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A unos la cárcel. A otros, el deshielo

Maduro y Cilia siguen en Brooklyn. A Jorge Rodríguez le levantan sanciones. Diosdado coopera con EE. UU. y se queda

Foto: República
Manuel Aguilera
14 de octubre, 2026
La misma semana cabe en tres gestos. Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen en el centro de detención de Brooklyn, con un cargo de conspiración para cometer torturas y sin casa por cárcel. El juicio está fijado para el 1 de junio de 2027. El Tesoro sacó de la lista de sancionados a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy, el hombre que ha pilotado las leyes del petróleo, la minería y la red eléctrica. Y Diosdado Cabello, según fuentes de inteligencia citadas por David Alandete, coopera con EE. UU. desde la caída de Maduro.
 
Por qué importa.  Esa cooperación no es un rumor de pasillo. Alandete lo sitúa como pieza en la entrega de Álex Saab y en la captura de Raúl Gorrín, y lo identifica como “CC-1” en la acusación nueva contra la pareja: alto funcionario con autoridad sobre el aparato represivo, señalado por ordenar asesinatos de opositores, supervisar torturas y amenazar con matar al hijo de un detenido.
  • Sigue imputado en Nueva York, con recompensa. Y, mientras coopere, Washington le permite permanecer en Venezuela. Hay un plan, no ejecutado, para trasladarlo a un tercer país, Turquía o Catar, si mantiene la colaboración.
  • No hay inmunidad firmada ni cargos retirados. Hay un margen. El mensaje que llega a Caracas es triple: unos pagan en Brooklyn, otros firman en Caracas, y el que mandaba la represión negocia su permanencia.
Lo indispensable.  Bloomberg, al contar el traslado de Álvaro Pulido, señaló a dos que Washington busca: Tareck El Aissami, detenido en Venezuela desde 2024, y Maikel Moreno, expresidente del Tribunal Supremo.
  • Carlos Paparoni añadió que ambos “van a terminar en los Estados Unidos”. No hay orden firmada. Hay lista. Para el venezolano de Doral la contradicción no es abstracta. Vio a Maduro en el banquillo y a Delcy en la foto.
  • Ve ahora a Jorge sin sanciones y a Diosdado cooperando desde el ministerio del Interior. La pregunta que queda no es quién sigue. Es cuándo se vota. La hoja de ruta habla de cambios judiciales y electorales. No habla de una fecha. María Corina Machado sigue fuera, con el regreso bloqueado. El acuerdo petrolero se firmó con quien está, no con quien ganó en 2024.
Datos clave.  El cansancio no es un estado de ánimo. Es el resultado de años de diálogo que no cambian el poder, de nombres que entran y salen de la lista, de una cárcel en Brooklyn que no se traduce en una urna en Caracas.
  • El que espera en el exilio puede aplaudir que Maduro no tenga casa por cárcel y preguntarse, al mismo tiempo, por qué el hombre señalado por la tortura sigue en su despacho mientras coopera.
  • El que sigue en Venezuela pregunta si esta política, con sus gestos de firmeza y sus gestos de deshielo, va a agotar la paciencia antes de producir una elección. Entregar a El Aissami o a Moreno sería otro titular. No sería un calendario.
Ahora qué.  Washington puede sostener las tres cosas un tiempo: la pareja en prisión, los Rodríguez en la negociación y a Diosdado cooperando desde Caracas. No puede sostenerlas sin fecha.
  • El pueblo venezolano ha visto caer a Maduro y no ha visto todavía la boleta. Si el siguiente paso es otro nombre en un avión, o un traslado a Doha, y no un día de votación, la política controvertida se queda en gestión del chavismo, no en su reemplazo.
  • La cárcel de Brooklyn es un hecho. La cooperación de Diosdado, otro. La elección sigue siendo una promesa.

A unos la cárcel. A otros, el deshielo

Maduro y Cilia siguen en Brooklyn. A Jorge Rodríguez le levantan sanciones. Diosdado coopera con EE. UU. y se queda

Foto: República
Manuel Aguilera
14 de octubre, 2026
La misma semana cabe en tres gestos. Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen en el centro de detención de Brooklyn, con un cargo de conspiración para cometer torturas y sin casa por cárcel. El juicio está fijado para el 1 de junio de 2027. El Tesoro sacó de la lista de sancionados a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy, el hombre que ha pilotado las leyes del petróleo, la minería y la red eléctrica. Y Diosdado Cabello, según fuentes de inteligencia citadas por David Alandete, coopera con EE. UU. desde la caída de Maduro.
 
Por qué importa.  Esa cooperación no es un rumor de pasillo. Alandete lo sitúa como pieza en la entrega de Álex Saab y en la captura de Raúl Gorrín, y lo identifica como “CC-1” en la acusación nueva contra la pareja: alto funcionario con autoridad sobre el aparato represivo, señalado por ordenar asesinatos de opositores, supervisar torturas y amenazar con matar al hijo de un detenido.
  • Sigue imputado en Nueva York, con recompensa. Y, mientras coopere, Washington le permite permanecer en Venezuela. Hay un plan, no ejecutado, para trasladarlo a un tercer país, Turquía o Catar, si mantiene la colaboración.
  • No hay inmunidad firmada ni cargos retirados. Hay un margen. El mensaje que llega a Caracas es triple: unos pagan en Brooklyn, otros firman en Caracas, y el que mandaba la represión negocia su permanencia.
Lo indispensable.  Bloomberg, al contar el traslado de Álvaro Pulido, señaló a dos que Washington busca: Tareck El Aissami, detenido en Venezuela desde 2024, y Maikel Moreno, expresidente del Tribunal Supremo.
  • Carlos Paparoni añadió que ambos “van a terminar en los Estados Unidos”. No hay orden firmada. Hay lista. Para el venezolano de Doral la contradicción no es abstracta. Vio a Maduro en el banquillo y a Delcy en la foto.
  • Ve ahora a Jorge sin sanciones y a Diosdado cooperando desde el ministerio del Interior. La pregunta que queda no es quién sigue. Es cuándo se vota. La hoja de ruta habla de cambios judiciales y electorales. No habla de una fecha. María Corina Machado sigue fuera, con el regreso bloqueado. El acuerdo petrolero se firmó con quien está, no con quien ganó en 2024.
Datos clave.  El cansancio no es un estado de ánimo. Es el resultado de años de diálogo que no cambian el poder, de nombres que entran y salen de la lista, de una cárcel en Brooklyn que no se traduce en una urna en Caracas.
  • El que espera en el exilio puede aplaudir que Maduro no tenga casa por cárcel y preguntarse, al mismo tiempo, por qué el hombre señalado por la tortura sigue en su despacho mientras coopera.
  • El que sigue en Venezuela pregunta si esta política, con sus gestos de firmeza y sus gestos de deshielo, va a agotar la paciencia antes de producir una elección. Entregar a El Aissami o a Moreno sería otro titular. No sería un calendario.
Ahora qué.  Washington puede sostener las tres cosas un tiempo: la pareja en prisión, los Rodríguez en la negociación y a Diosdado cooperando desde Caracas. No puede sostenerlas sin fecha.
  • El pueblo venezolano ha visto caer a Maduro y no ha visto todavía la boleta. Si el siguiente paso es otro nombre en un avión, o un traslado a Doha, y no un día de votación, la política controvertida se queda en gestión del chavismo, no en su reemplazo.
  • La cárcel de Brooklyn es un hecho. La cooperación de Diosdado, otro. La elección sigue siendo una promesa.

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