Guatemala-Canadá: ¿alcanzará el optimismo de Tena?
Quizás Canadá nos de la dosis de realidad que necesitamos para dejar de romantizar los goles y reconocer que no debemos ilusionarnos con un Mundial
Esta semana, en la radio, me crucé con las desatinadas declaraciones del entrenador de la selección de futbol de Guatemala, Luis Fernando Tena, quien dijo: "Sí es una lástima para nosotros que no se llene el estadio, sí nos duele, sí nos gustaría que estuviera lleno y que nos impulsaran de principio a fin, se entiende el duro golpe que tuvimos hace un año de no calificar al Mundial"… Luego agregó que han tenido buena participación, aunque en los amistosos no, y destacó la gran actitud del equipo.
Qué pena contradecirlo. Empezar la "ilusión" mundialista 2030 con dos partidos ganados, uno perdido y uno empatado no parece un gran desempeño. Una goleada a El Salvador y un sufrido gol ante Surinam en el Trébol no son referencias de gran actitud ni mucho menos de gran desempeño. Canadá, que acaba de jugar su propio Mundial, será la verdadera medida de esa "gran actitud".
Me parece que el salario de Tena es para dar resultados y no solo para tener una visión optimista de su equipo. En cualquier empresa, alguien que gana mucho menos que él ya habría recibido su carta de despido por no cumplir sus KPI. A él, en cambio, no clasificar le valió otro contrato. Pese a su deferencia de aceptar una rebaja salarial, ya suma más de Q2.2 millones en lo que va de la "preparación para el Mundial 2030", sin contar los casi Q16 millones que cobró en el fallido proceso rumbo al Mundial 2026.
Por eso veo necesario ser realistas: no tenemos ni el nivel ni las condiciones para ilusionarnos con un Mundial, empezando porque ni estadio tenemos. Y parece que tampoco tenemos memoria: ya nadie habla del flamante estadio Doroteo Guamuch Flores, que sigue abandonado.
El mismo que cerró por remodelación el 6 de enero de 2025 y más de 630 días después sigue en paupérrimas condiciones, pese a que se desembolsaron más de Q9 millones a la empresa Bremar, que solo avanzó el 30 % de su contrato.
Ahora pasa a manos del PNUD. La nueva remodelación costará Q63.6 millones, casi el doble del contrato original, y el PNUD se quedará con un 8 % por administrarla. Las obras físicas comenzarían hasta 2027, pero que no nos extrañe que la entrega se prolongue y el otro año los diputados o candidatos lo aprovechen para hacer su propio show y ganar exposición en las redes.
Mientras Tena lamenta las gradas vacías, yo lamento que nuestro principal estadio siga cerrado y que eso nos cueste plata a todos. También lamento que no haya pasado nada con las denuncias sobre la reventa de entradas y, más aún, que sigamos insistiendo en creer que somos buenos para el futbol. Basta ver los resultados de los equipos de la liga cuando salen del país para confirmar que estamos en pañales.
Los triunfos que más hemos celebrado son producto de disciplinas como la marcha, el bádminton, la natación, el tiro, el judo y el boxeo. ¿Dónde están los presupuestos para esos atletas? ¿Qué salario tienen sus entrenadores?
Mientras aceptemos recontrataciones sin una evaluación clara, contratos incumplidos y promesas que cambian de fecha sin resolver los problemas de fondo, nos seguirán viendo la cara.
Al señor Tena me encantaría decirle que soy de las que sueñan con que el estadio se quede vacío y que, como muestra de protesta, nadie ose comprar esas entradas sobrevaloradas. Quizás jugar en un estadio vacío les dé vergüenza a él, a los jugadores y a los directivos por burlarse de un país entero y por alimentar un sueño que cada vez está más lejos.
Guatemala-Canadá: ¿alcanzará el optimismo de Tena?
Quizás Canadá nos de la dosis de realidad que necesitamos para dejar de romantizar los goles y reconocer que no debemos ilusionarnos con un Mundial
Esta semana, en la radio, me crucé con las desatinadas declaraciones del entrenador de la selección de futbol de Guatemala, Luis Fernando Tena, quien dijo: "Sí es una lástima para nosotros que no se llene el estadio, sí nos duele, sí nos gustaría que estuviera lleno y que nos impulsaran de principio a fin, se entiende el duro golpe que tuvimos hace un año de no calificar al Mundial"… Luego agregó que han tenido buena participación, aunque en los amistosos no, y destacó la gran actitud del equipo.
Qué pena contradecirlo. Empezar la "ilusión" mundialista 2030 con dos partidos ganados, uno perdido y uno empatado no parece un gran desempeño. Una goleada a El Salvador y un sufrido gol ante Surinam en el Trébol no son referencias de gran actitud ni mucho menos de gran desempeño. Canadá, que acaba de jugar su propio Mundial, será la verdadera medida de esa "gran actitud".
Me parece que el salario de Tena es para dar resultados y no solo para tener una visión optimista de su equipo. En cualquier empresa, alguien que gana mucho menos que él ya habría recibido su carta de despido por no cumplir sus KPI. A él, en cambio, no clasificar le valió otro contrato. Pese a su deferencia de aceptar una rebaja salarial, ya suma más de Q2.2 millones en lo que va de la "preparación para el Mundial 2030", sin contar los casi Q16 millones que cobró en el fallido proceso rumbo al Mundial 2026.
Por eso veo necesario ser realistas: no tenemos ni el nivel ni las condiciones para ilusionarnos con un Mundial, empezando porque ni estadio tenemos. Y parece que tampoco tenemos memoria: ya nadie habla del flamante estadio Doroteo Guamuch Flores, que sigue abandonado.
El mismo que cerró por remodelación el 6 de enero de 2025 y más de 630 días después sigue en paupérrimas condiciones, pese a que se desembolsaron más de Q9 millones a la empresa Bremar, que solo avanzó el 30 % de su contrato.
Ahora pasa a manos del PNUD. La nueva remodelación costará Q63.6 millones, casi el doble del contrato original, y el PNUD se quedará con un 8 % por administrarla. Las obras físicas comenzarían hasta 2027, pero que no nos extrañe que la entrega se prolongue y el otro año los diputados o candidatos lo aprovechen para hacer su propio show y ganar exposición en las redes.
Mientras Tena lamenta las gradas vacías, yo lamento que nuestro principal estadio siga cerrado y que eso nos cueste plata a todos. También lamento que no haya pasado nada con las denuncias sobre la reventa de entradas y, más aún, que sigamos insistiendo en creer que somos buenos para el futbol. Basta ver los resultados de los equipos de la liga cuando salen del país para confirmar que estamos en pañales.
Los triunfos que más hemos celebrado son producto de disciplinas como la marcha, el bádminton, la natación, el tiro, el judo y el boxeo. ¿Dónde están los presupuestos para esos atletas? ¿Qué salario tienen sus entrenadores?
Mientras aceptemos recontrataciones sin una evaluación clara, contratos incumplidos y promesas que cambian de fecha sin resolver los problemas de fondo, nos seguirán viendo la cara.
Al señor Tena me encantaría decirle que soy de las que sueñan con que el estadio se quede vacío y que, como muestra de protesta, nadie ose comprar esas entradas sobrevaloradas. Quizás jugar en un estadio vacío les dé vergüenza a él, a los jugadores y a los directivos por burlarse de un país entero y por alimentar un sueño que cada vez está más lejos.