Villeda admite que los escoltas de Solórzano Foppa estaban a metros del ataque y deja más preguntas que respuestas
La conferencia del funcionario dejó dudas sobre las capturas y el reto de identificar a los autores materiales e intelectuales, sin distinciones.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, aseguró que las investigaciones buscan esclarecer el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa. Sin embargo, su conferencia dejó interrogantes sobre las capturas y las circunstancias del ataque. También confirmó que el exfiscal tenía seguridad policial, como había publicado República, y que los dos guardias asignados estaban a pocos metros cuando ocurrió el crimen.
Es noticia. Villeda rechazó que las autoridades estén construyendo una narrativa para incriminar a los dos detenidos por su presunta participación en el ataque. Afirmó que deben realizarse procedimientos científicos y reunir pruebas para establecer lo ocurrido. No obstante, el relato de uno de los capturados plantea preguntas que deben resolverse con evidencia.
- “Estamos haciendo una investigación para establecer la verdad”, declaró Villeda. El ministro insistió en que el objetivo no es justificar las detenciones, sino determinar quiénes participaron en el crimen.
- Rigoberto Choc afirmó que trabaja como repartidor de comida rápida junto con su hermano y que ambos llevaban un pedido cuando los agentes los interceptaron. Negó portar armas y participar en el ataque.
- Según Choc, los policías los detuvieron inicialmente, los revisaron y los dejaron continuar. Metros adelante, los interceptaron por segunda vez y entonces encontraron la carabina. El detenido pidió revisar las cámaras de seguridad del sector.
Punto de fricción. Villeda confirmó que Solórzano Foppa contaba con protección de la División de Protección de Personalidades (PPS) desde 2010, debido a su trabajo como fiscal del Ministerio Público y a las investigaciones que realizó contra organizaciones criminales, entre ellas la pandilla del Barrio 18. La confirmación coincide con lo publicado previamente por República. La presencia de dos guardias de turno a pocos metros de la víctima abre preguntas sobre cómo se desarrolló el ataque y qué pudieron observar.
- Si los agentes asignados a su protección estaban cerca, resulta fundamental establecer dónde se encontraban exactamente, qué ocurrió durante los disparos y qué información aportaron a los investigadores.
- La protección policial desde 2010 también obliga a examinar los antecedentes de riesgo del exfiscal y las amenazas que pudo enfrentar por sus investigaciones contra estructuras criminales.
- Las autoridades aún deben explicar qué elementos vinculan a los detenidos con el crimen y qué pruebas respaldan la hipótesis policial. Villeda aseguró que Solórzano Foppa no denunció amenazas de muerte.
En el radar. Solórzano Foppa utilizaba sus redes sociales para cuestionar la respuesta estatal frente a las pandillas y señalar presuntos vínculos entre estructuras criminales y actores políticos. Sus publicaciones abordaron al Barrio 18, la Mara Salvatrucha y otros grupos señalados por actividades delictivas.
- El exfiscal cuestionó públicamente la falta de información sobre la fuga de pandilleros de Fraijanes II. Sus publicaciones también reflejaban críticas a las autoridades por su actuación frente al crimen organizado.
- Entre sus señalamientos destacó la relación sentimental entre María Marta Castañeda Torres, sobrina de Sandra Torres, y Aldo Dupie Ochoa Mejía, alias El Lobo, identificado como cabecilla del Barrio 18. Foppa hizo públicos esos señalamientos.
- También se refirió a los llamados Caradura y a otras estructuras criminales.
Lo que sigue. Gobernación y el Ministerio Público enfrentan el reto de esclarecer el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa, establecer quiénes ejecutaron el ataque y determinar quiénes pudieron ordenarlo. El compromiso de llegar a la verdad debe traducirse en resultados verificables, sin descartar ninguna línea de investigación ni detenerse ante la posición o influencia de quienes pudieran resultar implicados.
- Los peritajes balísticos, las cámaras de seguridad y la cadena de custodia del arma serán fundamentales para contrastar la versión policial con el relato de los detenidos y establecer si existe evidencia que los vincule con el crimen.
- Las declaraciones de los dos guardias asignados a la protección de Foppa pueden ayudar a reconstruir el ataque y determinar qué ocurrió a pocos metros de donde se encontraban cuando se produjo el atentado
- El desafío no termina con las capturas. Las autoridades deben identificar a los autores materiales e intelectuales y llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias, sin que el cargo, las relaciones o la influencia de los posibles involucrados condicionen el alcance de la justicia.
