De las minas al poder: la ruta del oro
Una investigación de The New York Times revela cómo el oro venezolano llegó a EE. UU. entre promesas de reforma y dudas criminales
Un minero trabaja en una mina de oro artesanal en Las Brisas de Cuyuni, en el estado de Bolívar (Venezuela), el 11 de junio 2026. Foto: AFP
30 de septiembre, 2026
Tras la caída de Nicolás Maduro, la administración de Trump impulsó un ambicioso plan para incorporar el oro venezolano al mercado estadounidense. La iniciativa prometía debilitar redes criminales, atraer inversión y formalizar una industria marcada por años de opacidad. Sin embargo, una investigación de The New York Times encontró que los desafíos para separar ese negocio de estructuras ilícitas siguen presentes.
Por qué importa. La investigación documenta cómo Washington pasó de sancionar el oro venezolano a convertirlo en una pieza clave de su estrategia económica y geopolítica en el país. El proyecto buscaba aprovechar una de las mayores reservas auríferas sin explotar del mundo mientras ampliaba la influencia estadounidense en un sector históricamente dominado por la informalidad.
- Después de la captura de Maduro, la Casa Blanca autorizó la importación de oro venezolano y promovió acuerdos que permitieran a empresas privadas comercializar recursos que antes estaban sujetos a sanciones.
- Funcionarios estadounidenses sostuvieron que la apertura ayudaría a reducir el financiamiento de organizaciones criminales y aumentaría la transparencia en una actividad cuestionada por corrupción y violencia.
- La estrategia formó parte de un objetivo más amplio: asegurar acceso a minerales estratégicos y reposicionar a Estados Unidos como principal socio económico de la nueva etapa venezolana.
Detrás de escena. Según la investigación, la multinacional Trafigura desempeñó un papel decisivo en el nacimiento del proyecto. Pocos días después de la caída de Maduro, ejecutivos de la firma presentaron a la Casa Blanca una propuesta para controlar la exportación de oro venezolano bajo estándares internacionales y con respaldo de Washington.
- Trafigura ya había obtenido autorización para gestionar petróleo venezolano y vio una oportunidad adicional en el auge de los precios internacionales del oro.
- Fuentes consultadas por New York Times señalaron que algunos empleados de la compañía advirtieron sobre los riesgos de operar en una industria asociada a abusos de derechos humanos, corrupción y financiamiento criminal.
- Desde la Casa Blanca defendieron la rapidez de los acuerdos. Jarrod Agen, asesor energético presidencial, resumió la postura oficial: “Lo que le gusta al presidente es la acción”.
Punto de fricción. El principal desafío apareció en la propia cadena de suministro. Aunque el acuerdo establecía que el oro procedería de minas industriales controladas por el Estado, testimonios recogidos por el periódico en El Callao muestran una realidad más compleja.
- Mineros, trabajadores y operadores locales afirmaron que parte de la producción aurífera continúa sometida al pago de protección exigido por la organización criminal Tren de Guayana.
- La investigación encontró que algunas brigadas mineras entregan una porción de su producción tanto a grupos armados como a Minerven, la empresa estatal asociada al acuerdo con Trafigura.
- Las primeras exportaciones comenzaron antes de que auditorías independientes y consultores especializados visitaran las minas para verificar el cumplimiento de estándares internacionales.
Lo que sigue. A pesar de las controversias, la Casa Blanca mantiene su respaldo a la estrategia. Nuevos inversionistas estadounidenses ya negocian proyectos mineros mientras persiste el debate sobre si la inversión privada puede transformar una industria donde los riesgos continúan siendo elevados.
- Heeney Capital y Mercuria firmaron acuerdos para desarrollar nuevos proyectos auríferos, incluido El Chocó, una de las explotaciones más importantes del país.
- Expertos anticorrupción advierten que distinguir el oro libre de vínculos criminales sigue siendo extremadamente difícil en un ecosistema donde las actividades legales e ilegales conviven desde hace años.
- Seis meses después de los primeros envíos, parte del oro venezolano continúa almacenado en Estados Unidos porque refinadoras y compradores enfrentan dificultades para certificar plenamente su origen.
- David Soud, consultor especializado en trazabilidad minera, resumió el dilema central: “¿Cómo evitar que llegue contaminado por actividades ilícitas?”. La respuesta sigue siendo uno de los mayores retos del proyecto.Te puede interesar
De las minas al poder: la ruta del oro
Una investigación de The New York Times revela cómo el oro venezolano llegó a EE. UU. entre promesas de reforma y dudas criminales
Un minero trabaja en una mina de oro artesanal en Las Brisas de Cuyuni, en el estado de Bolívar (Venezuela), el 11 de junio 2026. Foto: AFP
30 de septiembre, 2026
Tras la caída de Nicolás Maduro, la administración de Trump impulsó un ambicioso plan para incorporar el oro venezolano al mercado estadounidense. La iniciativa prometía debilitar redes criminales, atraer inversión y formalizar una industria marcada por años de opacidad. Sin embargo, una investigación de The New York Times encontró que los desafíos para separar ese negocio de estructuras ilícitas siguen presentes.
Por qué importa. La investigación documenta cómo Washington pasó de sancionar el oro venezolano a convertirlo en una pieza clave de su estrategia económica y geopolítica en el país. El proyecto buscaba aprovechar una de las mayores reservas auríferas sin explotar del mundo mientras ampliaba la influencia estadounidense en un sector históricamente dominado por la informalidad.
- Después de la captura de Maduro, la Casa Blanca autorizó la importación de oro venezolano y promovió acuerdos que permitieran a empresas privadas comercializar recursos que antes estaban sujetos a sanciones.
- Funcionarios estadounidenses sostuvieron que la apertura ayudaría a reducir el financiamiento de organizaciones criminales y aumentaría la transparencia en una actividad cuestionada por corrupción y violencia.
- La estrategia formó parte de un objetivo más amplio: asegurar acceso a minerales estratégicos y reposicionar a Estados Unidos como principal socio económico de la nueva etapa venezolana.
Detrás de escena. Según la investigación, la multinacional Trafigura desempeñó un papel decisivo en el nacimiento del proyecto. Pocos días después de la caída de Maduro, ejecutivos de la firma presentaron a la Casa Blanca una propuesta para controlar la exportación de oro venezolano bajo estándares internacionales y con respaldo de Washington.
- Trafigura ya había obtenido autorización para gestionar petróleo venezolano y vio una oportunidad adicional en el auge de los precios internacionales del oro.
- Fuentes consultadas por New York Times señalaron que algunos empleados de la compañía advirtieron sobre los riesgos de operar en una industria asociada a abusos de derechos humanos, corrupción y financiamiento criminal.
- Desde la Casa Blanca defendieron la rapidez de los acuerdos. Jarrod Agen, asesor energético presidencial, resumió la postura oficial: “Lo que le gusta al presidente es la acción”.
Punto de fricción. El principal desafío apareció en la propia cadena de suministro. Aunque el acuerdo establecía que el oro procedería de minas industriales controladas por el Estado, testimonios recogidos por el periódico en El Callao muestran una realidad más compleja.
- Mineros, trabajadores y operadores locales afirmaron que parte de la producción aurífera continúa sometida al pago de protección exigido por la organización criminal Tren de Guayana.
- La investigación encontró que algunas brigadas mineras entregan una porción de su producción tanto a grupos armados como a Minerven, la empresa estatal asociada al acuerdo con Trafigura.
- Las primeras exportaciones comenzaron antes de que auditorías independientes y consultores especializados visitaran las minas para verificar el cumplimiento de estándares internacionales.
Lo que sigue. A pesar de las controversias, la Casa Blanca mantiene su respaldo a la estrategia. Nuevos inversionistas estadounidenses ya negocian proyectos mineros mientras persiste el debate sobre si la inversión privada puede transformar una industria donde los riesgos continúan siendo elevados.
- Heeney Capital y Mercuria firmaron acuerdos para desarrollar nuevos proyectos auríferos, incluido El Chocó, una de las explotaciones más importantes del país.
- Expertos anticorrupción advierten que distinguir el oro libre de vínculos criminales sigue siendo extremadamente difícil en un ecosistema donde las actividades legales e ilegales conviven desde hace años.
- Seis meses después de los primeros envíos, parte del oro venezolano continúa almacenado en Estados Unidos porque refinadoras y compradores enfrentan dificultades para certificar plenamente su origen.
- David Soud, consultor especializado en trazabilidad minera, resumió el dilema central: “¿Cómo evitar que llegue contaminado por actividades ilícitas?”. La respuesta sigue siendo uno de los mayores retos del proyecto.Te puede interesar
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: