Luis Morataya: “PISA no es una alarma, es una alerta para mejorar la educación”
Las pruebas brindan claridad y constituyen una alerta, no una alarma. Exigen comprender la magnitud de la evaluación.
Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) muestran que Guatemala todavía enfrenta brechas importantes en los aprendizajes de sus estudiantes. Las cifras ayudan a identificar qué debe mejorar. Además, de qué acciones pueden generar resultados desde las aulas.
En entrevista con República, Luis Morataya, asesor del programa Generación con Oportunidades de Plan Guatemala, analiza los retos que dejan los resultados. A la vez, plantea acciones a corto, mediano y largo plazo. Resalta el papel de los docentes, la tecnología y la coordinación entre el sector público, privado y otros actores de la educación.
¿Qué revelan los resultados de PISA sobre la educación en Guatemala?
Brindan claridad y constituyen una alerta, no una alarma. Exigen comprender la magnitud de la evaluación. La prueba no mide la educación de forma integral. Evalúa únicamente lectura, matemáticas y ciencias. Por ello, no refleja todo el sistema educativo.
Solo 13 países latinoamericanos participaron en el proceso. Guatemala obtuvo los punteos más bajos. Sin embargo, la disminución de resultados ocurrió a escala mundial respecto a PISA 2022. Se deben analizar varios aspectos, entre ellos la muestra que incluyó solo a 7000 jóvenes de 15 años. Esta cifra representa solo una fracción de los estudiantes de secundaria.
Los datos orientan, pero no justifican el pánico. Desde hace tiempo conocemos la necesidad de reforzar lectura y matemáticas. Todo programa enfocado en este esfuerzo es prioritario. Los resultados deben movilizar a todos los sectores educativos. Es momento de abrir espacios de discusión, diseñar metodologías e implementar acciones concretas. Así reflejaremos una mejora real en la próxima evaluación en tres años.
¿Cómo leer los resultados PISA?
La prueba PISA plantea situaciones de la vida cotidiana para observar la reacción y respuesta de los jóvenes. Esta prueba no evalúa el sistema ni las condiciones educativas de un país.
En lectura, mide la comprensión de textos escritos, la reflexión sobre el contenido y el uso de la lectura. En matemáticas, mide la habilidad para formular e interpretar conceptos. En ciencias, evalúa cómo analizamos y comprendemos fenómenos científicos.
Determinar si la estructura educativa de un país funciona, o si tiene brechas, exige un análisis mucho más amplio y profundo. Las pruebas de lectura, matemáticas y ciencias tienen un valor enorme. Aportan claridad sobre el camino a seguir, pero no dictaminan por sí solas la calidad real de nuestra educación.
¿Se debe contextualizar para comprender la situación de los estudiantes y los resultados?
Es indispensable contextualizar cada sector del sistema educativo en Guatemala. El acceso a las escuelas varía de forma drástica según el entorno. Por ello, los datos recopilados representan una alerta y no una alarma, pues la muestra de 7000 jóvenes se concentró en zonas urbanas o periurbanas.
En el ámbito rural, la baja cobertura limita el aprendizaje. A esta realidad se suman factores culturales, económicos, entre otros. Muchas niñas terminan la primaria y pierden la oportunidad de continuar sus estudios, por ejemplo.
El contexto tecnológico también influye: la prueba fue enteramente digital por primera vez. Este cambio evidenció un obstáculo de tecnológica que requiere atención inmediata. En lugar de culpar a la tecnología, las escuelas deben aprovecharla e integrarla en sus aulas.
¿La tecnología provocó la caída de los resultados en lectura?
Es necesario contextualizar el tema y establecer diferencias. El análisis cambia según el entorno en donde nos ubiquemos. En el ámbito urbano y periurbano, las tecnologías desempeñan un papel importante. Las inteligencias artificiales resuelven dudas y analizan textos sin esfuerzo humano. Sin embargo, este escenario requiere acceso a computadoras o teléfonos celulares con internet.
En el área rural el panorama es distinto. Fuera de los cascos urbanos municipales faltan bibliotecas comunitarias. La población infantil enfrenta un acceso muy limitado a la lectura, que impacta en sus resultados. Para mejorar la situación, debemos acercar libros de diversa índole.
Por otro lado, las nuevas tecnologías facilitan la vida cotidiana, pero transforman el modelo educativo tradicional. El sistema actual no logra adaptarse al ritmo de estos avances tecnológicos. Es necesarios buscar ese balance.
Perú atribuye el bajo aprendizaje al cambio constante de autoridades. ¿Afecta la rotación de ministros los resultados educativos?
Guatemala mantiene estabilidad porque el Currículum Nacional Base (CNB) norma el ámbito escolar. Aquí el contexto político no resulta determinante como en Perú.
En este periodo ocurrió un hecho positivo: la expansión de la educación secundaria. El país habilitó nuevos centros e integró a más jóvenes de 15 años de áreas con difícil acceso tras la primaria. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) menciona que estos jóvenes pertenecen a poblaciones marginadas.
¿Qué se debe analizar para entender los resultados?
Rezagos de la pandemia, sin duda. Los jóvenes evaluados pasaron al menos dos años fuera de las aulas. El cambio en la forma de recibir clases y el regreso a la presencialidad pudieron afectar su proceso de aprendizaje. Hace cinco o seis años, este cambio representó un reto importante para estudiantes, docentes y familias. Dejó brechas que aún tienen consecuencias.
Por eso, el impacto de la pandemia puede ayudar a explicar parte de los resultados de PISA. Los jóvenes evaluados estuvieron entre quienes vivieron de forma más directa las interrupciones educativas de ese periodo.
¿Qué otros factores podrían haber afectado el aprendizaje?
La participación de los padres de familia es clave durante todo el proceso educativo. También es importante el papel de las organizaciones de padres de familia y de toda la comunidad educativa. Sin embargo, las condiciones varían según el contexto. En las ciudades, muchos padres trabajan y pasan varias horas al día fuera de casa, lo que limita el tiempo que pueden dedicar a sus hijos.
En el área rural puede existir una mayor participación, pero hay limitaciones relacionadas con la formación académica de los padres. La influencia de la familia se refleja desde la escuela hasta la universidad. Un estudiante que cuenta con una red familiar estable enfrenta condiciones distintas a quien debe estudiar y trabajar sin ese respaldo.
La formación docente requiere atención constante. Los maestros necesitan actualizar sus conocimientos y herramientas para fortalecer la enseñanza y contribuir a mejorar los resultados educativos.
¿Cuál es desafío para mejorar esos resultados?
A corto plazo, el desafío es no alarmarnos. Debemos entender que las condiciones educativas necesitan mejoras constantes. Los docentes trabajan en ello todos los días. Los resultados no significan que el sistema educativo sea el peor ni que Guatemala esté condenada durante los próximos 20 años. Significan que debemos tomar acciones inmediatas para mejorar la calidad educativa, tanto en el sector público como en el privado.
A partir de esas acciones inmediatas, a mediano plazo podemos evaluar nuevas metodologías que incorporen herramientas digitales y fortalezcan habilidades como la comprensión lectora. Podemos implementar recursos y herramientas para aprovechar nuevas formas de aprender y enseñar.
Y para que estos esfuerzos tengan un impacto sostenido, a largo plazo necesitamos unir a todos los sectores que trabajan por la educación. Esa coordinación permitirá ampliar el alcance y generar acciones significativas. Desde Plan Guatemala estamos comprometidos con este proceso. Somos un aliado más en este esfuerzo y esperamos seguir trabajando en conjunto.
Luis Morataya: “PISA no es una alarma, es una alerta para mejorar la educación”
Las pruebas brindan claridad y constituyen una alerta, no una alarma. Exigen comprender la magnitud de la evaluación.
Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) muestran que Guatemala todavía enfrenta brechas importantes en los aprendizajes de sus estudiantes. Las cifras ayudan a identificar qué debe mejorar. Además, de qué acciones pueden generar resultados desde las aulas.
En entrevista con República, Luis Morataya, asesor del programa Generación con Oportunidades de Plan Guatemala, analiza los retos que dejan los resultados. A la vez, plantea acciones a corto, mediano y largo plazo. Resalta el papel de los docentes, la tecnología y la coordinación entre el sector público, privado y otros actores de la educación.
¿Qué revelan los resultados de PISA sobre la educación en Guatemala?
Brindan claridad y constituyen una alerta, no una alarma. Exigen comprender la magnitud de la evaluación. La prueba no mide la educación de forma integral. Evalúa únicamente lectura, matemáticas y ciencias. Por ello, no refleja todo el sistema educativo.
Solo 13 países latinoamericanos participaron en el proceso. Guatemala obtuvo los punteos más bajos. Sin embargo, la disminución de resultados ocurrió a escala mundial respecto a PISA 2022. Se deben analizar varios aspectos, entre ellos la muestra que incluyó solo a 7000 jóvenes de 15 años. Esta cifra representa solo una fracción de los estudiantes de secundaria.
Los datos orientan, pero no justifican el pánico. Desde hace tiempo conocemos la necesidad de reforzar lectura y matemáticas. Todo programa enfocado en este esfuerzo es prioritario. Los resultados deben movilizar a todos los sectores educativos. Es momento de abrir espacios de discusión, diseñar metodologías e implementar acciones concretas. Así reflejaremos una mejora real en la próxima evaluación en tres años.
¿Cómo leer los resultados PISA?
La prueba PISA plantea situaciones de la vida cotidiana para observar la reacción y respuesta de los jóvenes. Esta prueba no evalúa el sistema ni las condiciones educativas de un país.
En lectura, mide la comprensión de textos escritos, la reflexión sobre el contenido y el uso de la lectura. En matemáticas, mide la habilidad para formular e interpretar conceptos. En ciencias, evalúa cómo analizamos y comprendemos fenómenos científicos.
Determinar si la estructura educativa de un país funciona, o si tiene brechas, exige un análisis mucho más amplio y profundo. Las pruebas de lectura, matemáticas y ciencias tienen un valor enorme. Aportan claridad sobre el camino a seguir, pero no dictaminan por sí solas la calidad real de nuestra educación.
¿Se debe contextualizar para comprender la situación de los estudiantes y los resultados?
Es indispensable contextualizar cada sector del sistema educativo en Guatemala. El acceso a las escuelas varía de forma drástica según el entorno. Por ello, los datos recopilados representan una alerta y no una alarma, pues la muestra de 7000 jóvenes se concentró en zonas urbanas o periurbanas.
En el ámbito rural, la baja cobertura limita el aprendizaje. A esta realidad se suman factores culturales, económicos, entre otros. Muchas niñas terminan la primaria y pierden la oportunidad de continuar sus estudios, por ejemplo.
El contexto tecnológico también influye: la prueba fue enteramente digital por primera vez. Este cambio evidenció un obstáculo de tecnológica que requiere atención inmediata. En lugar de culpar a la tecnología, las escuelas deben aprovecharla e integrarla en sus aulas.
¿La tecnología provocó la caída de los resultados en lectura?
Es necesario contextualizar el tema y establecer diferencias. El análisis cambia según el entorno en donde nos ubiquemos. En el ámbito urbano y periurbano, las tecnologías desempeñan un papel importante. Las inteligencias artificiales resuelven dudas y analizan textos sin esfuerzo humano. Sin embargo, este escenario requiere acceso a computadoras o teléfonos celulares con internet.
En el área rural el panorama es distinto. Fuera de los cascos urbanos municipales faltan bibliotecas comunitarias. La población infantil enfrenta un acceso muy limitado a la lectura, que impacta en sus resultados. Para mejorar la situación, debemos acercar libros de diversa índole.
Por otro lado, las nuevas tecnologías facilitan la vida cotidiana, pero transforman el modelo educativo tradicional. El sistema actual no logra adaptarse al ritmo de estos avances tecnológicos. Es necesarios buscar ese balance.
Perú atribuye el bajo aprendizaje al cambio constante de autoridades. ¿Afecta la rotación de ministros los resultados educativos?
Guatemala mantiene estabilidad porque el Currículum Nacional Base (CNB) norma el ámbito escolar. Aquí el contexto político no resulta determinante como en Perú.
En este periodo ocurrió un hecho positivo: la expansión de la educación secundaria. El país habilitó nuevos centros e integró a más jóvenes de 15 años de áreas con difícil acceso tras la primaria. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) menciona que estos jóvenes pertenecen a poblaciones marginadas.
¿Qué se debe analizar para entender los resultados?
Rezagos de la pandemia, sin duda. Los jóvenes evaluados pasaron al menos dos años fuera de las aulas. El cambio en la forma de recibir clases y el regreso a la presencialidad pudieron afectar su proceso de aprendizaje. Hace cinco o seis años, este cambio representó un reto importante para estudiantes, docentes y familias. Dejó brechas que aún tienen consecuencias.
Por eso, el impacto de la pandemia puede ayudar a explicar parte de los resultados de PISA. Los jóvenes evaluados estuvieron entre quienes vivieron de forma más directa las interrupciones educativas de ese periodo.
¿Qué otros factores podrían haber afectado el aprendizaje?
La participación de los padres de familia es clave durante todo el proceso educativo. También es importante el papel de las organizaciones de padres de familia y de toda la comunidad educativa. Sin embargo, las condiciones varían según el contexto. En las ciudades, muchos padres trabajan y pasan varias horas al día fuera de casa, lo que limita el tiempo que pueden dedicar a sus hijos.
En el área rural puede existir una mayor participación, pero hay limitaciones relacionadas con la formación académica de los padres. La influencia de la familia se refleja desde la escuela hasta la universidad. Un estudiante que cuenta con una red familiar estable enfrenta condiciones distintas a quien debe estudiar y trabajar sin ese respaldo.
La formación docente requiere atención constante. Los maestros necesitan actualizar sus conocimientos y herramientas para fortalecer la enseñanza y contribuir a mejorar los resultados educativos.
¿Cuál es desafío para mejorar esos resultados?
A corto plazo, el desafío es no alarmarnos. Debemos entender que las condiciones educativas necesitan mejoras constantes. Los docentes trabajan en ello todos los días. Los resultados no significan que el sistema educativo sea el peor ni que Guatemala esté condenada durante los próximos 20 años. Significan que debemos tomar acciones inmediatas para mejorar la calidad educativa, tanto en el sector público como en el privado.
A partir de esas acciones inmediatas, a mediano plazo podemos evaluar nuevas metodologías que incorporen herramientas digitales y fortalezcan habilidades como la comprensión lectora. Podemos implementar recursos y herramientas para aprovechar nuevas formas de aprender y enseñar.
Y para que estos esfuerzos tengan un impacto sostenido, a largo plazo necesitamos unir a todos los sectores que trabajan por la educación. Esa coordinación permitirá ampliar el alcance y generar acciones significativas. Desde Plan Guatemala estamos comprometidos con este proceso. Somos un aliado más en este esfuerzo y esperamos seguir trabajando en conjunto.