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Cincuenta centavos no vacían la US-1

El condado acaba de pasar el pasaje de USD 2.25 a USD 2.75, la primera subida desde 2013. Salva rutas, no sustituye al coche un martes a las ocho

La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, baja de un autobús totalmente eléctrico del condado. Foto: Cortesía del condado de Miami-Dade
Manuel Aguilera
12 de octubre, 2026
La semana pasada la comisión hizo la cuenta del bus. Subió el pasaje de Metrobus y Metrorail de USD 2.25 a 2.75 dólares a partir del 1 de enero, la primera alza desde 2013. Un 22%. Quien toma ida y vuelta cada día laborable paga cinco dólares más a la semana. El voto fue 9 a 4. En contra, Anthony Rodriguez, Rob Gonzalez, Vicki Lopez y Natalie Milian Orbis. El medio dólar, junto con trenes que al mediodía pasarán treinta segundos o un minuto más tarde, deja unos 9.2 millones. Con eso el condado no cierra parte de lo que el presupuesto ya había condenado.
 
Por qué importa.  Sin la subida, la primavera traía el tijeretazo. Once rutas fuera y el servicio de noche cortado a las diez en otras veinticinco. Con el alza se mantienen seis de esas once y la madrugada en siete corredores, entre ellos líneas que van toda la noche.
  • El condado habla de unos 4200 pasajeros diarios y de más de 1.3 millones de viajes al año que no se quedan en la acera. No es poco para quien sale del turno a las once y no tiene coche.
  • Tampoco es un sistema. Miami-Dade tapa el hueco de 2027 con reservas de un solo uso. El propio Herald lo dice: la tarifa no arregla el agujero de los años siguientes.
  • Y la comisión pidió a la alcaldesa Daniella Levine Cava un plan para cobrar el Metromover, que sigue gratis hasta que alguien vote lo contrario.
Lo indispensable.  El tráfico no espera a esa votación. Un informe de WalletHub deja a Miami en el puesto 51 del país para conducir y a Hialeah en el 58, la peor ciudad de Florida de la lista.
  • Otro recuento pone al estado en el undécimo lugar por superdesplazamientos: más de uno de cada diez trabajadores tarda una hora o más. Quien baja por la US-1, por la 826 o por la Dixie un martes a las ocho no necesita el ranking. Lo vive.
  • El transporte público sería la alternativa si fuera una red.
  • Es una línea de Metrorail de norte a sur, un Metromover que da vueltas en el downtown y un bus que, con esta subida, apenas conserva el horario. Brightline une ciudades. No lleva al niño al colegio ni al turno de Doral.
Datos clave.  Para el que llega de Latinoamérica el contraste es conocido. En Bogotá, en Ciudad de México o en Santiago el metro es malo y lleno, pero existe, y la ciudad se organiza alrededor.
  • Aquí el coche es el sistema. La casa en Kendall, el trabajo en Brickell y el médico en Coral Gables no caben en un transbordo. El pasaje a  USD 2.75 sigue siendo barato al lado de un seguro y de un tanque con el Brent cerca de USD 100.
  • Barato no es útil. Útil sería frecuencia, una segunda línea y un bus que no desaparezca a las diez. El condado ha elegido, de momento, no apagar lo que hay. No ha elegido construir lo que falta.
Ahora qué.  Cincuenta centavos salvan un corredor nocturno y no mueven un coche de la US-1. La comisión puede presentar el voto como defensa del usuario. Lo es, a medias: el usuario paga más para que no le quiten lo poco que tenía.

Cincuenta centavos no vacían la US-1

El condado acaba de pasar el pasaje de USD 2.25 a USD 2.75, la primera subida desde 2013. Salva rutas, no sustituye al coche un martes a las ocho

La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, baja de un autobús totalmente eléctrico del condado. Foto: Cortesía del condado de Miami-Dade
Manuel Aguilera
12 de octubre, 2026
La semana pasada la comisión hizo la cuenta del bus. Subió el pasaje de Metrobus y Metrorail de USD 2.25 a 2.75 dólares a partir del 1 de enero, la primera alza desde 2013. Un 22%. Quien toma ida y vuelta cada día laborable paga cinco dólares más a la semana. El voto fue 9 a 4. En contra, Anthony Rodriguez, Rob Gonzalez, Vicki Lopez y Natalie Milian Orbis. El medio dólar, junto con trenes que al mediodía pasarán treinta segundos o un minuto más tarde, deja unos 9.2 millones. Con eso el condado no cierra parte de lo que el presupuesto ya había condenado.
 
Por qué importa.  Sin la subida, la primavera traía el tijeretazo. Once rutas fuera y el servicio de noche cortado a las diez en otras veinticinco. Con el alza se mantienen seis de esas once y la madrugada en siete corredores, entre ellos líneas que van toda la noche.
  • El condado habla de unos 4200 pasajeros diarios y de más de 1.3 millones de viajes al año que no se quedan en la acera. No es poco para quien sale del turno a las once y no tiene coche.
  • Tampoco es un sistema. Miami-Dade tapa el hueco de 2027 con reservas de un solo uso. El propio Herald lo dice: la tarifa no arregla el agujero de los años siguientes.
  • Y la comisión pidió a la alcaldesa Daniella Levine Cava un plan para cobrar el Metromover, que sigue gratis hasta que alguien vote lo contrario.
Lo indispensable.  El tráfico no espera a esa votación. Un informe de WalletHub deja a Miami en el puesto 51 del país para conducir y a Hialeah en el 58, la peor ciudad de Florida de la lista.
  • Otro recuento pone al estado en el undécimo lugar por superdesplazamientos: más de uno de cada diez trabajadores tarda una hora o más. Quien baja por la US-1, por la 826 o por la Dixie un martes a las ocho no necesita el ranking. Lo vive.
  • El transporte público sería la alternativa si fuera una red.
  • Es una línea de Metrorail de norte a sur, un Metromover que da vueltas en el downtown y un bus que, con esta subida, apenas conserva el horario. Brightline une ciudades. No lleva al niño al colegio ni al turno de Doral.
Datos clave.  Para el que llega de Latinoamérica el contraste es conocido. En Bogotá, en Ciudad de México o en Santiago el metro es malo y lleno, pero existe, y la ciudad se organiza alrededor.
  • Aquí el coche es el sistema. La casa en Kendall, el trabajo en Brickell y el médico en Coral Gables no caben en un transbordo. El pasaje a  USD 2.75 sigue siendo barato al lado de un seguro y de un tanque con el Brent cerca de USD 100.
  • Barato no es útil. Útil sería frecuencia, una segunda línea y un bus que no desaparezca a las diez. El condado ha elegido, de momento, no apagar lo que hay. No ha elegido construir lo que falta.
Ahora qué.  Cincuenta centavos salvan un corredor nocturno y no mueven un coche de la US-1. La comisión puede presentar el voto como defensa del usuario. Lo es, a medias: el usuario paga más para que no le quiten lo poco que tenía.

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