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Paul D. Roberts: liderar cuando el futuro acelera

Redacción
17 de agosto, 2026
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una fuerza que está redefiniendo el trabajo, los negocios y la competitividad global. Durante LINKS 2026, el futurista Paul D. Roberts planteó que el reto ya no consiste únicamente en adoptar nuevas herramientas, sino en construir organizaciones capaces de prosperar en una era de aceleración exponencial. La combinación entre infraestructura tecnológica y liderazgo humano será determinante para aprovechar las oportunidades que vienen.
 
Por qué importa. El ritmo de innovación tecnológica está obligando a las empresas a replantear sus modelos de negocio, procesos y estrategias. Durante LINKS 2026, encuentro organizado por Liberty Networks, Paul D. Roberts presentó una visión sobre el impacto que tendrán la inteligencia artificial, la computación cuántica y la automatización en la economía de los próximos años.
  • Roberts invitó a reflexionar sobre un escenario en el que la próxima década concentre una transformación equivalente a la vivida por la humanidad durante el último siglo, acelerando cambios económicos y empresariales sin precedentes.
  • El especialista explicó que tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica avanzada y las nuevas infraestructuras digitales están convergiendo para modificar la forma en que las organizaciones crean valor y compiten.
  • La premisa central de su intervención fue que la velocidad del cambio ya no es un fenómeno temporal, sino una condición permanente que exigirá decisiones estratégicas más ágiles y adaptables.
Datos clave. La inteligencia artificial atraviesa una etapa de adopción acelerada que está transformando la relación de las personas con el conocimiento y el trabajo. Lo que hace pocos años era una innovación emergente comienza a consolidarse como una herramienta integrada a la operación cotidiana de las organizaciones.
  • “La inteligencia artificial más básica que tendremos es la que usamos hoy”, afirmó Paul D. Roberts, futurista internacional, al destacar que las capacidades actuales representan apenas el inicio de una evolución mucho más profunda.
  • Las empresas están transitando de herramientas aisladas hacia ecosistemas de agentes inteligentes capaces de coordinar tareas, compartir información y ejecutar procesos completos con mayores niveles de autonomía.
  • Según Roberts, “somos la última generación que solo administrará equipos humanos”, una transformación que obligará a redefinir la gestión de talento y la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
Entre líneas. El avance de la inteligencia artificial también está elevando la importancia de la infraestructura tecnológica. La capacidad de procesamiento, almacenamiento y conectividad será uno de los factores que determine qué organizaciones podrán capitalizar la próxima ola de innovación.
  • Roberts advirtió que “estamos viviendo los tiempos más lentos que volveremos a experimentar”, en referencia a la rapidez con la que evolucionarán las tecnologías y los mercados durante los próximos años.
  • La creciente demanda de aplicaciones basadas en inteligencia artificial está impulsando inversiones en redes, centros de datos y sistemas de conectividad capaces de soportar mayores volúmenes de tráfico digital.
  • En América Latina y el Caribe, iniciativas como el sistema submarino MANTA y la modernización de MAYA-1.2 buscan fortalecer la infraestructura crítica necesaria para sostener el crecimiento acelerado de la economía digital.
Lo que sigue. A pesar del avance tecnológico, Roberts sostuvo que las ventajas competitivas más valiosas continuarán estando asociadas a capacidades exclusivamente humanas. El liderazgo del futuro dependerá tanto de la adopción tecnológica como de la capacidad para guiar personas en entornos cada vez más complejos.
  • La creatividad, la empatía, el criterio, la visión estratégica y la generación de confianza seguirán siendo atributos difíciles de replicar mediante sistemas automatizados, incluso en escenarios de alta digitalización.
  • El experto hizo un llamado a combinar innovación tecnológica con propósito humano, evitando que la adopción de herramientas se convierta en un fin en sí mismo dentro de las organizaciones.
  • Como resumió Roberts al cierre de su presentación, “debemos defender y promover aquello que nos hace humanos”, una idea que posiciona al liderazgo como el principal diferenciador en la era de la inteligencia artificial.

Paul D. Roberts: liderar cuando el futuro acelera

Redacción
17 de agosto, 2026
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una fuerza que está redefiniendo el trabajo, los negocios y la competitividad global. Durante LINKS 2026, el futurista Paul D. Roberts planteó que el reto ya no consiste únicamente en adoptar nuevas herramientas, sino en construir organizaciones capaces de prosperar en una era de aceleración exponencial. La combinación entre infraestructura tecnológica y liderazgo humano será determinante para aprovechar las oportunidades que vienen.
 
Por qué importa. El ritmo de innovación tecnológica está obligando a las empresas a replantear sus modelos de negocio, procesos y estrategias. Durante LINKS 2026, encuentro organizado por Liberty Networks, Paul D. Roberts presentó una visión sobre el impacto que tendrán la inteligencia artificial, la computación cuántica y la automatización en la economía de los próximos años.
  • Roberts invitó a reflexionar sobre un escenario en el que la próxima década concentre una transformación equivalente a la vivida por la humanidad durante el último siglo, acelerando cambios económicos y empresariales sin precedentes.
  • El especialista explicó que tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica avanzada y las nuevas infraestructuras digitales están convergiendo para modificar la forma en que las organizaciones crean valor y compiten.
  • La premisa central de su intervención fue que la velocidad del cambio ya no es un fenómeno temporal, sino una condición permanente que exigirá decisiones estratégicas más ágiles y adaptables.
Datos clave. La inteligencia artificial atraviesa una etapa de adopción acelerada que está transformando la relación de las personas con el conocimiento y el trabajo. Lo que hace pocos años era una innovación emergente comienza a consolidarse como una herramienta integrada a la operación cotidiana de las organizaciones.
  • “La inteligencia artificial más básica que tendremos es la que usamos hoy”, afirmó Paul D. Roberts, futurista internacional, al destacar que las capacidades actuales representan apenas el inicio de una evolución mucho más profunda.
  • Las empresas están transitando de herramientas aisladas hacia ecosistemas de agentes inteligentes capaces de coordinar tareas, compartir información y ejecutar procesos completos con mayores niveles de autonomía.
  • Según Roberts, “somos la última generación que solo administrará equipos humanos”, una transformación que obligará a redefinir la gestión de talento y la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
Entre líneas. El avance de la inteligencia artificial también está elevando la importancia de la infraestructura tecnológica. La capacidad de procesamiento, almacenamiento y conectividad será uno de los factores que determine qué organizaciones podrán capitalizar la próxima ola de innovación.
  • Roberts advirtió que “estamos viviendo los tiempos más lentos que volveremos a experimentar”, en referencia a la rapidez con la que evolucionarán las tecnologías y los mercados durante los próximos años.
  • La creciente demanda de aplicaciones basadas en inteligencia artificial está impulsando inversiones en redes, centros de datos y sistemas de conectividad capaces de soportar mayores volúmenes de tráfico digital.
  • En América Latina y el Caribe, iniciativas como el sistema submarino MANTA y la modernización de MAYA-1.2 buscan fortalecer la infraestructura crítica necesaria para sostener el crecimiento acelerado de la economía digital.
Lo que sigue. A pesar del avance tecnológico, Roberts sostuvo que las ventajas competitivas más valiosas continuarán estando asociadas a capacidades exclusivamente humanas. El liderazgo del futuro dependerá tanto de la adopción tecnológica como de la capacidad para guiar personas en entornos cada vez más complejos.
  • La creatividad, la empatía, el criterio, la visión estratégica y la generación de confianza seguirán siendo atributos difíciles de replicar mediante sistemas automatizados, incluso en escenarios de alta digitalización.
  • El experto hizo un llamado a combinar innovación tecnológica con propósito humano, evitando que la adopción de herramientas se convierta en un fin en sí mismo dentro de las organizaciones.
  • Como resumió Roberts al cierre de su presentación, “debemos defender y promover aquello que nos hace humanos”, una idea que posiciona al liderazgo como el principal diferenciador en la era de la inteligencia artificial.

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