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¿Qué implicaciones tienen los economics de la IA para un CFO de América Latina?

La IA agéntica obliga a los CFO latinoamericanos a replantear datos, talento y controles, mientras redefine la economía de Finanzas

Ignacio Gorupicz, Líder de la práctica de Operaciones de Servicio para McKinsey & Company en Latinoamérica
26 de octubre, 2026

Cuando las empresas buscan reducir costos, las funciones de Finanzas siguen una lógica relativamente estable. Trasladan operaciones, tercerizan procesos y automatizan tareas repetitivas. Así ha sido durante años y, en todos esos modelos, el volumen es una variable central: a mayor cantidad de transacciones, mayor era el costo y, por tanto, mayor el incentivo para ganar escala.

La IA agéntica ha modificado esta ecuación. Para los CFO de América Latina, especialmente aquellos que lideran las finanzas de compañías con operaciones en varios países, comprender este cambio será tan importante como adoptar la propia tecnología.

Estandarizar y no solo reorganizar

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La primera transformación está en los economics del trabajo de Finanzas en un entorno de IA. Con la IA agéntica, el costo comienza a depender menos del volumen y más de la variedad. Construir, conectar y controlar un agente puede costar prácticamente lo mismo si lo utiliza una unidad de negocio o una docena de unidades de negocio. La diferencia aparece cuando esas unidades trabajan sobre sistemas distintos. 12 unidades sobre una misma plataforma se acercan a una implementación mientras que 12 sistemas diferentes se parecen más a 12 implementaciones.

Esto tiene una implicancia particularmente relevante para las multilatinas (grandes empresas que nacen en América Latina y cuyo capital tiene origen en algún país de la región). Parte importante del trabajo de compliance crece de acuerdo con el número de entidades legales y jurisdicciones fiscales, por lo que una empresa con 60 entidades y 3 mil millones de dólares de ingresos puede tener un caso de automatización más atractivo que otra con cinco entidades y 10 mil millones.

Por eso, una de las primeras prioridades del CFO debería balancear la necesidad de reorganizar con la de estandarizar sistemas y datos. Un solo plan de cuentas, datos maestros comunes y una definición única de los procesos reducen la variedad que encarece la implementación de IA agentica. Consolidar líneas de reporte sin estandarizar los datos puede cambiar el organigrama, pero no necesariamente entregar valor más allá de la eficiencia de algunas posiciones. Una vez que la información es más estandarizada, resulta mucho más difícil justificar que muchos equipos en distintos negocios o países paguen individualmente por agentes destinados a ejecutar el mismo proceso.

Repensar las decisiones de talento y el rol de los proveedores externos

La segunda implicancia está relacionada con el talento. Las personas capaces de construir y controlar agentes dentro del área de Finanzas hoy son escasas en la región. Esta brecha puede acelerar la centralización de las funciones de soporte incluso más de lo que alguna vez lo hizo el arbitraje laboral. Mantener tres equipos de IA en tres países significa enfrentar tres desafíos de contratación, tres conjuntos de estándares y, posiblemente, equipos trabajando en problemas demasiado pequeños. Concentrar talento permite ofrecer desafíos de mayor escala y facilita tanto la contratación como la retención.

La IA agéntica también puede evolucionar la relación con los proveedores externos. Muchos trabajos profesionales intensivos en reglas, como cuentas estatutarias, archivos de precios de transferencia y presentaciones regulatorias, se compran actualmente por hora y quedan fuera de los casos tradicionales de automatización porque aparecen como honorarios, no como headcount. Si la empresa desarrolla internamente la capacidad de producir ese trabajo, no necesariamente tendrá que internalizarlo, sino que obtendrá algo quizá más valioso, que es una referencia para saber cuánto debería costar dicho trabajo y usarlo de base para renegociar con sus proveedores.

 

La responsabilidad y los controles siguen siendo humanos

Hay una diferencia fundamental frente a generaciones anteriores de tecnología. Los agentes no se limitan a recomendar, también pueden liberar un pago o presentar una declaración de impuestos. Y la autonomía no es una característica inevitable de la tecnología, es una decisión de la compañía.

Esto convierte al control en una prioridad previa a la autonomía. El CFO tendrá que establecer propietarios identificables para cada agente, registrar qué hace, con qué datos trabaja, dentro de qué límites opera, quién lo aprobó y cuándo fue revisado. También deberá proteger la segregación de funciones. Si un mismo agente prepara, revisa y registra una operación, desaparece la separación que antes existía entre tres personas.

A ello se suma un riesgo menos evidente. Un agente puede ser correcto cuando se construye y dejar de serlo cuando cambia una norma. No se detendrá por iniciativa propia. Puede continuar presentando información equivocada o realizando pagos incorrectos con la misma velocidad y eficiencia. Por eso, el presupuesto debe contemplar no únicamente la construcción inicial, también el mantenimiento permanente de los agentes y de las reglas que aplican.

 

Una función de finanzas ágil requiere una organización preparada para decidir a mayor velocidad

Finalmente, quizá el cambio más profundo ocurra fuera de Finanzas. Si los agentes reducen drásticamente el costo de producir análisis y escenarios, las empresas podrán replanificar con mucha mayor frecuencia. Pero generar un nuevo plan cada mes aporta poco si el comité ejecutivo se reúne trimestralmente y reasigna recursos una vez al año.

Para los CFO latinoamericanos, la IA agéntica representa mucho más que una nueva etapa de automatización y los obliga a reconsiderar datos, estructuras, talento, proveedores, controles y ritmos de decisión. El desafío final será lograr que una función de Finanzas capaz de moverse más rápido encuentre del otro lado una organización preparada para decidir a la misma velocidad.

¿Qué implicaciones tienen los economics de la IA para un CFO de América Latina?

La IA agéntica obliga a los CFO latinoamericanos a replantear datos, talento y controles, mientras redefine la economía de Finanzas

Ignacio Gorupicz, Líder de la práctica de Operaciones de Servicio para McKinsey & Company en Latinoamérica
26 de octubre, 2026

Cuando las empresas buscan reducir costos, las funciones de Finanzas siguen una lógica relativamente estable. Trasladan operaciones, tercerizan procesos y automatizan tareas repetitivas. Así ha sido durante años y, en todos esos modelos, el volumen es una variable central: a mayor cantidad de transacciones, mayor era el costo y, por tanto, mayor el incentivo para ganar escala.

La IA agéntica ha modificado esta ecuación. Para los CFO de América Latina, especialmente aquellos que lideran las finanzas de compañías con operaciones en varios países, comprender este cambio será tan importante como adoptar la propia tecnología.

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La primera transformación está en los economics del trabajo de Finanzas en un entorno de IA. Con la IA agéntica, el costo comienza a depender menos del volumen y más de la variedad. Construir, conectar y controlar un agente puede costar prácticamente lo mismo si lo utiliza una unidad de negocio o una docena de unidades de negocio. La diferencia aparece cuando esas unidades trabajan sobre sistemas distintos. 12 unidades sobre una misma plataforma se acercan a una implementación mientras que 12 sistemas diferentes se parecen más a 12 implementaciones.

Esto tiene una implicancia particularmente relevante para las multilatinas (grandes empresas que nacen en América Latina y cuyo capital tiene origen en algún país de la región). Parte importante del trabajo de compliance crece de acuerdo con el número de entidades legales y jurisdicciones fiscales, por lo que una empresa con 60 entidades y 3 mil millones de dólares de ingresos puede tener un caso de automatización más atractivo que otra con cinco entidades y 10 mil millones.

Por eso, una de las primeras prioridades del CFO debería balancear la necesidad de reorganizar con la de estandarizar sistemas y datos. Un solo plan de cuentas, datos maestros comunes y una definición única de los procesos reducen la variedad que encarece la implementación de IA agentica. Consolidar líneas de reporte sin estandarizar los datos puede cambiar el organigrama, pero no necesariamente entregar valor más allá de la eficiencia de algunas posiciones. Una vez que la información es más estandarizada, resulta mucho más difícil justificar que muchos equipos en distintos negocios o países paguen individualmente por agentes destinados a ejecutar el mismo proceso.

Repensar las decisiones de talento y el rol de los proveedores externos

La segunda implicancia está relacionada con el talento. Las personas capaces de construir y controlar agentes dentro del área de Finanzas hoy son escasas en la región. Esta brecha puede acelerar la centralización de las funciones de soporte incluso más de lo que alguna vez lo hizo el arbitraje laboral. Mantener tres equipos de IA en tres países significa enfrentar tres desafíos de contratación, tres conjuntos de estándares y, posiblemente, equipos trabajando en problemas demasiado pequeños. Concentrar talento permite ofrecer desafíos de mayor escala y facilita tanto la contratación como la retención.

La IA agéntica también puede evolucionar la relación con los proveedores externos. Muchos trabajos profesionales intensivos en reglas, como cuentas estatutarias, archivos de precios de transferencia y presentaciones regulatorias, se compran actualmente por hora y quedan fuera de los casos tradicionales de automatización porque aparecen como honorarios, no como headcount. Si la empresa desarrolla internamente la capacidad de producir ese trabajo, no necesariamente tendrá que internalizarlo, sino que obtendrá algo quizá más valioso, que es una referencia para saber cuánto debería costar dicho trabajo y usarlo de base para renegociar con sus proveedores.

 

La responsabilidad y los controles siguen siendo humanos

Hay una diferencia fundamental frente a generaciones anteriores de tecnología. Los agentes no se limitan a recomendar, también pueden liberar un pago o presentar una declaración de impuestos. Y la autonomía no es una característica inevitable de la tecnología, es una decisión de la compañía.

Esto convierte al control en una prioridad previa a la autonomía. El CFO tendrá que establecer propietarios identificables para cada agente, registrar qué hace, con qué datos trabaja, dentro de qué límites opera, quién lo aprobó y cuándo fue revisado. También deberá proteger la segregación de funciones. Si un mismo agente prepara, revisa y registra una operación, desaparece la separación que antes existía entre tres personas.

A ello se suma un riesgo menos evidente. Un agente puede ser correcto cuando se construye y dejar de serlo cuando cambia una norma. No se detendrá por iniciativa propia. Puede continuar presentando información equivocada o realizando pagos incorrectos con la misma velocidad y eficiencia. Por eso, el presupuesto debe contemplar no únicamente la construcción inicial, también el mantenimiento permanente de los agentes y de las reglas que aplican.

 

Una función de finanzas ágil requiere una organización preparada para decidir a mayor velocidad

Finalmente, quizá el cambio más profundo ocurra fuera de Finanzas. Si los agentes reducen drásticamente el costo de producir análisis y escenarios, las empresas podrán replanificar con mucha mayor frecuencia. Pero generar un nuevo plan cada mes aporta poco si el comité ejecutivo se reúne trimestralmente y reasigna recursos una vez al año.

Para los CFO latinoamericanos, la IA agéntica representa mucho más que una nueva etapa de automatización y los obliga a reconsiderar datos, estructuras, talento, proveedores, controles y ritmos de decisión. El desafío final será lograr que una función de Finanzas capaz de moverse más rápido encuentre del otro lado una organización preparada para decidir a la misma velocidad.

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