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Fidel Funes Jr.: una herencia musical que busca conquistar a los jóvenes

Después de una trayectoria entre Guatemala y México, el músico vuelve con una propuesta que combina tradición, juventud y nuevos arreglos.

Gérman Gómez
04 de octubre, 2026

Fidel Funes Jr., músico y compositor, lleva la marimba como parte de su historia familiar. Su abuelo y su padre, Fidel Funes, fueron sus primeros maestros. A los 8 años comenzó a tocar. A los 13, su papá descubrió sus cualidades y lo impulsó a estudiar en el Conservatorio Nacional de Música.

Su carrera lo llevó a México, donde trabajó como arreglista y compositor. Además, conoció las “grandes ligas” de la industria musical y tuvo la oportunidad de participar en producciones de Televisa. Ahora regresa con una nueva marimba orquesta que reúne músicos jóvenes, arreglos propios y una imagen que busca recuperar la elegancia de otras generaciones.

La primera pieza musical que lanzó con su marimba es El pastel de don Miguel. El videoclip fue protagonizado por el actor mexicano Carlos Bonavides, conocido popularmente como el Wicho Domínguez.

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¿Cómo nació el vínculo familiar con la música y la marimba?

—El proceso fue bonito. Tanto mi papá como mi abuelito eran músicos. Siempre les gustaba la música y, al ver cómo interpretaban la marimba, la trompeta y el saxo, nació mi inquietud por aprender.

Tuve la dicha de empezar con mi abuelo cuando tenía 8 años. A los 13, mi papá se dio cuenta de que tocaba marimba y empezó a enseñarme. La primera melodía que aprendí fue el son Flor de Retama; es muy famoso. La interpreté en una marimba sencilla, de un solo teclado. Interpreté al oído.

¿Qué formación tuvo en el conservatorio?

—Tuve la dicha de estudiar, durante cuatro años, con el maestro Edwin Harold Guerra Baños, uno de los grandes maestros que tuvo el conservatorio.

Ahí aprendí solfeo, historia de la música, armonía y folklore. También estudié piano con el maestro Vinicio Quezada, uno de los mejores pianistas de Guatemala.

¿Por qué nace la marimba orquesta de los Hermanos Funes?

—En Guatemala había marimbas orquestas, pero estaban formadas por gente grande, de 40 años para arriba. No existía una marimba con gente joven.

Mi papá me dijo: “mirá, sería bueno hacer una marimba con gente joven”. Yo tenía 21 años cuando hice Hermanos Funes. Era el más grande de la marimba. Los demás tenían entre 16 y 19 años.





¿Qué significó para el público encontrar una marimba de jóvenes? 

—Era una novedad ver a gente joven en una marimba orquesta.  La propuesta permitió que los jóvenes se identificaran con la agrupación y con las canciones. También abrió una etapa distinta dentro de mi trayectoria musical.

El primer tema de los Hermanos Funes fue de un compositor guatemalteco de Sanarate, que se llama El Cacagui. Modifiqué el arreglo y, desde el primer disco, empezó a funcionar.

También grabé Costa Norte, melodía del compositor Orlando Menéndez Lechuga, de la Ecos del Pacífico. Además, incluí tres canciones mías que funcionaron con la gente joven.

¿Cómo llegó a México?

—Estudié música en México durante tres años. Allá trabajaba en una editora que se llamaba Géminis Musical. Era arreglista con temas inéditos.

Se dieron cuenta de que los arreglos que hacía funcionaban con canciones que nadie conocía. Después, cuando hice Hermanos Funes, me informaron que habían enviado mi música a una disquera que quería contratarme como arreglista y compositor.

¿Qué recuerdos tiene de aquella etapa?

—Fue una experiencia inolvidable, muy bonita. Como dicen en México, conocí las “grandes ligas mexicanas” que me ayudaron mucho en mi carrera. Esa experiencia influyó en el proyecto con el que regresé a Guatemala: mi propia marimba orquesta.

Desde niño miraba las películas y novelas de Televisa. Siempre tenía la curiosidad de saber cómo hacían eso y por qué llegaban a competir a todo el mundo. Tuve la dicha de poner los pies ahí. Fue una experiencia importante: pasé de mirar esas producciones a conocer el lugar donde se realizaban.

¿Cómo consiguió que la marimba de su padre, Fidel Funes, participara en una telenovela de Televisa?

—Al hablar con el productor, le mencioné que conocía una marimba orquesta muy buena. Me pidió que se la mostrara y le enseñé el trabajo de mi papá.

El productor quedó fascinado. Después ocurrió algo curioso. Cuando le preguntó a mi papá cómo podía contactarlo, él le respondió: “pues hable con él”. Luego le explicó que yo era su hijo y que ambos nos llamábamos Fidel Funes.





¿Qué lo motivó a regresar a Guatemala? 

—Lo principal es que en México todo se analiza y se estructura. Este proyecto salió el 30 de agosto en Sumpango, Sacatepéquez, pero un año antes, el 30 de agosto de 2025, nos sentamos a platicar todo en la Ciudad de México.

Ahí estructuramos el proyecto. Lo trabajamos y esperamos hasta que llegó el momento de presentarlo. En total, pasó un año desde aquella planificación hasta el lanzamiento.

¿Qué encontró en los músicos guatemaltecos para conformar la nueva marimba?

—Guatemala tiene una ventaja: es la tierra de marimbas orquestas. Aquí uno encuentra músicos con distintas habilidades.

Uno que toca trompeta y también toca marimba. Uno que toca saxo y también toca marimba. Hasta hay cantantes que la interpretan. Creo, que solo aquí en Guatemala se ve.

¿Qué distingue al nuevo proyecto de las demás marimbas orquestas?

—El estilo de música propio. Tenemos un tema muy conocido, El Chipi Chipi, que lleva guitarra Distor, como grupera. Nosotros metemos ritmos cubanos sin perder el ritmo de cumbia. De esa forma, usted no pierde la manera de bailar cumbia, pero encuentra elementos distintos dentro del arreglo.

¿Por qué escogieron El Pastel de don Miguel para iniciar esta nueva etapa?

—Guatemala siempre ha sido un país alegre, como decían, jacarandoso. Casi siempre, el buen chapín habla en doble sentido.

El Pastel de don Miguel utiliza ese recurso. La letra cuenta una historia en doble sentido, pero de una forma graciosa. Esa característica forma parte de la propuesta del tema.





¿Cómo surgió la participación del actor Carlos Bonavides en el video musical?

—La canción habla de un viejito pícaro al que le gusta una muchacha joven. Carlos Bonavides, el Wicho Domínguez, siempre ha sido un señor pícaro y alegre, desde joven.

Por eso le quedaba exacto el papel de don Miguel. Además, yo ya lo conocía porque lo había conocido en Televisa. Le enviamos la canción y el libreto para que pudiera conocer la propuesta.

Después de escucharla y revisar todo, esperamos su respuesta. Él dijo: “Sí. Me gustó mucho y siento que me identifico con eso”.

A partir de ahí aceptó participar. Tuvimos que coordinar las fechas y preparar la grabación del video. Todo el proceso requirió planificación.

¿Qué recuerda de la grabación del video en San Juan La Laguna?

—Llegamos al lugar donde se iba a grabar y la gente empezó a pedir fotografías con Don Wicho. Una viejita de una tienda de chocobanano lo abrazó y él la abrazó. Se tomó la fotografía con ella y la señora estaba feliz.

Después, la señora quiso regalarle un chocobanano. Durante la grabación insistió hasta que se lo entregó. Él improvisó, agarró el chocobanano, se puso a bailar y hasta le pidió a la muchacha coprotagonista que le diera una mordida.

¿Qué caracteriza al equipo de la nueva marimba?

—La relación es muy buena. El equipo de trabajo es muy grande. Están los de publicidad en internet, los de publicidad de radio y los canales de televisión.

También hay un asesor de imagen, un asesor de ropa y personas que ayudan a definir qué música vamos a tener. Aparte están los músicos, los choferes y los cargadores de audio y equipo. Es algo muy grande.

¿Por qué decidieron recuperar una imagen más elegante para los integrantes?

—Hace tres años examinamos el tema. Mi equipo de trabajo, en la Ciudad de México, me decía que siempre había sido así. Tuvimos que regresar a los videos de los marimbistas como Lalo Tzul, de la India Maya de antes y de mi papá.

Vimos esa forma de vestir y decidimos mantener una línea de elegancia. En otros grupos vimos tenis, pantalonetas, gorras, lentes y otras prendas. Nosotros dijimos: “no. Hay que tratar de mantener esa línea de elegancia, que se mire bien”.

¿Qué papel tiene la identidad guatemalteca dentro de esta nueva propuesta musical?

—La idea es mantener un estilo propio y combinarlo con elementos que permitan presentar una propuesta distinta. La marimba tiene una tradición muy fuerte en Guatemala y los músicos tienen capacidades que permiten trabajar diferentes géneros.

Por eso buscamos que los jóvenes formen parte del proyecto y entiendan que el trabajo musical requiere preparación, disciplina y una identidad que permita mantener el valor de la marimba orquesta.

Fidel Funes Jr.: una herencia musical que busca conquistar a los jóvenes

Después de una trayectoria entre Guatemala y México, el músico vuelve con una propuesta que combina tradición, juventud y nuevos arreglos.

Gérman Gómez
04 de octubre, 2026

Fidel Funes Jr., músico y compositor, lleva la marimba como parte de su historia familiar. Su abuelo y su padre, Fidel Funes, fueron sus primeros maestros. A los 8 años comenzó a tocar. A los 13, su papá descubrió sus cualidades y lo impulsó a estudiar en el Conservatorio Nacional de Música.

Su carrera lo llevó a México, donde trabajó como arreglista y compositor. Además, conoció las “grandes ligas” de la industria musical y tuvo la oportunidad de participar en producciones de Televisa. Ahora regresa con una nueva marimba orquesta que reúne músicos jóvenes, arreglos propios y una imagen que busca recuperar la elegancia de otras generaciones.

La primera pieza musical que lanzó con su marimba es El pastel de don Miguel. El videoclip fue protagonizado por el actor mexicano Carlos Bonavides, conocido popularmente como el Wicho Domínguez.

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¿Cómo nació el vínculo familiar con la música y la marimba?

—El proceso fue bonito. Tanto mi papá como mi abuelito eran músicos. Siempre les gustaba la música y, al ver cómo interpretaban la marimba, la trompeta y el saxo, nació mi inquietud por aprender.

Tuve la dicha de empezar con mi abuelo cuando tenía 8 años. A los 13, mi papá se dio cuenta de que tocaba marimba y empezó a enseñarme. La primera melodía que aprendí fue el son Flor de Retama; es muy famoso. La interpreté en una marimba sencilla, de un solo teclado. Interpreté al oído.

¿Qué formación tuvo en el conservatorio?

—Tuve la dicha de estudiar, durante cuatro años, con el maestro Edwin Harold Guerra Baños, uno de los grandes maestros que tuvo el conservatorio.

Ahí aprendí solfeo, historia de la música, armonía y folklore. También estudié piano con el maestro Vinicio Quezada, uno de los mejores pianistas de Guatemala.

¿Por qué nace la marimba orquesta de los Hermanos Funes?

—En Guatemala había marimbas orquestas, pero estaban formadas por gente grande, de 40 años para arriba. No existía una marimba con gente joven.

Mi papá me dijo: “mirá, sería bueno hacer una marimba con gente joven”. Yo tenía 21 años cuando hice Hermanos Funes. Era el más grande de la marimba. Los demás tenían entre 16 y 19 años.





¿Qué significó para el público encontrar una marimba de jóvenes? 

—Era una novedad ver a gente joven en una marimba orquesta.  La propuesta permitió que los jóvenes se identificaran con la agrupación y con las canciones. También abrió una etapa distinta dentro de mi trayectoria musical.

El primer tema de los Hermanos Funes fue de un compositor guatemalteco de Sanarate, que se llama El Cacagui. Modifiqué el arreglo y, desde el primer disco, empezó a funcionar.

También grabé Costa Norte, melodía del compositor Orlando Menéndez Lechuga, de la Ecos del Pacífico. Además, incluí tres canciones mías que funcionaron con la gente joven.

¿Cómo llegó a México?

—Estudié música en México durante tres años. Allá trabajaba en una editora que se llamaba Géminis Musical. Era arreglista con temas inéditos.

Se dieron cuenta de que los arreglos que hacía funcionaban con canciones que nadie conocía. Después, cuando hice Hermanos Funes, me informaron que habían enviado mi música a una disquera que quería contratarme como arreglista y compositor.

¿Qué recuerdos tiene de aquella etapa?

—Fue una experiencia inolvidable, muy bonita. Como dicen en México, conocí las “grandes ligas mexicanas” que me ayudaron mucho en mi carrera. Esa experiencia influyó en el proyecto con el que regresé a Guatemala: mi propia marimba orquesta.

Desde niño miraba las películas y novelas de Televisa. Siempre tenía la curiosidad de saber cómo hacían eso y por qué llegaban a competir a todo el mundo. Tuve la dicha de poner los pies ahí. Fue una experiencia importante: pasé de mirar esas producciones a conocer el lugar donde se realizaban.

¿Cómo consiguió que la marimba de su padre, Fidel Funes, participara en una telenovela de Televisa?

—Al hablar con el productor, le mencioné que conocía una marimba orquesta muy buena. Me pidió que se la mostrara y le enseñé el trabajo de mi papá.

