Rubio mueve votos: el embargo pierde apoyos en la ONU
130 a favor, 35 menos que el año pasado. Alemania, Canadá y varios de América Latina se mueven. La presión funciona
Ayer la Asamblea General aprobó la resolución que pide el fin del embargo a Cuba con 130 votos a favor, 25 abstenciones y 17 en contra. El año pasado fueron 165 a favor. Bajó 35 votos. Mike Waltz consiguió que unos 20 países cambiaran de posición. Lituania, Eslovenia y Emiratos Árabes votaron en contra. Costa Rica, Colombia, Trinidad y Tobago, Honduras y Chile, que tradicionalmente apoyaban la resolución, se opusieron o se abstuvieron. La presión de Rubio y de la administración Trump funcionó. El régimen perdió la mayoría automática de siempre.
Por qué importa. El viernes en Fort Myers Trump lo dijo claro: “Vamos a regresar de Irán. Esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno se detenga a unas 50 yardas de la costa. Levantarán las manos y entonces enviaremos a Marco Rubio a cerrar el acuerdo”.
- Rubio respondió el mismo día: “Ahora es el momento”. Esa frase y la votación de ayer van juntas. Washington no solo habla de presión militar y diplomática. La está aplicando en la ONU. Díaz-Canel había admitido días antes que “hay personas que van a cambiar su voto porque están intimidadas”.
- Ayer se vio. Alemania, que votaba a favor desde 2002, y Canadá, que se había abstenido en julio, formaron parte del movimiento.
- El relato del “bloqueo” como causa de todos los males de Cuba pierde fuerza cuando países que antes lo repetían en automático dejan de hacerlo.
Lo indispensable. La resolución no es vinculante. Solo el Congreso de Estados Unidos puede levantar el embargo. Pero el número cuenta. Pasar de 165 a 130 en un año, con 17 votos en contra y 25 abstenciones, es un cambio de mapa.
- El régimen lo presentará como otra condena internacional. La realidad es que el aislamiento crece y que la presión de Rubio tiene efecto concreto en los votos. El enfrentamiento del martes en el hemiciclo (Bruno Rodríguez gritando “mentiroso” a Waltz) mostró la tensión.
- El resultado de ayer muestra que la tensión se traduce en votos. Para el cubano de la isla y para el exilio del sur de Florida, el mensaje es el mismo: la excusa se está rompiendo y la presión no se detiene.
Datos clave. Votación: 130 a favor, 25 abstenciones, 17 en contra. Año pasado: 165 a favor. Países que se movieron: Lituania, Eslovenia, Emiratos (en contra); Costa Rica,
- Colombia, Trinidad y Tobago, Honduras, Chile (en contra o abstención). Trump (viernes, Fort Myers): barcos a 50 yardas de Cuba y Rubio a cerrar el acuerdo. Rubio: “Ahora es el momento”. Resolución: no vinculante.
Ahora qué. Ayer el número bajó. Rubio y Waltz movieron votos en Europa, Oriente Medio y América Latina. El régimen mantiene la mayoría, pero ya no la tiene tan amplia ni tan automática.
- La frase de Trump del viernes y la votación de ayer marcan el mismo camino: presión diplomática, naval y política hasta que el régimen negocie o se rompa. La resolución se aprueba igual.
- El mapa político no. Para Cuba, la excusa del embargo se debilita. Para Washington, la presión de Rubio tiene resultado medible. El 28 de octubre de 2026 el número cambió. Eso es lo que cuenta.
Rubio mueve votos: el embargo pierde apoyos en la ONU
130 a favor, 35 menos que el año pasado. Alemania, Canadá y varios de América Latina se mueven. La presión funciona
Ayer la Asamblea General aprobó la resolución que pide el fin del embargo a Cuba con 130 votos a favor, 25 abstenciones y 17 en contra. El año pasado fueron 165 a favor. Bajó 35 votos. Mike Waltz consiguió que unos 20 países cambiaran de posición. Lituania, Eslovenia y Emiratos Árabes votaron en contra. Costa Rica, Colombia, Trinidad y Tobago, Honduras y Chile, que tradicionalmente apoyaban la resolución, se opusieron o se abstuvieron. La presión de Rubio y de la administración Trump funcionó. El régimen perdió la mayoría automática de siempre.
Por qué importa. El viernes en Fort Myers Trump lo dijo claro: “Vamos a regresar de Irán. Esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno se detenga a unas 50 yardas de la costa. Levantarán las manos y entonces enviaremos a Marco Rubio a cerrar el acuerdo”.
- Rubio respondió el mismo día: “Ahora es el momento”. Esa frase y la votación de ayer van juntas. Washington no solo habla de presión militar y diplomática. La está aplicando en la ONU. Díaz-Canel había admitido días antes que “hay personas que van a cambiar su voto porque están intimidadas”.
- Ayer se vio. Alemania, que votaba a favor desde 2002, y Canadá, que se había abstenido en julio, formaron parte del movimiento.
- El relato del “bloqueo” como causa de todos los males de Cuba pierde fuerza cuando países que antes lo repetían en automático dejan de hacerlo.
Lo indispensable. La resolución no es vinculante. Solo el Congreso de Estados Unidos puede levantar el embargo. Pero el número cuenta. Pasar de 165 a 130 en un año, con 17 votos en contra y 25 abstenciones, es un cambio de mapa.
- El régimen lo presentará como otra condena internacional. La realidad es que el aislamiento crece y que la presión de Rubio tiene efecto concreto en los votos. El enfrentamiento del martes en el hemiciclo (Bruno Rodríguez gritando “mentiroso” a Waltz) mostró la tensión.
- El resultado de ayer muestra que la tensión se traduce en votos. Para el cubano de la isla y para el exilio del sur de Florida, el mensaje es el mismo: la excusa se está rompiendo y la presión no se detiene.
Datos clave. Votación: 130 a favor, 25 abstenciones, 17 en contra. Año pasado: 165 a favor. Países que se movieron: Lituania, Eslovenia, Emiratos (en contra); Costa Rica,
- Colombia, Trinidad y Tobago, Honduras, Chile (en contra o abstención). Trump (viernes, Fort Myers): barcos a 50 yardas de Cuba y Rubio a cerrar el acuerdo. Rubio: “Ahora es el momento”. Resolución: no vinculante.
Ahora qué. Ayer el número bajó. Rubio y Waltz movieron votos en Europa, Oriente Medio y América Latina. El régimen mantiene la mayoría, pero ya no la tiene tan amplia ni tan automática.
- La frase de Trump del viernes y la votación de ayer marcan el mismo camino: presión diplomática, naval y política hasta que el régimen negocie o se rompa. La resolución se aprueba igual.
- El mapa político no. Para Cuba, la excusa del embargo se debilita. Para Washington, la presión de Rubio tiene resultado medible. El 28 de octubre de 2026 el número cambió. Eso es lo que cuenta.