El 3.7% llega a 20 días de las urnas
El IPC de septiembre subió al 3.7%. La gasolina, un 34% en un año. En la Cámara, republicanos ya hablan de salvar lo que se
El número salió ayer temprano. El índice de precios al consumo de septiembre subió un 0.6% en el mes y un 3.7% en el año. En agosto estaba en 3.4%. El mercado esperaba 3.6%. El núcleo, sin alimentos ni energía, quedó en un 0.3% mensual y un 2.6% anual. La energía subió un 5.2% en el mes y un 20.4% en el año. La gasolina, un 9.1% en el mes y un 34.2% en doce meses. No es un susto de un mes. Es el recibo que el votante ya tiene en la mano.
Por qué importa. Wall Street lo leyó como una subida más, no como un alivio. El S&P cedió, el Nasdaq cerca de un 1%. El bono a dos años se fue al 4.88%. El dólar subió. El mercado, que había empezado a dudar, vuelve a cotizar que la Reserva Federal puede subir tipos en diciembre.
- Las actas de septiembre ya lo decían: la mayoría del comité veía apropiado otro aumento antes de fin de año. El 3.7% les da la coartada. Para el bolsillo de Miami, con el alquiler a USD 2500 el cuarto y el Brent por encima de 100, un tipo más alto es otra cuota.
Lo indispensable. El mismo día, POLITICO publicó lo que en la Cámara se dice en voz baja. Cinco republicanos, con anonimato, dan la mayoría por perdida. Calculan que los demócratas pueden ganar unos diez escaños.
- El objetivo, según uno de ellos, es “salvar tantos escaños republicanos como podamos”. Carlos Curbelo, exrepresentante de Florida, lo resume: nadie cree en privado que puedan mantener la Cámara. Don Bacon apunta a los índices de aprobación del presidente.
- Otro legislador dice que Trump ha convertido la elección en un asunto sobre él, y que ahora hay que sobrevivir esa tormenta. El super PAC republicano ya retiró anuncios en distritos de Iowa, Nueva Jersey y Nebraska para concentrar el dinero. No es la estrategia de un partido que defiende el terreno. Es la de uno que elige qué perder.
Datos clave. Quedan 20 días para el 3 de noviembre. El acuerdo del diésel con Putin, más de 300 000 toneladas de entrada y sanciones levantadas hasta abril, estaba pensado para que el surtidor bajara antes de esa fecha.
- El IPC de septiembre es anterior al cargamento. No lo desmiente. Tampoco lo salva. Si el precio no cede en las próximas dos semanas, el votante no va a distinguir entre la guerra, el barril y la Casa Blanca.
- Va a votar el galón. Y el galón, a un 34% más caro que hace un año, es el argumento que los demócratas no necesitan inventar. Ellos hablan de corrupción. El dato habla de energía.
Ahora qué. Un 3.7% a 20 días de las urnas no decide la Cámara sola. La complica. La Fed tiene motivo para no bajar, y quizá para subir. El partido que defiende la mayoría ya habla, en privado, de salvar lo que se pueda.
- El sur de Florida va a mirar el recibo de la gasolina y el de la renta, no el parte de Wasilla. Si el diésel ruso no se nota en el surtidor antes del 3 de noviembre, el 3.7% se queda como el último número que el votante recuerda.
El 3.7% llega a 20 días de las urnas
El IPC de septiembre subió al 3.7%. La gasolina, un 34% en un año. En la Cámara, republicanos ya hablan de salvar lo que se
El número salió ayer temprano. El índice de precios al consumo de septiembre subió un 0.6% en el mes y un 3.7% en el año. En agosto estaba en 3.4%. El mercado esperaba 3.6%. El núcleo, sin alimentos ni energía, quedó en un 0.3% mensual y un 2.6% anual. La energía subió un 5.2% en el mes y un 20.4% en el año. La gasolina, un 9.1% en el mes y un 34.2% en doce meses. No es un susto de un mes. Es el recibo que el votante ya tiene en la mano.
Por qué importa. Wall Street lo leyó como una subida más, no como un alivio. El S&P cedió, el Nasdaq cerca de un 1%. El bono a dos años se fue al 4.88%. El dólar subió. El mercado, que había empezado a dudar, vuelve a cotizar que la Reserva Federal puede subir tipos en diciembre.
- Las actas de septiembre ya lo decían: la mayoría del comité veía apropiado otro aumento antes de fin de año. El 3.7% les da la coartada. Para el bolsillo de Miami, con el alquiler a USD 2500 el cuarto y el Brent por encima de 100, un tipo más alto es otra cuota.
Lo indispensable. El mismo día, POLITICO publicó lo que en la Cámara se dice en voz baja. Cinco republicanos, con anonimato, dan la mayoría por perdida. Calculan que los demócratas pueden ganar unos diez escaños.
- El objetivo, según uno de ellos, es “salvar tantos escaños republicanos como podamos”. Carlos Curbelo, exrepresentante de Florida, lo resume: nadie cree en privado que puedan mantener la Cámara. Don Bacon apunta a los índices de aprobación del presidente.
- Otro legislador dice que Trump ha convertido la elección en un asunto sobre él, y que ahora hay que sobrevivir esa tormenta. El super PAC republicano ya retiró anuncios en distritos de Iowa, Nueva Jersey y Nebraska para concentrar el dinero. No es la estrategia de un partido que defiende el terreno. Es la de uno que elige qué perder.
Datos clave. Quedan 20 días para el 3 de noviembre. El acuerdo del diésel con Putin, más de 300 000 toneladas de entrada y sanciones levantadas hasta abril, estaba pensado para que el surtidor bajara antes de esa fecha.
- El IPC de septiembre es anterior al cargamento. No lo desmiente. Tampoco lo salva. Si el precio no cede en las próximas dos semanas, el votante no va a distinguir entre la guerra, el barril y la Casa Blanca.
- Va a votar el galón. Y el galón, a un 34% más caro que hace un año, es el argumento que los demócratas no necesitan inventar. Ellos hablan de corrupción. El dato habla de energía.
Ahora qué. Un 3.7% a 20 días de las urnas no decide la Cámara sola. La complica. La Fed tiene motivo para no bajar, y quizá para subir. El partido que defiende la mayoría ya habla, en privado, de salvar lo que se pueda.
- El sur de Florida va a mirar el recibo de la gasolina y el de la renta, no el parte de Wasilla. Si el diésel ruso no se nota en el surtidor antes del 3 de noviembre, el 3.7% se queda como el último número que el votante recuerda.