El productor quedó fascinado. Después ocurrió algo curioso. Cuando le preguntó a mi papá cómo podía contactarlo, él le respondió: “pues hable con él”. Luego le explicó que yo era su hijo y que ambos nos llamábamos Fidel Funes.





¿Qué lo motivó a regresar a Guatemala? 

—Lo principal es que en México todo se analiza y se estructura. Este proyecto salió el 30 de agosto en Sumpango, Sacatepéquez, pero un año antes, el 30 de agosto de 2025, nos sentamos a platicar todo en la Ciudad de México.

Ahí estructuramos el proyecto. Lo trabajamos y esperamos hasta que llegó el momento de presentarlo. En total, pasó un año desde aquella planificación hasta el lanzamiento.

¿Qué encontró en los músicos guatemaltecos para conformar la nueva marimba?

—Guatemala tiene una ventaja: es la tierra de marimbas orquestas. Aquí uno encuentra músicos con distintas habilidades.

Uno que toca trompeta y también toca marimba. Uno que toca saxo y también toca marimba. Hasta hay cantantes que la interpretan. Creo, que solo aquí en Guatemala se ve.

¿Qué distingue al nuevo proyecto de las demás marimbas orquestas?

—El estilo de música propio. Tenemos un tema muy conocido, El Chipi Chipi, que lleva guitarra Distor, como grupera. Nosotros metemos ritmos cubanos sin perder el ritmo de cumbia. De esa forma, usted no pierde la manera de bailar cumbia, pero encuentra elementos distintos dentro del arreglo.

¿Por qué escogieron El Pastel de don Miguel para iniciar esta nueva etapa?

—Guatemala siempre ha sido un país alegre, como decían, jacarandoso. Casi siempre, el buen chapín habla en doble sentido.

El Pastel de don Miguel utiliza ese recurso. La letra cuenta una historia en doble sentido, pero de una forma graciosa. Esa característica forma parte de la propuesta del tema.





¿Cómo surgió la participación del actor Carlos Bonavides en el video musical?

—La canción habla de un viejito pícaro al que le gusta una muchacha joven. Carlos Bonavides, el Wicho Domínguez, siempre ha sido un señor pícaro y alegre, desde joven.

Por eso le quedaba exacto el papel de don Miguel. Además, yo ya lo conocía porque lo había conocido en Televisa. Le enviamos la canción y el libreto para que pudiera conocer la propuesta.

Después de escucharla y revisar todo, esperamos su respuesta. Él dijo: “Sí. Me gustó mucho y siento que me identifico con eso”.

A partir de ahí aceptó participar. Tuvimos que coordinar las fechas y preparar la grabación del video. Todo el proceso requirió planificación.

¿Qué recuerda de la grabación del video en San Juan La Laguna?

—Llegamos al lugar donde se iba a grabar y la gente empezó a pedir fotografías con Don Wicho. Una viejita de una tienda de chocobanano lo abrazó y él la abrazó. Se tomó la fotografía con ella y la señora estaba feliz.

Después, la señora quiso regalarle un chocobanano. Durante la grabación insistió hasta que se lo entregó. Él improvisó, agarró el chocobanano, se puso a bailar y hasta le pidió a la muchacha coprotagonista que le diera una mordida.

¿Qué caracteriza al equipo de la nueva marimba?

—La relación es muy buena. El equipo de trabajo es muy grande. Están los de publicidad en internet, los de publicidad de radio y los canales de televisión.

También hay un asesor de imagen, un asesor de ropa y personas que ayudan a definir qué música vamos a tener. Aparte están los músicos, los choferes y los cargadores de audio y equipo. Es algo muy grande.

¿Por qué decidieron recuperar una imagen más elegante para los integrantes?

—Hace tres años examinamos el tema. Mi equipo de trabajo, en la Ciudad de México, me decía que siempre había sido así. Tuvimos que regresar a los videos de los marimbistas como Lalo Tzul, de la India Maya de antes y de mi papá.

Vimos esa forma de vestir y decidimos mantener una línea de elegancia. En otros grupos vimos tenis, pantalonetas, gorras, lentes y otras prendas. Nosotros dijimos: “no. Hay que tratar de mantener esa línea de elegancia, que se mire bien”.

¿Qué papel tiene la identidad guatemalteca dentro de esta nueva propuesta musical?

—La idea es mantener un estilo propio y combinarlo con elementos que permitan presentar una propuesta distinta. La marimba tiene una tradición muy fuerte en Guatemala y los músicos tienen capacidades que permiten trabajar diferentes géneros.

Por eso buscamos que los jóvenes formen parte del proyecto y entiendan que el trabajo musical requiere preparación, disciplina y una identidad que permita mantener el valor de la marimba orquesta.

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