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La implementación, una última barrera hacia el grado de inversión

María José Aresti
16 de julio, 2026

Guatemala parece encontrarse más cerca que nunca del anhelado grado de inversión. Las principales variables macroeconómicas juegan a su favor: baja deuda pública, estabilidad monetaria, crecimiento sostenido, reservas internacionales sólidas y un flujo constante de remesas. De hecho, los mercados financieros ya reflejan en buena medida esa realidad.

Qué destacar. Ari Aisen, director del Centro Regional de Asistencia Técnica para Centroamérica, Panamá y República Dominicana (CAPTAC-DR), afirmó que “los precios y los diferenciales de la deuda guatemalteca ya reflejan características asociadas a un grado de inversión”.

  • “Mi visión es que se debe seguir avanzando y que eventualmente el grado de inversión llegará. Son procesos graduales y, a veces, más lentos de lo que uno quisiera, pero existe un reconocimiento claro por parte de los mercados”, señaló Aisen.

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  • La lectura coincide con la posición de fuentes del BANGUAT, que consideran que el reconocimiento formal podría llegar en un plazo no mayor a dos años.

  • La situación de Guatemala resulta particularmente interesante dentro de Centroamérica. Mientras Costa Rica registra avances en ámbitos institucionales y regulatorios, enfrenta mayores presiones fiscales y niveles de deuda más altos.

En el radar. Sin embargo, recordó que la decisión final corresponde a las agencias calificadoras, que evalúan factores que van más allá de los indicadores económicos. El principal desafío ya no está en la economía, sino en la implementación de reformas institucionales que las calificadoras consideran clave para evaluar gobernanza, transparencia y Estado de derecho.

  • En los últimos años el país avanzó de forma importante. La Ley de Competencia ya fue aprobada y la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria se encuentra vigente para acelerar proyectos estratégicos y reducir rezagos en carreteras.

  • Ambas iniciativas, con sus “peros”, han sido valoradas positivamente dentro de las reformas que acercan al país al grado de inversión. Las calificadoras ahora observarán resultados concretos.

  • La puesta en marcha de la autoridad de competencia, la ejecución de proyectos viales, el fortalecimiento de las alianzas público-privadas y la capacidad institucional para aplicar las nuevas normas son factores determinantes.

Visto y no visto. También continúan pendientes de resultados otras reformas relevantes para inversionistas y analistas. Entre ellas, la actualización de la Ley contra el Lavado de Dinero, medidas de transparencia y compras públicas, mejoras en seguridad jurídica, fortalecimiento del sistema de justicia y modernización tributaria y aduanera.

  • Fitch Ratings ha señalado que las principales limitaciones de Guatemala siguen asociadas a indicadores de gobernanza, control de la corrupción y Estado de derecho.

  • “Yo espero que sí. Tengo optimismo cauteloso”, mencionó Aisen sobre la posibilidad de alcanzar el grado de inversión en el corto plazo. Y aseguró que sigue de cerca el proceso de evaluación de las calificadoras.

  • Agregó que las mejoras institucionales observadas en diversas entidades fortalecen las perspectivas positivas.

Balance. Los beneficios de alcanzar esa categoría serían significativos. El grado de inversión suele interpretarse como un sello internacional de confianza y estabilidad. Guatemala exhibe una de las posiciones macroeconómicas más sólidas de la región, pero aún debe consolidar avances en gobernanza y fortalecimiento institucional.

  • El Estado podría acceder a financiamiento internacional más barato, ampliar la base de inversionistas interesados en deuda guatemalteca, reducir costos financieros para empresas locales y atraer más inversión extranjera directa.

  • Por ello, el siguiente paso no depende de nuevas leyes económicas. La mayoría de las reformas clave ya están aprobadas o encaminadas; lo que resta es demostrar que funcionan.

  • Si la implementación avanza según lo previsto durante los próximos dos años, Guatemala podría convertir en reconocimiento formal lo que los mercados ya comenzaron a reconocer.

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La implementación, una última barrera hacia el grado de inversión

María José Aresti
16 de julio, 2026

Guatemala parece encontrarse más cerca que nunca del anhelado grado de inversión. Las principales variables macroeconómicas juegan a su favor: baja deuda pública, estabilidad monetaria, crecimiento sostenido, reservas internacionales sólidas y un flujo constante de remesas. De hecho, los mercados financieros ya reflejan en buena medida esa realidad.

Qué destacar. Ari Aisen, director del Centro Regional de Asistencia Técnica para Centroamérica, Panamá y República Dominicana (CAPTAC-DR), afirmó que “los precios y los diferenciales de la deuda guatemalteca ya reflejan características asociadas a un grado de inversión”.

  • “Mi visión es que se debe seguir avanzando y que eventualmente el grado de inversión llegará. Son procesos graduales y, a veces, más lentos de lo que uno quisiera, pero existe un reconocimiento claro por parte de los mercados”, señaló Aisen.

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  • La lectura coincide con la posición de fuentes del BANGUAT, que consideran que el reconocimiento formal podría llegar en un plazo no mayor a dos años.

  • La situación de Guatemala resulta particularmente interesante dentro de Centroamérica. Mientras Costa Rica registra avances en ámbitos institucionales y regulatorios, enfrenta mayores presiones fiscales y niveles de deuda más altos.

En el radar. Sin embargo, recordó que la decisión final corresponde a las agencias calificadoras, que evalúan factores que van más allá de los indicadores económicos. El principal desafío ya no está en la economía, sino en la implementación de reformas institucionales que las calificadoras consideran clave para evaluar gobernanza, transparencia y Estado de derecho.

  • En los últimos años el país avanzó de forma importante. La Ley de Competencia ya fue aprobada y la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria se encuentra vigente para acelerar proyectos estratégicos y reducir rezagos en carreteras.

  • Ambas iniciativas, con sus “peros”, han sido valoradas positivamente dentro de las reformas que acercan al país al grado de inversión. Las calificadoras ahora observarán resultados concretos.

  • La puesta en marcha de la autoridad de competencia, la ejecución de proyectos viales, el fortalecimiento de las alianzas público-privadas y la capacidad institucional para aplicar las nuevas normas son factores determinantes.

Visto y no visto. También continúan pendientes de resultados otras reformas relevantes para inversionistas y analistas. Entre ellas, la actualización de la Ley contra el Lavado de Dinero, medidas de transparencia y compras públicas, mejoras en seguridad jurídica, fortalecimiento del sistema de justicia y modernización tributaria y aduanera.

  • Fitch Ratings ha señalado que las principales limitaciones de Guatemala siguen asociadas a indicadores de gobernanza, control de la corrupción y Estado de derecho.

  • “Yo espero que sí. Tengo optimismo cauteloso”, mencionó Aisen sobre la posibilidad de alcanzar el grado de inversión en el corto plazo. Y aseguró que sigue de cerca el proceso de evaluación de las calificadoras.

  • Agregó que las mejoras institucionales observadas en diversas entidades fortalecen las perspectivas positivas.

Balance. Los beneficios de alcanzar esa categoría serían significativos. El grado de inversión suele interpretarse como un sello internacional de confianza y estabilidad. Guatemala exhibe una de las posiciones macroeconómicas más sólidas de la región, pero aún debe consolidar avances en gobernanza y fortalecimiento institucional.

  • El Estado podría acceder a financiamiento internacional más barato, ampliar la base de inversionistas interesados en deuda guatemalteca, reducir costos financieros para empresas locales y atraer más inversión extranjera directa.

  • Por ello, el siguiente paso no depende de nuevas leyes económicas. La mayoría de las reformas clave ya están aprobadas o encaminadas; lo que resta es demostrar que funcionan.

  • Si la implementación avanza según lo previsto durante los próximos dos años, Guatemala podría convertir en reconocimiento formal lo que los mercados ya comenzaron a reconocer.

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