El techo preliminar de GTQ 181 563M para 2027 no solo amplía el Presupuesto General de la Nación: proyecta un déficit de GTQ 40 421M, equivalente al 3.7 % del PIB. Guatemala todavía puede endeudarse sin comprometer su estabilidad, pero corre el riesgo de perder esa ventaja si esa deuda se utiliza para funcionamiento, gastos permanentes y programas sin resultados comprobables.
Por qué importa. El presupuesto no puede convertirse en un “desestabilizante” al utilizar deuda sin criterios técnicos. El déficit permite acelerar inversiones y atender rezagos, siempre que las condiciones sean apropiadas. Guatemala no enfrenta una crisis fiscal, pero sí un riesgo sobre cómo se usa el margen disponible.
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Guatemala mantiene estabilidad macroeconómica y todavía puede recurrir a deuda sin comprometerla, resalta el economista Sigfrido Lee. Para conservar la estabilidad, el déficit debe responder a tres criterios técnicos.
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Según el FMI, la deuda debe financiar infraestructura, los déficits deben ser temporales y ejecutarse con transparencia. No obstante, en 2026 apenas 25 % del endeudamiento se destinó a infraestructura; el resto cubrió funcionamiento y servicio de la deuda, declaró Lee.
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El economista tampoco observa señales de temporalidad ni transparencia y señala una resistencia del gobierno a retomar la prudencia fiscal. Ante esto, cuestiona que un déficit por arriba de 3.7 % sea razonable para Guatemala.
En el radar. Jorge Lavarreda, analista del CIEN, afirma que el país puede financiar el presupuesto sin entrar en una trayectoria insostenible. No obstante, la deuda deja de ser viable cuando cubre gastos de funcionamiento, advierte Eric Coyoy, analista de ASIES.
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En 2024, el presupuesto alcanzó GTQ 116 130M y proyectó un déficit de 2.4 % del PIB, pero cerró cerca de 0.9 %. En 2025, la previsión subió a 3.1 % y el resultado fue 1.9 %.
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Para 2026 se aprobó un presupuesto de GTQ 154 836M y se prevé un déficit de 3.5 % del PIB.
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Para 2027, las intervenciones propuestas elevan el déficit a 3.7 %, mientras el endeudamiento sumaría GTQ 37 530M: GTQ 33 670M en bonos y GTQ 3860M en préstamos.
Punto de fricción. Para hacer efectivo el financiamiento estatal, el Gobierno debería asignar los recursos anuales a partir de una planificación de mediano y largo plazo. Lavarreda plantea que cada proyecto debería llegar al presupuesto con estudios de preinversión, factibilidad y rentabilidad social. Sin eso, el Estado reserva dinero para proyectos sin resultados concretos.
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Además, sin evaluaciones públicas, el Gobierno no puede justificar qué mantener, reformular o retirar de programas recurrentes que no parecen tener avances relevantes.
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La reforma de 2013 a la Ley Orgánica del Presupuesto introdujo el “presupuesto por resultados”, pero Coyoy señala que ningún gobierno ha evaluado sistemáticamente qué programas tuvieron éxito y merecen continuar.
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SEGEPLAN tiene a su cargo la evaluación de resultados y el Congreso debe revisar la ejecución anual. Sin embargo, la información publicada no permite comparar a profundidad las metas, costos, avances y el impacto de cada programa, según Coyoy.
Ahora qué. El techo puede justificarse si financia proyectos factibles, pero excede las capacidades actuales cuando el Estado no logra ejecutarlos de forma efectiva. El Gobierno tendría que concentrar recursos en obras con mejores resultados y fortalecer equipos de contratación.
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Lavarreda considera que GTQ 181 563M incluso podrían “quedarse cortos” frente a las carencias del país. Pero un techo mayor solo tendría sentido si los proyectos están listos para ejecutarse.
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Lee considera que el Gobierno no tiene hoy la capacidad necesaria para manejar ese techo con eficiencia: “El problema es que vamos a financiar un gobierno más grande que no es capaz de entregar resultados”.
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Coyoy identifica la modernización del Puerto Quetzal, con GTQ 4800M, como la asignación más justificable. La obra podría mejorar la competitividad, pero deberá mostrar avances verificables y mantener el ritmo de ejecución.
El techo preliminar de GTQ 181 563M para 2027 no solo amplía el Presupuesto General de la Nación: proyecta un déficit de GTQ 40 421M, equivalente al 3.7 % del PIB. Guatemala todavía puede endeudarse sin comprometer su estabilidad, pero corre el riesgo de perder esa ventaja si esa deuda se utiliza para funcionamiento, gastos permanentes y programas sin resultados comprobables.
Por qué importa. El presupuesto no puede convertirse en un “desestabilizante” al utilizar deuda sin criterios técnicos. El déficit permite acelerar inversiones y atender rezagos, siempre que las condiciones sean apropiadas. Guatemala no enfrenta una crisis fiscal, pero sí un riesgo sobre cómo se usa el margen disponible.
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Guatemala mantiene estabilidad macroeconómica y todavía puede recurrir a deuda sin comprometerla, resalta el economista Sigfrido Lee. Para conservar la estabilidad, el déficit debe responder a tres criterios técnicos.
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Según el FMI, la deuda debe financiar infraestructura, los déficits deben ser temporales y ejecutarse con transparencia. No obstante, en 2026 apenas 25 % del endeudamiento se destinó a infraestructura; el resto cubrió funcionamiento y servicio de la deuda, declaró Lee.
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El economista tampoco observa señales de temporalidad ni transparencia y señala una resistencia del gobierno a retomar la prudencia fiscal. Ante esto, cuestiona que un déficit por arriba de 3.7 % sea razonable para Guatemala.
En el radar. Jorge Lavarreda, analista del CIEN, afirma que el país puede financiar el presupuesto sin entrar en una trayectoria insostenible. No obstante, la deuda deja de ser viable cuando cubre gastos de funcionamiento, advierte Eric Coyoy, analista de ASIES.
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En 2024, el presupuesto alcanzó GTQ 116 130M y proyectó un déficit de 2.4 % del PIB, pero cerró cerca de 0.9 %. En 2025, la previsión subió a 3.1 % y el resultado fue 1.9 %.
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Para 2026 se aprobó un presupuesto de GTQ 154 836M y se prevé un déficit de 3.5 % del PIB.
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Para 2027, las intervenciones propuestas elevan el déficit a 3.7 %, mientras el endeudamiento sumaría GTQ 37 530M: GTQ 33 670M en bonos y GTQ 3860M en préstamos.
Punto de fricción. Para hacer efectivo el financiamiento estatal, el Gobierno debería asignar los recursos anuales a partir de una planificación de mediano y largo plazo. Lavarreda plantea que cada proyecto debería llegar al presupuesto con estudios de preinversión, factibilidad y rentabilidad social. Sin eso, el Estado reserva dinero para proyectos sin resultados concretos.
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Además, sin evaluaciones públicas, el Gobierno no puede justificar qué mantener, reformular o retirar de programas recurrentes que no parecen tener avances relevantes.
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La reforma de 2013 a la Ley Orgánica del Presupuesto introdujo el “presupuesto por resultados”, pero Coyoy señala que ningún gobierno ha evaluado sistemáticamente qué programas tuvieron éxito y merecen continuar.
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SEGEPLAN tiene a su cargo la evaluación de resultados y el Congreso debe revisar la ejecución anual. Sin embargo, la información publicada no permite comparar a profundidad las metas, costos, avances y el impacto de cada programa, según Coyoy.
Ahora qué. El techo puede justificarse si financia proyectos factibles, pero excede las capacidades actuales cuando el Estado no logra ejecutarlos de forma efectiva. El Gobierno tendría que concentrar recursos en obras con mejores resultados y fortalecer equipos de contratación.
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Lavarreda considera que GTQ 181 563M incluso podrían “quedarse cortos” frente a las carencias del país. Pero un techo mayor solo tendría sentido si los proyectos están listos para ejecutarse.
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Lee considera que el Gobierno no tiene hoy la capacidad necesaria para manejar ese techo con eficiencia: “El problema es que vamos a financiar un gobierno más grande que no es capaz de entregar resultados”.
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Coyoy identifica la modernización del Puerto Quetzal, con GTQ 4800M, como la asignación más justificable. La obra podría mejorar la competitividad, pero deberá mostrar avances verificables y mantener el ritmo de ejecución.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: