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La gente buena

Entre la ONU y la realidad de Guatemala, analizamos el exceso de control estatal, la discrecionalidad y la urgencia de reducir el Gobierno.

Carolina Castellanos |
25 de septiembre, 2026

Esta semana ha sido intensa a nivel mundial pues se llevó a cabo la Asamblea de las Naciones Unidas. Esta organización ha decaído con el tiempo (es mi percepción) pues está dominada por la izquierda internacional. En medio de tanto que sucede en el mundo, nuestra Guate incluida, quiero seguir creyendo en que la mayoría de los países están confirmados por personas buenas. 

Escuché el discurso de Javier Milei, presidente de Argentina. Yo lo admiro. Es un libertario de pura cepa. Me llamó la atención una frase que dijo: “la gente buena no piensa en controlar la vida de otros”.

Lamentablemente, hay muchos gobernantes que buscan eso, controlarlo todo. Unos lo harán porque se creen poseedores de la verdad absoluta. Otros, quieren imponer sus ideas por la fuerza, a costa de la libertad de los demás.

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En nuestra Guate, estamos siendo gobernados por quien tiene la creencia que debe poseer el control de todo lo que sucede dentro de nuestras fronteras. 

¿Dónde queda, entonces, nuestro libre albedrío? ¿Cómo podemos desarrollar nuestras actividades de cualquier índole si tenemos que actuar según la visión de “la máxima autoridad”?

Tenemos un entramado de leyes, reglamentos, normas y demás, que debemos cumplir. Esto es necesario. El problema surge en aplicación e interpretación de la legislación pues queda a criterio del funcionario de turno. 

¿Es ese funcionario “gente buena”? ¿Cómo podemos saberlo de antemano para votar bajo ese criterio? ¿Es la legislación lo suficientemente clara para que la “gente no buena” no pueda imponer sus nefastas aspiraciones? Pienso que no. Lo vivimos a diario. Lamentablemente, los “buenos” son muy pocos. 

Así las cosas, la legislación está diseñada para controlar nuestra vida. 

Considero que una ruta a seguir es reducir, considerablemente, el tamaño del gobierno. Después de todo, lo básico que debe hacer es proteger la vida, la propiedad y la libertad de tod

 

La gente buena

Entre la ONU y la realidad de Guatemala, analizamos el exceso de control estatal, la discrecionalidad y la urgencia de reducir el Gobierno.

Carolina Castellanos |
25 de septiembre, 2026

Esta semana ha sido intensa a nivel mundial pues se llevó a cabo la Asamblea de las Naciones Unidas. Esta organización ha decaído con el tiempo (es mi percepción) pues está dominada por la izquierda internacional. En medio de tanto que sucede en el mundo, nuestra Guate incluida, quiero seguir creyendo en que la mayoría de los países están confirmados por personas buenas. 

Escuché el discurso de Javier Milei, presidente de Argentina. Yo lo admiro. Es un libertario de pura cepa. Me llamó la atención una frase que dijo: “la gente buena no piensa en controlar la vida de otros”.

Lamentablemente, hay muchos gobernantes que buscan eso, controlarlo todo. Unos lo harán porque se creen poseedores de la verdad absoluta. Otros, quieren imponer sus ideas por la fuerza, a costa de la libertad de los demás.

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¿Dónde queda, entonces, nuestro libre albedrío? ¿Cómo podemos desarrollar nuestras actividades de cualquier índole si tenemos que actuar según la visión de “la máxima autoridad”?

Tenemos un entramado de leyes, reglamentos, normas y demás, que debemos cumplir. Esto es necesario. El problema surge en aplicación e interpretación de la legislación pues queda a criterio del funcionario de turno. 

¿Es ese funcionario “gente buena”? ¿Cómo podemos saberlo de antemano para votar bajo ese criterio? ¿Es la legislación lo suficientemente clara para que la “gente no buena” no pueda imponer sus nefastas aspiraciones? Pienso que no. Lo vivimos a diario. Lamentablemente, los “buenos” son muy pocos. 

Así las cosas, la legislación está diseñada para controlar nuestra vida. 

Considero que una ruta a seguir es reducir, considerablemente, el tamaño del gobierno. Después de todo, lo básico que debe hacer es proteger la vida, la propiedad y la libertad de tod

 

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