decisiones, procedimientos y una supervisión efectiva. ¿Qué tiene que ver todo esto con Guatemala? Mucho más de lo que podríamos pensar.
Guatemala también está expuesta a terremotos y necesita que sus edificaciones respondan a criterios técnicos acordes con las condiciones sísmicas del territorio. Contamos con conocimiento especializado y con las Normas de Seguridad Estructural de Guatemala, impulsadas por AGIES, desarrolladas para orientar el diseño y la construcción.
Pero la discusión no debería terminar en la existencia de esas normas. También debemos preguntarnos cómo se verifica su cumplimiento, qué capacidades tienen las instituciones responsables de supervisar las obras y qué sucede cuando se identifican incumplimientos.
La seguridad de una edificación no puede depender únicamente de la ética profesional de quien construye. Tampoco debería quedar reducida a la responsabilidad individual de un profesional. La construcción segura requiere la participación de diseñadores, desarrolladores, constructores, supervisores, autoridades y propietarios, cada uno desde sus competencias.
Esto no significa que todas las edificaciones deban tener exactamente las mismas características y formas. Tampoco quiere decir que aplicar una norma vuelva inmune a la edificación. El objetivo de la seguridad estructural es proteger la vida evitando el colapso, no prometer que un edificio nunca sufrirá daños.
Por eso, la calidad del diseño, los materiales, la ejecución de la obra y la supervisión deben entenderse como partes de un mismo proceso.
Los terremotos de Turquía dejaron una lección que debemos considerar: las normas técnicas son indispensables, importantísimas, pero no son suficientes si no existen mecanismos efectivos para aplicarlas: reglas claras de aplicación, autoridad competente de certificación y una supervisión rigurosa.
La prevención comienza mucho antes de que tiemble. Comienza cuando se diseña una estructura, cuando se seleccionan los materiales correctos, cuando se supervisa una obra, cuando hay una autoridad competente y cuando se decide si una construcción cumple con las condiciones necesarias para ser ocupada.
Porque la diferencia entre una norma escrita y una norma cumplida puede terminar siendo la diferencia entre una edificación que protege la vida y otra que se convierte en un riesgo.
El caso de los terremotos de Turquía: la falta del seguimiento de la norma
"La calidad del diseño, los materiales de calidad, la ejecución de la obra y supervisión competente deben entenderse como partes de un mismo proceso."
El 6 de febrero de 2023, dos terremotos de magnitud 7.8 y 7.5 sacudieron el sur de Turquía. Miles de edificaciones colapsaron y muchas personas perdieron la vida. La magnitud de la tragedia dejó una pregunta incómoda: ¿por qué colapsan tantas edificaciones cuando existen conocimientos técnicos y normas para construir de manera más segura?
La respuesta no solo debe limitarse a la magnitud de los terremotos. Turquía es un país con una alta actividad sísmica. Después de varios terremotos destructivos ocurridos en décadas anteriores, el país actualizó sus normas estructurales e incorporó altos estándares para mejorar el comportamiento estructural de las edificaciones. Sin embargo, los terremotos de 2023 evidenciaron una contradicción: contar con normas modernas no garantiza, por sí solo, que las edificaciones sean seguras.
Las investigaciones realizadas después del terremoto identificaron carencias en el diseño estructural y en la construcción, problemas con los materiales y fallas en los mecanismos de supervisión. Algunas de estas deficiencias también se encontraron en edificios relativamente recientes. El problema, por tanto, no era únicamente qué decían las normas, sino cómo se aplicaban.
Aun cuando el diseño de un sistema estructural es adecuado, es posible que una edificación presente deficiencias si se utilizan materiales de mala calidad, se modifican elementos estructurales sin criterio técnico o no se respetan las especificaciones del proyecto. De la misma manera, una supervisión insuficiente permite errores durante la construcción que pueden permanecer ocultos hasta que ocurra un terremoto.
La seguridad estructural no depende únicamente del conocimiento de los ingenieros. También requiere que ese conocimiento se traduzca en decisiones, procedimientos y una supervisión efectiva. ¿Qué tiene que ver todo esto con Guatemala? Mucho más de lo que podríamos pensar.
Guatemala también está expuesta a terremotos y necesita que sus edificaciones respondan a criterios técnicos acordes con las condiciones sísmicas del territorio. Contamos con conocimiento especializado y con las Normas de Seguridad Estructural de Guatemala, impulsadas por AGIES, desarrolladas para orientar el diseño y la construcción.
Pero la discusión no debería terminar en la existencia de esas normas. También debemos preguntarnos cómo se verifica su cumplimiento, qué capacidades tienen las instituciones responsables de supervisar las obras y qué sucede cuando se identifican incumplimientos.
La seguridad de una edificación no puede depender únicamente de la ética profesional de quien construye. Tampoco debería quedar reducida a la responsabilidad individual de un profesional. La construcción segura requiere la participación de diseñadores, desarrolladores, constructores, supervisores, autoridades y propietarios, cada uno desde sus competencias.
Esto no significa que todas las edificaciones deban tener exactamente las mismas características y formas. Tampoco quiere decir que aplicar una norma vuelva inmune a la edificación. El objetivo de la seguridad estructural es proteger la vida evitando el colapso, no prometer que un edificio nunca sufrirá daños.
Por eso, la calidad del diseño, los materiales, la ejecución de la obra y la supervisión deben entenderse como partes de un mismo proceso.
Los terremotos de Turquía dejaron una lección que debemos considerar: las normas técnicas son indispensables, importantísimas, pero no son suficientes si no existen mecanismos efectivos para aplicarlas: reglas claras de aplicación, autoridad competente de certificación y una supervisión rigurosa.
La prevención comienza mucho antes de que tiemble. Comienza cuando se diseña una estructura, cuando se seleccionan los materiales correctos, cuando se supervisa una obra, cuando hay una autoridad competente y cuando se decide si una construcción cumple con las condiciones necesarias para ser ocupada.
Porque la diferencia entre una norma escrita y una norma cumplida puede terminar siendo la diferencia entre una edificación que protege la vida y otra que se convierte en un riesgo.