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Florida debe USD 417 millones por inmigración

592 facturas atrasadas. Alligator Alcatraz y el Deportation Depot se pagan con fondos de emergencia. Cerrar la frontera no es gratis ni opcional

Niños migrantes caminan en un centro de detención en Homestead, Florida en 2019. Foto: Archivo/AFP
Manuel Aguilera
18 de septiembre, 2026

Gobernar no es solo firmar órdenes. Es pagarlas. La administración DeSantis entregó con dos meses de retraso el informe de cómo se gastó el dinero de desastres. Debía estar a mediados de julio. Entró el 11 de septiembre, la mañana misma en que el Senado tenía que votar más fondos. El recuento es tosco: 592 facturas vencidas, USD 417M, y cerca del 90% de esa deuda del año fiscal anterior corresponde a operaciones de inmigración. Alligator Alcatraz y el Deportation Depot no salen gratis.

Por qué importa.  La División de Manejo de Emergencias lleva comprometidos unos USD 1400M con proveedores de centros, baños portátiles, seguridad y logística. A una sola empresa, Doodie Calls, se le deben USD 93M de contratos que suman USD 219.

  • A IRG Global, decenas de millones más. El estado proyecta gastar unos USD 500M en inmigración en el año que corre y, en el peor escenario, un agujero de $1.500 millones si el ritmo no cambia.
  • Los legisladores aprobaron USD 187M para la división —casi todos para facturas viejas— más USD 8M para la Guardia Nacional en el Deportation Depot. Lori Berman, líder demócrata del Senado, clavó el retraso: “Un informe que vencía el 15 de julio llegó el 11 de septiembre.”
  • Preguntó si también iban a esperar dos meses para votar el cheque. La queja de forma es válida. No borra el fondo. 

Lo indispensable.  DeSantis ha prorrogado más de 20 veces el estado de emergencia migratorio. Esa figura permite usar dinero de huracanes y desastres para detener y deportar. Es un atajo legal que el gobernador defiende como respuesta a lo que Washington no hizo durante años. El sur de Florida lo entiende: la frontera de Biden dejó una cola que alguien tenía que cortar.

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  • Cortarla cuesta camas, alambrado, contratos y soldados. Negar esa factura es de aficionado. Esconderla dos meses, también. La política seria dice las dos frases juntas: hay que deportar a quien no tiene derecho a estar y hay que rendir cuentas de cada dólar, porque el mismo votante que pide orden es el que paga el alquiler.
  • El debate nacional ya mezcló ICE, Doral y las midterms. Este informe lo baja a tierra floridana. No es un tuit de Homan. Es un Excel.
  • Quien use el atraso para pedir que se cierren los centros está haciendo trampa: el costo no prueba que la política sea inútil; prueba que fue tardía y que ahora se improvisa con caja de emergencia. Quien use la causa para no explicar USD 417M  le hace el favor a Berman.

Datos clave.  En el último año Florida gastó unos USD 630M en este capítulo y aún debe USD 760 en contratos abiertos. El año fiscal nuevo empezó en julio. El informe llegó en septiembre. Eso no es una conspiración. Es desorden administrativo en una política que el propio gobierno vendió como de hierro.

Ahora qué.  Cerrar la frontera fue la medida más clara de la era Trump. Florida se apuntó con centros y con la Guardia. Bien. Ahora toca la parte adulta: facturas al día, contratos a la vista y un presupuesto que no viva eterno en “emergencia”.

  • El votante hispano del sur de Florida quiere orden y quiere que no le tomen el pelo con el dinero. Las dos cosas caben en la misma frase. El Herald hizo el trabajo de contar. Tallahassee tiene que hacer el de pagar y explicar.

Florida debe USD 417 millones por inmigración

592 facturas atrasadas. Alligator Alcatraz y el Deportation Depot se pagan con fondos de emergencia. Cerrar la frontera no es gratis ni opcional

Niños migrantes caminan en un centro de detención en Homestead, Florida en 2019. Foto: Archivo/AFP
Manuel Aguilera
18 de septiembre, 2026

Gobernar no es solo firmar órdenes. Es pagarlas. La administración DeSantis entregó con dos meses de retraso el informe de cómo se gastó el dinero de desastres. Debía estar a mediados de julio. Entró el 11 de septiembre, la mañana misma en que el Senado tenía que votar más fondos. El recuento es tosco: 592 facturas vencidas, USD 417M, y cerca del 90% de esa deuda del año fiscal anterior corresponde a operaciones de inmigración. Alligator Alcatraz y el Deportation Depot no salen gratis.

Por qué importa.  La División de Manejo de Emergencias lleva comprometidos unos USD 1400M con proveedores de centros, baños portátiles, seguridad y logística. A una sola empresa, Doodie Calls, se le deben USD 93M de contratos que suman USD 219.

  • A IRG Global, decenas de millones más. El estado proyecta gastar unos USD 500M en inmigración en el año que corre y, en el peor escenario, un agujero de $1.500 millones si el ritmo no cambia.
  • Los legisladores aprobaron USD 187M para la división —casi todos para facturas viejas— más USD 8M para la Guardia Nacional en el Deportation Depot. Lori Berman, líder demócrata del Senado, clavó el retraso: “Un informe que vencía el 15 de julio llegó el 11 de septiembre.”
  • Preguntó si también iban a esperar dos meses para votar el cheque. La queja de forma es válida. No borra el fondo. 

Lo indispensable.  DeSantis ha prorrogado más de 20 veces el estado de emergencia migratorio. Esa figura permite usar dinero de huracanes y desastres para detener y deportar. Es un atajo legal que el gobernador defiende como respuesta a lo que Washington no hizo durante años. El sur de Florida lo entiende: la frontera de Biden dejó una cola que alguien tenía que cortar.

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  • Cortarla cuesta camas, alambrado, contratos y soldados. Negar esa factura es de aficionado. Esconderla dos meses, también. La política seria dice las dos frases juntas: hay que deportar a quien no tiene derecho a estar y hay que rendir cuentas de cada dólar, porque el mismo votante que pide orden es el que paga el alquiler.
  • El debate nacional ya mezcló ICE, Doral y las midterms. Este informe lo baja a tierra floridana. No es un tuit de Homan. Es un Excel.
  • Quien use el atraso para pedir que se cierren los centros está haciendo trampa: el costo no prueba que la política sea inútil; prueba que fue tardía y que ahora se improvisa con caja de emergencia. Quien use la causa para no explicar USD 417M  le hace el favor a Berman.

Datos clave.  En el último año Florida gastó unos USD 630M en este capítulo y aún debe USD 760 en contratos abiertos. El año fiscal nuevo empezó en julio. El informe llegó en septiembre. Eso no es una conspiración. Es desorden administrativo en una política que el propio gobierno vendió como de hierro.

Ahora qué.  Cerrar la frontera fue la medida más clara de la era Trump. Florida se apuntó con centros y con la Guardia. Bien. Ahora toca la parte adulta: facturas al día, contratos a la vista y un presupuesto que no viva eterno en “emergencia”.

  • El votante hispano del sur de Florida quiere orden y quiere que no le tomen el pelo con el dinero. Las dos cosas caben en la misma frase. El Herald hizo el trabajo de contar. Tallahassee tiene que hacer el de pagar y explicar.

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