Washington concreta su mayor apuesta petrolera en Venezuela
La inversión récord de Chevron refleja la estrategia energética de EE. UU. para recuperar el petróleo venezolano entre oportunidades y desafíos
Chris Wright, secretario de Energía de EE. UU., y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostienen una reunión en Caracas para abordar un acuerdo de inversión petrolera. Foto: AFP
Redacción
03 de septiembre, 2026
La decisión de Chevron de invertir USD 7000M en Venezuela marca un punto de inflexión para la recuperación petrolera del país y para la estrategia energética de Estados Unidos. Detrás del anuncio hay una apuesta geopolítica más amplia impulsada por la administración Trump. El acuerdo promete beneficios económicos, aunque aún enfrenta interrogantes sobre estabilidad política y seguridad jurídica.
Por qué importa. La inversión de Chevron es la mayor realizada por una petrolera estadounidense en Venezuela desde la salida de Nicolás Maduro en enero. Más que un proyecto empresarial, representa una señal de confianza en la recuperación de una industria que durante años estuvo limitada por controles estatales, falta de inversión, sanciones y deterioro operativo.
- Chevron planea duplicar su producción hasta 600 000 barriles diarios para 2031, una expansión que podría añadir cerca de 300 000 barriles diarios a la producción venezolana y fortalecer el suministro de crudo pesado para refinerías estadounidenses.
- Mike Wirth, presidente ejecutivo de Chevron, afirmó que Venezuela posee "algunos de los mejores recursos geológicos" del país. La empresa proyecta costos inferiores a USD 20 por barril frente a un Brent cercano a USD 87.
- Para Washington, el proyecto encaja con una estrategia de seguridad energética. El crudo venezolano ofrece cercanía logística y menor dependencia de regiones inestables como Oriente Medio, especialmente tras el conflicto con Irán.
Detrás de escena. El acuerdo no surgió de manera espontánea. Desde principios de 2026, la Casa Blanca impulsó una política orientada a acelerar inversiones privadas en Venezuela, combinando reformas locales, respaldo político y una participación más directa de instituciones estadounidenses.
- La administración Trump promovió el acceso al petróleo venezolano como un activo estratégico. Funcionarios como Chris Wright, Marco Rubio y equipos de seguridad nacional participaron en conversaciones orientadas a destrabar inversiones largamente demoradas.
- Dentro de esa estrategia apareció Alejandro Betancourt, presidente de North American Blue Energy Partners (NABEP). La Casa Blanca respaldó su papel como negociador y socio para desarrollar 17 campos petroleros considerados prioritarios.
- Un funcionario estadounidense dijo a Axios que Betancourt es un "operador probado". Aunque su trayectoria genera debate, Washington sostiene que fue evaluado internamente y que no enfrenta cargos en EE. UU.
Punto de fricción. El acuerdo también enfrenta cuestionamientos. Algunas voces advierten que la incertidumbre política venezolana sigue siendo un factor relevante para cualquier inversión de largo plazo, especialmente en proyectos que requieren miles de millones de dólares y horizontes de varias décadas.
- Durante años, Chevron fue criticada desde ambos extremos. En EE. UU. hubo quienes consideraban que sus operaciones beneficiaban indirectamente al régimen anterior; en Venezuela algunos sectores la presentaban como símbolo de influencia extranjera.
- Analistas energéticos señalan que la producción venezolana todavía está lejos de los niveles previos al chavismo. Aun con nuevas inversiones, reconstruir infraestructura, ampliar capacidad y atraer más capital tomará años.
- También existen dudas jurídicas. Algunos expertos sostienen que ciertos mecanismos propuestos podrían generar controversias bajo la legislación venezolana. Las autoridades estadounidenses y venezolanas rechazan esa interpretación.
Balance. Las señales del mercado apuntan a que la recuperación petrolera venezolana empieza a acelerar. Chevron aporta capital, experiencia técnica y capacidad operativa, mientras Washington busca convertir la estabilización energética de Venezuela en un resultado tangible de política exterior.
- La participación estadounidense en NABEP y los nuevos proyectos petroleros muestran una estrategia que combina intereses económicos y objetivos geopolíticos en el hemisferio occidental.
- Más allá de las controversias, varios analistas coinciden en que sin inversión extranjera masiva resultaría difícil recuperar una industria que llegó a producir 3,5 millones de barriles diarios y hoy ronda los 1.1 millones.
- El principal desafío seguirá siendo la confianza. Si las reformas económicas continúan y se consolida la estabilidad institucional, el acuerdo podría convertirse en el impulso más importante para la recuperación venezolana en décadas.Te puede interesar
Washington concreta su mayor apuesta petrolera en Venezuela
La inversión récord de Chevron refleja la estrategia energética de EE. UU. para recuperar el petróleo venezolano entre oportunidades y desafíos
Chris Wright, secretario de Energía de EE. UU., y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostienen una reunión en Caracas para abordar un acuerdo de inversión petrolera. Foto: AFP
Redacción
03 de septiembre, 2026
La decisión de Chevron de invertir USD 7000M en Venezuela marca un punto de inflexión para la recuperación petrolera del país y para la estrategia energética de Estados Unidos. Detrás del anuncio hay una apuesta geopolítica más amplia impulsada por la administración Trump. El acuerdo promete beneficios económicos, aunque aún enfrenta interrogantes sobre estabilidad política y seguridad jurídica.
Por qué importa. La inversión de Chevron es la mayor realizada por una petrolera estadounidense en Venezuela desde la salida de Nicolás Maduro en enero. Más que un proyecto empresarial, representa una señal de confianza en la recuperación de una industria que durante años estuvo limitada por controles estatales, falta de inversión, sanciones y deterioro operativo.
- Chevron planea duplicar su producción hasta 600 000 barriles diarios para 2031, una expansión que podría añadir cerca de 300 000 barriles diarios a la producción venezolana y fortalecer el suministro de crudo pesado para refinerías estadounidenses.
- Mike Wirth, presidente ejecutivo de Chevron, afirmó que Venezuela posee "algunos de los mejores recursos geológicos" del país. La empresa proyecta costos inferiores a USD 20 por barril frente a un Brent cercano a USD 87.
- Para Washington, el proyecto encaja con una estrategia de seguridad energética. El crudo venezolano ofrece cercanía logística y menor dependencia de regiones inestables como Oriente Medio, especialmente tras el conflicto con Irán.
Detrás de escena. El acuerdo no surgió de manera espontánea. Desde principios de 2026, la Casa Blanca impulsó una política orientada a acelerar inversiones privadas en Venezuela, combinando reformas locales, respaldo político y una participación más directa de instituciones estadounidenses.
- La administración Trump promovió el acceso al petróleo venezolano como un activo estratégico. Funcionarios como Chris Wright, Marco Rubio y equipos de seguridad nacional participaron en conversaciones orientadas a destrabar inversiones largamente demoradas.
- Dentro de esa estrategia apareció Alejandro Betancourt, presidente de North American Blue Energy Partners (NABEP). La Casa Blanca respaldó su papel como negociador y socio para desarrollar 17 campos petroleros considerados prioritarios.
- Un funcionario estadounidense dijo a Axios que Betancourt es un "operador probado". Aunque su trayectoria genera debate, Washington sostiene que fue evaluado internamente y que no enfrenta cargos en EE. UU.
Punto de fricción. El acuerdo también enfrenta cuestionamientos. Algunas voces advierten que la incertidumbre política venezolana sigue siendo un factor relevante para cualquier inversión de largo plazo, especialmente en proyectos que requieren miles de millones de dólares y horizontes de varias décadas.
- Durante años, Chevron fue criticada desde ambos extremos. En EE. UU. hubo quienes consideraban que sus operaciones beneficiaban indirectamente al régimen anterior; en Venezuela algunos sectores la presentaban como símbolo de influencia extranjera.
- Analistas energéticos señalan que la producción venezolana todavía está lejos de los niveles previos al chavismo. Aun con nuevas inversiones, reconstruir infraestructura, ampliar capacidad y atraer más capital tomará años.
- También existen dudas jurídicas. Algunos expertos sostienen que ciertos mecanismos propuestos podrían generar controversias bajo la legislación venezolana. Las autoridades estadounidenses y venezolanas rechazan esa interpretación.
Balance. Las señales del mercado apuntan a que la recuperación petrolera venezolana empieza a acelerar. Chevron aporta capital, experiencia técnica y capacidad operativa, mientras Washington busca convertir la estabilización energética de Venezuela en un resultado tangible de política exterior.
- La participación estadounidense en NABEP y los nuevos proyectos petroleros muestran una estrategia que combina intereses económicos y objetivos geopolíticos en el hemisferio occidental.
- Más allá de las controversias, varios analistas coinciden en que sin inversión extranjera masiva resultaría difícil recuperar una industria que llegó a producir 3,5 millones de barriles diarios y hoy ronda los 1.1 millones.
- El principal desafío seguirá siendo la confianza. Si las reformas económicas continúan y se consolida la estabilidad institucional, el acuerdo podría convertirse en el impulso más importante para la recuperación venezolana en décadas.Te puede interesar
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