Villeda admite que los escoltas de Solórzano Foppa estaban a metros del ataque y deja más preguntas que respuestas
La conferencia del funcionario dejó dudas sobre las capturas y el reto de identificar a los autores materiales e intelectuales, sin distinciones.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, aseguró que las investigaciones buscan esclarecer el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa. Sin embargo, su conferencia dejó interrogantes sobre las capturas y las circunstancias del ataque. También confirmó que el exfiscal tenía seguridad policial, como había publicado República, y que los dos guardias asignados estaban a pocos metros cuando ocurrió el crimen.
Es noticia. Villeda rechazó que las autoridades estén construyendo una narrativa para incriminar a los dos detenidos por su presunta participación en el ataque. Afirmó que deben realizarse procedimientos científicos y reunir pruebas para establecer lo ocurrido. No obstante, el relato de uno de los capturados plantea preguntas que deben resolverse con evidencia.
- “Estamos haciendo una investigación para establecer la verdad”, declaró Villeda. El ministro insistió en que el objetivo no es justificar las detenciones, sino determinar quiénes participaron en el crimen.
- Rigoberto Choc afirmó que trabaja como repartidor de comida rápida junto con su hermano y que ambos llevaban un pedido cuando los agentes los interceptaron. Negó portar armas y participar en el ataque.
- Según Choc, los policías los detuvieron inicialmente, los revisaron y los dejaron continuar. Metros adelante, los interceptaron por segunda vez y entonces encontraron la carabina. El detenido pidió revisar las cámaras de seguridad del sector.
Punto de fricción. Villeda confirmó que Solórzano Foppa contaba con protección de la División de Protección de Personalidades (PPS) desde 2010, debido a su trabajo como fiscal del Ministerio Público y a las investigaciones que realizó contra organizaciones criminales, entre ellas la pandilla del Barrio 18. La confirmación coincide con lo publicado previamente por República. La presencia de dos guardias de turno a pocos metros de la víctima abre preguntas sobre cómo se desarrolló el ataque y qué pudieron observar.
- Si los agentes asignados a su protección estaban cerca, resulta fundamental establecer dónde se encontraban exactamente, qué ocurrió durante los disparos y qué información aportaron a los investigadores.
- La protección policial desde 2010 también obliga a examinar los antecedentes de riesgo del exfiscal y las amenazas que pudo enfrentar por sus investigaciones contra estructuras criminales.
- Las autoridades aún deben explicar qué elementos vinculan a los detenidos con el crimen y qué pruebas respaldan la hipótesis policial. Villeda aseguró que Solórzano Foppa no denunció amenazas de muerte.
En el radar. Solórzano Foppa utilizaba sus redes sociales para cuestionar la respuesta estatal frente a las pandillas y señalar presuntos vínculos entre estructuras criminales y actores políticos. Sus publicaciones abordaron al Barrio 18, la Mara Salvatrucha y otros grupos señalados por actividades delictivas.
- El exfiscal cuestionó públicamente la falta de información sobre la fuga de pandilleros de Fraijanes II. Sus publicaciones también reflejaban críticas a las autoridades por su actuación frente al crimen organizado.
- Entre sus señalamientos destacó la relación sentimental entre María Marta Castañeda Torres, sobrina de Sandra Torres, y Aldo Dupie Ochoa Mejía, alias El Lobo, identificado como cabecilla del Barrio 18. Foppa hizo públicos esos señalamientos.
- También se refirió a los llamados Caradura y a otras estructuras criminales.
Lo que sigue. Gobernación y el Ministerio Público enfrentan el reto de esclarecer el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa, establecer quiénes ejecutaron el ataque y determinar quiénes pudieron ordenarlo. El compromiso de llegar a la verdad debe traducirse en resultados verificables, sin descartar ninguna línea de investigación ni detenerse ante la posición o influencia de quienes pudieran resultar implicados.
- Los peritajes balísticos, las cámaras de seguridad y la cadena de custodia del arma serán fundamentales para contrastar la versión policial con el relato de los detenidos y establecer si existe evidencia que los vincule con el crimen.
- Las declaraciones de los dos guardias asignados a la protección de Foppa pueden ayudar a reconstruir el ataque y determinar qué ocurrió a pocos metros de donde se encontraban cuando se produjo el atentado
- El desafío no termina con las capturas. Las autoridades deben identificar a los autores materiales e intelectuales y llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias, sin que el cargo, las relaciones o la influencia de los posibles involucrados condicionen el alcance de la justicia.
