La ONU: en Venezuela la represión sigue intacta
Hubo liberaciones tras la captura de Maduro. El aparato no se tocó: 64 torturas nuevas, colectivos armados y funcionarios del horror reubicados
Ginebra no ha descubierto el Caribe. Ha puesto cifra a lo que el exilio venezolano de Miami repite desde enero: quitar a Maduro no es desmontar el chavismo. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela publicó esta semana su último informe. La frase que importa no es diplomática. El aparato represivo, dice, permanece intacto.
Por qué importa. Tras el operativo estadounidense del 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro hubo alivio real: cayeron las detenciones largas y las desapariciones asociadas; salieron cientos de presos; se abrió un margen algo mayor para protestar.
- Foro Penal cuenta más de mil excarcelaciones. Eso no es poco. Sofía Macher, que preside la misión, lo admite y lo corta en la misma frase: la reducción de las formas más severas “de ninguna manera constituye una transformación del sistema que las hizo posibles”.
- Mientras no se desarmen las estructuras, no haya justicia independiente y no se juzgue a los responsables, cualquier apertura “seguirá siendo frágil y reversible”.
Lo indispensable. Los números son de expediente. La misión estima que entre 325 y 500 personas siguen presas por motivos políticos. Foro Penal, al 14 de septiembre, registraba 344. Entre septiembre de 2025 y julio de 2026 hubo al menos 214 detenciones arbitrarias; el 94% fue antes de la caída de Maduro. Después del 3 de enero el patrón cambió de forma, no de oficio: arrestos cortos para intimidar a activistas, periodistas y sociedad civil.
- Y lo más grave: 64 nuevos casos de tortura solo después de esa fecha. En El Rodeo I documentan intubación forzada y el encierro en una cisterna subterránea a la que llaman “máquina del tiempo”. En el Fuerte Guaicaipuro, celdas como fosas, frío, hambre. Cuatro métodos que la misión no había registrado con esa claridad en informes anteriores.
- Los colectivos siguen armados e integrados al Estado. Venezuela no cumplió la obligación de prevenir, investigar y reparar lo que hacen esas bandas. Una veintena de funcionarios identificados por graves violaciones —El Nacional habla de al menos 12 en puestos de poder— siguen o fueron reasignados bajo Delcy Rodríguez. Impunidad con recambio de despacho.
- María Eloísa Quintero pidió lo obvio: rendición de cuentas, justicia transicional centrada en las víctimas y que Caracas revierta la salida del Estatuto de Roma y coopere con la Corte Penal Internacional. Años de impunidad, dijo, tienen que dejar paso a responsabilidad.
Datos clave. Alex Neve cargó también contra Washington: EE. UU. y otros actores influyentes deben empujar un cambio real y asegurarse de que su política no facilite crímenes. Es la advertencia que el sur de Florida ya conoce.
- Un pacto petrolero con Delcy, una inmunidad mal tramitada o una mesa sin María Corina Machado no desmontan el Sebin ni los colectivos. Los maquillan. El informe se presenta el 18 de septiembre ante el Consejo de Derechos Humanos.
Ahora qué. La ONU, que tantas veces miró para otro lado, esta vez escribe lo que hay que escribir: sin desarmar el aparato, sin jueces independientes y sin que paguen Diosdado, Padrino y los hermanos Rodríguez, Venezuela no salió de la dictadura. Salió de un apellido.
- El pueblo venezolano no necesita una tregua cosmética. Necesita que el sistema que torturó deje de existir. Cualquier hoja de ruta que ignore eso —en Ginebra, en Caracas o en la Casa Blanca— es una prórroga.
La ONU: en Venezuela la represión sigue intacta
Hubo liberaciones tras la captura de Maduro. El aparato no se tocó: 64 torturas nuevas, colectivos armados y funcionarios del horror reubicados
Ginebra no ha descubierto el Caribe. Ha puesto cifra a lo que el exilio venezolano de Miami repite desde enero: quitar a Maduro no es desmontar el chavismo. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela publicó esta semana su último informe. La frase que importa no es diplomática. El aparato represivo, dice, permanece intacto.
Por qué importa. Tras el operativo estadounidense del 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro hubo alivio real: cayeron las detenciones largas y las desapariciones asociadas; salieron cientos de presos; se abrió un margen algo mayor para protestar.
- Foro Penal cuenta más de mil excarcelaciones. Eso no es poco. Sofía Macher, que preside la misión, lo admite y lo corta en la misma frase: la reducción de las formas más severas “de ninguna manera constituye una transformación del sistema que las hizo posibles”.
- Mientras no se desarmen las estructuras, no haya justicia independiente y no se juzgue a los responsables, cualquier apertura “seguirá siendo frágil y reversible”.
Lo indispensable. Los números son de expediente. La misión estima que entre 325 y 500 personas siguen presas por motivos políticos. Foro Penal, al 14 de septiembre, registraba 344. Entre septiembre de 2025 y julio de 2026 hubo al menos 214 detenciones arbitrarias; el 94% fue antes de la caída de Maduro. Después del 3 de enero el patrón cambió de forma, no de oficio: arrestos cortos para intimidar a activistas, periodistas y sociedad civil.
- Y lo más grave: 64 nuevos casos de tortura solo después de esa fecha. En El Rodeo I documentan intubación forzada y el encierro en una cisterna subterránea a la que llaman “máquina del tiempo”. En el Fuerte Guaicaipuro, celdas como fosas, frío, hambre. Cuatro métodos que la misión no había registrado con esa claridad en informes anteriores.
- Los colectivos siguen armados e integrados al Estado. Venezuela no cumplió la obligación de prevenir, investigar y reparar lo que hacen esas bandas. Una veintena de funcionarios identificados por graves violaciones —El Nacional habla de al menos 12 en puestos de poder— siguen o fueron reasignados bajo Delcy Rodríguez. Impunidad con recambio de despacho.
- María Eloísa Quintero pidió lo obvio: rendición de cuentas, justicia transicional centrada en las víctimas y que Caracas revierta la salida del Estatuto de Roma y coopere con la Corte Penal Internacional. Años de impunidad, dijo, tienen que dejar paso a responsabilidad.
Datos clave. Alex Neve cargó también contra Washington: EE. UU. y otros actores influyentes deben empujar un cambio real y asegurarse de que su política no facilite crímenes. Es la advertencia que el sur de Florida ya conoce.
- Un pacto petrolero con Delcy, una inmunidad mal tramitada o una mesa sin María Corina Machado no desmontan el Sebin ni los colectivos. Los maquillan. El informe se presenta el 18 de septiembre ante el Consejo de Derechos Humanos.
Ahora qué. La ONU, que tantas veces miró para otro lado, esta vez escribe lo que hay que escribir: sin desarmar el aparato, sin jueces independientes y sin que paguen Diosdado, Padrino y los hermanos Rodríguez, Venezuela no salió de la dictadura. Salió de un apellido.
- El pueblo venezolano no necesita una tregua cosmética. Necesita que el sistema que torturó deje de existir. Cualquier hoja de ruta que ignore eso —en Ginebra, en Caracas o en la Casa Blanca— es una prórroga.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: