Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Webinars
Webinars
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Eventos
Eventos
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial
Culta
Culta

La casa de los presidenciables

Entre egos, ambiciones, traiciones, viejas figuras y nuevas ocurrencias, los presidenciables y sus equipos nos preparan la temporada 2027.

Amilcar R. Álvarez |
29 de octubre, 2026

La política guatemalteca podría ser el reality show más exitoso de Latinoamérica. La casa de los famosos y Big Brother se quedan cortos frente al espectáculo de nuestros presidenciables, que parecen competir no por ganar las elecciones, sino por ver quién consigue autoeliminarse primero. Hay de todo y, para gustos, colores. 

Empecemos con Sandra Torres, quien parece tener contrato vitalicio con la producción. Después de intentar participar en 2011 y competir en 2015, 2019 y 2023, una candidatura en 2027 sería su quinto intento de llegar a la Presidencia. Conoce tan bien las reglas que uno pensaría que ya debería estar entre los productores. Ha pasado por campañas, segundas vueltas y derrotas, pero sigue apareciendo. En este reality, algunos participantes nunca terminan de irse.

Carlos Pineda, en 2023, parecía uno de los favoritos de la audiencia, hasta que las resoluciones judiciales lo dejaron fuera. Consiguió el papel protagónico, pero el jurado lo eliminó antes de empezar la temporada. Ahora regresa y habrá que ver si esta vez llega al primer episodio.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

Roberto Arzú tampoco se queda atrás. Su divorcio de Cabal merece un episodio especial. Después de fotografías, selfies, viajes y declaraciones de amor eterno, llegó la separación de común acuerdo. Como las parejas que publican en Facebook sus fotografías felices y, una semana después, anuncian que cada quien seguirá su camino. Al parecer, el amor dura hasta la próxima oportunidad.

Y qué decir de Neto Bran, quien podría tener su propio programa. Entre ocurrencias, apariciones y controversias, ha conseguido que Mixco permanezca frente a las cámaras. Pero mientras el protagonista entretiene a la audiencia, detrás del escenario hay cuentas por pagar: la municipalidad ha enfrentado atrasos salariales y deudas. Una cosa es entretener al público y otra administrar los recursos. Al final, las cuentas no se pagan con likes.

Mención honorífica merece Edmond Mulet, quien a sus 75 años sigue en escena después de sus candidaturas de 2019 y 2023. Para esta temporada decidió renovar el elenco, aunque muchos de sus seguidores tradicionales no aplaudieron las nuevas contrataciones. Si bien XGuate ya está inscrito como partido, debe acreditar la organización territorial exigida por la ley (50 municipios en 12 departamentos), sin la cual no podría postular candidatos. Mulet quiere entrar a la casa, pero sigue en lista de espera.

Mientras los aspirantes se preparan para el siguiente episodio, Guatemala sigue enfrentando violencia, corrupción, dificultades económicas y desconfianza institucional. La diferencia entre este reality y los de televisión es que, cuando termina La casa de los famosos, apagamos el televisor y seguimos con nuestra vida. En Guatemala, cuando termina el espectáculo electoral, tenemos que vivir cuatro años con las consecuencias. Y lo peor es que aquí nadie puede cambiar de canal.

 

La casa de los presidenciables

Entre egos, ambiciones, traiciones, viejas figuras y nuevas ocurrencias, los presidenciables y sus equipos nos preparan la temporada 2027.

Amilcar R. Álvarez |
29 de octubre, 2026

La política guatemalteca podría ser el reality show más exitoso de Latinoamérica. La casa de los famosos y Big Brother se quedan cortos frente al espectáculo de nuestros presidenciables, que parecen competir no por ganar las elecciones, sino por ver quién consigue autoeliminarse primero. Hay de todo y, para gustos, colores. 

Empecemos con Sandra Torres, quien parece tener contrato vitalicio con la producción. Después de intentar participar en 2011 y competir en 2015, 2019 y 2023, una candidatura en 2027 sería su quinto intento de llegar a la Presidencia. Conoce tan bien las reglas que uno pensaría que ya debería estar entre los productores. Ha pasado por campañas, segundas vueltas y derrotas, pero sigue apareciendo. En este reality, algunos participantes nunca terminan de irse.

Carlos Pineda, en 2023, parecía uno de los favoritos de la audiencia, hasta que las resoluciones judiciales lo dejaron fuera. Consiguió el papel protagónico, pero el jurado lo eliminó antes de empezar la temporada. Ahora regresa y habrá que ver si esta vez llega al primer episodio.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

Roberto Arzú tampoco se queda atrás. Su divorcio de Cabal merece un episodio especial. Después de fotografías, selfies, viajes y declaraciones de amor eterno, llegó la separación de común acuerdo. Como las parejas que publican en Facebook sus fotografías felices y, una semana después, anuncian que cada quien seguirá su camino. Al parecer, el amor dura hasta la próxima oportunidad.

Y qué decir de Neto Bran, quien podría tener su propio programa. Entre ocurrencias, apariciones y controversias, ha conseguido que Mixco permanezca frente a las cámaras. Pero mientras el protagonista entretiene a la audiencia, detrás del escenario hay cuentas por pagar: la municipalidad ha enfrentado atrasos salariales y deudas. Una cosa es entretener al público y otra administrar los recursos. Al final, las cuentas no se pagan con likes.

Mención honorífica merece Edmond Mulet, quien a sus 75 años sigue en escena después de sus candidaturas de 2019 y 2023. Para esta temporada decidió renovar el elenco, aunque muchos de sus seguidores tradicionales no aplaudieron las nuevas contrataciones. Si bien XGuate ya está inscrito como partido, debe acreditar la organización territorial exigida por la ley (50 municipios en 12 departamentos), sin la cual no podría postular candidatos. Mulet quiere entrar a la casa, pero sigue en lista de espera.

Mientras los aspirantes se preparan para el siguiente episodio, Guatemala sigue enfrentando violencia, corrupción, dificultades económicas y desconfianza institucional. La diferencia entre este reality y los de televisión es que, cuando termina La casa de los famosos, apagamos el televisor y seguimos con nuestra vida. En Guatemala, cuando termina el espectáculo electoral, tenemos que vivir cuatro años con las consecuencias. Y lo peor es que aquí nadie puede cambiar de canal.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?