Karine Bernal Lobo: “Siempre he dicho que hay un libro para todos. Lo difícil es encontrar ese libro”
En apenas unos años, Karine Bernal (1998, Colombia) ha pasado de escribir historias en Wattpad a consolidarse como una de las voces más leídas de la fantasía juvenil en español. Lo que comenzó como un pasatiempo en una plataforma de lectura digital terminó convirtiéndose en una carrera literaria respaldada por miles de lectores que han acompañado el crecimiento de la Saga Rey, la serie que la dio a conocer y cuya cuarta entrega pondrá punto final a la historia de Emily, su protagonista.
Apasionada de las monarquías, la novela histórica y los universos fantásticos, Bernal construye escenarios propios en los que conviven coronas, palacios y rituales inspirados en la historia con elementos completamente imaginarios. Sus novelas no pretenden reproducir ninguna época concreta, sino crear un mundo autónomo donde la fantasía y la realidad dialogan con naturalidad. Ese equilibrio entre el entretenimiento y la construcción de personajes, especialmente femeninos, ha convertido su obra en una referencia para una nueva generación de lectores.
Durante su participación en la Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA), Bernal conversó con República sobre la influencia que ejercieron en ella los hermanos Grimm, el salto de Wattpad al libro impreso, la presión de las redes sociales, el cierre de la Saga Rey y sus futuros proyectos, entre los que no descarta escribir un thriller. Sobre todo, reivindica la lectura como un viaje personal: no existen lectores perdidos, sostiene, sino libros que todavía no han encontrado a su lector.
¿Es cierto que tu fascinación por los hermanos Grimm marcó el origen de tu imaginación y, en buena medida, el nacimiento de tu vocación como escritora?
—Sí, completamente. Mi mamá me compró, cuando todavía ni siquiera sabía leer, versiones infantiles de los cuentos de los hermanos Grimm. En Colombia, además, había un canal de televisión que los emitía en dibujos animados, así que aquello que leía cobraba vida también en la pantalla.
Recuerdo que me fascinaban los palacios, los vestidos y todo ese universo cortesano. Ver aquellas historias representadas hizo que esa fascinación se quedara sembrada en mí durante muchos años.
Con el tiempo empecé a leer otros libros, no solo sobre monarquías, sino también novelas históricas. Creo que toda esa fantasía que descubrí en los Grimm terminó fluyendo de una manera muy natural y fue una de las razones por las que comencé a escribir.
Si tuvieras que elegir un personaje literario que te comprendiera mejor que tú misma, ¿quién sería y por qué?
—Una pregunta muy difícil. Siento que somos personas tan cambiantes que sería injusto elegir solamente un personaje. Todos tenemos un poco de unos y un poco de otros.
Hay un personaje que admiro profundamente: Julia, de Yo, Julia, de Santiago Posteguillo. Me encanta porque es fuerte, pero al mismo tiempo muestra sus miedos como cualquier ser humano.
No sé si me parezco realmente a ella, pero sí me gustaría tener muchas de sus cualidades. Prefiero decir que es un personaje al que admiro y al que me gustaría parecerme.
Cuando observas el ejercicio del poder, ¿crees que realmente corrompe a las personas o simplemente termina revelando aquello que ya llevaban dentro?
—Creo que, si el poder es capaz de corromperte, es porque ya existía algo susceptible de corromperse.
Más que transformar a una persona, pienso que revela una parte de ella que permanecía dormida o escondida.
Al final, el poder pone al descubierto quién eres realmente.
¿Recuerdas el momento exacto en el que dejaste de escribir únicamente para ti y comprendiste que también estabas escribiendo para miles de lectores?
—Creo que ocurrió cuando mis historias dejaron Wattpad y pasaron a publicarse en formato físico. Ahí entendí que ya no solo iban a leerme quienes conocían la plataforma, también personas completamente nuevas, incluso algunas con prejuicios hacia ella.
En Wattpad siempre tienes la posibilidad de corregir un capítulo o cambiar aquello que no termina de convencerte. Un libro publicado ya no te lo permite. Ese fue un cambio muy importante para mí.
