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Del residuo al negocio: circularidad para competir

Guatemala puede convertir la circularidad textil en una oportunidad para aprovechar mejor sus recursos y abrirse espacio en mercados de mayor valor.

Ximena Fernández
15 de agosto, 2026

La Unión Europea cambia las reglas de sostenibilidad textil y Guatemala podría aprovecharlas para generar mayor valor. La industria local abastece principalmente a clientes estadounidenses, los cuales, muchas veces, venden en Europa y deberán adaptarse. Por esto, la circularidad permitiría a Guatemala depender menos del precio para competir.

Por qué importa. La UE suele anticipar exigencias ambientales que luego se dispersan en otros mercados. Tal es el caso de EE. UU., que podría adoptar estándares similares en el futuro, según Fernanda Jung, experta en industria textil y confección del International Trade Centre (ITC). 

  • Se trata del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), que buscará exigir prendas más duraderas, trazables y establecer mínimos de material reciclado.

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  • La Comisión Europea todavía debe definir dichos requisitos. Una vez aprobados, las empresas dispondrán, salvo excepciones, de al menos 18 meses antes de su aplicación.

  • Para que Guatemala pueda prepararse a las exigencias de sus compradores, el país necesita mejorar la calidad de las prendas y competir con aspectos más allá de la cercanía, costo y rapidez.

Punto de fricción. EE. UU. todavía no reconoce a Guatemala como productor de artículos de mayor valor, según Jung. A eso se suma que pocas empresas locales trabajan con modelos circulares, mientras otros proveedores ya incorporan estas prácticas para responder a sus compradores.

  • “Hay poquísimas empresas bajo modelos de circularidad”, afirma Jung. Para avanzar, identifica brechas en tela, maquinaria, talento y procesos.

  • La entrevistada también observa maquinaria antigua y procesos ineficientes. Condiciones que encarecen el proceso y la producción.

  • Estar cerca de EE. UU. ayuda poco si Guatemala puede ser reemplazada por proveedores más baratos. El país debería ofrecer productos y capacidades que hagan más costoso sustituirlo.

Datos clave. Además, el desperdicio figura un costo para la industria. Según datos compartidos por el ITC, menos del 1 % de los materiales textiles vuelve a utilizarse para fabricar nuevas prendas, perdiendo US$500 000M al año. Los modelos circulares podrían mover USD 700 000M en 2030, el 23 % del mercado global.

  • “Los residuos se convierten en un recurso”, afirma Srimala Perera, jefa de tecnología textil de la Universidad de Moratuwa, en Sri Lanka. Retazos pueden regresar a la producción en vez de desecharse.

  • Grandes marcas como Patagonia, Nike, Adidas y Tommy están ya incorporando la sostenibilidad. Todas las empresas que, según Jung, podrían llegar a considerar proveedores guatemaltecos.

  • Perera señala otra posibilidad para Guatemala. Las marcas de lujo buscan prendas con atributos sostenibles; el país podría competir en pedidos más pequeños, pero con precios y requisitos de calidad más altos.

Lo que sigue. Circularidad no significa únicamente reciclar ropa. Perera explica que también representa disminuir la tela que descarta, el tiempo que pierde y la energía que consume. Esto podría ayudar a Guatemala a verse “preparado” para los próximos mercados.

  • Sri Lanka ofrece referencia. Perera explica que las empresas redujeron sus desperdicios al entender que cada retazo que desechaban era materia prima ya adquirida.

  • La producción a gran escala y los principios circulares pueden coexistir, sostiene Jung. Para Guatemala, el beneficio comercial dependerá de su reducción de desperdicios, mejoramiento de prendas y respuesta a requisitos más exigentes.

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Del residuo al negocio: circularidad para competir

Guatemala puede convertir la circularidad textil en una oportunidad para aprovechar mejor sus recursos y abrirse espacio en mercados de mayor valor.

Ximena Fernández
15 de agosto, 2026

La Unión Europea cambia las reglas de sostenibilidad textil y Guatemala podría aprovecharlas para generar mayor valor. La industria local abastece principalmente a clientes estadounidenses, los cuales, muchas veces, venden en Europa y deberán adaptarse. Por esto, la circularidad permitiría a Guatemala depender menos del precio para competir.

Por qué importa. La UE suele anticipar exigencias ambientales que luego se dispersan en otros mercados. Tal es el caso de EE. UU., que podría adoptar estándares similares en el futuro, según Fernanda Jung, experta en industria textil y confección del International Trade Centre (ITC). 

  • Se trata del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), que buscará exigir prendas más duraderas, trazables y establecer mínimos de material reciclado.

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  • La Comisión Europea todavía debe definir dichos requisitos. Una vez aprobados, las empresas dispondrán, salvo excepciones, de al menos 18 meses antes de su aplicación.

  • Para que Guatemala pueda prepararse a las exigencias de sus compradores, el país necesita mejorar la calidad de las prendas y competir con aspectos más allá de la cercanía, costo y rapidez.

Punto de fricción. EE. UU. todavía no reconoce a Guatemala como productor de artículos de mayor valor, según Jung. A eso se suma que pocas empresas locales trabajan con modelos circulares, mientras otros proveedores ya incorporan estas prácticas para responder a sus compradores.

  • “Hay poquísimas empresas bajo modelos de circularidad”, afirma Jung. Para avanzar, identifica brechas en tela, maquinaria, talento y procesos.

  • La entrevistada también observa maquinaria antigua y procesos ineficientes. Condiciones que encarecen el proceso y la producción.

  • Estar cerca de EE. UU. ayuda poco si Guatemala puede ser reemplazada por proveedores más baratos. El país debería ofrecer productos y capacidades que hagan más costoso sustituirlo.

Datos clave. Además, el desperdicio figura un costo para la industria. Según datos compartidos por el ITC, menos del 1 % de los materiales textiles vuelve a utilizarse para fabricar nuevas prendas, perdiendo US$500 000M al año. Los modelos circulares podrían mover USD 700 000M en 2030, el 23 % del mercado global.

  • “Los residuos se convierten en un recurso”, afirma Srimala Perera, jefa de tecnología textil de la Universidad de Moratuwa, en Sri Lanka. Retazos pueden regresar a la producción en vez de desecharse.

  • Grandes marcas como Patagonia, Nike, Adidas y Tommy están ya incorporando la sostenibilidad. Todas las empresas que, según Jung, podrían llegar a considerar proveedores guatemaltecos.

  • Perera señala otra posibilidad para Guatemala. Las marcas de lujo buscan prendas con atributos sostenibles; el país podría competir en pedidos más pequeños, pero con precios y requisitos de calidad más altos.

Lo que sigue. Circularidad no significa únicamente reciclar ropa. Perera explica que también representa disminuir la tela que descarta, el tiempo que pierde y la energía que consume. Esto podría ayudar a Guatemala a verse “preparado” para los próximos mercados.

  • Sri Lanka ofrece referencia. Perera explica que las empresas redujeron sus desperdicios al entender que cada retazo que desechaban era materia prima ya adquirida.

  • La producción a gran escala y los principios circulares pueden coexistir, sostiene Jung. Para Guatemala, el beneficio comercial dependerá de su reducción de desperdicios, mejoramiento de prendas y respuesta a requisitos más exigentes.

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