Durante siglos se ha repetido que los mayas fueron observadores extraordinarios del cielo. Ahora, además de admirar sus cálculos, también podemos poner nombre a uno de quienes los hicieron posibles. Un equipo del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún ha logrado identificar en Petén el primer nombre completo conocido de un astrónomo y matemático maya del período Clásico, un hallazgo que aporta algo poco habitual en la arqueología: una identidad detrás del conocimiento.
El protagonista es Sak Tahn Waax, cuyo nombre suele traducirse como Zorro de Pecho Blanco. Su identificación procede del desciframiento de una inscripción jeroglífica conservada en un mural de la estructura 10K-2 del sitio arqueológico de Xultún. El texto lo vincula con una compleja fórmula matemática y astronómica, lo que convierte esta inscripción en el único caso conocido hasta ahora en el que una obra científica maya puede atribuirse a una persona concreta.
El descubrimiento se apoya en el estudio de más de medio centenar de microtextos grabados en los muros de una estancia que, según los arqueólogos, pudo funcionar como residencia y espacio de trabajo de varios taaj, el término con el que se designaba a los especialistas mayas en astronomía y matemáticas. Allí aparecen tablas de cálculo, sistemas de medición del tiempo y registros calendáricos que siguen siendo únicos dentro del mundo maya conocido. No está claro si Sak Tahn Waax escribió personalmente la inscripción, pero sí que su nombre quedó asociado a ese conocimiento. Una firma discreta… aunque haya tardado más de mil años en leerse.
Los cálculos conservados revelan un dominio extraordinario de los grandes ciclos temporales: el calendario ritual de 260 días, el año solar y los movimientos de Venus y Marte. Para recuperar el texto, los investigadores combinaron dibujos de precisión, fotografías de alta resolución y técnicas de escaneo con procesamiento digital, lo que permitió identificar once jeroglíficos esenciales para completar la lectura.
El hallazgo forma parte de las investigaciones del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún, dirigido por Boris Beltrán y Heather Hurst, en uno de los yacimientos más importantes del norte de Guatemala, situado a unos 40 kilómetros del Parque Nacional Tikal. A veces la historia no descubre un nuevo personaje; simplemente consigue, por fin, leer la firma que llevaba siglos esperando entre las paredes.
Durante siglos se ha repetido que los mayas fueron observadores extraordinarios del cielo. Ahora, además de admirar sus cálculos, también podemos poner nombre a uno de quienes los hicieron posibles. Un equipo del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún ha logrado identificar en Petén el primer nombre completo conocido de un astrónomo y matemático maya del período Clásico, un hallazgo que aporta algo poco habitual en la arqueología: una identidad detrás del conocimiento.
El protagonista es Sak Tahn Waax, cuyo nombre suele traducirse como Zorro de Pecho Blanco. Su identificación procede del desciframiento de una inscripción jeroglífica conservada en un mural de la estructura 10K-2 del sitio arqueológico de Xultún. El texto lo vincula con una compleja fórmula matemática y astronómica, lo que convierte esta inscripción en el único caso conocido hasta ahora en el que una obra científica maya puede atribuirse a una persona concreta.
El descubrimiento se apoya en el estudio de más de medio centenar de microtextos grabados en los muros de una estancia que, según los arqueólogos, pudo funcionar como residencia y espacio de trabajo de varios taaj, el término con el que se designaba a los especialistas mayas en astronomía y matemáticas. Allí aparecen tablas de cálculo, sistemas de medición del tiempo y registros calendáricos que siguen siendo únicos dentro del mundo maya conocido. No está claro si Sak Tahn Waax escribió personalmente la inscripción, pero sí que su nombre quedó asociado a ese conocimiento. Una firma discreta… aunque haya tardado más de mil años en leerse.
Los cálculos conservados revelan un dominio extraordinario de los grandes ciclos temporales: el calendario ritual de 260 días, el año solar y los movimientos de Venus y Marte. Para recuperar el texto, los investigadores combinaron dibujos de precisión, fotografías de alta resolución y técnicas de escaneo con procesamiento digital, lo que permitió identificar once jeroglíficos esenciales para completar la lectura.
El hallazgo forma parte de las investigaciones del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún, dirigido por Boris Beltrán y Heather Hurst, en uno de los yacimientos más importantes del norte de Guatemala, situado a unos 40 kilómetros del Parque Nacional Tikal. A veces la historia no descubre un nuevo personaje; simplemente consigue, por fin, leer la firma que llevaba siglos esperando entre las paredes.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: