Jonathan Menkos al BANGUAT y Juan Carlos Catalán a la SIB
Son nombramientos clave: está en juego la conducción de dos instituciones que han sido pilares de la estabilidad macroeconómica de Guatemala.
La decisión ya está tomada. El presidente Bernardo Arévalo nombró a Jonathan Menkos como presidente de la Junta Monetaria y del Banco de Guatemala para el período comprendido entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de septiembre de 2030. También designó a Juan Carlos Catalán Herrera como superintendente de Bancos. José Alfredo Blanco Valdés continuará como vicepresidente del BANGUAT.
Son nombramientos de enorme peso. No se trata únicamente de colocar nombres al frente de dos instituciones. Está en juego la conducción de pilares que durante décadas han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica del país.
Ahora comienza el verdadero examen. Habrá que determinar si Arévalo escogió con prudencia, si escuchó las voces técnicas y si puso por delante los intereses de Guatemala. O sí, al final, en la balanza pesaron más las cercanías personales, el amiguismo o los intereses políticos.
El Gobierno destacó la experiencia de los nombrados. Menkos ha trabajado en el Banco de Guatemala y cursó su Programa de Estudios Superiores. Durante una década dirigió el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi). Desde enero de 2024 se desempeñaba como ministro de Finanzas Públicas. Por ese cargo también presidió el Directorio de la Superintendencia de Administración Tributaria y el Consejo de la Agencia Nacional de Infraestructura. Además, integró la Junta Monetaria.
Blanco ofrece un perfil distinto. Es vicepresidente del Banco de Guatemala desde 2018 y, según el Ejecutivo, acumula tres décadas dentro de la institución. Ha ocupado cargos en organismos internacionales y fue gerente económico del BANGUAT.
Catalán, por su parte, fue seleccionado de una terna propuesta por la Junta Monetaria, como establece la Ley de Supervisión Financiera. Asumirá la Superintendencia de Bancos también para el período 2026-2030.
El BANGUAT y la SIB forman parte de un reducido grupo de instituciones que ha logrado conservar continuidad técnica pese a los constantes vaivenes de la política guatemalteca. No han estado libres de tropiezos ni de cuestionamientos. Sin embargo, su institucionalidad ha resistido gobiernos de distinto signo político.
La decisión también debe observarse frente al manejo de las finanzas públicas durante el gobierno de Arévalo. En tres años, el tamaño de los presupuestos ha aumentado considerablemente. Guatemala pasó de presupuestos cercanos a los GTQ 120 000M a una propuesta que pretende aproximarse a los GTQ 200 000M. El crecimiento obliga a preguntar si los resultados para la población han avanzado al mismo ritmo.
También queda la discusión sobre el presupuesto como instrumento de negociación política en el Congreso. Más recursos no significan necesariamente un mejor Estado. La diferencia está en cómo se gastan, dónde se colocan y qué resultados producen.
Arévalo ya escogió. Menkos llegará al BANGUAT y Catalán a la SIB. A partir de ahora ya no cuentan las promesas ni las hojas de vida. Contarán la independencia, las decisiones y los resultados
La estabilidad macroeconómica será el termómetro. Y será el tiempo el que determine si Arévalo eligió pensando en Guatemala.
Jonathan Menkos al BANGUAT y Juan Carlos Catalán a la SIB
Son nombramientos clave: está en juego la conducción de dos instituciones que han sido pilares de la estabilidad macroeconómica de Guatemala.
La decisión ya está tomada. El presidente Bernardo Arévalo nombró a Jonathan Menkos como presidente de la Junta Monetaria y del Banco de Guatemala para el período comprendido entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de septiembre de 2030. También designó a Juan Carlos Catalán Herrera como superintendente de Bancos. José Alfredo Blanco Valdés continuará como vicepresidente del BANGUAT.
Son nombramientos de enorme peso. No se trata únicamente de colocar nombres al frente de dos instituciones. Está en juego la conducción de pilares que durante décadas han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica del país.
Ahora comienza el verdadero examen. Habrá que determinar si Arévalo escogió con prudencia, si escuchó las voces técnicas y si puso por delante los intereses de Guatemala. O sí, al final, en la balanza pesaron más las cercanías personales, el amiguismo o los intereses políticos.
El Gobierno destacó la experiencia de los nombrados. Menkos ha trabajado en el Banco de Guatemala y cursó su Programa de Estudios Superiores. Durante una década dirigió el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi). Desde enero de 2024 se desempeñaba como ministro de Finanzas Públicas. Por ese cargo también presidió el Directorio de la Superintendencia de Administración Tributaria y el Consejo de la Agencia Nacional de Infraestructura. Además, integró la Junta Monetaria.
Blanco ofrece un perfil distinto. Es vicepresidente del Banco de Guatemala desde 2018 y, según el Ejecutivo, acumula tres décadas dentro de la institución. Ha ocupado cargos en organismos internacionales y fue gerente económico del BANGUAT.
Catalán, por su parte, fue seleccionado de una terna propuesta por la Junta Monetaria, como establece la Ley de Supervisión Financiera. Asumirá la Superintendencia de Bancos también para el período 2026-2030.
El BANGUAT y la SIB forman parte de un reducido grupo de instituciones que ha logrado conservar continuidad técnica pese a los constantes vaivenes de la política guatemalteca. No han estado libres de tropiezos ni de cuestionamientos. Sin embargo, su institucionalidad ha resistido gobiernos de distinto signo político.
La decisión también debe observarse frente al manejo de las finanzas públicas durante el gobierno de Arévalo. En tres años, el tamaño de los presupuestos ha aumentado considerablemente. Guatemala pasó de presupuestos cercanos a los GTQ 120 000M a una propuesta que pretende aproximarse a los GTQ 200 000M. El crecimiento obliga a preguntar si los resultados para la población han avanzado al mismo ritmo.
También queda la discusión sobre el presupuesto como instrumento de negociación política en el Congreso. Más recursos no significan necesariamente un mejor Estado. La diferencia está en cómo se gastan, dónde se colocan y qué resultados producen.
Arévalo ya escogió. Menkos llegará al BANGUAT y Catalán a la SIB. A partir de ahora ya no cuentan las promesas ni las hojas de vida. Contarán la independencia, las decisiones y los resultados
La estabilidad macroeconómica será el termómetro. Y será el tiempo el que determine si Arévalo eligió pensando en Guatemala.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: