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Arranca el mes hispano en plena campaña electoral

Del 15 de septiembre al 15 de octubre. Hay 68 millones de hispanos. La fiesta es cultural; las midterms se juegan en ICE, el alquiler y el trabajo

Bailarines de un grupo folclórico recorren el barrio La Villita, en Chicago, durante un desfile por la Independencia de México. Foto: Getty Images
Manuel Aguilera
16 de septiembre, 2026

El 15 de septiembre no es una fecha inventada por un departamento de marketing. Lyndon Johnson proclamó en 1968 una Semana de la Herencia Hispana; Reagan la alargó a mes en 1988. Se eligió el 15 porque ese día celebran la independencia Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua; el 16, México; el 18, Chile. En Florida el relato es más viejo: Juan Ponce de León desembarcó en 1513 y llamó a esta tierra La Florida más de un siglo antes del Mayflower. El español no es un idioma de llegada reciente. Es un vínculo de 600 millones de hablantes y el hilo que une a cubanos, venezolanos, colombianos, nicaragüenses y mexicanos que no votan igual ni comen igual.

Por qué importa. El Census Bureau cifra en torno a 68 millones a quienes se identifican como hispanos: cerca de una de cada cinco personas en el país. Telemundo habla incluso de más de 70. No es un bloque.

  • Miami lo demuestra cada tarde: el cubano de los 80, el venezolano de la diáspora reciente, el colombiano profesional, el mexicano del interior. Diario Las Américas lo recuerda sin poesía barata: la hispanidad es lengua, historia y diversidad; también conquista, herida y mestizaje.
  • El mes sirve para eso. No para pretender que 68 millones piensan lo mismo el primer martes de noviembre.

Lo indispensable.  Una encuesta NYT/Siena de esta semana, entre votantes registrados, deja el voto genérico nacional de hispanos en 68% demócrata y 25% republicano. Trump sale muy mal evaluado en ese corte. La inmigración es el capítulo más áspero: desaprobación alta a su gestión.

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  • ICE va a estar en cada debate y en cada video de Doral. Negarlo es de ciegos. Reducir el voto hispano a ICE también. La misma encuesta muestra una economía que ellos sienten pobre o peor que hace un año. Trabajo, alquiler, seguro, despensa: eso decide más hogares que un tuit.
  • El Pew Research Center, hace unos días, midió algo que encaja aquí: una mayoría latina sigue creyendo en el sueño americano o va camino de tocarlo, y muchos dicen vivir mejor que sus padres. Quien huyó del socialismo no viene a importar el modelo que dejó atrás. Viene a que el hijo cobre en dólares y no haga cola por un pollo.
  • Ahí está la grieta que el número nacional tapa. El hispano promedio de esa encuesta pesa México y el Suroeste. El sur de Florida pesa Cuba, Venezuela y Nicaragua: gente que vio cómo un régimen se come el país con urnas primero y policía después. Por eso el Partido Republicano sigue siendo, en Miami-Dade y en el voto cubano, otra cosa que en Arizona.  Si la campaña nacional solo grita redadas, pierde a quien quiere frontera cerrada y papeles en regla. Si solo grita “socialismo”, no le habla al que no llega a fin de mes en Hialeah.

Datos clave.  El mes corre hasta el 15 de octubre. Las midterms, el 3 de noviembre. En Florida se juegan gobernación, el escaño que fue de Rubio y distritos como el 27. No hay urnas esta semana; hay mitines, desfiles y facturas.

  • El español sigue siendo el segundo idioma del país y el primero de muchos hogares. Su salud, como apuntan los académicos de la lengua, depende de usarlo bien, no de disfrazarlo.

Ahora qué.  Celebrar la herencia no obliga a votar en bloque. Los hispanos no son un colegio electoral único. Son trabajadores, exiliados, creyentes, padres con dos empleos. ICE y la frontera van a llenar pantallas.

  • Quien quiera ese voto en Florida hará mejor si habla también de hipoteca, de escuela y de por qué tantos cruzaron el agua: no para repetir el experimento de La Habana o Caracas, sino para dejarlo atrás. El mes es de orgullo. Noviembre es de cuentas. 

Arranca el mes hispano en plena campaña electoral

Del 15 de septiembre al 15 de octubre. Hay 68 millones de hispanos. La fiesta es cultural; las midterms se juegan en ICE, el alquiler y el trabajo

Bailarines de un grupo folclórico recorren el barrio La Villita, en Chicago, durante un desfile por la Independencia de México. Foto: Getty Images
Manuel Aguilera
16 de septiembre, 2026

El 15 de septiembre no es una fecha inventada por un departamento de marketing. Lyndon Johnson proclamó en 1968 una Semana de la Herencia Hispana; Reagan la alargó a mes en 1988. Se eligió el 15 porque ese día celebran la independencia Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua; el 16, México; el 18, Chile. En Florida el relato es más viejo: Juan Ponce de León desembarcó en 1513 y llamó a esta tierra La Florida más de un siglo antes del Mayflower. El español no es un idioma de llegada reciente. Es un vínculo de 600 millones de hablantes y el hilo que une a cubanos, venezolanos, colombianos, nicaragüenses y mexicanos que no votan igual ni comen igual.

Por qué importa. El Census Bureau cifra en torno a 68 millones a quienes se identifican como hispanos: cerca de una de cada cinco personas en el país. Telemundo habla incluso de más de 70. No es un bloque.

  • Miami lo demuestra cada tarde: el cubano de los 80, el venezolano de la diáspora reciente, el colombiano profesional, el mexicano del interior. Diario Las Américas lo recuerda sin poesía barata: la hispanidad es lengua, historia y diversidad; también conquista, herida y mestizaje.
  • El mes sirve para eso. No para pretender que 68 millones piensan lo mismo el primer martes de noviembre.

Lo indispensable.  Una encuesta NYT/Siena de esta semana, entre votantes registrados, deja el voto genérico nacional de hispanos en 68% demócrata y 25% republicano. Trump sale muy mal evaluado en ese corte. La inmigración es el capítulo más áspero: desaprobación alta a su gestión.

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  • ICE va a estar en cada debate y en cada video de Doral. Negarlo es de ciegos. Reducir el voto hispano a ICE también. La misma encuesta muestra una economía que ellos sienten pobre o peor que hace un año. Trabajo, alquiler, seguro, despensa: eso decide más hogares que un tuit.
  • El Pew Research Center, hace unos días, midió algo que encaja aquí: una mayoría latina sigue creyendo en el sueño americano o va camino de tocarlo, y muchos dicen vivir mejor que sus padres. Quien huyó del socialismo no viene a importar el modelo que dejó atrás. Viene a que el hijo cobre en dólares y no haga cola por un pollo.
  • Ahí está la grieta que el número nacional tapa. El hispano promedio de esa encuesta pesa México y el Suroeste. El sur de Florida pesa Cuba, Venezuela y Nicaragua: gente que vio cómo un régimen se come el país con urnas primero y policía después. Por eso el Partido Republicano sigue siendo, en Miami-Dade y en el voto cubano, otra cosa que en Arizona.  Si la campaña nacional solo grita redadas, pierde a quien quiere frontera cerrada y papeles en regla. Si solo grita “socialismo”, no le habla al que no llega a fin de mes en Hialeah.

Datos clave.  El mes corre hasta el 15 de octubre. Las midterms, el 3 de noviembre. En Florida se juegan gobernación, el escaño que fue de Rubio y distritos como el 27. No hay urnas esta semana; hay mitines, desfiles y facturas.

  • El español sigue siendo el segundo idioma del país y el primero de muchos hogares. Su salud, como apuntan los académicos de la lengua, depende de usarlo bien, no de disfrazarlo.

Ahora qué.  Celebrar la herencia no obliga a votar en bloque. Los hispanos no son un colegio electoral único. Son trabajadores, exiliados, creyentes, padres con dos empleos. ICE y la frontera van a llenar pantallas.

  • Quien quiera ese voto en Florida hará mejor si habla también de hipoteca, de escuela y de por qué tantos cruzaron el agua: no para repetir el experimento de La Habana o Caracas, sino para dejarlo atrás. El mes es de orgullo. Noviembre es de cuentas. 

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