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Flor M. Salvador: “Aprender a convivir con el éxito fue más difícil que escribir un libro”

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Marcos Jacobo Suárez Sipmann
20 de julio, 2026

Al llegar frente a Flor M. Salvador, no son pocos los lectores que, en lugar de hablar de un personaje o capítulo, le dicen: “Boulevard fue el primer libro que leí”. Pocas credenciales resultan tan elocuentes para una escritora. Porque una cosa es vender millones de ejemplares y otra, bastante más difícil, convertirse en la puerta de entrada a la lectura para toda una generación. 

No deja de ser una paradoja que todo comenzara lejos de las librerías. Una adolescente mexicana, entonces estudiante de Medicina y firmando como Ekhilore, empezó a publicar historias en Wattpad sin imaginar que acabarían cruzando fronteras. 

Nacida en Ciudad del Carmen (Campeche) en 1998, inició su carrera literaria en internet antes de conquistar las librerías. Boulevard, inspirado originalmente como un fanfiction ambientado en Australia, dio el salto al papel, convirtió a su autora en una de las voces más influyentes de la literatura juvenil en español y abrió el camino a una saga que explora el amor, el duelo y la salud mental desde la emoción y la empatía. 

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En esta conversación, realizada durante FILGUA, Salvador habla del éxito, de las críticas, de Harry Potter, de las redes sociales y del cierre de Boulevard. A veces, un libro no solo cuenta una historia: también despierta un lector. 

¿Qué frase de un lector recuerdas como el mayor premio que has recibido a lo largo de tu carrera como escritora? 

—Lo que más me dicen, y es algo que considero muy importante para mí, es: “Gracias por escribir Boulevard, fue el libro con el que inicié leyendo”. Saber que una persona empezó a leer gracias a mi novela es un granito de arena para acercar a las nuevas generaciones a la lectura. 

Después me cuentan que siguieron descubriendo otros libros, incluso obras con una edición o una lectura más compleja. Eso me motiva a seguir escribiendo y a pensar que mis historias pueden ser una puerta de entrada a este mundo. 

Hay muchas chicas que comenzaron con Boulevard cuando tenían 16 años y ahora tienen 22. Otras tienen 15 y justo están empezando a leerlo como su primer libro. Me gusta mucho que eso siga ocurriendo. 

¿Hay alguna palabra que hayas dejado de escribir porque con el tiempo dejó de significar lo mismo para ti? 

—Va a sonar muy tonto, pero creo que sería la palabra “pero”. Antes era una forma de darles siempre excusas a mis personajes para justificar por qué no podían hacer algo o por qué se detenían. 

Boulevard está lleno de esos momentos: “pero no puedo”, “pero me detuve”, “pero no lo logré”. Hoy prefiero que mis personajes actúen y busquen cumplir sus objetivos. 

Ahora esa palabra tiene otro significado para mí. Ya no quiero escribir desde la excusa, sino desde la posibilidad de avanzar, incluso cuando las circunstancias sean difíciles. 

Si algún día tus libros dejaran de vender millones de ejemplares, pero siguieran transformando la vida de unos pocos lectores, ¿sentirías que ganaste o que perdiste? 

—Creo que habría ganado. Saber que mis libros dejaron huella en algunas personas ya es una enorme satisfacción, porque al final eso significa que las historias permanecen más allá de las cifras. 

También le doy gracias a la vida y a Dios por todo lo que estoy viviendo ahora. Disfruto cada momento con mucha gratitud. 

Si algún día esto no vuelve a repetirse, me quedará la tranquilidad de haber aprovechado esta etapa y de haber llegado al corazón de algunos lectores. 

¿En qué momento sentiste que Boulevard dejó de pertenecerte únicamente a ti y pasó a ser también de los lectores? 

—Yo creo que ocurrió cuando salió la segunda edición en papel. Ahí comenzó a llegar mucha más gente y la novela empezó a ser interpretada desde muchas miradas diferentes. 

Dejó de existir solamente mi criterio y aparecieron cientos, luego miles de opiniones sobre la historia y sus personajes. 

No estaba preparada para todo lo que vino después. Fue una sensación extraña descubrir que el libro ya tenía vida propia entre los lectores. 

¿Qué aspecto relacionado con el amor, la salud mental o la pérdida todavía nos cuesta mirar de frente como sociedad? 

—Aunque hoy se habla mucho más de salud mental, siento que todavía hay temas que permanecen un poco apagados, especialmente cuando se trata de los hombres. 

Mi protagonista es un hombre que no quiere hablar de aquello que le duele porque durante mucho tiempo existió ese tabú de que ellos no debían mostrar debilidad. 

Sin embargo, él sí tiene debilidades y llega un momento en que las demuestra. Creo que todavía necesitamos aprender a manejar mejor esa parte de nuestra realidad. 

¿Qué fue más difícil para ti: escribir un libro que conectara con tanta gente o aprender a convivir con un éxito tan grande? 

—Sin duda, aprender a convivir con el éxito. Cuando te leen pocas personas es mucho más fácil sobrellevar las críticas y entender que forman parte del proceso. 

Todo cambió cuando dejó de ser un libro para cien lectores y empezó a llegar a muchísima gente. Entonces me sentí más vulnerable y desprotegida. 

Hubo un momento en el que necesité hacer una pausa y tomarme mi tiempo para comprender que así funciona este mundo y aprender a convivir con ello. 

,

Mientras escribías historias que acompañaban a tantos lectores, ¿quién acompañaba a la autora durante ese proceso creativo? 

—Mis artistas favoritos. Nunca sentí que escribiera completamente sola porque siempre había canciones acompañándome e inspirando cada escena. 

Yo siempre escribo escuchando música. Puedo concentrarme perfectamente mientras escucho la letra y, muchas veces, eso hace que las emociones aparezcan con mayor fuerza. 

Así que, aunque parezca cursi, nunca estuve sola. Mis artistas favoritos estuvieron presentes durante todo el proceso de escritura. 

¿Cómo consigues que las redes sociales acerquen a tus lectores sin permitir que ese ruido termine condicionando tu trabajo? 

—Siempre digo que, aunque parezca que estoy en muchas plataformas, realmente solo utilizo Instagram. Dejé de lado TikTok, X y Facebook porque sentí que comenzaban a afectarme. 

Sé que TikTok ayudó muchísimo a que Boulevard fuera conocido, especialmente durante la pandemia, pero también motivó muchas críticas que la gente repetía sin haber leído el libro. 

Prefiero formar mi propia opinión. Si existen cien comentarios negativos y algunos positivos, antes quiero leer yo misma aquello sobre lo que todos están hablando. 

Cuando empiezas un libro nuevo, ¿necesitas alejarte de las redes sociales para proteger el proceso creativo? 

—Sí, porque intento no quedar influenciada por las opiniones. Ahora mismo estoy escribiendo el último libro de la saga y leer constantemente lo que esperan los lectores puede afectar mis decisiones. 

A veces mi subconsciente intenta dar gusto a esos comentarios y tengo que recordarme que Boulevard nació precisamente porque escribí lo que yo quería contar. 

Por eso procuro mantenerme alejada. Entro únicamente para publicar o promocionar algo y luego vuelvo a salir para que no me afecte. 

¿Cómo nació la saga Boulevard y cuáles son los principales mensajes que deseas dejar a través de sus cuatro libros? 

—Cuando empecé a escribir Boulevard pensé que sería una novela autoconclusiva. Después llegaron los lectores preguntando qué ocurría más adelante y eso me animó a escribir Después de él, centrada en el duelo y en la forma de honrar a quienes ya no están. 

Más tarde llegó Antes de ella, que muestra la vida del protagonista antes del accidente y explica el origen de sus problemas de salud mental, la depresión y el abuso de sustancias. Finalmente, Eterno cuenta la historia desde la perspectiva del protagonista masculino. 

El mensaje de toda la saga es no juzgar a las personas sin conocerlas, comprender que incluso quienes están más rotos pueden amar, entender que el duelo necesita su propio tiempo y recordar la importancia de no alejarnos de nuestros hijos durante su crecimiento. 

¿Hay algún personaje de tus novelas con el que sientas que compartes una conexión especialmente profunda? 

—Sí, mi protagonista. Muchas de sus características nacieron de aspectos de mi propia personalidad y de mi forma de ver la vida. 

Es curiosa, mantiene una buena relación con su mamá y cree que siempre puede ayudar a las personas que lo necesitan. 

Con el tiempo aprendí que debemos ayudar a quienes realmente quieren ser ayudados, porque no podemos aferrarnos a alguien que no desea salir adelante. 

,

¿Piensas que las redes sociales han cambiado la manera en que los jóvenes leen y escriben hoy? 

—Sí, muchísimo. Antes ya existía el libro electrónico, pero ahora hay muchas más posibilidades para leer gratuitamente y también para compartir historias en plataformas como Wattpad. 

La literatura y la escritura evolucionaron muchísimo gracias a esas herramientas, aunque también siento que, en ocasiones, algunas cosas se llevan demasiado al límite. 

Como ocurre con todo, existen ventajas y desventajas. Al final depende del uso que cada persona haga de esas herramientas. 

¿Qué libro de otro autor te habría encantado escribir porque conecta con la lectora que también eres? 

—Sin ninguna duda,Harry Potter. Soy fan absoluta de esa saga y, de hecho, entré al mundo de la literatura gracias a esos libros. 

Sé que está muy lejos de lo que yo escribo, porque es fantasía y mis novelas son romance juvenil, pero siempre he admirado ese universo. 

Me habría encantado escribir una historia así, aunque disfruto muchísimo ambos géneros desde lugares completamente distintos. 

¿Qué te gustaría que sintiera un lector que abre por primera vez uno de tus libros antes incluso de llegar a la última página? 

—Me gustaría que volviera a enamorarse como la primera vez y que recordara esa inocencia propia de la adolescencia y del primer amor. 

También quisiera que entendiera que la vida no está comprada y que debemos disfrutar el momento mientras lo estamos viviendo. 

Boulevard fue escrito precisamente para sentirse de esa manera. Si volviera a escribirlo, volvería a hacerlo con la misma emoción con la que nació aquella primera historia. 

¿Crees que tus libros están dirigidos principalmente a los jóvenes o pueden emocionar a lectores de cualquier edad? 

—Durante la universidad un profesor me dijo que iba a leer Boulevard. Yo intenté convencerlo de que no lo hiciera porque pensaba que era una novela para adolescentes. 

Él me respondió que los libros son para todas las edades y que quizá quería volver a sentirse como cuando tenía quince años. Esa frase me hizo cambiar de opinión. 

En las firmas he conocido lectores de muchas edades. La más mayor tenía 66 años y era de Ciudad de México. Hoy creo que cualquiera puede disfrutar la historia. 

¿Tus historias también han demostrado que pueden emocionar a lectores de otros países y culturas diferentes? 

—Sí. Hoy me decían que Boulevard ya es una novela intercultural porque transcurre en Australia, fue escrita por una autora mexicana y ahora tiene adaptación en España. 

Eso me parece muy bonito porque demuestra que las historias pueden viajar mucho más allá de las fronteras. 

Es algo que realmente me hace muy feliz y que nunca imaginé cuando comencé a escribir. 

¿Sigues utilizando el seudónimo Ekhilore y qué significado conserva hoy para ti después de tantos años? 

—Lo sigo utilizando, aunque ya no para publicar mis historias. A veces lo empleo para firmar algunas cosas porque le tengo mucho cariño. 

Así empecé en Wattpad y, si algún día publico poemas o textos más líricos, me gustaría hacerlo bajo ese seudónimo porque tiene un aire mucho más poético. 

Lo siento como una parte muy especial de mis primeros pasos como escritora y me gustaría conservarlo para ese tipo de proyectos. 

¿Nació para proteger tu identidad cuando comenzabas a escribir fanfiction en Wattpad? 

—Sí. Lo elegí porque no quería que mis familiares o mis amigos descubrieran que escribía fanfiction y prefería mantener esa faceta en secreto. 

Además, el nombre proviene del euskera. Ekhilore significa girasol y la letra H la añadí por mi artista favorito, Harry Styles. 

Por eso nació Ekhilore y sigue teniendo un significado muy especial para mí. 

¿Qué proyectos literarios tienes y hacia dónde te gustaría llevar tu escritura después de cerrar la saga Boulevard? 

—Ahora estoy terminando Eterno, que será el cuarto y último libro de la saga. Con él se cierra definitivamente esta historia. 

Después quiero retomar una novela autoconclusiva que escribí hace dos o tres años y que transcurre en México, con un enfoque mucho más cercano al realismo. 

Habla de los sueños, de cómo algunos padres intentan decidir el futuro de sus hijos y de la importancia de permitirles seguir aquello que realmente los apasiona, como puede ser la música. 

¿Qué consejo les darías a los jóvenes guatemaltecos que todavía no leen o que desean descubrir nuevos libros? 

—Hay una frase que me gusta muchísimo: “No es que no te guste leer, es que todavía no has encontrado el libro para ti”. Creo que todo empieza por descubrir aquello que realmente conecta con nuestros gustos. 

Hay lectores que disfrutan el romance juvenil, otros prefieren la fantasía o cualquier otro género. Lo importante es encontrar la historia adecuada para cada persona. 

La literatura está para disfrutarla y para vivir miles de vidas en una sola. Leer nunca es aburrido cuando dejamos que la imaginación haga su trabajo y permitimos que nuestro cerebro cree todas esas escenas. 

Flor M. Salvador: “Aprender a convivir con el éxito fue más difícil que escribir un libro”

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Marcos Jacobo Suárez Sipmann
20 de julio, 2026

Al llegar frente a Flor M. Salvador, no son pocos los lectores que, en lugar de hablar de un personaje o capítulo, le dicen: “Boulevard fue el primer libro que leí”. Pocas credenciales resultan tan elocuentes para una escritora. Porque una cosa es vender millones de ejemplares y otra, bastante más difícil, convertirse en la puerta de entrada a la lectura para toda una generación. 

No deja de ser una paradoja que todo comenzara lejos de las librerías. Una adolescente mexicana, entonces estudiante de Medicina y firmando como Ekhilore, empezó a publicar historias en Wattpad sin imaginar que acabarían cruzando fronteras. 

Nacida en Ciudad del Carmen (Campeche) en 1998, inició su carrera literaria en internet antes de conquistar las librerías. Boulevard, inspirado originalmente como un fanfiction ambientado en Australia, dio el salto al papel, convirtió a su autora en una de las voces más influyentes de la literatura juvenil en español y abrió el camino a una saga que explora el amor, el duelo y la salud mental desde la emoción y la empatía. 

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En esta conversación, realizada durante FILGUA, Salvador habla del éxito, de las críticas, de Harry Potter, de las redes sociales y del cierre de Boulevard. A veces, un libro no solo cuenta una historia: también despierta un lector. 

¿Qué frase de un lector recuerdas como el mayor premio que has recibido a lo largo de tu carrera como escritora? 

—Lo que más me dicen, y es algo que considero muy importante para mí, es: “Gracias por escribir Boulevard, fue el libro con el que inicié leyendo”. Saber que una persona empezó a leer gracias a mi novela es un granito de arena para acercar a las nuevas generaciones a la lectura. 

Después me cuentan que siguieron descubriendo otros libros, incluso obras con una edición o una lectura más compleja. Eso me motiva a seguir escribiendo y a pensar que mis historias pueden ser una puerta de entrada a este mundo. 

Hay muchas chicas que comenzaron con Boulevard cuando tenían 16 años y ahora tienen 22. Otras tienen 15 y justo están empezando a leerlo como su primer libro. Me gusta mucho que eso siga ocurriendo. 

¿Hay alguna palabra que hayas dejado de escribir porque con el tiempo dejó de significar lo mismo para ti? 

—Va a sonar muy tonto, pero creo que sería la palabra “pero”. Antes era una forma de darles siempre excusas a mis personajes para justificar por qué no podían hacer algo o por qué se detenían. 

Boulevard está lleno de esos momentos: “pero no puedo”, “pero me detuve”, “pero no lo logré”. Hoy prefiero que mis personajes actúen y busquen cumplir sus objetivos. 

Ahora esa palabra tiene otro significado para mí. Ya no quiero escribir desde la excusa, sino desde la posibilidad de avanzar, incluso cuando las circunstancias sean difíciles. 

Si algún día tus libros dejaran de vender millones de ejemplares, pero siguieran transformando la vida de unos pocos lectores, ¿sentirías que ganaste o que perdiste? 

—Creo que habría ganado. Saber que mis libros dejaron huella en algunas personas ya es una enorme satisfacción, porque al final eso significa que las historias permanecen más allá de las cifras. 

También le doy gracias a la vida y a Dios por todo lo que estoy viviendo ahora. Disfruto cada momento con mucha gratitud. 

Si algún día esto no vuelve a repetirse, me quedará la tranquilidad de haber aprovechado esta etapa y de haber llegado al corazón de algunos lectores. 

¿En qué momento sentiste que Boulevard dejó de pertenecerte únicamente a ti y pasó a ser también de los lectores? 

—Yo creo que ocurrió cuando salió la segunda edición en papel. Ahí comenzó a llegar mucha más gente y la novela empezó a ser interpretada desde muchas miradas diferentes. 

Dejó de existir solamente mi criterio y aparecieron cientos, luego miles de opiniones sobre la historia y sus personajes. 

No estaba preparada para todo lo que vino después. Fue una sensación extraña descubrir que el libro ya tenía vida propia entre los lectores. 

¿Qué aspecto relacionado con el amor, la salud mental o la pérdida todavía nos cuesta mirar de frente como sociedad? 

—Aunque hoy se habla mucho más de salud mental, siento que todavía hay temas que permanecen un poco apagados, especialmente cuando se trata de los hombres. 

Mi protagonista es un hombre que no quiere hablar de aquello que le duele porque durante mucho tiempo existió ese tabú de que ellos no debían mostrar debilidad. 

Sin embargo, él sí tiene debilidades y llega un momento en que las demuestra. Creo que todavía necesitamos aprender a manejar mejor esa parte de nuestra realidad. 

¿Qué fue más difícil para ti: escribir un libro que conectara con tanta gente o aprender a convivir con un éxito tan grande? 

—Sin duda, aprender a convivir con el éxito. Cuando te leen pocas personas es mucho más fácil sobrellevar las críticas y entender que forman parte del proceso. 

Todo cambió cuando dejó de ser un libro para cien lectores y empezó a llegar a muchísima gente. Entonces me sentí más vulnerable y desprotegida. 

Hubo un momento en el que necesité hacer una pausa y tomarme mi tiempo para comprender que así funciona este mundo y aprender a convivir con ello. 

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Mientras escribías historias que acompañaban a tantos lectores, ¿quién acompañaba a la autora durante ese proceso creativo? 

—Mis artistas favoritos. Nunca sentí que escribiera completamente sola porque siempre había canciones acompañándome e inspirando cada escena. 

Yo siempre escribo escuchando música. Puedo concentrarme perfectamente mientras escucho la letra y, muchas veces, eso hace que las emociones aparezcan con mayor fuerza. 

Así que, aunque parezca cursi, nunca estuve sola. Mis artistas favoritos estuvieron presentes durante todo el proceso de escritura. 

¿Cómo consigues que las redes sociales acerquen a tus lectores sin permitir que ese ruido termine condicionando tu trabajo? 

—Siempre digo que, aunque parezca que estoy en muchas plataformas, realmente solo utilizo Instagram. Dejé de lado TikTok, X y Facebook porque sentí que comenzaban a afectarme. 

Sé que TikTok ayudó muchísimo a que Boulevard fuera conocido, especialmente durante la pandemia, pero también motivó muchas críticas que la gente repetía sin haber leído el libro. 

Prefiero formar mi propia opinión. Si existen cien comentarios negativos y algunos positivos, antes quiero leer yo misma aquello sobre lo que todos están hablando. 

Cuando empiezas un libro nuevo, ¿necesitas alejarte de las redes sociales para proteger el proceso creativo? 

—Sí, porque intento no quedar influenciada por las opiniones. Ahora mismo estoy escribiendo el último libro de la saga y leer constantemente lo que esperan los lectores puede afectar mis decisiones. 

A veces mi subconsciente intenta dar gusto a esos comentarios y tengo que recordarme que Boulevard nació precisamente porque escribí lo que yo quería contar. 

Por eso procuro mantenerme alejada. Entro únicamente para publicar o promocionar algo y luego vuelvo a salir para que no me afecte. 

¿Cómo nació la saga Boulevard y cuáles son los principales mensajes que deseas dejar a través de sus cuatro libros? 

—Cuando empecé a escribir Boulevard pensé que sería una novela autoconclusiva. Después llegaron los lectores preguntando qué ocurría más adelante y eso me animó a escribir Después de él, centrada en el duelo y en la forma de honrar a quienes ya no están. 

Más tarde llegó Antes de ella, que muestra la vida del protagonista antes del accidente y explica el origen de sus problemas de salud mental, la depresión y el abuso de sustancias. Finalmente, Eterno cuenta la historia desde la perspectiva del protagonista masculino. 

El mensaje de toda la saga es no juzgar a las personas sin conocerlas, comprender que incluso quienes están más rotos pueden amar, entender que el duelo necesita su propio tiempo y recordar la importancia de no alejarnos de nuestros hijos durante su crecimiento. 

¿Hay algún personaje de tus novelas con el que sientas que compartes una conexión especialmente profunda? 

—Sí, mi protagonista. Muchas de sus características nacieron de aspectos de mi propia personalidad y de mi forma de ver la vida. 

Es curiosa, mantiene una buena relación con su mamá y cree que siempre puede ayudar a las personas que lo necesitan. 

Con el tiempo aprendí que debemos ayudar a quienes realmente quieren ser ayudados, porque no podemos aferrarnos a alguien que no desea salir adelante. 

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¿Piensas que las redes sociales han cambiado la manera en que los jóvenes leen y escriben hoy? 

—Sí, muchísimo. Antes ya existía el libro electrónico, pero ahora hay muchas más posibilidades para leer gratuitamente y también para compartir historias en plataformas como Wattpad. 

La literatura y la escritura evolucionaron muchísimo gracias a esas herramientas, aunque también siento que, en ocasiones, algunas cosas se llevan demasiado al límite. 

Como ocurre con todo, existen ventajas y desventajas. Al final depende del uso que cada persona haga de esas herramientas. 

¿Qué libro de otro autor te habría encantado escribir porque conecta con la lectora que también eres? 

—Sin ninguna duda,Harry Potter. Soy fan absoluta de esa saga y, de hecho, entré al mundo de la literatura gracias a esos libros. 

Sé que está muy lejos de lo que yo escribo, porque es fantasía y mis novelas son romance juvenil, pero siempre he admirado ese universo. 

Me habría encantado escribir una historia así, aunque disfruto muchísimo ambos géneros desde lugares completamente distintos. 

¿Qué te gustaría que sintiera un lector que abre por primera vez uno de tus libros antes incluso de llegar a la última página? 

—Me gustaría que volviera a enamorarse como la primera vez y que recordara esa inocencia propia de la adolescencia y del primer amor. 

También quisiera que entendiera que la vida no está comprada y que debemos disfrutar el momento mientras lo estamos viviendo. 

Boulevard fue escrito precisamente para sentirse de esa manera. Si volviera a escribirlo, volvería a hacerlo con la misma emoción con la que nació aquella primera historia. 

¿Crees que tus libros están dirigidos principalmente a los jóvenes o pueden emocionar a lectores de cualquier edad? 

—Durante la universidad un profesor me dijo que iba a leer Boulevard. Yo intenté convencerlo de que no lo hiciera porque pensaba que era una novela para adolescentes. 

Él me respondió que los libros son para todas las edades y que quizá quería volver a sentirse como cuando tenía quince años. Esa frase me hizo cambiar de opinión. 

En las firmas he conocido lectores de muchas edades. La más mayor tenía 66 años y era de Ciudad de México. Hoy creo que cualquiera puede disfrutar la historia. 

¿Tus historias también han demostrado que pueden emocionar a lectores de otros países y culturas diferentes? 

—Sí. Hoy me decían que Boulevard ya es una novela intercultural porque transcurre en Australia, fue escrita por una autora mexicana y ahora tiene adaptación en España. 

Eso me parece muy bonito porque demuestra que las historias pueden viajar mucho más allá de las fronteras. 

Es algo que realmente me hace muy feliz y que nunca imaginé cuando comencé a escribir. 

¿Sigues utilizando el seudónimo Ekhilore y qué significado conserva hoy para ti después de tantos años? 

—Lo sigo utilizando, aunque ya no para publicar mis historias. A veces lo empleo para firmar algunas cosas porque le tengo mucho cariño. 

Así empecé en Wattpad y, si algún día publico poemas o textos más líricos, me gustaría hacerlo bajo ese seudónimo porque tiene un aire mucho más poético. 

Lo siento como una parte muy especial de mis primeros pasos como escritora y me gustaría conservarlo para ese tipo de proyectos. 

¿Nació para proteger tu identidad cuando comenzabas a escribir fanfiction en Wattpad? 

—Sí. Lo elegí porque no quería que mis familiares o mis amigos descubrieran que escribía fanfiction y prefería mantener esa faceta en secreto. 

Además, el nombre proviene del euskera. Ekhilore significa girasol y la letra H la añadí por mi artista favorito, Harry Styles. 

Por eso nació Ekhilore y sigue teniendo un significado muy especial para mí. 

¿Qué proyectos literarios tienes y hacia dónde te gustaría llevar tu escritura después de cerrar la saga Boulevard? 

—Ahora estoy terminando Eterno, que será el cuarto y último libro de la saga. Con él se cierra definitivamente esta historia. 

Después quiero retomar una novela autoconclusiva que escribí hace dos o tres años y que transcurre en México, con un enfoque mucho más cercano al realismo. 

Habla de los sueños, de cómo algunos padres intentan decidir el futuro de sus hijos y de la importancia de permitirles seguir aquello que realmente los apasiona, como puede ser la música. 

¿Qué consejo les darías a los jóvenes guatemaltecos que todavía no leen o que desean descubrir nuevos libros? 

—Hay una frase que me gusta muchísimo: “No es que no te guste leer, es que todavía no has encontrado el libro para ti”. Creo que todo empieza por descubrir aquello que realmente conecta con nuestros gustos. 

Hay lectores que disfrutan el romance juvenil, otros prefieren la fantasía o cualquier otro género. Lo importante es encontrar la historia adecuada para cada persona. 

La literatura está para disfrutarla y para vivir miles de vidas en una sola. Leer nunca es aburrido cuando dejamos que la imaginación haga su trabajo y permitimos que nuestro cerebro cree todas esas escenas. 

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