Apareció una pregunta constante: cuánto debía conservar de aquella autora que escribía en Wattpad y cuánto podía transformar ahora que mi voz había evolucionado. También apareció el miedo de cambiar demasiado y que los lectores dejaran de reconocerme. En ese momento sentí que el libro dejaba de pertenecerme únicamente a mí para convertirse también en algo de los demás.
Si uno de los personajes de tus novelas pudiera abandonar las páginas del libro y aparecer de repente frente a ti, ¿quién sería y qué crees que tendría que decirte?
—Sin ninguna duda sería Magnus, el antagonista.
Lo he hecho sufrir muchísimo a lo largo de la historia y creo que saldría del libro únicamente para reclamarme todo lo que le hice pasar. Me preguntaría por qué lo convertí en quien es y por qué permití que despertara tanto odio entre los lectores, aunque también hay quienes lo quieren mucho.
Estoy convencida de que invadiría mi vida hasta que cambiara todo aquello que escribí sobre él.
Si algún día decidieras abandonar la fantasía, ¿hacia qué otro género literario dirigirías tu imaginación y por qué?
—Me encantan los thrillers. Diría que el 90 por ciento de mi biblioteca pertenece a ese género y me encantaría escribir uno.
El problema es que, como lectora habitual de thriller, siento que me volvería extremadamente exigente conmigo misma. Siempre estaría pensando que el misterio resulta demasiado evidente o que el lector descubrirá el desenlace antes de tiempo.
Sería un reto enorme, aunque es un desafío que me atrae muchísimo.
¿Es una posibilidad real o crees que ese thriller todavía tendrá que esperar algunos años más?
—¿Por qué no?
Eso sí, tendría que pensarlo con muchísimo cuidado. Creo que sería una de esas escritoras que tardan 10 años en terminar un libro.
Las redes sociales han transformado profundamente la relación entre escritores y lectores. ¿Qué crees que ha ganado la literatura con ellas y qué ha perdido?
—Como todo, tienen un lado muy positivo y otro mucho más complicado. Gracias a ellas un libro puede llegar muchísimo más lejos y ser descubierto por personas que probablemente nunca habrían sabido de su existencia.
Pero también existe una inmediatez muy difícil de gestionar. El mismo día que sale un libro alguien puede leer el primer capítulo, grabar un vídeo diciendo que no le gustó y generar una reacción en cadena que influya en otros lectores.
Por eso, cuando publico un libro, suelo desaparecer durante un tiempo de las redes sociales. Prefiero no leer comentarios, vídeos ni reseñas, porque todavía estoy procesando que el libro acaba de salir y ya hay cientos de opiniones circulando. Esa presión constante es, para mí, la parte más difícil de las redes.
¿Qué te resulta más difícil como escritora: enfrentarte a la primera página de una novela o encontrar el final perfecto para despedirte de ella?
—Sin duda, el final.
Ahora mismo estoy terminando el cuarto libro de la saga y me está costando muchísimo. Tengo muy claro cómo quiero que termine la historia; lo complicado es construir el camino que me lleve hasta ese desenlace.
A veces siento que mi propia cabeza se resiste a terminarla porque todavía no está preparada para despedirse de estos personajes. Es una lucha constante, pero ahí vamos.
¿Crees que un viaje como este a Guatemala puede regalarte un personaje, una conversación o un escenario capaz de convertirse en el origen de una futura novela?
—Absolutamente. Yo encuentro inspiración en cualquier lugar.
Siempre pongo el ejemplo de un viaje a Perú, donde conocí un restaurante que tenía un mariposario. Me pareció una idea tan maravillosa que pensé: “¿Por qué un palacio no podría tener también un mariposario?”.
Esa imagen terminó convirtiéndose en una escena muy romántica dentro de uno de mis libros. Por eso estoy convencida de que aquí, en Guatemala, también podría encontrar muchas historias.
Más allá del entretenimiento, ¿crees que la fantasía sirve únicamente para escapar de la realidad o también puede ayudarnos a comprenderla mejor?
—Sí creo que ayuda a escapar, y ese es uno de sus grandes valores.
En mis novelas también hay referencias a problemas muy reales, pero mi objetivo principal siempre ha sido entretener. Me gusta pensar que, mientras leen, las personas pueden olvidarse por un momento de sus preocupaciones, de la universidad, del trabajo o de cualquier dificultad cotidiana.
Quiero que entren en mi mundo, recorran esa historia junto a Emily y disfruten de ese viaje. A mí también me ocurre exactamente eso cuando leo novelas de fantasía.
Escribes sobre reyes, coronas y monarquías desde Latinoamérica. ¿Hasta qué punto ha supuesto un reto construir un universo inspirado en una tradición histórica que suele asociarse mucho más con Europa?
—Sí supone un reto. Recuerdo que, cuando estaba escribiendo la coronación de un príncipe que después se convierte en rey, vi completa la coronación del rey de España en YouTube. Iba adelantando algunas partes porque hay muchísimo protocolo, pero necesitaba entender cómo funcionaban esos rituales para que la escena tuviera cierta verosimilitud.
También he investigado leyendo novelas donde aparecen coronaciones y ascensos al trono. Aunque mi mundo no existe y no está basado en ningún reino real, me gusta documentarme para que todo resulte creíble.
Al mismo tiempo, esa libertad es una ventaja. Como se trata de un universo inventado, puedo establecer mis propias reglas. Si en mi reino el ritual exige algo completamente distinto, nadie puede decirme que está mal, porque pertenece a un mundo creado por mí.
Sin embargo, esa mezcla de elementos históricos y fantásticos no parece haber alejado a tus lectores. ¿Cómo les explicas ese universo tan particular?
—Siempre les digo que no intenten entenderlo al cien por cien porque nunca va a encajar en ninguna época concreta de la historia.
No es un mundo medieval ni pertenece a un periodo determinado. Es una mezcla de muchas influencias que están ahí para entretener y, quizá, para despertar curiosidad por algunos aspectos históricos.
Pero, sobre todo, quiero que el lector deje atrás el mundo real durante unas horas y se sumerja completamente en el imaginario.
En tus novelas conviven carruajes y aviones, cartas y fotografías. ¿Hasta qué punto disfrutas construyendo un mundo que desafía cualquier clasificación histórica?
—Es precisamente una mezcla de todo. En ese universo hay carruajes, pero también aviones; cartas que tardan horas en llegar y fotografías en blanco y negro que aparecen en los periódicos.
Al principio algunos lectores intentaban compararlo con la Edad Media y me decían que los reyes no eran tan jóvenes o tan guapos. Yo les respondía que aquello no era la Edad Media, sino un mundo completamente inventado.
Por eso incluso creé mi propio sistema de tiempo. Si aparece el año 700, no corresponde al nuestro. Es como si fuera otro planeta con su propia historia. Creo que esa libertad ha despertado todavía más interés entre los lectores.
Cuando hablas de tus lectores, ¿piensas en un público concreto o escribes simplemente para cualquiera que quiera entrar en tus historias?
—Yo escribo para todo el que quiera leerme.
Es verdad que la mayoría de mi público son mujeres, pero son mujeres de todas las edades. También tengo lectores hombres y, de hecho, alguna vez me he llevado una sorpresa divertida.
Recuerdo que saludé a un chico pensando que simplemente acompañaba a su pareja y después ella me dijo que el verdadero lector era él. Me dio muchísima vergüenza. Desde entonces intento no dar nada por supuesto. Hay lectores de todo tipo y eso me encanta.
La cuarta entrega pondrá punto final a la Saga Rey. ¿Cómo afrontas el cierre de una historia que comenzó casi como un juego en Wattpad y terminó cambiando tu vida?
—Todavía no hemos revelado el título del cuarto libro, pero será el final de la historia de Emily. Ha recorrido un camino enorme: pasó de ser una plebeya a ocupar una posición de poder, enfrentándose a quienes la subestimaban por ser mujer y por pertenecer al reino enemigo.
Quería mostrar que las mujeres pueden superar enormes obstáculos, aunque también dejar claro que nadie consigue todo completamente solo. Emily crece gracias a las personas que la rodean y a quienes la ayudan en el camino.
Además, por fin responderé muchas de las teorías que los lectores han construido durante los 3 primeros libros. Me produce mucha nostalgia cerrar una historia que comenzó como un pasatiempo en Wattpad y terminó convirtiéndose en mi profesión y en la manera de darle voz a mi imaginación.
Después vendrán nuevos proyectos. Quiero escribir spin-offs de personajes que los lectores adoran y también explorar una historia que mi editora dice que está más cerca de la ciencia ficción que de la fantasía. Eso sí, probablemente volverá a haber reinos y monarquías, porque siento una fascinación especial por ese universo.
Entonces, ¿podemos decir que, en el fondo, eres monárquica?
—Sí, absolutamente.
Y aquel thriller del que hablábamos antes, ¿sigue esperando su momento?
—Sí. Quizá dentro de 10 años pueda decirte: “Ya lo terminé. Léelo y dime qué te parece”.
Para terminar, ¿qué mensaje les darías a quienes todavía no han descubierto el placer de la lectura y también a quienes ya no conciben la vida sin libros?
—Siempre digo que existe un libro para cada persona. Lo difícil no es aprender a leer, sino encontrar ese libro que despierte el deseo de seguir leyendo.
A mí me ocurrió con Cuando me alcances, de Rebecca Stead. Me lo mandaron leer en el colegio y no quise hacerlo. Años después lo descubrí y me pareció una maravilla. Es una novela juvenil con un giro argumental extraordinario y creo que ahí nació también mi amor por los thrillers.
Por eso aconsejo abandonar un libro si no está funcionando. Hay millones esperando. No vale la pena obligarse a terminar uno que no conecta contigo.
Y a quienes ya leen les diría que exploren sin prejuicios. No creo en las jerarquías entre géneros ni en quienes desprecian determinadas lecturas. Muchos lectores empezaron con mis novelas y después descubrieron a Jane Austen u otros grandes autores. La lectura es una escalera: cada libro puede conducirte al siguiente. Lo importante es seguir subiendo y leer aquello que realmente te haga feliz.
Muchas gracias, Karine. Creo que no podríamos terminar esta conversación con una recomendación mejor.
Karine Bernal Lobo: “Siempre he dicho que hay un libro para todos. Lo difícil es encontrar ese libro”
En apenas unos años, Karine Bernal (1998, Colombia) ha pasado de escribir historias en Wattpad a consolidarse como una de las voces más leídas de la fantasía juvenil en español. Lo que comenzó como un pasatiempo en una plataforma de lectura digital terminó convirtiéndose en una carrera literaria respaldada por miles de lectores que han acompañado el crecimiento de la Saga Rey, la serie que la dio a conocer y cuya cuarta entrega pondrá punto final a la historia de Emily, su protagonista.
Apasionada de las monarquías, la novela histórica y los universos fantásticos, Bernal construye escenarios propios en los que conviven coronas, palacios y rituales inspirados en la historia con elementos completamente imaginarios. Sus novelas no pretenden reproducir ninguna época concreta, sino crear un mundo autónomo donde la fantasía y la realidad dialogan con naturalidad. Ese equilibrio entre el entretenimiento y la construcción de personajes, especialmente femeninos, ha convertido su obra en una referencia para una nueva generación de lectores.
Durante su participación en la Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA), Bernal conversó con República sobre la influencia que ejercieron en ella los hermanos Grimm, el salto de Wattpad al libro impreso, la presión de las redes sociales, el cierre de la Saga Rey y sus futuros proyectos, entre los que no descarta escribir un thriller. Sobre todo, reivindica la lectura como un viaje personal: no existen lectores perdidos, sostiene, sino libros que todavía no han encontrado a su lector.
¿Es cierto que tu fascinación por los hermanos Grimm marcó el origen de tu imaginación y, en buena medida, el nacimiento de tu vocación como escritora?
—Sí, completamente. Mi mamá me compró, cuando todavía ni siquiera sabía leer, versiones infantiles de los cuentos de los hermanos Grimm. En Colombia, además, había un canal de televisión que los emitía en dibujos animados, así que aquello que leía cobraba vida también en la pantalla.
Recuerdo que me fascinaban los palacios, los vestidos y todo ese universo cortesano. Ver aquellas historias representadas hizo que esa fascinación se quedara sembrada en mí durante muchos años.
Con el tiempo empecé a leer otros libros, no solo sobre monarquías, sino también novelas históricas. Creo que toda esa fantasía que descubrí en los Grimm terminó fluyendo de una manera muy natural y fue una de las razones por las que comencé a escribir.
Si tuvieras que elegir un personaje literario que te comprendiera mejor que tú misma, ¿quién sería y por qué?
—Una pregunta muy difícil. Siento que somos personas tan cambiantes que sería injusto elegir solamente un personaje. Todos tenemos un poco de unos y un poco de otros.
Hay un personaje que admiro profundamente: Julia, de Yo, Julia, de Santiago Posteguillo. Me encanta porque es fuerte, pero al mismo tiempo muestra sus miedos como cualquier ser humano.
No sé si me parezco realmente a ella, pero sí me gustaría tener muchas de sus cualidades. Prefiero decir que es un personaje al que admiro y al que me gustaría parecerme.
Cuando observas el ejercicio del poder, ¿crees que realmente corrompe a las personas o simplemente termina revelando aquello que ya llevaban dentro?
—Creo que, si el poder es capaz de corromperte, es porque ya existía algo susceptible de corromperse.
Más que transformar a una persona, pienso que revela una parte de ella que permanecía dormida o escondida.
Al final, el poder pone al descubierto quién eres realmente.
¿Recuerdas el momento exacto en el que dejaste de escribir únicamente para ti y comprendiste que también estabas escribiendo para miles de lectores?
—Creo que ocurrió cuando mis historias dejaron Wattpad y pasaron a publicarse en formato físico. Ahí entendí que ya no solo iban a leerme quienes conocían la plataforma, también personas completamente nuevas, incluso algunas con prejuicios hacia ella.
En Wattpad siempre tienes la posibilidad de corregir un capítulo o cambiar aquello que no termina de convencerte. Un libro publicado ya no te lo permite. Ese fue un cambio muy importante para mí.
Apareció una pregunta constante: cuánto debía conservar de aquella autora que escribía en Wattpad y cuánto podía transformar ahora que mi voz había evolucionado. También apareció el miedo de cambiar demasiado y que los lectores dejaran de reconocerme. En ese momento sentí que el libro dejaba de pertenecerme únicamente a mí para convertirse también en algo de los demás.
Si uno de los personajes de tus novelas pudiera abandonar las páginas del libro y aparecer de repente frente a ti, ¿quién sería y qué crees que tendría que decirte?
—Sin ninguna duda sería Magnus, el antagonista.
Lo he hecho sufrir muchísimo a lo largo de la historia y creo que saldría del libro únicamente para reclamarme todo lo que le hice pasar. Me preguntaría por qué lo convertí en quien es y por qué permití que despertara tanto odio entre los lectores, aunque también hay quienes lo quieren mucho.
Estoy convencida de que invadiría mi vida hasta que cambiara todo aquello que escribí sobre él.
Si algún día decidieras abandonar la fantasía, ¿hacia qué otro género literario dirigirías tu imaginación y por qué?
—Me encantan los thrillers. Diría que el 90 por ciento de mi biblioteca pertenece a ese género y me encantaría escribir uno.
El problema es que, como lectora habitual de thriller, siento que me volvería extremadamente exigente conmigo misma. Siempre estaría pensando que el misterio resulta demasiado evidente o que el lector descubrirá el desenlace antes de tiempo.
Sería un reto enorme, aunque es un desafío que me atrae muchísimo.
¿Es una posibilidad real o crees que ese thriller todavía tendrá que esperar algunos años más?
—¿Por qué no?
Eso sí, tendría que pensarlo con muchísimo cuidado. Creo que sería una de esas escritoras que tardan 10 años en terminar un libro.
Las redes sociales han transformado profundamente la relación entre escritores y lectores. ¿Qué crees que ha ganado la literatura con ellas y qué ha perdido?
—Como todo, tienen un lado muy positivo y otro mucho más complicado. Gracias a ellas un libro puede llegar muchísimo más lejos y ser descubierto por personas que probablemente nunca habrían sabido de su existencia.
Pero también existe una inmediatez muy difícil de gestionar. El mismo día que sale un libro alguien puede leer el primer capítulo, grabar un vídeo diciendo que no le gustó y generar una reacción en cadena que influya en otros lectores.
Por eso, cuando publico un libro, suelo desaparecer durante un tiempo de las redes sociales. Prefiero no leer comentarios, vídeos ni reseñas, porque todavía estoy procesando que el libro acaba de salir y ya hay cientos de opiniones circulando. Esa presión constante es, para mí, la parte más difícil de las redes.
¿Qué te resulta más difícil como escritora: enfrentarte a la primera página de una novela o encontrar el final perfecto para despedirte de ella?
—Sin duda, el final.
Ahora mismo estoy terminando el cuarto libro de la saga y me está costando muchísimo. Tengo muy claro cómo quiero que termine la historia; lo complicado es construir el camino que me lleve hasta ese desenlace.
A veces siento que mi propia cabeza se resiste a terminarla porque todavía no está preparada para despedirse de estos personajes. Es una lucha constante, pero ahí vamos.
¿Crees que un viaje como este a Guatemala puede regalarte un personaje, una conversación o un escenario capaz de convertirse en el origen de una futura novela?
—Absolutamente. Yo encuentro inspiración en cualquier lugar.
Siempre pongo el ejemplo de un viaje a Perú, donde conocí un restaurante que tenía un mariposario. Me pareció una idea tan maravillosa que pensé: “¿Por qué un palacio no podría tener también un mariposario?”.
Esa imagen terminó convirtiéndose en una escena muy romántica dentro de uno de mis libros. Por eso estoy convencida de que aquí, en Guatemala, también podría encontrar muchas historias.
Más allá del entretenimiento, ¿crees que la fantasía sirve únicamente para escapar de la realidad o también puede ayudarnos a comprenderla mejor?
—Sí creo que ayuda a escapar, y ese es uno de sus grandes valores.
En mis novelas también hay referencias a problemas muy reales, pero mi objetivo principal siempre ha sido entretener. Me gusta pensar que, mientras leen, las personas pueden olvidarse por un momento de sus preocupaciones, de la universidad, del trabajo o de cualquier dificultad cotidiana.
Quiero que entren en mi mundo, recorran esa historia junto a Emily y disfruten de ese viaje. A mí también me ocurre exactamente eso cuando leo novelas de fantasía.
Escribes sobre reyes, coronas y monarquías desde Latinoamérica. ¿Hasta qué punto ha supuesto un reto construir un universo inspirado en una tradición histórica que suele asociarse mucho más con Europa?
—Sí supone un reto. Recuerdo que, cuando estaba escribiendo la coronación de un príncipe que después se convierte en rey, vi completa la coronación del rey de España en YouTube. Iba adelantando algunas partes porque hay muchísimo protocolo, pero necesitaba entender cómo funcionaban esos rituales para que la escena tuviera cierta verosimilitud.
También he investigado leyendo novelas donde aparecen coronaciones y ascensos al trono. Aunque mi mundo no existe y no está basado en ningún reino real, me gusta documentarme para que todo resulte creíble.
Al mismo tiempo, esa libertad es una ventaja. Como se trata de un universo inventado, puedo establecer mis propias reglas. Si en mi reino el ritual exige algo completamente distinto, nadie puede decirme que está mal, porque pertenece a un mundo creado por mí.
Sin embargo, esa mezcla de elementos históricos y fantásticos no parece haber alejado a tus lectores. ¿Cómo les explicas ese universo tan particular?
—Siempre les digo que no intenten entenderlo al cien por cien porque nunca va a encajar en ninguna época concreta de la historia.
No es un mundo medieval ni pertenece a un periodo determinado. Es una mezcla de muchas influencias que están ahí para entretener y, quizá, para despertar curiosidad por algunos aspectos históricos.
Pero, sobre todo, quiero que el lector deje atrás el mundo real durante unas horas y se sumerja completamente en el imaginario.
En tus novelas conviven carruajes y aviones, cartas y fotografías. ¿Hasta qué punto disfrutas construyendo un mundo que desafía cualquier clasificación histórica?
—Es precisamente una mezcla de todo. En ese universo hay carruajes, pero también aviones; cartas que tardan horas en llegar y fotografías en blanco y negro que aparecen en los periódicos.
Al principio algunos lectores intentaban compararlo con la Edad Media y me decían que los reyes no eran tan jóvenes o tan guapos. Yo les respondía que aquello no era la Edad Media, sino un mundo completamente inventado.
Por eso incluso creé mi propio sistema de tiempo. Si aparece el año 700, no corresponde al nuestro. Es como si fuera otro planeta con su propia historia. Creo que esa libertad ha despertado todavía más interés entre los lectores.
Cuando hablas de tus lectores, ¿piensas en un público concreto o escribes simplemente para cualquiera que quiera entrar en tus historias?
—Yo escribo para todo el que quiera leerme.
Es verdad que la mayoría de mi público son mujeres, pero son mujeres de todas las edades. También tengo lectores hombres y, de hecho, alguna vez me he llevado una sorpresa divertida.
Recuerdo que saludé a un chico pensando que simplemente acompañaba a su pareja y después ella me dijo que el verdadero lector era él. Me dio muchísima vergüenza. Desde entonces intento no dar nada por supuesto. Hay lectores de todo tipo y eso me encanta.
La cuarta entrega pondrá punto final a la Saga Rey. ¿Cómo afrontas el cierre de una historia que comenzó casi como un juego en Wattpad y terminó cambiando tu vida?
—Todavía no hemos revelado el título del cuarto libro, pero será el final de la historia de Emily. Ha recorrido un camino enorme: pasó de ser una plebeya a ocupar una posición de poder, enfrentándose a quienes la subestimaban por ser mujer y por pertenecer al reino enemigo.
Quería mostrar que las mujeres pueden superar enormes obstáculos, aunque también dejar claro que nadie consigue todo completamente solo. Emily crece gracias a las personas que la rodean y a quienes la ayudan en el camino.
Además, por fin responderé muchas de las teorías que los lectores han construido durante los 3 primeros libros. Me produce mucha nostalgia cerrar una historia que comenzó como un pasatiempo en Wattpad y terminó convirtiéndose en mi profesión y en la manera de darle voz a mi imaginación.
Después vendrán nuevos proyectos. Quiero escribir spin-offs de personajes que los lectores adoran y también explorar una historia que mi editora dice que está más cerca de la ciencia ficción que de la fantasía. Eso sí, probablemente volverá a haber reinos y monarquías, porque siento una fascinación especial por ese universo.
Entonces, ¿podemos decir que, en el fondo, eres monárquica?
—Sí, absolutamente.
Y aquel thriller del que hablábamos antes, ¿sigue esperando su momento?
—Sí. Quizá dentro de 10 años pueda decirte: “Ya lo terminé. Léelo y dime qué te parece”.
Para terminar, ¿qué mensaje les darías a quienes todavía no han descubierto el placer de la lectura y también a quienes ya no conciben la vida sin libros?
—Siempre digo que existe un libro para cada persona. Lo difícil no es aprender a leer, sino encontrar ese libro que despierte el deseo de seguir leyendo.
A mí me ocurrió con Cuando me alcances, de Rebecca Stead. Me lo mandaron leer en el colegio y no quise hacerlo. Años después lo descubrí y me pareció una maravilla. Es una novela juvenil con un giro argumental extraordinario y creo que ahí nació también mi amor por los thrillers.
Por eso aconsejo abandonar un libro si no está funcionando. Hay millones esperando. No vale la pena obligarse a terminar uno que no conecta contigo.
Y a quienes ya leen les diría que exploren sin prejuicios. No creo en las jerarquías entre géneros ni en quienes desprecian determinadas lecturas. Muchos lectores empezaron con mis novelas y después descubrieron a Jane Austen u otros grandes autores. La lectura es una escalera: cada libro puede conducirte al siguiente. Lo importante es seguir subiendo y leer aquello que realmente te haga feliz.
Muchas gracias, Karine. Creo que no podríamos terminar esta conversación con una recomendación mejor.
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